¿Qué es el barotraumatismo?

El barotraumatismo es un trastorno causado por la despresurización brusca de los oídos como consecuencia de un cambio de presión ambiental. Este puede afectar a todas las cavidades aéreas del organismo debido a que, cuando aumenta la presión ambiental, el volumen de aire contenido en una cavidad disminuye, y a la inversa.

La trompa de Eustaquio es el conducto que comunica el oído medio con la parte más posterior de la nariz (rinofaringe) y tiene como función equilibrar presiones, protegiendo al oído de los cambios de presión. Si no funciona de manera correcta por un catarro, rinitis alérgica o una rinosinusitis, y no puede compensar adecuadamente las variaciones de presión entre oído medio y rinofaringe, pueden aparecer los barotraumatismos.

En el barotrauma se presentan síntomas que van desde la sensación inicial de taponamiento, pasando por una leve sordera (hipoacusia) y la sensación de ruidos molestos en el oído (acúfenos) hasta el dolor de oídos y, en los casos más graves, la rotura del tímpano, sangrado e incluso vértigo.

Las situaciones en las que es más común que estos cambios de presión ocurran son los viajes en avión o en tren, el buceo, una explosión, ascender o descender puertos de montaña, practicar paracaidismo o conducir en zonas montañosas.

En el caso del avión, la mayor parte de los problemas se producen al aterrizar y el síntoma más habitual es el simple taponamiento producido por la diferencia de presión entre el exterior y el interior del oído, lo que tensa el tímpano sin lesionarlo. La situación se puede complicar en personas que están resfriadas, pues en este caso la compensación de presión se hace más difícil.

Consejos para evitar un barotrauma

La prevención de los barotraumas, tanto de oído medio como de oído interno, consistirá en impedir el bloqueo de la trompa de Eustaquio, evitando bucear y viajar en avión en etapas de congestión nasal (catarro, alergia, otitis…), realizando compensaciones de aire suaves y progresivas, sin maniobras bruscas o descensos y ascensos demasiado rápidos.

Si se va a montar en avión, tanto en el despegue como en el aterrizaje, es conveniente ventilar el oído con bostezos, movimientos mandibulares o masticando. Y en los bebés y niños pequeños, la succión del chupete, pecho o biberón pueden ser suficientes. No es conveniente quedarse dormido ni en el despegue ni en el aterrizaje, ya que durante el sueño, el mecanismo de deglución se ralentiza.

También se puede tomar medicamentos tales como descongestivos o antihistamínicos puesto que pueden ayudar a igualar la presión en los oídos más fácilmente y prevenir un barotraumatismo del oído.

En aquellos casos en los que masticar o mover la mandíbula no sea suficiente, se puede realizar maniobras específicas para compensar presiones en el oído medio como la maniobra de Valsava y la maniobra de Toynbee.

La maniobra de Vasalva consiste en soplar suavemente, como si te sonaras la nariz, mientras te la tapas con los dedos en forma de pinza y mantienes la boca cerrada. Trabaja para igualar la presión en los oídos al mismo tiempo que la apertura de la trompa de Eustaquio. Mientras que la maniobra de Toynbee consiste en pinzar la nariz y a continuación tragar. Ambas se deben realizar de manera preventiva y antes de que aparezcan los síntomas.

Señales para la detección precoz de los problemas auditivos

Una de cada cuatro personas presentará problemas auditivos en 2050 y 700 millones de personas necesitarán atención médica para mejorar su audición, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, casi el 60% de los casos de pérdida de audición en la infancia podrían prevenirse con medidas como el tratamiento temprano de la otitis media o la vacunación frente a la rubéola y la meningitis.

Por ello la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello advierte de la importancia de prevenir la pérdida de audición a lo largo del curso de la vida, desde periodos prenatales y perinatales hasta edades avanzadas.

En el caso de los adultos, la excesiva exposición a ruidos intensos, una mala alimentación, el tabaquismo, la otosclerosis, el consumo excesivo de fármacos ototóxicos y la presbiacusia,  son las principales causas de déficit auditivo.

Las causas de la pérdida de audición y la sordera en el periodo prenatal pueden ser factores genéticos, entre ellos los que provocan pérdida de audición hereditaria y no hereditaria y las infecciones intrauterinas y/o perinatales, como la rubéola y el Citomegalovirus,. En la infancia y adolescencia destacan las otitis crónicas, presencia de líquido en el oído o la meningitis como principales causas de la pérdida de audición.

