• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin

Día Mundial de la Voz: Claves para evitar disfonías al usar mascarilla

Con motivo del Día Mundial de la Voz que se celebra el 16 de abril, la SEORL-CCC recuerda que para evitar disfonías y otros trastornos de la voz al usar mascarillas es fundamental no forzar la voz. Además, advierte de que las mascarillas son indispensables para evitar el COVID-19 y que es el mal uso de la voz al llevarlas lo que puede perjudicarnos. Un estudio reciente publicado en Journal of Voice concluye que el uso de mascarilla puede inducir hacia la necesidad inconsciente de aumentar el esfuerzo vocal, lo que, con el tiempo, puede incrementar el riesgo de desarrollar disfonía funcional. El lema de este año es ‘Un mundo, muchas voces’ y por ello la SEORL-CCC ha preparado varios vídeos con distintos profesionales de la voz.

Entre los consejos para hacer un buen uso de la voz con la mascarilla desde la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL-CCC se destaca la importancia de controlar el volumen y evitar forzar la voz para sentirse escuchado. Todo esto, además de repercutir en la capacidad respiratoria, puede tener consecuencias para las cuerdas vocales y causar molestias como ronqueras o disfonías. Para facilitar la escucha y la comunicación oral con el uso de mascarilla sin dañar la voz, es necesario respirar de forma cómoda y calmada, sin utilizar el aire residual y sin sensación de ahogo, vocalizar bien y hablar claro y lento para evitar tener que repetir. Por otro lado, para evitar el carraspeo por una garganta reseca al llevar la boca tapada, es aconsejable tragar saliva y estar bien hidratado para no realizar movimientos fuertes o violentos.

Es también importante conocer el aparato fonador de cada uno para acomodar a este el uso que se hace de la voz, sin esfuerzos y procurando hacer descansos. Así, se recomienda descansar la voz haciendo períodos de silencios de 15-20 minutos 2 o 3 veces al día, limitar en la medida de lo posible el uso del teléfono, y no hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2. Estos cuidados son aún más necesarios en profesionales como los profesores, locutores de radio, cantantes, actores, teleoperadores e incluso en los profesionales sanitarios, en los que su es la carta de presentación ante sus pacientes debido a que los sistemas de protección frente a la COVID-19 les cubren por completo. En este sentido, pueden ser recomendables unas mascarillas frente a otras cuando la comunicación hablada es una prioridad. Así, otro estudio publicado también en Journal of Voice señala que las mascarillas quirúrgicas desechables tienen una influencia menor sobre las propiedades acústicas del habla que otro tipo de mascarillas.

También se aconseja evitar las aglomeraciones, sobre todo para reducir las posibilidades de contagio, pero también para evitar hablar gritando por el ruido. Además, se debe huir de ambientes secos, cargados de humo o polvorientos para proteger las cuerdas vocales.

Decálogo de consejos para cuidar la voz

La SEORL-CCC recomienda el siguiente ‘Decálogo de consejos para cuidar la voz’:

  1. No hablar en ambientes ruidosos. No se debe hablar sobre un fuerte ruido ambiental, pues es un comportamiento de abuso vocal. Algunas alternativas pueden ser: hablar de frente al interlocutor, articular más de lo habitual y hablar claro y lento para evitar repetir.
  2. No fumar. El tabaco es un factor irritante para la laringe. El humo pasa entre las cuerdas vocales y predispone para que aparezcan lesiones benignas como edemas o pólipos. Además, es la principal causa de cáncer de laringe.
  3. No chillar ni hablar gritando puesto que es un comportamiento de esfuerzo vocal. Debemos acomodar nuestro uso de la voz a nuestras posibilidades reales y conocer las posibilidades de nuestro aparato fonador para saber hasta dónde se puede llegar sin realizar esfuerzo. En general, se debe descansar la voz haciendo periodos de 15-20 minutos de silencios dos o tres veces al día, limitar el uso del teléfono y evitar interrumpir a otros, entre otras medidas. En general, no se debe hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2 horas.
  4. Vocalizar y respirar bien: es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz, sobre todo en profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores.
  5. Hidratarse correctamente: beber unos dos litros de agua diarios para que la mucosa que recubre a las cuerdas vocales esté bien hidratada.
  6. Descansar de forma adecuada. La fatiga corporal se refleja en la voz. Se debe descansar para obtener el máximo rendimiento vocal. Hay que dormir más de seis horas, y descansar antes de utilizar mucho la voz, especialmente en los profesionales de la voz.
  7. No utilizar el aire pulmonar residual al hablar. Nunca se debe hablar con el resto final de aire y sentir sensación de ahogo. Es un comportamiento de esfuerzo. Esto ocurre cuando se marcan las venas del cuello al hablar.
  8. Evitar los irritantes laríngeos como el humo y las áreas polvorientas. Evitar, también, hablar en ambientes muy secos: la sequedad ambiental quita protección a las cuerdas vocales. Es conveniente utilizar un humidificador, evitar los ambientes con mucha calefacción o aire acondicionado, abrir y ventilar las habitaciones para renovar el aire.
  9. No carraspear. El carraspeo es un comportamiento de esfuerzo traumático para las cuerdas vocales. Es un movimiento fuerte y violento. Algunas alternativas para evitarlo pueden ser: tragar saliva, beber pequeños sorbos de agua, realizar una tos sorda (sin juntar las cuerdas vocales).
  10. Realizar controles periódicos de la voz, con el otorrinolaringólogo o con el foniatra. Y consultar siempre que una disfonía se mantenga más de 15 días, sin estar acatarrado.
La parálisis de las cuerdas vocales ocasiona dificultad para tragar y respirar

