Los niños con déficit auditivo tienen más problemas de aprendizaje

Los niños con déficit auditivo tienen más problemas de aprendizaje

Los niños con dificultades auditivas tienen más problemas de atención y rendimiento académico, lo que redunda en una peor calidad de vida. La SEORL-CCC advierte, con motivo del Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición que se celebra el 3 de marzo, que es importante prestar atención a los signos de sospecha de este tipo de dificultades y piden la realización del cribado auditivo a nivel universal para la detección de hipoacusias o sorderas al nacimiento. Así mismo, la Comisión de Audiología recomienda el siguiente Decálogo de Cuidados del Oído para niños.

La realización de un cribado que facilite la detección precoz de la hipoacusia es importante para el diagnóstico y la calidad de vida del niño. Un trabajo reciente publicado en The Journal of International Advanced Otology afirma que los trastornos auditivos pueden tener un impacto negativo en el desarrollo de los niños y en su calidad de vida si no se diagnostican a tiempo. Incluso los que son diagnosticados con pérdida leve a moderada pueden presentar trastornos del aprendizaje o del lenguaje verbal.

La pérdida de audición, tanto si es transitoria como permanente, puede tener un impacto enorme en el desarrollo de la población infantil pues influye en su aprendizaje, así como en la adquisición de destrezas de comunicación, lenguaje y socialización. Por lo tanto, cuanto más temprano se detecte y se atienda al niño, mayor será la probabilidad de que alcance todo su potencial.

Por todo esto, los otorrinolaringólogos consideran fundamental tener en cuenta los signos de sospecha en cada etapa y acudir a su consulta lo antes posible para realizar un diagnóstico y poner tratamiento a tiempo si fuera necesario.

  1. Bebés:
  • No se sobresalta con los ruidos fuertes.
  • Sigue durmiendo aun cuando usted habla fuertemente cerca de él o ella
  • Ha dejado de balbucear (después de los 9 meses de edad)
  • No voltea la cabeza hacia la fuente de un sonido después de los 6 meses de edad.
  • No dice palabras sencillas como “mamá” o “papá” cuando tiene 1 año.
  • Voltea la cabeza cuando lo ve a usted, pero no lo hace si solo lo llama por su nombre. A veces se piensa equivocadamente que se trata de falta de atención o que el niño simplemente ignora a la otra persona, pero puede ser el resultado de una pérdida auditiva parcial o total.
  • Parece escuchar algunos sonidos pero no otros.
  1. Niños:
  • Tarda en hablar.
  • No habla en forma clara.
  • Se distrae mucho.
  • No sigue instrucciones A veces se piensa equivocadamente que se trata de falta de atención o que el niño simplemente ignora a la otra persona, pero puede ser el resultado de una pérdida auditiva parcial o total.
  • A menudo dice “¿qué?”
  • Sube demasiado el volumen de la televisión.
  • No sabe por dónde le vienen los sonidos
  1. Adolescentes:
  • Comienza a escuchar un ruido en el oído (acúfeno). Puede comenzar a escucharlo al salir de un concierto discoteca o al haber estado escuchando música con los auriculares muy altos. Debe de consultar aunque este ruido desapareciera
  • Tiene problemas de entender a los que están a su alrededor al salir de un concierto, discoteca o tras escuchar música. Debe de consultar aunque mejore
  • Oye, pero no entiende, sobre todo en el colegio, instituto o cuando hay varias personas hablando a la vez

 

 

Decálogo de Cuidados del Oído para Niños

Decálogo de Cuidados del Oído para Niños

La Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, sensibilizada en el Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición que se celebra el 3 de marzo,  y con el objetivo de concienciar a la población, ha elaborado el siguiente Decálogo de Cuidados del Oído para Niños:

