La rinitis alérgica en ocasiones puede confundirse con un resfriado común. En los meses de enero a marzo coincide el pico de personas afectadas por resfriados con la máxima polinización de cupresáceas o arizónicas, los pólenes de invierno. A esto hay que sumar que los síntomas de la rinitis invernal no son tan manifiestos como los de la alergia en primavera pues en lugar de un intenso picor de ojos, lagrimeo o estornudos, predomina la obstrucción o bloqueo nasal.

La rinitis alérgica está provocada por una respuesta inmunomediada por inmunoglobulinas que reaccionan ante alérgenos ambientales como pólenes, ácaros, hongos, epitelio de animales y ocupacionales. Los síntomas más característicos son el prurito nasal, estornudos, rinorrea acuosa y congestión nasal. De forma frecuente se puede asociar con otras patologías como la rinosinusitis crónica polipoidea, la conjuntivitis y la otitis. Además, puede ser un predictor de aparición de asma.

En su diagnóstico y tratamiento, el otorrinolaringólogo juega un papel colaborador junto con el alergólogo, tanto para la realización de pruebas como para la cirugía en caso de ser necesaria.

Las claves para distinguir los síntomas del resfriado de los de la rinitis alérgica tienen que ver tanto con la mucosidad como con la existencia o no de fiebre. En el catarro la congestión nasal se suele acompañar de fiebre, malestar general o dolor en la garganta. Pero la rinitis alérgica produce picor de ojos y nariz, enrojecimiento de los ojos, estornudos muy frecuentes y secreción nasal líquida y muy abundante.

En cuanto a la duración, el catarro tiene sólo 5-7 días de duración, la rinitis alérgica se puede prolongar durante 4-6 semanas. Además, en la alergia la evolución es muy variable.

Tratamiento

El tratamiento sintomático con antihistamínicos orales es la primera elección en el caso de la rinitis alérgica, por su efecto rápido y eficaz. Si los síntomas son persistentes y la obstrucción nasal comienza a ser intensa, deben añadirse los corticoides tópicos nasales. A diferencia de los antihistamínicos sus efectos comienzan a las 24-48 horas, por lo que el tratamiento debe ser continuado durante toda la temporada polínica de las plantas que afectan al paciente.

En el caso de los resfriados el tratamiento habitual es hidratarse tomando mayor cantidad de líquidos.