La parálisis de las cuerdas vocales ocasiona dificultad para tragar y respirar

Las cuerdas vocales son dos membranas elásticas formadas por tejido muscular y conectivo que se localizan en la laringe, por encima de la tráquea. Su función es favorecer la respiración, la deglución y el habla, de tal manera que se abren al respirar, se cierran al tragar y vibran al hablar. Su parálisis puede provocar un trastorno de la voz que se caracteriza por la  pérdida de tono y de volumen. Además, se puede acompañar de otros síntomas como dificultad para respirar, con falta de aire y una respiración forzosa, si se paralizan ambas cuerdas en línea media así como problemas en la deglución, con asfixia o tos al comer si se afecta también la sensibilidad.

Lo más común es que sea unilateral, es decir, que la paralización se produzca en una sola de las cuerdas vocales; pero también puede ser bilateral y afectar a ambas cuerdas, lo que puede resultar peligroso.

Las causas más frecuentes de parálisis de una de las cuerdas vocales o de las dos, son las lesiones producidas durante una cirugía como la que se lleva a cabo en la glándula tiroides o paratiroides, el esófago o el cuello. Durante estas intervenciones se pueden producir daños en los nervios que enervan y dan movilidad y sensibilidad a la laringe. También las lesiones producidas por traumatismos en el cuello y en el tórax pueden dañar las cuerdas vocales i sus nervios.

Los accidentes cerebrovasculares y los trastornos neurológicos pueden, a su vez, causar la paralización de las cuerdas vocales al quedar bloqueadas las conexiones del cerebro con la laringe. Por ello, puede ser común en personas con Párkinson y esclerosis múltiple.

También algunas infecciones que afectan a la zona de la laringe, como el virus de Epstein-Barr, el herpes o la enfermedad de Lyme pueden causar inflamación y daños en las cuerdas vocales. Además, puede ser un signo que obliga descartar tumores benignos o malignos en la zona de cabeza y cuello, ápex pulmonar y base de cráneo.

Por todo ello, se recomienda que ante una disfonia persistente de más de 15 días de duración y sin causa aparente acompañada de cambios o alteraciones en la voz, se consulte con un otorrinolaringólogo para que realice una exploración.

Diagnóstico y tratamiento de la parálisis de las cuerdas vocales

El otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello es el encargado de realizar la exploración de las cuerdas vocales y, por tanto, de llevar a cabo un diagnóstico de cualquier patología relacionada con la voz. En primer lugar realizará una valoración de la historia clínica del paciente, los síntomas que este manifiesta y sus hábitos de estilo de vida. Además, realizará una serie de pruebas para visualizar el estado de las cuerdas vocales.

Una de las pruebas que realiza el otorrinolaringólogo es la endoscopia laríngea, realizada con endoscopios rígidos o flexibles que permiten una visualización interna de la laringe gracias a que lleva incorporado una cámara. De esta forma el otorrinolaringólogo puede evaluar el movimiento y la posición de las cuerdas vocales y ver si están lesionadas. Este tipo de exploraciones precisa de un conocimiento exhaustivo de la anatomía y la fisiología de la fosa nasal, faringe y laringe así como de un conocimiento profundo de todas las patologías que puedan encontrase a estos niveles, tanto funcionales como estructurales. En este sentido, el papel del otorrinolaringólogo por sus conocimientos y formación es fundamental.

Otra prueba que puede realizar el otorrinolaringólogo para evaluar el estado de las cuerdas vocales es la electromiografía de la laringe utilizada para medir las corrientes eléctricas de los músculos laríngeos. Es una prueba es empleada para determinar el tratamiento y recuperación a seguir por parte del paciente. También realizará pruebas radiológicas de diagnóstico por imagen.

En cuanto al tratamiento de la parálisis de las cuerdas vocales, este va a depender de la causa, los síntomas y la duración de la paralización. Lo más común es combinar la terapia de la voz en primer lugar, con cirugía de voz, la fonocirugía, y después rehabilitación de la voz.

La técnica más utilizada para tratar la parálisis unilateral de las cuerdas vocales es la tiroplastia de medialización, por la cual se desplaza la cuerda vocal, mediante la colocación de un implante. También puede realizarse una inyección de un amterial biocompatible para que la cuerda vocal se desplace hacia la linea media y pueda mejorar la voz.

En el caso de que haya una parálisis bilateral de las cuerdas vocales puede ser necesaria una traqueostomía,. Sin embargo, en los últimos años, se está empleando la cordectomía láser que consiste en la extirpación por láser de una parte de las cuerdas vocales para ensanchar las vías respiratorias.

Hemorragias nasales: ¿por qué nos sangra la nariz?

Hemorragias nasales: ¿por qué nos sangra la nariz?