  1. Someter al bebé al cribado auditivo neonatal, que se realiza en una primera fase a todos los niños, en el mismo hospital, los primeros días después del nacimiento. Es importante acudir a completar las siguientes fases de estudio si así se requiere, y seguir las recomendaciones de seguimiento y tratamiento que marque el especialista. Con este cribado se detectarán, diagnosticarán y tratarán las sorderas acaecidas en el momento del tratamiento, del tipo y de grado que sean.
  2. Estar alerta de los signos de sospecha de problemas auditivos:. Habrá casos en los que el niño nazca oyendo bien, y debute o  la pérdida auditiva posteriormente. Si el bebé no se sobresalta ante sonidos fuertes, no emite  sonido o no gira la cabeza cuando le hablan o grita con alta frecuencia, no balbucea o detiene el balbuceo previamente existente,  pueden ser signos de sospecha antes del primer año de vida. Más adelante, retrasos de adquisición del lenguaje, dificultades de atención,  dificultades para mantener la concentración por cansancio, preguntar frecuentemente ¿qué?, volumen del televisor elevado, dificultad para leer, entender conversaciones y contenidos y timidez-aislamiento, pueden servir a los padres para sospechar. En estos casos se debe acudir al otorrinolaringólogo a la mayor brevedad para evaluar el origen del problema.
  3. Evitar la exposición continua al ruido: existen ciertos entornos que exponen a los niños a intensidades muy altas de ruido durante un tiempo prolongado (conciertos, fiestas populares, etc,) por lo que es fundamental incidir en el uso de protectores. Se recomienda evitar los ruidos impulsivos (petardos, disparo…), alejarse de las fuentes de ruido, disminuir el ruido que generamos y reducir el tiempo de exposición a sonidos de alta intensidad.
  4. Protegerles del frío: conviene prevenir las infecciones de las vías respiratorias en los niños más pequeños pues son el principal factor de riesgo para las otitis. Por eso es aconsejable evitar los cambios bruscos de temperatura, ponerles gorros para salir a la calle y lavar con frecuencia las manos para reducir las posibilidades de contagio de catarros o gripes.
  5. Acudir al especialista: los otorrinolaringólogos recomiendan consultar en caso de inflamación, dolor, taponamiento, zumbidos, secreción de oído, ya que pueden derivar en problemas de la audición. Por otra parte, es recomendable consultar en cuanto se note o sospeche deficiencia auditiva, aunque mínima. Por otro lado, es recomendable acudir a revisión  de manera periódica, al menos una vez al año, si existe tendencia a padecer otitis factores de riesgo como antecedentes familiares u otros advertidos por el especialista en la fase de cribado.
  6. No introducir objetos o sustancias extrañas: se deben utilizar sólo productos indicados para el oído y siempre bajo consejo médico por lo que hay que evitar el uso de aceites, soluciones salinas, gotas, agua oxigenada, bastoncillos u otros objetos, ya que éstos últimos, pueden empujar la cera hacia adentro y dañar el tímpano.
  7. Limpiar los oídos con cuidado: los oídos de los bebés son muy delicados y el hecho de que produzcan cerumen no significa que estén sucios ya que tiene un efecto protector. La limpieza debe ser externa y conviene hacerla durante el baño o utilizando una toalla o gasa. No debe introducirse ningún objeto (por ejemplo bastoncillos) ni intentar sacar la cera pues puede ser que consigamos el efecto contrario y que la introduzcamos hacia adentro.
  8. No abusar de los antibióticos: es importante saber que el uso indiscriminado de medicamentos, tanto de uso tópico como por vía oral, puede ser perjudicial para los oídos ya que algunos pueden ser ototóxicos y además, en el caso de los antibióticos, se pueden generar resistencias, sobre todo en el caso de los niños que tienen su sistema inmunológico en pleno desarrollo.
  9. Recomendaciones durante el baño: el agua de baños públicos, ya sea de mar, pantanos o piscinas, puede estar contaminada, y los niños son los más vulnerables a sufrir infecciones en los oídos como consecuencia de ello. Por cumplir unas normas de higiene y limpieza  básicas antes y durante el baño (ducha y el uso de aseos).  Conviene secar suavemente los oídos después del baño con el uso de una toalla o secador e incluso, si son muy propensos, se podría consultar con el especialista la conveniencia de usar tapones o gorros para evitar la entrada de agua. Los niños con tendencia a los catarros deben de  evitar el buceo y en caso de otitis no deben de mojarse los oídos.
  10. Tratar de manera adecuada las otitis. En caso de sospecha de pérdida auditiva en un niño por parte de padres y profesores se recomienda acudir al especialista, ya que aun en ausencia de dolor, fiebre o secreción, puede existir una otitis serosa, que de no ser bien tratada puede cronificarse  y derivar en hipoacusia y otitis media crónica.