Señales que alertan de la pérdida de audición

Los otorrinolaringólogos consideran fundamental tener en cuenta los signos de sospecha en cada etapa de la vida y acudir a su consulta lo antes posible para realizar un diagnóstico y tratamiento adecuados. Se requiere, además,  un cribado sistemático para detectar la pérdida de la audición o enfermedades del oído en aquellas personas de mayor riesgo.

En bebés de hasta un año, las señales que pueden alertarnos de una pérdida de audición son:

  • No se sobresalta con los ruidos fuertes
  • Sigue durmiendo cuando usted habla fuertemente cerca de él o ella
  • No responde a la música
  • No gira la cabeza hacia la fuente de un sonido después de los seis meses
  • No dice palabras sencillas como “mamá” o “papá” cuando tiene un año
  • Solo reacciona cuando estamos frente a él
  • Parece escuchar unos sonidos, pero otros no

A partir de los dos años, los niños ya deberían responder a su nombre, construir frases de al menos dos palabras y entender y aceptar las órdenes sencillas que les damos. Esto nos demostraría que su capacidad auditiva y comprensiva ya están desarrolladas. En consecuencia, podemos considerar como señales que alertan pérdida de audición si el niño no obedece órdenes sencillas, tarda en hablar o no sabe por dónde vienen los sonidos.

A la edad de cinco años, el niño ya debería tener una gran capacidad comunicativa y de expresión, además de ser sociable y tener una gran necesidad por descubrir y aprender. Cuando alguna de estas características no se cumple, podría hacernos pensar que existe algún tipo de problema de audición.

En las personas de edad media y adultos mayores, la pérdida auditiva puede pasar inicialmente desapercibida. Estos son algunos indicadores precoces de pérdida de audición:

  • Dificultad para comprender conversaciones en entornos ruidosos o cuando hablan varias personas a la vez
  • Necesidad de aumentar el volumen de la televisión para comprender los diálogos
  • Dificultad para comprender el timbre de voz de determinadas personas.
  • Problemas para detectar sonidos agudos como alarmas, timbre del teléfono o alarmas de electrodomésticos.

¿Qué es el entrenamiento olfatorio?

El entrenamiento olfatorio es uno de los posibles tratamientos de la pérdida de olfato y consiste en exponer al paciente a varios olores, normalmente a 4 o 6, que él ya haya conocido previamente y lo que se busca es estimular la memoria olfatoria y que recupere el olfato perdido.

Debe iniciarse más o menos al mes de la pérdida, antes no tiene sentido ya que muchas personas lo recuperan por sí solos, y posteriormente tampoco porque se ha demostrado que cuanto más tardemos en empezarlo menos posibilidades hay de recuperación. Las sesiones de rehabilitación olfatoria las realiza el paciente en su domicilio. “Normalmente se recomienda realizarla dos veces a día y exponerse a entre 4 y 6 olores durante unos 10 o 15 segundos. Durante estas exposiciones se indica al paciente que intente recordar a qué le olía y evocar recuerdos asociados a ese olor. Se recomienda que los kit de rehabilitación tengan una esencia afrutada, una aromática, una mentolada y una floral”, explica el doctor Alfonso Santamaría, miembro de la comisión de Rinología, Alergología y Base de Cráneo de la SEORL-CCC.

Lo primero que tiene que hacer el paciente es ir al otorrinolaringólogo, que le hará un diagnóstico preciso, encontrará la causa de la pérdida de olfato y le recomendará el mejor entrenamiento para su caso.

Existen muchas causas que provocan la anosmia, unas de ellas son recomendables que se traten por rehabilitación olfatoria como, por ejemplo, la pérdida de olfato por el COVID-19. Sin embargo, otras de ellas como puede ser los pacientes que tienen pólipos no es tan aconsejable y requieren otros tratamientos como los corticoides intranasales o cirugías.

La anosmia por COVID-19 pertenece al grupo de las postvirales, que ya conocíamos antes de esta pandemia, y se ha demostrado que el mejor tratamiento para este tipo es la rehabilitación olfatoria. Debido a la incidencia del COVID-19 y la frecuencia con la que este virus ha generado esta pérdida ha aumentado la demanda de esta terapia de rehabilitación. Además, esta pandemia ha puesto en el foco al sentido del olfato, que era el más desconocido, a pesar de ser el que genera una memoria más duradera y, sobre todo, el que más emociones evoca.