Las hemorragias nasales o epistaxis son procesos hemorrágicos o sangrados que tienen su origen en las fosas nasales o senos paranasales y que salen al exterior a través de los orificios nasales. Se trata de uno de los motivos mas frecuente de consulta en los servicios de otorrinolaringología. Las fosas nasales presentan una rica vascularización con múltiples y pequeños vasos. En la mayoría de los casos, estas hemorragias ceden de forma espontánea o con maniobras de primeros auxilios muy sencillas. En caso de que la hemorragia sea persistente o abundante y no cese con los taponamientos, será preciso acudir a un servicio de urgencias para recibir asistencia médica o incluso el ingreso hospitalario.

Las hemorragias nasales más comunes son las que se producen en la parte anterior del tabique. El sangrado en la parte posterior de la cavidad nasal es menos común y a la vez más peligroso pues la sangre puede canalizar a través de la faringe. Por lo general, las epistaxis suelen ser benignas en las que el estado general del paciente no se ve comprometido y suceden de forma brusca, primero por una de las dos fosas nasales. Suelen ceder de forma rápida, bien de manera espontánea o bien por compresión. El 10% de las hemorragias nasales son graves bien debido a su abundancia o por su repetición.

Los niños suelen acudir a consulta por episodios recurrentes que pueden ser característicos de alergia o rinosinusitis y suelen presentar costras en la cavidad nasal. En adultos también pueden presentarse episodios recurrentes, siendo más vulnerables a sufrirlas aquellas personas que toman fármacos como los anticoagulantes, que tienen problemas de coagulación. Las mujeres embarazadas también son más propensas debido al aumento del flujo sanguíneo nasal como consecuencia de los cambios hormonales.

Causas de la hemorragia nasal

Los sangrados de nariz pueden deberse a múltiples causas y entre las más frecuentes se encuentran los microtraumatismos, debido a fuertes rascados, sobre todo en niños, y también a los cambios de presión que causan lesiones barotraumáticas. Por otro lado, cualquier manipulación de las fosas nasales puede provocar una hemorragia. Así, puede aparecer como consecuencia de una cirugía nasal: cirugía de cornetes, una cirugía endoscópica nasal, por la colocación de una sonda nasogástrica o tras una intubación nasotraqueal.

Pueden deberse también a las propias fracturas de los huesos propios nasales, del tabique,etc. Además, los traumatismos maxilofaciales también pueden causar hemorragia nasal por la rotura directa de los vasos sanguíneos de la nariz. Las hemorragias nasales unilaterales repetidas pueden ser un signo de tumores en las fosas nasales por lo que es la primera causa que debe descartarse en estos casos. Otros síntomas que pueden aparecer son obstrucción nasal, algias o déficits neurológicos.

Otras causas pueden ser las infecciones o inflamaciones de las fosas nasales de diverso origen, la introducción de cuerpos extraños, la sequedad nasal, como consecuencia de una rinitis seca, o por factores ambientales, así como deformaciones anatómicas.

En caso de no encontrar ninguna de las causas señaladas con anterioridad, el diagnóstico deberá ir encaminado a estudiar las posibles causas sistémicas como pueden ser las alteraciones de la hemostasia, la hipertensión arterial o las alteraciones hormonales.

Qué hacer si nos sangra la nariz

El tratamiento de la epistaxis o hemorragia de la nariz dependerá de la causa, localización y abundancia del sangrado. Si la hemorragia persiste o es abundante, es importante acudir lo antes posible a un servicio médico para ser atendido. En cualquier caso, lo primero que deberá hacer el paciente es realizar una compresión de la nariz, en la parte anterior del tabique con el índice y el pulgar durante al menos 5 minutos e inclinar la cabeza hacia delante. La aplicación de hielo puede ayudar en el proceso.

En caso de que la maniobra anterior no resulte efectiva, se realizará un taponamiento anterior, en la parte más externa de la cavidad nasal. Este taponamiento no debe mantenerse durante más de 72 horas y en ocasiones puede requerir tratamiento antibiótico para evitar infecciones en la mucosa. Se pueden aplicar diferentes materiales para realizarlo.

En caso de que la hemorragia sea en la parte posterior de la cavidad nasal se realizará un taponamiento posterior que requiere de anestesia adecuada ya que resulta doloroso y traumático. En ocasiones estas epistaxis pueden requerir cirugía para cauterizar el vaso sangrante.

El otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello valorará la necesidad de administrar determinados fármacos en función de la causa y localización de la hemorragia.

Disfagia en niños: causas más frecuentes y tratamiento

Disfagia en niños: causas más frecuentes y tratamiento

Determinados síndromes y patologías que afectan en la edad pediátrica y neonatal conllevan una serie de alteraciones fisiológicas y/o anatómicas que pueden generar disfagia, es decir, dificultad para tragar, u otras alteraciones de la deglución. Estos pacientes necesitan un abordaje multidisciplinar con el objetivo de evaluar, diagnosticar y proporcionar la mejor atención posible al niño. El pediatra u otorrinolaringólogo infantil juega un papel muy destacado, ya que se encargará de manejar y guiar al equipo, así como de implementar las distintas visiones y objetivos del resto de especialistas participantes.

