La rinoplastia es un procedimiento quirúrgico en el que se modifica tanto la forma como el tamaño de la nariz. Hoy en día, existen dos grandes tipos de rinoplastias basadas en las principales técnicas empleadas: la rinoplastia estructural y la rinoplastia de preservación.

La rinoplastia estructural es la técnica tradicional en la que se modifica la forma y el dorso de la nariz mediante resecciones seguidas de técnicas de reconstrucción. Esta técnica ha sido la base de las rinoplastias realizadas a lo largo del tiempo.

La rinoplastia de preservación, por otro lado, mantiene la superficie de la pirámide nasal y modifica la forma y el tamaño resecando estructuras internas de la nariz, esencialmente el tabique nasal. Este método es menos invasivo en la superficie externa de la nariz.

Candidatos para la rinoplastia

“Cualquier persona que tenga un problema funcional que no pueda ser solucionado mediante técnicas simples, como una septoplastia o una cirugía de cornetes, y que requiera un abordaje más complejo, puede beneficiarse de una rinoplastia”, explica el doctor Franklin Mariño, vocal de la comisión de Cirugía Plástica Facial de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC),

Además, personas que deseen modificar la parte estética de la nariz también pueden optar por este procedimiento, ya que es posible realizar mejoras funcionales y estéticas en una sola cirugía.

La importancia del especialista

La elección del especialista es crucial en la rinoplastia. Si bien los otorrinolaringólogos tienen un conocimiento profundo de la nariz debido a su formación, la rinoplastia es una cirugía compleja que requiere una formación adicional extensa. La ventaja de los otorrinos es que, durante su residencia, manejan numerosos casos funcionales, lo que les brinda una preparación avanzada. Lo esencial es que el cirujano tenga una formación integral y una comprensión profunda de cómo las modificaciones funcionales y estéticas de la nariz están interrelacionadas.

Evaluación integral

Antes de la cirugía, es fundamental evaluar tanto la parte externa como la interna de la nariz. Los otorrinolaringólogos están acostumbrados a realizar endoscopias nasales y examinar el tabique y otras estructuras internas, lo que es crucial para evitar problemas postoperatorios. Por ejemplo, una desviación leve del tabique que no causa problemas en el día a día puede convertirse en un problema respiratorio si no se toma en cuenta antes de una rinoplastia estética.

Postoperatorio

Contrario a la creencia popular, la nariz no suele doler después de una rinoplastia. La cirugía permite movilizarse con normalidad y llevar una vida relativamente normal en el postoperatorio. Se recomienda evitar esfuerzos físicos intensos y levantar peso durante unas tres semanas. La inflamación es limitada y los moretones son cada vez menos frecuentes y de menor duración, permitiendo a los pacientes retomar sus actividades diarias más rápidamente.

En resumen, la rinoplastia es una cirugía que puede mejorar tanto la funcionalidad como la estética nasal, siempre que se realice una evaluación integral y se elija un especialista adecuadamente formado. La cirugía tiene un postoperatorio manejable y permite una rápida recuperación, haciendo compatible la intervención con una vida normal.