¿Cuáles son los últimos avances en implantes cocleares?

En los últimos años se han producido diferentes avances en cuanto al tamaño y las indicaciones de los implantes cocleares, según un análisis realizado por la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo del Día Internacional del Implante Coclear que se celebra el próximo 25 de febrero.

Según explica la Comisión de Otoneurología de la SEORL-CCC, la cirugía del implante coclear consiste en la colocación de un dispositivo quirúrgico debajo de la piel que consta de un receptor interno y de una guía de electrodos que se introduce dentro de la cóclea. Esta guía estimula las terminaciones nerviosas del nervio auditivo mediante estímulos eléctricos. Se intenta de esta manera simular el funcionamiento normal de la cóclea, es decir, se estimulan las frecuencias agudas en la zona más basal y las frecuencias más graves en la zona más apical

Un estudio reciente publicado en Audiology & Neuro-otology concluye que los implantes cocleares pueden ofrecer mejoras significativas en la calidad de vida, al comprobar como permiten una reducción en la severidad percibida del tinnitus y mejoras subjetivas en la percepción del habla en condiciones de ruido, audición espacial y esfuerzo de escucha.

Las principales novedades instauradas en implantes cocleares tienen que ver con la estética, por un lado, y con las indicaciones, por otro. En la actualidad existen implantes más pequeños, con una tecnología más moderna y con unas estrategias de codificación más eficaces, hasta el punto de que los hacen compatibles con las resonancias magnéticas, algo muy importante hoy en día. Estas nuevas estrategias están orientadas a entender mejor las conversaciones en ambientes ruidosos, hablar por teléfono, y disfrutar y percibir correctamente la música.

En cuanto a las indicaciones, se ha producido un aumento de las mismas. Antes los únicos candidatos a implante coclear eran los niños o adultos con una sordera profunda bilateral. En la actualidad son útiles en hipoacusias unilaterales o asimétricas; para hipoacusias severas, en las que es posible colocar el implante y preservar algunas frecuencias auditivas; en mayores de 70 años; en pacientes perilocutivos o en pacientes con neurinomas del acústico. Además, se han introducido guías de electrodos específicas para situaciones especiales, como malformaciones de oído, cócleas de diferente tamaño, cócleas más cortas a consecuencia de un traumatismo u osificaciones.

En el proceso que conlleva la colocación de un implante coclear el otorrinolaringólogo juega un papel clave pues coordinará al equipo implantador para obtener el mejor resultado posible, establecerá las indicaciones y realizará la cirugía. El equipo estará también formado por audiólogos, logopedas, programadores o psicólogos.

La durabilidad del implante dependerá de los cuidados y de los avances de la tecnología. En teoría son para toda la vida pero en la práctica ocurre como con cualquier dispositivo tecnológico, que hay que renovarlo cada ciertos años para incorporar los últimos avances. Para favorecer su durabilidad y adaptación los otorrinolaringólogos recomiendan seguir una serie de cuidados. Por ello, desde la Comisión de Otoneurología se aconseja el siguiente Decálogo de consejos para pacientes con implante coclear. 

 

 

 

¿Qué es la Apnea del Sueño Infantil?

¿Qué es la Apnea del Sueño Infantil?

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) define el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) como la aparición de episodios recurrentes de obstrucción de la vía respiratoria superior de, al menos, 10 segundos de duración –las llamadas apneas– y que se dan durante el sueño. Los hombres son más propensos a padecerla, un 4% frente a solo un 2% de las mujeres. Pero a pesar de ser más frecuente en adultos, los niños no están exentos de esta patología. Es más, se estima que entre un 25 y un 30% de los niños menores de cinco años presentan problemas o alteraciones del sueño de diversa orden, entre ellas la apnea del sueño, según indica la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

Son diversas las causas por las que un niño puede sufrir apnea del sueño. Las amígdalas agrandadas o las vegetaciones provocan, en ocasiones, alteraciones en la respiración mientras el pequeño está durmiendo. Pero también puede darse si el menor tiene sobrepeso, una garganta estrecha, una mandíbula pequeña o alguna malformación en el paladar, la lengua o las vías respiratorias.