Las causas más frecuentes de trastornos de deglución en los niños pretérmino son las neurológicas y las malformaciones. Mientras que un alto porcentaje de disfagia en los niños entre los 8-18 años es debido a problemas en la vía digestiva. Las causas médicas de la disfagia se dividen en alteraciones neuromusculares, malformaciones anatómicas del tracto aerodigestivo, malformaciones genéticas (defectos congénitos), defectos de la mucosa del tracto oro-faringoesófago-gástrico y otros que afectan a la coordinación de succión-deglución-respiración.

La incidencia de estos trastornos se ha incrementado en los últimos años debido a que han mejorado las tasas de supervivencia de niños con afecciones complejas. Así, se estima una prevalencia del 30-80% de disfagia en niños con trastornos del desarrollo1, y del 19,2-99,0% en niños con parálisis cerebral, unas tasas que aumentan cuanto mayor es la gravedad del deterioro cognitivo y la disminución de las funciones motoras2.

Por otro lado, las probabilidades de tener un problema de alimentación aumentan en cinco veces en niños con trastorno del espectro autista en comparación con los niños que no lo tienen3. Por su parte, en  niños con trastornos craneofaciales se estima una prevalencia de entre el 33% y el 83%4.

La deglución en niños

La deglución es un proceso muy complejo que se divide en tres fases: oral (adquisición del alimento y de succión o masticación), faríngea y esofágica. En  ella  intervienen una serie de nervios craneales que se ocupan de conseguir un resultado óptimo, es decir, una alimentación eficaz y segura en unas condiciones normales. La fase oral de la deglución en los niños se caracteriza por una secuencia repetitiva de succión-deglución sin actividad voluntaria masticatoria. A medida que crecen, los actos reflejos de la masticación se van convirtiendo en voluntarios, aunque los movimientos deglutorios subyacentes siempre quedan bajo el control del tronco encefálico. En el caso de que los reflejos deglutorios propios de la etapa lactante persistan y no se produzca una transición a la fase oral con un control voluntario de la deglución, puede sospecharse la presencia de anomalías en la maduración cortical. También un amamantamiento ineficiente o inefectivo puede ser el resultado de una alteración estructural, motora o conductual.

El paso de los movimientos deglutorios involuntarios o reflejos a voluntarios se consigue a medida que el bebé logra un control postural adecuado de la cabeza y del tronco sin ayuda, así como una mayor fuerza en la musculatura oral y en las mejillas. Esto sucede entre los 3 y 5 meses de edad. Después, y de manera progresiva, su cavidad oral será capaz de hacer cierta manipulación del bolo alimenticio y de realizar su transferencia efectiva hacia la faringe. También los labios serán capaces de sellar la cuchara y podrá tomar purés, lo que suele ocurrir en torno a los 5-7 meses de edad. Poco a poco irá cerrando los labios de forma más eficaz para evitar la fuga de aire y elevará la lengua por completo para conseguir un óptimo traspaso del bolo administrado con cuchara, en torno a los 18-24 meses.

Otro aspecto importante a destacar durante la deglución es su coordinación con la respiración, un proceso complejo en el que se produce la llamada apnea deglutoria debido a que el paso del alimento hacia la faringe provoca un cierre de la laringe y por tanto una inhibición de la respiración. En los niños esta apnea dura menos de un segundo y en adultos aproximadamente un segundo. Durante el primer año de vida esta secuencia de succión-deglución-apnea requiere de un periodo de maduración. Si los períodos de apnea son más prolongados pueden ser un indicativo de inmadurez o signo de alteración en el sistema nervioso central.

Por lo general, los niños que presentan disfagia suelen comer más despacio, babear de forma excesiva, tener dificultades para respirar, tosen mucho o vomitan mientras comen, son más propensos a sufrir atragantamientos y pueden tener a menudo más disfonías, así como una rápida pérdida de peso.

Tratamiento de los niños con disfagia

El tratamiento debe ser individualizado y requiere de un adecuado manejo especializado para evitar problemas respiratorios, nutricionales y del desarrollo. La clave de todo está en detectar la causa subyacente del problema y el objetivo debe ser conseguir una deglución eficaz y segura. El equipo encargado del tratamiento incluirá pediatras, otorrinolaringólogos, gastroenterólogos infantiles, neurólogos, logopedas y nutricionistas.

En el tratamiento de los niños con disfagia es fundamental proporcionar un entorno cómodo, adecuado y sin distracciones para facilitar la alimentación. Así mismo, requiere de una práctica y esfuerzo diarios por parte del paciente y de su cuidador. Una parte del tratamiento incluye la realización de maniobras o ejercicios específicos para cambiar la fisiología de la deglución y mejorar la protección de las vías respiratorias durante la misma. Requiere que el niño tenga capacidad para comprender instrucciones por lo que tienen una eficacia limitada en ellos.

Por otro lado, se incluirán cambios posturales, terapia oral sensiomotora, estimulación oral no nutritiva o modificación del bolo alimenticio utilizando diferentes texturas de alimentos y viscosidades de fluidos.

