La sordera súbita idiopática (SSI) se define como una pérdida auditiva neurosensorial superior a 30 decibelios (dB), en 3 o más frecuencias consecutivas, con un tiempo de instauración inferior a 72 horas. Afecta predominantemente a personas entre 40 y 55 años, con una incidencia que se estima entre 2-20 casos por cada 100.000 habitantes al año.

Las causas de este cuadro no están confirmadas, se cree que puede estar debido a una inflamación vírica de la cóclea, rotura de las membranas laberínticas, fenómenos vasculares o autoinmunidad; siendo esta última la causa más aceptada en la actualidad. Según datos de la SEORL-CCC, solo se encuentra su origen en el 10% de los casos tras el diagnóstico.

Los factores a tener en cuenta para determinar el pronóstico de la enfermedad, según el consenso sobre el Diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática, son los siguientes: edad, demora hasta iniciar el tratamiento (días), síntomas asociados, asociación de otras enfermedades, sobre todocardiovasculares, el tipo de curva auditiva y el grado de hipoacusia al inicio. De ellos, sólo podemos mejorar el pronóstico mediante un diagnóstico precoz, a través de Atención Primaria.

Diagnóstico 

Mediante anamnesis y exploraciones otológicas oportunas se descartará una causa identificable de sordera súbita. Las pruebas audiológicas necesarias para el diagnóstico de una SSI son una audiometría tonal liminar (ATL), una audiometría verbal y un timpanograma.

Se debe realizar una resonancia magnética de conducto auditivo interno (CAI) en todos los casos de sordera súbita confirmada. Su importancia radica en descartar una causa definida de la sordera brusca y en contribuir a aclarar una patogenia subyacente de la SSI.

Tratamiento 

El tratamiento primario más aceptado en la actualidad es la administración precoz de corticoides orales, en pauta descendente, en los primeros 45 días tras el inicio de los síntomas.

En casos tardíos, el tratamiento se discutirá de forma individualizada y en casos de sordera severa (>70dB), oído único o vértigo asociado, se valorará la opción de tratamiento corticoideo intravenoso, vigilando la aparición de efectos secundarios.

Posteriormente en pacientes en los que no haya recuperación completa de la audición, se valorará de forma individualizada la necesidad de rehabilitación auditiva.