En los niños, esta afección puede llegar a ser, incluso, más preocupante que en las personas mayores. Al igual que ocurre con los adultos, el hecho de no detectarla pronto puede originar importantes alteraciones en la salud a medio y largo plazo. Entre ellas, problemas cardiopulmonares, respiratorios, inflamatorios o cuadros de somnolencia diurna excesiva. Pero no solo eso, los niños que padecen apnea del sueño pueden sufrir daños en la estructura cerebral y llegar a tener trastornos cognitivos-conductuales que pueden afectar a su capacidad de aprendizaje, al crecimiento o pueden tener alteraciones del comportamiento.

Estos cambios, que afectan al estado general de salud, hacen que el niño tenga que aumentar las visitas al médico. Así, tal y como indica un reciente estudio español publicado en la revista de la SEORL, los niños con apnea del sueño muestran una mayor demanda asistencial, incluso, dos años antes del diagnóstico. Esto puede implicar un deterioro de la salud global, que podría estar presente en el niño con anterioridad a la realización de este análisis. Asimismo, esta investigación también concluye que, tras administrar el tratamiento en el menor, disminuye la demanda de servicios sanitarios, aunque es alta en comparación con los controles hechos en los niños sin patologías, lo que sugiere una enfermedad residual o secuelas en el paciente.

De ahí la importancia de realizar un diagnóstico precoz para comenzar el tratamiento cuanto antes. Para ello, es necesario observar si aparecen los síntomas más frecuentes de la apnea del sueño infantil. Además de las apneas o pausas de respiración de más de 10 segundos de duración durante el sueño –y, como consecuencia de ellas, el niño se despierta varias veces–, la manifestación más clara de padecer esta patología son los ronquidos, pero no son los únicos. También pueden presentar micciones nocturnas, cansancio, irritabilidad durante el día, falta de concentración, sueño inquieto o sudoración, entre otros.

El tratamiento varía en función de la causa de la apnea del sueño. Si esta se produce debido a las amígdalas agrandadas o vegetaciones, la solución pasa por una sencilla intervención quirúrgica. Otro de los tratamientos que existen es el CPAP, un aparato que se utiliza para dormir y que administra, de forma continua, aire a presión por vía nasal a través de una mascarilla. En los casos de niños con obesidad, estos deberán perder peso para ver la evolución de la apnea del sueño. En cualquier caso, lo más importante es acudir al otorrinolaringólogo a la menor sospecha de esta afección, con el fin de que el especialista evalúe cada caso para indicar el mejor tratamiento a seguir.

7 Curiosidades del Síndrome de Menière

7 Curiosidades del Síndrome de Menière

El Síndrome de Menière es una patología que afecta tanto a la audición como al equilibrio, de origen desconocido, y que tiene mayor incidencia entre la cuarta y la sexta década de la vida. Su síntoma principal es el vértigo, pero también están presentes los  trastornos como los acúfenos o el tinnitus y la hipoacusia. La Asociación Síndrome de Menière España (ASMES) se propone cada 7 de febrero declarar este día como Día de la Concienciación del Menière. Por ello, desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC), queremos contribuir a que se conozca más sobre esta enfermedad a través de estas curiosidades:

  • Triada clásica: el síndrome de Menière se caracteriza por la triada clásica definida por crisis recurrentes y episódicas de vértigo periférico, acufeno unilateral e hipoacusia. Además puede llevar asociado síntomas de taponamiento, náuseas y vómitos.
  • Crisis vertiginosas de Menière: pueden ser muy variables en intensidad, modo de aparición, duración, y frecuencia. Por lo general, inician con síntomas auditivos diversos como sensación de taponamiento ótico, modificaciones de la audición, así como aparición o empeoramiento del acufeno. Después se inicia una crisis de vértigo rotatorio asociado a importante cortejo neurovegetativo, que puede durar de 20 minutos a unas horas y su frecuencia varía. La hipoacusia al principio se recupera tras la crisis y en fases más avanzadas se estabiliza. En cuanto a los acúfenos son variables, pueden preceder a las crisis y pueden ser constantes e intermitentes.
  • Historia: Prosper Ménière, médico francés, fue el primero en relacionar con el oído interno los síntomas vertiginosos en 1861. Él desmontó la hipótesis aceptada de que el vértigo era una forma de apoplejía cerebral o epilepsia y describió la triada de esta enfermedad caracterizada por vértigo, acúfenos e hipoacusia. Murió en 1862 y diez años después se empezó a usar el nombre de enfermedad de Ménière.
  • Factores asociados a las crisis de Menière: pueden tener relación factores anatómicos, genéticos, inmunológicos, víricos (puede estar vinculado al virus del herpes) o vasculares.
  • Relación con la migraña: parece que existe una prevalencia de migraña en pacientes con síndrome de Menière. La migraña puede dañar irreversiblemente al oído interno debido a los vasoespasmos que podrían desencadenar un hydrops endolinfático.
  • Problemas psicológicos asociados: es frecuente que aparezca en pacientes con personalidad neurótica. El estrés, la fatiga, las complicaciones familiares o laborales, pueden influir en la aparición de crisis de Menière.
  • Personajes históricos y famosos con Menière: diversos personajes conocidos por todo el mundo como Edgar Allan Poe, Jonathan Swift o Friedrich Nietzsche manifestaron síntomas de vértigo, acúfenos o hipoacusia a lo largo de su vida. Sin embargo, nunca se les llegó a diagnosticar Síndrome de Menière. En la actualidad, la actriz y cantante Kristin Chenoweth o la periodista Carme Chaparro han confesado tenerla.