Referencias

  1. Arvedson, 2008; Brackett, Arvedson y Manno, 2006; Lefton-Greif, 2008; Manikam y Perman, 2000).
  2. (Benfer et al., 2014; Calis et al., 2008; Erkin, Culha, Sumru y Gulsen, 2010).
  3. (Sharp et al., 2013).
  4. (Caron et al., 2015; de Vries et al., 2014; Reid, Kilpatrick y Reilly, 2006).

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

La sordera súbita podría ser una complicación excepcional del COVID-19, debido al daño que puede provocar el virus SARS-CoV-2   sobre el nervio auditivo. Es una de las conclusiones de una revisión bibliográfica realizada por varios miembros de la SEORL-CCC sobre los casos de sordera súbita registrados vinculados al COVID-19. Hasta el momento se han localizado 12 en todo el mundo, aunque se desconoce si la incidencia puede ser mayor. Por ello, la SEORL-CCC ha puesto en marcha un estudio retrospectivo y prospectivo para registrar los casos de sordera súbita relacionados con el virus SARS-CoV-2  detectados en España en 2020 y 2021.

La sordera súbita (SS) presenta una gran variabilidad entre diferentes países, así como una incidencia relativamente baja (<100 casos por cada 100.000 habitantes/año). Consiste en la aparición de una hipoacusia neurosensorial de al menos 30 dB en tres o más frecuencias consecutivas en la audiometría tonal que se instaura en menos de 72 horas. Aunque en la mayoría de los casos su causa es desconocida, se sabe que puede estar originada por una infección viral, oclusión vascular o mecanismos inmunológicos. Su consecuencia más evidente es el deterioro auditivo que puede ser persistente, pudiendo asociarse a tinnitus y vértigo, afectando a la calidad de vida de algunos pacientes de forma muy negativa.

El virus SARS-CoV-2 puede afectar a múltiples órganos, incluyendo el sistema nervioso central y periférico. Por un lado, provoca la liberación de citoquinas y puede inducir daño auditivo, endotelitis y afectación de la función microcirculatoria. Por otro, puede invadir el nervio coclear, causando una neuritis, o afectar a los tejidos blandos de la cóclea causando cocleitis. Así los explican en la revisión bibliográfica sus autores: los doctores Mª José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC , Carmelo Morales, Guillermo Plaza y Pablo Parente, estos últimos miembros de la Comisión Delegada de la SEORL-CCC. Además, la infección por el SARS-CoV-2 se ha asociado con complicaciones trombóticas, tanto arteriales como venosas (sobre todo estas últimas) que podrían contribuir al desarrollo de hipoacusia neurosensorial en algunos casos.

La revisión bibliográfica realizada por miembros de la SEORL-CCC permite concluir que la presencia de hipoacusia súbita en pacientes con COVID-10 es excepcional. Aunque no se puede descartar que los casos descritos estén enmarcados en una asociación al azar, dados los aspectos fisiopatológicos de la infección por el virus SARS-CoV-2,  la edad de los pacientes descritos hasta el momento y la forma de presentación en algunos de ellos, es probable que tengan relación con la propia enfermedad. Del total de artículos revisados, se han encontrado 12 pacientes con sordera súbita  e infección por el virus SARS-CoV-2. La mitad de los casos eran mujeres y no se ha encontrado relación entre la aparición de la sordera súbita y la gravedad  de la  COVID-19.

Registro de casos de sordera súbita en España

La SEORL-CCC ha puesto en marcha un registro español de casos de sordera súbita vinculados a COVID-19.  La propuesta es que a toda persona que entre en urgencias con una hipoacusia súbita  se le haga una PCR para descartar que tenga asociación con el virus SARS-CoV-2. Esto nos va a servir para afinar más en la etiología del registro de casos y para anotar los que estén asociados o no al COVID-19. De esta forma, además, también se proponen determinar la incidencia de sordera súbita en España, lo que les permitirá conocer mejor la enfermedad y poder analizar y comparar la respuesta a los diferentes tratamientos empleados.

Este estudio se  inició en los Servicios de Otorrinolaringología de cuatro hospitales españoles: H. Universitario de Fuenlabrada (Madrid), H. Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza), H. Marqués de Valdecilla (Santander) y H. Universitario de A Coruña. En la actualidad hay 70 hospitales españoles participando en el estudio aunque, desde la SEORL-CCC, se invita a participar a todos los hospitales del ámbito nacional.

Hipoacusia unilateral: la pérdida de audición en un oído

Hipoacusia unilateral: la pérdida de audición en un oído

La hipoacusia unilateral es definida como la pérdida de audición en uno de los dos oídos, siendo la audición del opuesto normal. Además, se puede distinguir, por un lado, la hipoacusia asimétrica, que es cuando uno de los dos oídos tiene una pérdida entre 30 y 55 dB  decibelio y el otro oído una pérdida mayor de 70 dB, con una diferencia de audición entre ambos oídos mayor de 40 dB. Por otro, destaca la hipoacusia neurosensorial severo-profunda unilateral o asimetría extrema, cuando la persona oye bien por un oído o mejor de 25 decibelios, pero en el otro tiene una sordera profunda peor de 70 decibelios. La incidencia estimada de discapacidad auditiva neurosensorial (> 40 dB HL) al nacer es de 1,86 por 1000 recién nacidos en los países desarrollados y el 30-40% de estos tienen hipoacusia unilateral.