“Para ver los resultados hay que tener un poco de paciencia y ser bastante constante. Es importante explicarles a los pacientes que no esperen mejorar en la primera semana. Lo mínimo recomendable es estar con el tratamiento durante tres meses, pero se sabe que se puede tardar en recuperar el olfato dos años después de haberlo perdido”, añade el doctor Santamaría.

Profesionales del olfato

Hay profesiones en las que se utiliza de forma continua el sentido del olfato por ejemplo los perfumistas, aromistas, enólogos, catadores, sanitarios, policías y bomberos.

Todas ellas son personas que trabajan con el sentido del olfato y lo tienen muy entrenado. “Cada día lo estimulan de una forma consciente ya que son cualidades que no son innatas”, explica la doctora Adriana Izquierdo, miembro de la Comisión de Rinología de la SEORL-CCC y coordinadora de la Unidad de olfato en el Consorci Sanitari de Terrasa. Estos profesionales se comportan como cualquier otro paciente y no tienen que acudir de forma periódica al otorrinolaringólogo.

El olfato es el sentido más utilizado en el mundo del neuromarketing, al ser el que más se asocia a la memoria. Las empresas invierten en la fidelización de su producto y este sentido está siendo protagonista. Hay marcas que tienen su propio odorante, su propio odotipo, y este hace que cuando entras a esa tienda la bienvenida es más cálida y el cliente asocia a algo positivo comprar el producto de esa marca.

Todas las profesiones en las que el olfato es un elemento esencial, como pueden ser los perfumistas, los enólogos, los chefs, son pilares muy importantes del país. España se reconoce por su cosmetología, su fragancia, su aceite de oliva, sus vinos y si las personas que están detrás de la selección de los productos vieran alterado su olfato, nuestra economía se vería afectada.

Esto le ha ocurrido a Rafael Palacios, viticultor y elaborador en Val de Bibel-O Bolo-Galicia, que estuvo tres semanas sin olfato, su herramienta de trabajo. “Fue muy duro a nivel anímico, viví en una incertidumbre porque sientes que estás en el limbo y no sabes cuándo vas a recuperarlo”, expresa.

 

 

 

 

 

 

 

 

Edema de Reinke: qué es, síntomas y tratamiento

El Edema de Reinke (ER) es un proceso inflamatorio de laringe, que puede afectar a una o ambas cuerdas vocales. Supone una acumulación de líquido (edema) seroso o gelatinoso, en el espacio entre el músculo vocal y la mucosa que lo cubre (espacio de Reinke).

El principal factor de riesgo es el tabaco, acompañado del abuso vocal y el reflujo gastroesofágico. La irritación crónica altera la permeabilidad de la pared de los capilares permitiendo la extravasación de fluidos en el espacio de Reinke, adelgazando la cubierta de la cuerda vocal y haciéndola más flexible.

Síntomas

Los síntomas dependen del tamaño y el tiempo de evolución de las lesiones. Generalmente las lesiones son bilaterales y bastante simétricas, aunque en una cuarta parte de los pacientes se encuentra una marcada asimetría.

Inicialmente predomina el edema y produce una disfonía leve con una disminución de la frecuencia fundamental, pero a medida que el contenido del espacio de Reinke se fibrosa, altera la onda mucosa y empeora la disfonía. Poco a poco se reduce la potencia de la voz, el timbre pierde su mordiente y se amortigua. Posteriormente, el afectado presenta períodos de ronquera intermitente, y cierta fatiga en fonaciones prolongadas. En fases posteriores pierde su registro agudo, no puede cantar. Si se trata de una mujer, llegará un momento en el que pierda completamente las características típicas de la voz femenina, adquiriendo unas cualidades más masculinas. Por último, si el edema es de grandes dimensiones puede disminuir la luz glótica y ocasionar dispnea.

Son tres los grados de severidad de la lesión según la clasificación de Yonekawa, atendiendo al tamaño que alcanzan dichas lesiones.

Tipo I: la hinchazón edematosa se limita a la superficie superior de las cuerdas vocales, el movimiento de la verdadera cuerda vocal es buena y la permeabilidad de la glotis se conserva adecuadamente.