El vértigo, diferente al mareo o la inestabilidad

El vértigo no es una enfermedad, sino un síntoma que por lo general significa movimiento. Sucede cuando el paciente tiene la sensación de que el ambiente se mueve con relación al sujeto o que el sujeto se mueve con relación al ambiente. Lo habitual en pacientes con trastornos de este tipo es que describan que se mueve el ambiente y lo más normal es que comenten que les giran las cosas alrededor. Lo importante es diferenciarlo de síntomas como la inestabilidad o el mareo, más inespecífico.

El tipo de vértigo más común es el posicional paroxístico benigno, es fugaz pues dura unos segundos y por lo general se asocia a movimientos de la cabeza. Lo que el paciente suele contar es que cuando se tumba en la cama, bien hacia el lado derecho o el izquierdo, nota que la habitación se mueve muy deprisa.

¿Cómo se diagnóstica el vértigo? ¿Se puede tratar? Estas y otras preguntas sobre este problema, frecuente en las consultas de otorrinolaringología, las responde el doctor Luis Lassalleta, presidente de la Comisión de Otoneurología, en el siguiente vídeo.

¿En qué consiste una timpanoplastia?

¿En qué consiste una timpanoplastia?

La timpanoplastia es el tratamiento quirúrgico destinado a tratar el origen o las consecuencias de las infecciones del oído medio, como la otitis media crónica simple, el colesteatoma o las secuelas de otorrea, cuando sea necesaria la cirugía. Se trata de una intervención que consiste en la reparación de la membrana timpánica, con el fin de cerrar la perforación.

El tímpano es el principal protagonista en el proceso de la audición. Se trata de una membrana que se encuentra en el oído medio, separando este del externo, y que, gracias a su vibración, transforma las ondas sonoras que capta el oído externo en impulsos nerviosos que llegan al cerebro a través del oído interno. Pero no solo ejerce esta función auditiva, sino que también actúa como protector de este órgano, ya que forma una barrera que impide la entrada de elementos extraños, como posibles bacterias, por lo que si se produce una perforación de la membrana timpánica, se abre el camino a posibles infecciones. Además, a veces se producen determinadas lesiones crónicas de origen inflamatorio que pueden repercutir en la capacidad auditiva de quien las padece.

El objetivo de la timpanoplastia es reconstruir la membrana timpánica y el mecanismo de transmisión del oído, así como obtener un tímpano estable, móvil y en buena posición, que garantice y mejore la audición, evitando que aparezcan nuevas infecciones. El procedimiento quirúrgico se realiza habitualmente con la ayuda del otomicroscopio, aunque también se puede utilizar el oto-endoscopio. El abordaje depende de cada caso, a veces se realiza a través del conducto auditivo y, en otras ocasiones, a partir de diversas incisiones, siendo la más frecuente la practicada por detrás de la oreja.