Además de poder ser heredada hay otra serie de causas que pueden conducir a perder audición en uno de los dos oídos como pueden ser los traumatismos o lesiones en el nervio acústico, tumores de oído (neurinoma del acústico), la sordera súbita o pérdida repentina de la audición o el síndrome de Ménière. Esto puede condicionar la calidad de vida de las personas que la sufren, pues de forma brusca ven limitada su capacidad de oír, lo que repercute a su vez en sus relaciones sociales.

Entre las diferentes dificultades que puede provocar este tipo de sordera, sobre todo cuando en uno de los dos oídos es muy severa, se encuentran el no poder distinguir la dirección de procedencia del sonido, el menor nivel de comprensión del habla en ambientes de ruido o en conversaciones o la identificación de distintos tipos de ruido. Destaca además el llamado “efecto sombra de la cabeza”, que consiste en una gran dificultad para escuchar los sonidos cuando nos hablan del lado del oído afecto. Además, en determinados casos puede acompañarse de acúfenos o dificultad para escuchar música.

En el caso de ser congénita y detectarse en un niño, este tipo de sordera puede tener un impacto en su capacidad de desarrollo y aprendizaje, pues puede darle dificultades a la hora de leer, aprender o memorizar, hablar en público, etc.

Además, las personas que sufren hipoacusia unilateral pueden tener otros problemas asociados relacionados con la fatiga y el cansancio, miedo y ansiedad, baja autoestima, aislamiento ante los obstáculos en las relaciones sociales y laborales, etc.

Tratamiento de la hipoacusia unilateral

La detección de la hipoacusia unilateral debe hacerse lo más temprana posible para iniciar el tratamiento adecuado a cada persona cuanto antes. Este va a depender del tipo de pérdida que sufra la persona y su intensidad. Así, puede consistir en el uso de audífonos u otros dispositivos implantables como los implantes de conducción de la vía ósea o implantes cocleares, en caso de que la sordera sea muy profunda.

Una de las soluciones para las personas con hipoacusia neurosensorial profunda unilateral, bien porque con los audífonos no obtienen resultados o porque no puedan usarlos, son los implantes de conducción de la vía ósea. Se trata de unos dispositivos que permiten transmitir el sonido por vía ósea de forma directa al oído interno del lado sano. Un reciente estudio publicado en The Journal of Laryngology and Otology concluye que el implante auditivo de conducción ósea unilateral mejora la calidad de vida tras evaluar a las personas que los recibieron antes y después de la intervención quirúrgica. Sus beneficios se basan, entre otros, en la disminución del efecto sombra de la cabeza, mejorando la escucha de los sonidos cuando nos hablan por el lado del oído afectado. Hay que tener en cuenta que los dispositivos de conducción ósea no restauran la audición en el oído afecto, sino que lo transmiten por vía transcraneal hacia el oído sano, por lo que no restauran la capacidad de localización del sonido ni otras propiedades de la audición binaural.

El implante coclear se inserta mediante una intervención quirúrgica y permite restaurar la audición en el lado afecto. Mejora la calidad de vida, la comprensión del lenguaje en ruido y la localización y lateralización de los sonidos. En el caso de la hipoacusia del recién nacido adquiere especial relevancia ya que consigue restaurar la audición binaural y conservar la vía auditiva del lado afecto, evitando la reorganización cerebral.

 

 

Anosmia: la pérdida total del sentido del olfato

Anosmia: la pérdida total del sentido del olfato

La anosmia se define como la pérdida total del sentido del olfato y puede deberse a múltiples causas. Si bien es uno de los síntomas en pacientes con COVID-19, sobre todo en jóvenes, mujeres y no hospitalizados, otras infecciones respiratorias, como la del resfriado o la gripe, también pueden hacer perder la capacidad de oler. Así mismo, algunos traumatismos, enfermedades nasales como la rinitis alérgica o la rinosinusitis crónica con o sin poliposis, cirugías nasales previas, determinados fármacos o enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson o el Alzheimer pueden causar pérdida de la capacidad olfatoria.

El olfato desempeña un papel clave para la vida diaria de las personas, es considerado, como el gusto, un sentido químico que aporta información esencial del entorno. Influye en la selección de alimentos e ingesta de nutrientes al estar implicado en la regulación del apetito, en las relaciones interpersonales y en la detección de sustancias potencialmente tóxicas y peligrosas, por lo que sirve para alertar sobre determinados riesgos. Por ello, su pérdida puede suponer una frustración para la persona que la sufre al afectar, entre otras, a su capacidad para disfrutar de la comida, para identificar su propio olor personal, etc; lo que se traduce en un impacto significativo en la calidad de vida.

Patologías con alteración del olfato

El sentido del olfato se asocia a la edad, de tal forma que a media que se cumplen años va disminuyendo la capacidad olfatoria. Así, se calcula que esa disfunción está presente en el 20-30% de los individuos mayores de 65 años y puede aumentar hasta el 75% en mayores de 80 años, con mayor incidencia en los hombres. Además se estima que afecta casi el 90% de los pacientes diagnosticados de enfermedad de Alzheimer, Parkinson o algún tipo de demencia.