Tipo II: el edema se extiende desde la parte superior hasta la superficie inferior, contactando con la cuerda contralateral incluso durante la inhalación.

Tipo III: el edema se extiende y las cuerdas contactan en toda su longitud y solo se observa luz glótica en la región posterior de la glotis, o se extiende hacia la subglotis durante la inspiración.

Tratamiento

En primer lugar, se deben corregir los factores que han producido esta lesión: eliminar el tabaco y el alcohol e incidir en las medidas de higiene vocal.

Si con estas medidas no se obtiene una mejoría adecuada se puede realizar una corrección quirúrgica de la lesión. La técnica de elección es la cordotomía. Consiste en retirar la mucosa hacia la línea media, despejando, de esta manera, el espacio de Reinke y aspirando su contenido.

En casos de edema de Reinke bilateral, se pueden corregir los defectos de ambas cuerdas en una única intervención siendo cuidadoso en no dañar la comisura anterior, si la comisura anterior se puede ver afectada la cirugía se realizará en dos tiempos. El período de recuperación es más largo necesitándose hasta cuatro semanas para obtener los resultados deseados. Es recomendable la rehabilitación logopédica o vocal tras la fonocirugía para evitar que vuelva a producirse la afección.

Síndrome de Ménière: diagnóstico y tratamiento

Tumores malignos de laringe

La laringe es un órgano cuya estructura fundamental es muscular y cartilaginosa, recubierto en su interior por un tejido similar al del resto del aparato respiratorio. Esta estructura permite no sólo la respiración, sino también la fonación, además de intervenir en la deglución. Dividimos la laringe en tres regiones: supraglótica, glótica y subglótica. La supraglotis comprende la epiglotis, los pliegues aritenoepiglóticos, los cartílagos aritenoides, las bandas ventriculares y los ventrículos. La región glótica engloba a las dos cuerdas vocales, la comisura anterior y posterior y la subglotis es un espacio único englobado entre las cuerdas y el borde inferior del cricoides.

España tiene una alta incidencia de cáncer de laringe (18 casos por cada 100.000 habitantes) debido al exceso en el consumo de tabaco registrado durante años. De los 11.300 casos de tumores de cabeza y cuello que se registran en nuestro país, el 40% se encuentran en la laringe. Los cánceres de laringe (CL) se originan en la mucosa que recubre la laringe. Los CL crecen localmente y tienen una elevada tendencia a diseminarse a los ganglios linfáticos cervicales, sobretodo los originados en la supraglotis.

Síntomas

Los síntomas varían en función de la localización de la lesión. Los tumores glóticos son los que se diagnostican con más frecuencia en estadios iniciales, ya que suelen producir disfonía de manera precoz. Cualquier paciente, especialmente aquellos fumadores o exfumadores con disfonía de más de 15 días de evolución, debe ser valorado por un otorrinolaringólogo. En fases más avanzadas el paciente puede presentar disnea y estridor.

Los tumores supraglóticos dan síntomas más inespecíficos, por lo que se diagnostican generalmente en fases más avanzadas. Los pacientes pueden presentar síntomas como sensación de cuerpo extraño, carraspeo, parestesias faríngeas, molestias cervicales inespecíficas, molestias óticas u otalgia, atragantamiento ocasional, leve disfagia y sólo cuando ya se extiende a las cuerdas presentan disfonía. Es frecuente que el paciente consulte por la aparición de una masa cervical como primer síntoma, debido a la elevada frecuencia de metástasis en los ganglios linfáticos cervicales. En estadios avanzados pueden presentar disfonía, estridor y disfagia.

Los tumores subglóticos son muy poco frecuentes de forma aislada y se diagnostican generalmente en fases avanzadas. Los síntomas de presentación más frecuentes son la disnea o una masa cervical baja.

Diagnóstico

Es fundamental conocer la localización y extensión del tumor para planificar un tratamiento adecuado. Para la exploración clínica del tumor disponemos de las siguientes maniobras para hacerlo: laringoscopia indirecta y endoscopia laríngea, estroboscopia y laringoscopia directa.

Tanto la laringoscopia indirecta como la endoscopia laríngea orientan sobre la localización del tumor, su extensión y sobre la movilidad laríngea. La estrosboscopia permite establecer un diagnóstico precoz al detectar alteraciones del movimiento de la onda mucosa de las cuerdas vocales. Por su parte, la laringoscopia directa permite un conocimiento exacto de la localización tumoral y de su extensión y la posibilidad de realizar una toma de biopsia.