En este tipo de operaciones suele utilizarse anestesia general, salvo en determinados casos, en los que se sedará al paciente y se le aplicará anestesia local. Si es posible, los cirujanos de cabeza y cuello utilizan injertos para la reconstrucción del tímpano, siendo la fascia temporal –tejido muy resistente que recubre la parte externa del llamado músculo temporal–, el que prefieren utilizar los otorrinolaringólogos. Aun así, también pueden emplear cartílagos o pericondrio –capa de tejido conjuntivo fibroso que recubre el cartílago de la oreja–, tomados siempre del propio paciente. No obstante, si se considera necesario, también pueden usar prótesis de diferentes tamaños y materiales, con el fin de reconstruir la cadena de huesecillos de la persona que se somete a la operación.

La cirugía dura entre una y dos horas y, tras esta, los cirujanos de cabeza y cuello taponan el conducto y vendan la cabeza. El paciente permanecerá en el hospital desde unas horas hasta cinco o seis días, dependiendo de cada caso. Es aquí cuando la persona que se ha sometido a la operación puede notar ciertas molestias en el oído, mareos, sensación de adormecimiento en la cara o, incluso, alguna leve hemorragia en la zona tratada, algo que siempre debe estar controlado por el especialista. Al cabo de los cinco o siete días, se le retirarán los puntos de sutura. Una vez haya sido dado de alta, deberá seguir las recomendaciones dadas por el otorrinolaringólogo, quien controlará su evolución y su recuperación de forma periódica en su consulta.

Los pólipos y los nódulos, las afecciones más frecuentes en la laringe

Los pólipos y los nódulos, las afecciones más frecuentes en la laringe

La voz es el sonido producido por la vibración de las cuerdas vocales. Para que esto ocurra, el aire que expulsan los pulmones se transforma en sonido cuando sale a través de la laringe y, como consecuencia, se emiten fonemas y palabras en las cavidades de resonancia supraglóticas, es decir, la boca, la cavidad nasal y la faringe. Se trata del instrumento, por excelencia, de la comunicación en el ser humano, gracias al cual se pueden expresar ideas, sentimientos, pensamientos o emociones. Sin embargo, la laringe –que es el órgano de fonación del ser humano– puede sufrir alteraciones si se abusa o no se hace un buen uso de la voz. Y no solo eso, también pueden afectar a la voz factores como el tabaco, la contaminación, el alcohol o, incluso, el reflujo gástrico.

Dos de los problemas más comunes con los que se encuentran los otorrinolaringólogos son los pólipos y los nódulos laríngeos, afecciones que, en numerosas ocasiones, tienen un patrón profesional marcado. Así, es muy frecuente que acudan a la consulta por estos motivos los profesores, cantantes, comunicadores y, en general, cualquier persona que utilice la voz como herramienta principal en su trabajo. Sin embargo, no hace falta ser un profesional de estas características para padecerlas, el hecho de hablar mucho forzando la voz y teniendo malos hábitos puede provocar, en el futuro, que aparezcan.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología define los pólipos como pseudotumores benignos, similares a las ampollas, que aparecen tras un proceso inflamatorio. Suelen crecer en una sola cuerda vocal, aunque se pueden dar en las dos. Por norma general, es más frecuente entre los 30 y los 50 años, sin existir un claro predominio entre hombres o mujeres. Cuando una persona tiene pólipos, tiene dificultad al hablar, voz entrecortada, sequedad, afonía, molestias o dolor de garganta. En ocasiones, algunos pacientes tienen la sensación de tener un cuerpo extraño en la laringe.

En cambio, los nódulos son engrosamientos localizados de la mucosa situados siempre en el punto nodular, es decir, en el borde libre del repliegue vocal. Son parecidos a un callo y suelen crecer de forma simétrica, uno en cada cuerda vocal. Los nódulos son más frecuentes en las mujeres, debido al tamaño de las cuerdas –más cortas que las de los hombres–, entre los 20 y los 50 años. No obstante, también aparecen en la infancia. Según la SEORL, entre un 37% y un 78% de las disfonías infantiles son atribuibles a los nódulos vocales. Además, provocan una disfonía que se agrava de forma progresiva, una alteración de la voz e, incluso, pueden producirse la pérdida de los agudos. Otros síntomas son sequedad, esfuerzo al hablar o afonía.