Más de la mitad de los pacientes con rinitis alérgica manifiestan algún grado de alteración del olfato, mientras la incidencia llega al 80% en los que sufren rinosinusitis crónica. Por su parte, el 7% de los traumatismos craneales se acompañan también de algún tipo de disfunción olfatoria.

A raíz de la pandemia de COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2 se ha visto como un gran número de pacientes sufre pérdida de olfato  y gusto debido a que el virus se sitúa en las vías respiratorias afectando al neuroepitelio olfativo. Además, se ha observado que puede causar manifestaciones neurológicas a través de mecanismos directos o indirectos, incluida la pérdida de olfato por daño del nervio olfatorio.

Tipos de alteraciones del olfato

Se llama normosmia al sentido normal del olfato y entre sus diferentes alteraciones se distinguen:

  • Hiposmia: es la disminución del sentido de olfato
  • Anosmia: es la pérdida total del sentido del olfato. La congénita supone el 3% de los casos y suele detectarse de forma aislada.
  • Parosmia: es cuando se realizan interpretaciones erróneas de la realidad en las que un olor agradable es percibido como desagradable.
  • Cacosmia: es la percepción de un olor desagradable ocasionado por estímulos originados en el organismo sin existencia de moléculas olorosas en el ambiente.
  • Fantosmia: es la percepción de un olor que no existe o que no está presente en el ambiente, como si fuera un olor fantasma de ahí su definición.

Diagnóstico y tratamiento de la anosmia

El otorrinolaringólogo realizará una serie de pruebas para valorar la afectación del sentido del olfato en los pacientes con sospecha. En primer lugar, desarrollará una historia clínica detallada para evaluar los antecedentes posibles de cirugías nasales, traumatismos, intoxicaciones o accidentes laborales.  Así mismo, serán necesarias pruebas de imagen y una endoscopia nasal.

Además, se realizará una olfatometría, un conjunto de pruebas que sirven para medir la capacidad olfativa y que consisten en exponer al paciente a una serie de olores con puntuaciones a distintas escalas para realizar un mapa sensorial. De esta manera el especialista puede evaluar la detección, identificación, discriminación y umbral del olfato. Para que funcione es necesaria la colaboración activa del paciente.

Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento dependerá del origen del problema. Así, se aplicarán glucocorticoides, tanto intranasales tópicos como sistémicos, para pacientes con rinosinusitis crónica. Por su parte, se emplearán antihistamínicos o corticoides tópicos en los afectados por la rinitis alérgica. También puede ser útil la vitamina A intranasal en la pérdida del olfato post infecciosa.

En pacientes con anosmia tras un proceso infeccioso o traumatismo en los que el problema persiste, la capacidad olfativa puede mejroar con la exposición repetida a diferentes odorantes.  A esta técnica se le  llama entrenamiento olfativo, un procedimiento seguro, con evidencia científica contrastada que permite obtener buenos resultados en aquellas personas con anosmia post viral.

No existe una edad límite que desaconseje la colocación del implante coclear

No existe una edad límite que desaconseje la colocación del implante coclear

Los implantes cocleares cada vez son más habituales en personas mayores de 55, 65 o 75 años por lo que en realidad, a pesar que de suele creerse lo contrario, no existe una edad límite que desaconseje la colocación de este dispositivo. Lo importante es que las personas candidatas no tengan problemas médicos que les impidan someterse a una intervención quirúrgica, que tengan una capacidad cognitiva adecuada para sacar provecho del implante, y que se comprometan a hacer las programaciones oportunas y la rehabilitación. Así lo afirman desde la Comisión de Otología de la SEORL-CCC.

Se estima que después de los 60 años de edad la audición disminuye en promedio 1dB por año, con una mayor pérdida observada en hombres que en mujeres. Además, según la OMS, cerca de una tercera parte de las personas mayores de 65 años padece pérdida de audición discapacitante. Por ello, es importante prestar atención a la pérdida de audición asociada a la edad y es necesario buscar soluciones para mejorar la calidad de vida de las personas mayores con hipoacusia, sobre todo en el contexto actual de la pandemia en el que su aislamiento se ve aún más agravado.

Mejora del estado cognitivo con implantes cocleares

Un estudio reciente ha demostrado que los implantes cocleares consiguen una mejora significativa del estado cognitivo general (memoria, atención y lenguaje) en personas mayores de 55 años tras un año de uso. El trabajo se ha realizado en los Hospitales Universitarios La Paz y Ramón y Cajal, que cuenta con la participación de varios miembros de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), como el doctor Luis Lassaletta, presidente de la Comisión de Otología. Ha recibido el Premio FIAPAS  2020, otorgado por la Confederación Española de Familias de Personas Sordas. De esta forma, se constata el efecto positivo del implante coclear sobre la percepción del habla, la calidad subjetiva del sonido percibido, la autopercepción de la propia discapacidad auditiva y la calidad de vida en general.

Las últimas investigaciones sobre implantes cocleares han permitido constatar que el beneficio ocasionado por el uso de un dispositivo auditivo como el implante coclear va mucho más allá de la mejora en la audición. Por ello es fundamental valorar la calidad de vida general, la calidad de vida específica y la calidad del sonido percibido.