Las pruebas de imagen como la tomografía computarizada (TC) y la tomografía por emisión de positrones (PET) son un elemento imprescindible a la hora de planificar el tratamiento de los pacientes

 

 

 

Síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS): factores de riesgo, síntomas y tratamiento

El síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) es el conjunto de signos y síntomas que se producen como consecuencia de episodios repetidos de obstrucción total o parcial de la vía aérea superior (VAS) durante el sueño. Se mide con el índice de apnea-hipopnea (IAH), que se calcula dividiendo el número total de apneas e hipopneas registradas por el tiempo en minutos y multiplicado por 60. Si obtenemos un valor entre 5 y 15 será leve, por encima de 15 y hasta 30 moderado, y por encima de 30 grave.

La prevalencia de SAHS se incrementa desde los adultos jóvenes hasta los 60 y 70 años de vida. En cuanto al sexo, es 2 a 3 veces más común en hombres que en mujeres, hasta que estas alcanzan la menopausia cuando el riesgo tiende a igualarse.

El riesgo de padecer el síndrome de apnea-hipopnea del sueño se correlaciona con el índice de masa corporal (IMC). El sobrepeso conlleva un acumulo de grasa en el cuello y en la base de la lengua que aumentan las probabilidades de colapso de la vía aérea superior (VAS) durante el sueño. Además, el depósito graso entre las fibras musculares faríngeas reduce su capacidad para contraerse.Por ello la obesidad es el factor de riesgo más importante. La prevalencia en pacientes obesos excede el 30%; en casos de obesidad mórbida llega al 98%.

Tanto en población sana como en personas con SAHS, el alcohol aumenta la intensidad del ronquido. Se trata de una sustancia depresora del sistema nervioso central que reduce la respuesta a la hipoxia y, por tanto, reduce el umbral para despertarse durante la apnea. Además, al tratarse de un vasodilatador, aumenta las resistencias faríngeas. El tabaco es otro de los factores de riesgo. Los fumadores habituales tienen 3 veces más probabilidades de padecerlo que los no fumadores.

Síntomas

Desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) se recomienda estar atentos a los siguientes síntomas que pueden hacer sospechar que se están produciendo apneas durante el sueño:

  • Excesiva somnolencia diurna. Esto provoca que el paciente tenga tendencia a dormirse de manera involuntaria en situaciones inapropiadas. Si no se detecta y pone remedio a tiempo, puede ser una causa importante de incapacidad laboral y accidente de tráfico.
  • Dolores de cabeza. Se producen durante la mañana y desaparecen a lo largo del día.
  • Depresión o irritabilidad.
  • Ronquidos. Pueden ser más intensos según avanza la noche e interrumpidos por las apneas.
  • Pausas respiratorias. Se trata de apneas o hipopneas que suelen terminar con sonidos asfícticos, ronquido fuerte o incluso movimientos de todo el cuerpo. El paciente no suele ser consciente de sufrirlas.
  • Insomnio 

Tratamiento del SAHS

El tratamiento más habitual, sobre todo cuando se trata de casos graves, es la CPAP. Es un compresor que, a través de una mascarilla ajustada herméticamente a la nariz, proporciona aire a una presión determinada. Así, se mantiene constante la presión en la vía aérea durante el ciclo respiratorio y, como resultado, se disminuyen los despertares bruscos, lo que mejora la calidad del sueño y la actividad cognitiva diurna de los pacientes.

Para casos leves o moderados y/o cuando el paciente no tiene adherencia a la CPAP determinados pacientes pueden beneficiarse de procedimientos quirúrgicos, de terapia miofuncional, de dormir de lado, de estimuladores del nervio hipogloso, de dispositivos orales de avance mandibular (DAM)o de retención lingual entre otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo se diagnostica una disfonía?

La laringe es el órgano de la voz y puede sufrir diferentes trastornos, entre los que destacan las disfonías. Existen varios factores que influyen en su aparición como pueden ser los cambios bruscos de temperatura, los aires acondicionados, ambientes secos y, sobre todo, el consumo de tabaco y alcohol. La disfonía es la modificación de la voz causada por una anomalía de la vibración de las cuerdas vocales. Se trata de uno de los problemas más habituales entre la población y un motivo frecuente de consulta en los servicios de Otorrinolaringología. En algunos grupos determinados, como el de los profesores, la prevalencia a lo largo de su carrera profesional alcanza el 75%.