Ambas patologías se producen a causa de un abuso –como en las profesiones antes mencionadas–, un mal uso vocal –como forzar la voz–, por factores irritantes como el tabaco o en los casos de laringitis crónica. Para diagnosticar tanto los pólipos como los nódulos, se utilizan técnicas como la laringoscopia indirecta, el nasofibroendoscopio y el monitor o la videoestroboscopia, con las que se pueden visualizar qué tipo de lesión tiene el paciente.

En cuanto al tratamiento, también hay diferencias. En el caso de los pólipos, se recurre a la fonocirugía, con la que se utiliza anestesia general. Esta intervención requiere de reposo vocal durante, al menos, cuatro días y, posteriormente, será necesario reeducar la voz con rehabilitación y la ayuda de logopedas y foniatras. En cuanto a los nódulos, depende del tipo de lesión y de quien la padece. Si es un niño, se trata con reeducación vocal y aprendizaje de una buena higiene bucal. Los adultos, en un principio, deben mantener reposo vocal entre 10 y 15 días. La rehabilitación logopédica es muy recomendable si el paciente no nota mejoría o si, por su actividad profesional, no puede cumplir al completo ese descanso. En el caso de no mejorar con ninguno de estos tratamientos, se recurriría a eliminar los nódulos con cirugía.

Los trastornos del equilibrio, causa frecuente de caídas en mayores de 65 años

Los trastornos del equilibrio, causa frecuente de caídas en mayores de 65 años

Con el paso de los años, las personas van perdiendo movilidad, agilidad y capacidad de mantener la estabilidad. Estos cambios, tal y como indica la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL-CCC), conllevan una disminución de los mecanismos de corrección postural y control del equilibrio, lo que supone un aumento de la dificultad para mantener este último, aumentando el riesgo de caída. Algo realmente preocupante si se tiene en cuenta que los mayores de 65 años son quienes sufren más caídas mortales, siendo estas la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las caídas constituyen un problema muy frecuente entre la tercera edad pero, a día de hoy, no se le da la importancia que requieren. Es más, suele pensarse que son consecuencia natural y normal en el proceso de envejecimiento de toda persona. Sin embargo, las caídas pueden enmascarar alguna patología o un posible signo de enfermedad, por lo que es importante no ignorarlas cuando se producen. Entre sus causas se encuentran los trastornos del equilibrio, muy presentes en personas mayores. Estos se caracterizan por la sensación de inestabilidad, mareo, vértigos o aturdimiento, ya que afectan a la postura y a la orientación espacial de la persona. Esto ocurre cuando el cerebro no recibe de forma correcta la información que envían los sentidos de la vista y el oído, como la posición del cuerpo, el entorno y su capacidad de generar y controlar la movilidad. Es entonces cuando se producen estos problemas de equilibrio que pueden provocar tropiezos o caídas.

De hecho, las caídas se están convirtiendo en un grave problema de salud por las consecuencias que estas suponen, tanto físicas como psicológicas. Entre las lesiones físicas más habituales están las fracturas, sobre todo la de cadera, aunque también vertebrales, pélvicas, del codo o de la muñeca. Otras complicaciones que se presentan son  inmovilidad, tromboflebitis, lesiones neurológicas, contusiones y heridas. Mientras, las consecuencias psicológicas o el llamado “síndrome postcaída” son, por ejemplo, la dependencia por el miedo a caerse de nuevo, la pérdida de autonomía –por la sobreprotección de familiares– o el cambio de los hábitos de vida a unos más sedentarios, reduciendo las actividades habituales laborales o de ocio.

En cuanto a cómo tratar esta afección, tal y como indica la SEORL, no existe un tratamiento farmacológico efectivo para las alteraciones del equilibrio que aparecen con el envejecimiento –también llamado presbivértigo–. Es más, la sobremedicación suele ser una de las causas de este tipo de problemas. Lo mejor, para estos casos, es tratar y controlar la enfermedad de base que ha originado los trastornos de equilibrio. Asimismo, es importante advertir al paciente y a sus familiares del riesgo que existe de que se vuelvan a producir nuevas caídas. También es necesario informarles de las estrategias de prevención de las mismas, como evitar espacios con poca luz, suelos demasiado encerados o deslizantes, alfombras gastadas, objetos que obstaculicen el paso o usar el calzado adecuado, entre otras muchas.