Música e implantes cocleares

Los implantes cocleares limitan algunos aspectos de la vida diaria de la persona que los lleva en cuanto a la percepción de la música, la discriminación verbal en entornos de ruido y el uso del teléfono. Así, para algunos usuarios de implante coclear escuchar música resulta una actividad desagradable ya que los estímulos auditivos están en gran medida empobrecidos y con frecuencia distorsionados como consecuencia de las limitaciones de la audición eléctrica.

Los sistemas de procesamiento del implante coclear tienen dificultades para alcanzar el rango dinámico, y la información espectral fina y temporal que utilizan los normoyentes. Por todo esto, es común que sus usuarios describan la escucha de música como insatisfactoria  y tengan un bajo rendimiento musical en tareas de percepción. Sin embargo, el disfrute y la apreciación subjetiva de la música no siempre reflejan habilidades perceptivas, ya que dependen de variables personales, situacionales y emocionales. Incluso con una percepción disminuida, los implantados cocleares continúan escuchando música tras la implantación.

Varios miembros de la SEORL-CCC han puesto también en marcha un estudio en niños y en adultos que evalúa sus habilidades musicales y propone el uso de una herramienta específica de entrenamiento musical.

*Texto cedido por el doctor Luis Lassaletta, presidente de la Comisión de Otología de la SEORL-CCC.

Cirugías para mejorar la insuficiencia respiratoria nasal

Cirugías para mejorar la insuficiencia respiratoria nasal

La insuficiencia respiratoria nasal implica una dificultad para respirar de forma correcta cuya causa principal es una obstrucción que impide el paso del aire a través de las fosas nasales. Este problema es uno de los motivos más frecuentes de consulta en el área de rinología, de hecho, se estima que un tercio de la población tiene algún tipo de obstrucción nasal y al menos una cuarta parte de esta requerirá tratamiento quirúrgico.

La obstrucción nasal puede ser debida a una desviación del tabique o septum nasal (la causa más habitual) como consecuencia de un traumatismo o alteraciones en el crecimiento, así como a una inflamación o deformación de los cornetes, derivada de la rinitis o rinosinusitis.. El tratamiento a seguir en estos casos, cuando los síntomas son persistentes y dificultan la calidad de vida de quienes lo sufren, es quirúrgico y existen diferentes técnicas que pueden ayudar a mejorar esa insuficiencia respiratoria de la nariz.

Cirugía de cornetes: turbinoplastia mediante radiofrecuencia

La cirugía más empleada para disminuir el tamaño de los cornetes que están ocasionando obstrucción e insuficiencia respiratoria nasal, muy habitual en pacientes con rinitis, es la turbinoplastia por radiofrecuencia.. La técnica basada en la radiofrecuencia consiste en aplicar una forma de energía electromagnética mediante un electrodo a los cornetes, produciendo un aumento de la temperatura de los tejidos y con un daño mínimo de las estructuras más próximas, ya que solo efectúa la vaporización a baja temperatura del punto de contacto. Después de unos días, se generará una zona de retracción, es decir, una disminución del volumen de los tejidos que componen los cornetes.

Esta cirugía se realiza a través de los orificios nasales por lo que no provoca cicatrices externas. Por lo general, la turbinoplastia con radiofrecuencia no precisa un taponamiento nasal, posterior a la intervención quirúrgica. Entre los beneficios de esta técnica se incluyen la mejoría de la permeabilidad nasal y la desaparición de los síntomas producidos por la dificultad respiratoria nasal.

Septoplastia

Se trata de la cirugía indicada para corregir una desviación septal que genera obstrucción nasal con el fin de facilitar la respiración del paciente. Se ocupa, mediante diferentes técnicas, de corregir la desviación del tabique en su forma anatómica con el fin de corregir las deformidades. Los otorrinolaringólogos pueden aplicar el uso de la endoscopia en la mayoría de los casos lo que permite un tratamiento mínimamente invasivo muy útil en crestas septales, desviaciones posteriores y en cirugías de revisión, ya que permite una mayor visualización y minimiza el riesgo de traumatismos.

Por su parte, las desviaciones anteriores caudales, y en casos en los que el tabique esté muy desviado se corrigen mediante cirugía abierta convencional. De esta forma los otorrinolaringólogos cirujanos de cabeza y cuello consiguen visualizar de forma más completa todo el tabique y el dorso nasal.

Septorrinoplastia

Debido a que a menudo la deformidad o desviación del tabique tiene sus consecuencias funcionales (respiratorias) y estéticas, será necesario aplicar técnicas de cirugía plástica encaminadas a la corrección estética de la nariz y así permitir unos resultados satisfactorios para el paciente. En este sentido, el otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello tiene la capacitación completa y adecuada para realizar una cirugía de nariz que combine el restablecimiento funcional y estético de la nariz gracias a su amplio conocimiento de la nariz. Así, realizará de forma previa a la cirugía un análisis facial basado en las proporciones relativas de cada uno de los aspectos del rostro, para ello tendrá que tener en cuenta los principios de estética facial, aprendidos durante su formación.