La alteración del timbre vocal es el síntoma más característico de la disfonía. El abordaje temprano de estos problemas de la voz es fundamental para evitar un agravamiento de la situación, así como para detectar la aparición de patologías más graves. Cuando superan los 15 días de duración, las disfonías pueden esconder otras enfermedades como pólipos o nódulos e incluso de mayor gravedad como un cáncer de laringe. 

Pruebas de evaluación de las disfonías

El otorrinolaringólogo es el especialista responsable de diagnosticar y abordar los problemas de la voz. Para valorar la existencia de una disfonía debe realizar una historia detallada, que incluye la historia vocal del paciente y una exploración de la voz. Lo más importante para el diagnóstico de la disfonía es la endoscopia laríngea. El otorrinolaringólogo visualizará de manera directa la laringe del paciente mediante diferentes técnicas, todas englobadas bajo el término laringoscopia indirecta, que consiste en introducir una cámara a través de la nariz o la boca para ver si hay alguna lesión en las cuerdas vocales. 

  • Laringoscopia flexible: es un método de exploración esencial para valorar la vía aérea superior. Consiste en la introducción de una óptica flexible a través de la nariz y en la observación en tiempo real de las estructuras nasales y las faringolaríngeas. 
  • Laringoscopia rígida: Consiste en la exploración de la laringe a través de la boca del paciente. Explora las cuerdas vocales con una calidad de imagen que permite diagnosticar patologías difíciles de evaluar con otras técnicas. 

Cuidados para evitar problemas de voz

Para mantener una voz sana desde la SEORL-CCC se recomienda seguir algunas medidas saludables:

  • Evitar hablar en ambientes ruidosos. Si la voz compite con un ruido ambiental intenso, tenderemos a forzarla para ser escuchados.
  • Realizar controles de la voz. La frecuencia dependerá del historial clínico y de la profesión del paciente, pero una disfonía se debe consultar siempre que se mantenga más de 15 días.
  • Tener una técnica vocal correcta. Esto es especialmente importante en los profesionales de la voz y se puede adquirir mediante un aprendizaje.
  • Evitar el tabaco. Es un elemento nocivo para la voz. Una persona que fuma y tiene una disfonía que dura entre más de dos o tres semanas deberá acudir a un otorrinolaringólogo. El humo pasa entre las cuerdas vocales y predispone para que aparezcan lesiones benignas como edemas o pólipos. Además, es la principal causa de cáncer de laringe.
  • No carraspear. Es un movimiento que implica un esfuerzo para las cuerdas vocales.
  • Hidratarse correctamente. La hidratación ayuda a reducir el esfuerzo fonatorio y a aumentar la resistencia vocal. Además, la cuerda vocal está recubierta de mucosa y para que esta trabaje correctamente necesita estar bien hidratada.
  • Descansar de forma adecuada. La fatiga corporal se refleja en la voz. Se debe descansar para obtener el máximo rendimiento vocal. Hay que dormir más de seis horas, y descansar antes de utilizar mucho la voz. 

Atragantamiento por uvas ¿Cómo actuar?

Durante las fiestas navideñas es habitual que se celebren una gran cantidad de comidas y cenas entre familiares, amigos y compañeros de trabajo en las que se pueden producir distintos accidentes, entre ellos los atragantamientos. El mayor consumo de ciertos alimentos como los frutos secos, turrones, polvorones, exceso de alcohol o las uvas de nochevieja hace que aumenten los riesgos de sufrir atragantamientos.

Por ello, desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) se recomienda extremar las precauciones sobre todo en niños menores de 5 años y en personas mayores de 65, los más vulnerables a sufrir asfixia. El mayor número de casos de aspiración se produce entre los menores de dos años.

asfixia

Atragantamiento por uvas

Comer uvas es la tercera causa de asfixia en menores de cinco años. Esta fruta, por sus cualidades en cuanto a su forma y textura, puede provocar una obstrucción en las vías respiratorias. Además, debemos tener en cuenta que los más pequeños no tienen todos los dientes para masticar adecuadamente, su reflejo de deglución está poco desarrollado, y se distraen con facilidad. Por todo ello, es un peligro que los niños menores de cinco años coman uvas enteras en Nochevieja.