Por otro lado, el tratamiento se puede complementar con sesiones de fisioterapia, con el fin de que el paciente mejore la coordinación y pueda acostumbrarse a tolerar sus propios movimientos. No hay que olvidar, por supuesto, la práctica de ejercicio físico con moderación. Con todo ello, la persona con este tipo de trastornos no va a conseguir la agilidad y el equilibrio que tenía cuando era joven, pero sí mejorar su estabilidad para evitar la dependencia de terceros, ganar confianza en sí mismo y aumentar su autoestima.

Uvas, frutos secos y juguetes, los más frecuentes en los atragantamientos de niños

Uvas, frutos secos y juguetes, los más frecuentes en los atragantamientos de niños

La Navidad es una época de celebraciones, comidas con la familia, reencuentros, regalos y felicidad, pero también son las fechas en las que más atragantamientos se producen, puesto que se ingieren determinados alimentos que, durante el resto del año, no suelen comerse. Los más susceptibles de sufrir una crisis de sofocación son los mayores y, sobre todo, los niños, por su tendencia a llevarse a la boca cualquier objeto o alimento que les llame la atención y porque sus vías respiratorias y tubo digestivo no están completamente desarrollados. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística sitúa la aspiración de cuerpos extraños en el cuarto lugar de los accidentes infantiles.

Ya sea por los polvorones, el turrón o, incluso, las doce uvas para dar la bienvenida al nuevo año, el caso es que hay que tener especial cuidado estos días. Algo muy a tener en cuenta de cara a la cercana cena de Nochevieja. Según un estudio reciente publicado en la revista Nurs Child Young People, las uvas consumidas enteras (con piel y con pepitas) son la tercera causa de asfixia relacionada con la comida en menores de cinco años.

Esta fruta es uno de los productos con los que más se atragantan los niños, pero no el único. Las salchichas y los caramelos, que gustan tanto a estos miembros de la familia, son especialmente peligrosos. Ambos ejemplos tienen un tamaño similar al de las vías respiratorias, por lo que es más fácil que se atasquen en la hipofaringe de un niño y obstruyan el conducto.

Otro de los alimentos que más preocupan son los frutos secos, muy presentes en las comidas y cenas navideñas, sobre todo en los dulces. Es más, la Asociación Española de Pediatría señala que no deben darse nunca frutos secos sin moler antes de los tres años de edad, debido al alto riesgo de atragantamiento y crisis de sofocación y sería recomendable no hacerlo hasta los seis o siete años. Esto se debe a que los niños no son capaces de masticar ni triturar como lo hace un adulto, por lo que el fruto seco puede aspirarse por accidente hasta el pulmón, obstruyendo la respiración o, incluso, provocando patologías como una neumonía o algo más grave.

Las manzanas, zanahorias crudas, semillas, palomitas de maíz, trozos grandes de carne, cacahuetes o chicles, entre otros, son otros alimentos con los que los niños pueden asfixiarse por aspiración. Sin embargo, estos episodios no solo pasan con la comida. También con las piezas pequeñas de los juguetes, por ejemplo.

A la hora de regalarles a los más pequeños de la casa, es necesario tener en cuenta, en primer lugar, el rango de edades por juguete, es decir, si es apto para el niño según su edad y acorde a sus necesidades. Por otro lado, es fundamental que el juego sea seguro, que no contenga piezas extraíbles o muy pequeñas, puntiagudas o de materiales como el metal o el vidrio, que pueden ocasionar accidentes. Hay que prestar atención a los que incluyen pilas, puesto que estas pueden soltar sustancias tóxicas que pueden producir, incluso, perforaciones, en el caso de ser ingeridas.

Por tanto, lo más importante es no dejar al alcance de los niños ningún objeto que pueda llevárselo a la boca. Para ello, la recomendación por antonomasia es que los pequeños no deben manipular ningún objeto, alimento o juguete más pequeño que el diámetro de un rollo de papel higiénico (es decir, que no quepan por su interior). Tampoco deben correr, jugar o hablar mientras están comiendo y deben masticar bien. En cuanto a qué alimentos pueden ingerir, deben evitarse los pequeños y duros –con el fin de que no sean respirados–, así como los de consistencia gomosa, como es el caso de las uvas, puesto que estos productos no se deshacen ni con saliva ni con agua. En caso de hacerlo, es importante modificar su forma, cortándolos en varios trozos y quitándole la piel, en caso de tenerla.