Lo más aconsejable para reducir el riesgo de aspiración al consumir esta fruta es quitarles la piel y las pepitas y cortarlas en varios trozos, de forma que sean más fáciles de digerir. Otra opción es que tomen otro tipo de alimentos, entre los que hay que descartar también los frutos secos. Los fragmentos duros que se desprenden al morderlos pueden obstruir las vías respiratorias, sobre todo en el caso de los menores de dos años, que no son capaces de masticarlos adecuadamente.

¿Qué hacer en caso de atragantamiento?

En caso de atragantamiento leve hay que ayudar al atragantado a toser, porque este es el mejor mecanismo defensivo que tenemos para evitar el paso a zonas de la vía respiratoria inferior y que puede causar la muerte.

En casos de atragantamientos más severos, lo previsible es que la persona atragantada se lleve las manos al cuello. En estos casos, procederemos a practicar la maniobra de Heimlich. Para ello, nos pondremos de pie, detrás del atragantado, le abrazaremos colocando las manos a la altura de la boca del estómago, cogiendo un puño con la otra mano y haremos compresiones abdominales, dosificando la intensidad según el caso, que ayuden al paciente a expulsar el cuerpo extraño.

Si se sospecha que el menor puede estar atragantándose con algo se debe acudir de forma inmediata a un servicio de urgencias, para que un especialista pueda valorar este riesgo.

Si pierde la consciencia abre sus vías respiratorias y comprueba que respira, empieza con 5 boca a boca y sigue con ciclos de 30 masajes cardíacos cada 2 boca a boca durante un minuto, hasta que la ayuda llegue o el niño vuelva a respirar. Si en cualquier momento empieza a respirar colócale en posición de recuperación y consulta con el servicio de Urgencias.

Rinitis alérgica: tratamiento y seguimiento de los pacientes

La rinitis alérgica se define clínicamente como el conjunto de síntomas nasales que aparecen tras la exposición a un alérgeno por una respuesta inflamatoria mediada por inmunoglobulina E (IgE). Estos síntomas incluyen rinorrea, obstrucción/congestión nasal, prurito y estornudos.

Dentro de los alérgenos más frecuentes tenemos: pólenes, ácaros, cucarachas, epitelios de animales y moho. En su diagnóstico y tratamiento, el otorrinolaringólogo juega un papel colaborador junto con el alergólogo, tanto para la realización de pruebas como para la cirugía en caso de ser necesaria.

Tratamiento farmacológico

Tal y como explica la doctora Maite Pinilla, otorrinolaringóloga miembro de la SEORL-CCC, los antihistamínicos y los antileucotrienos son los fármacos que van a permitir una disminución de la permeabilidad vascular y de la secreción del moco. Por otro lado, si la mucosidad es muy acuosa asegura que es preferible el uso de anticolinérgicos intranasales.

También es muy importante recomendar al paciente y advertir que el uso de vasoconstrictores tópicos no es adecuado ya que a la larga puede dar una rinitis medicamentosa y un efecto rebote.

¿Qué ocurre si falla el tratamiento farmacológico o las medidas de evitación?

El tratamiento más eficaz en los casos en los que falla la solución farmacológica es la inmunoterapia específica al alérgeno al cual está inmunomediado el problema. “La inmunoterapia nos va a permitir que se eviten los síntomas a largo plazo y complicaciones a nivel de la vía aérea”, asegura la doctora Pinilla.

La inmunoterapia está indicada para los pacientes con rinitis alérgica que:

  • Requieren altas dosis de medicamentos o presentan efectos adversos a estos
  • Presentan síntomas que no están bien controlados con los fármacos o las medidas de evitación.
  • Quieren evitar el uso a largo plazo de la terapia farmacológica.

Seguimiento de los pacientes con rinitis alérgica

Se trata de una enfermedad crónica que provoca un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes y, por tanto, se considera un problema de salud pública. Si la rinitis es persistente y no tiene un tratamiento adecuado existe una relación directamente proporcional con la aparición de asma. “El 50% de los pacientes con esta patología puede desarrollar asma”, explica la doctora Pinilla.

Por ello, debe existir una colaboración entre el alergólogo y el otorrinolaringólogo para que haya un seguimiento adecuado. Asimismo es importante valorar si al paciente se asocia poliposis en un porcentaje más bajo y mejorar los síntomas y la calidad de vida de los que lo padecen.