La olfatometría es el conjunto de pruebas que miden la función olfatoria, diseñadas para evaluar la concentración de los olores y valorar el estado olfativo de una persona. Los otorrinolaringólogos emplean estas pruebas para diagnosticar trastornos olfativos en pacientes, como la anosmia (pérdida total del olfato), la hiposmia (disminución del sentido del olfato), la parosmia (distorsión de los olores), la cacosmia (percepción de un olor desagradable sin la presencia de moléculas olorosas en el ambiente) y la fantosmia (percepción de un olor que no existe en el ambiente).
Factores que influyen en la olfatometría
La olfatometría en seres humanos depende de numerosos factores, como la colaboración del paciente o su cultura (habituación a ciertos olores). Además, se deben considerar factores personales y ambientales como:
- Edad: La capacidad olfativa tiende a disminuir con la edad.
- Sexo: Las variaciones hormonales pueden afectar la sensibilidad olfativa.
- Hábitos: El consumo de sustancias como tabaco, alcohol y drogas (cocaína, heroína, LSD) puede alterar el sentido del olfato.
- Condiciones Clínicas: Enfermedades respiratorias y neurológicas, entre otros antecedentes clínicos, pueden influir en la función olfatoria.
- Aspectos Ambientales: La exposición prolongada a ciertos ambientes o sustancias puede modificar la percepción olfativa.
Procedimiento y tipos de olfatometría
En la olfatometría, la sustancia olorosa se transporta en un medio o soporte, que puede ser gas inodoro (nitrógeno, aire limpio), líquido inodoro o sólido (resina sintética microgranulada, plástico). Según el grado de colaboración del paciente, las olfatometrías se dividen en:
- Olfatometría subjetiva: permite evaluar y cuantificar la función olfativa del paciente. Es útil para detectar la presencia de hiposmia y determinar su intensidad, identificar una causa potencialmente tratable y para valorar la evolución de la misma a lo largo del tiempo. En las olfatometrías subjetivas se necesita la cooperación activa del paciente. Algunas de las más utilizadas son PSIT, CCCRC, Sniffin’ Stick, BAST-24; pruebas de umbral.
- Olfatometría objetiva: poco utilizada en la práctica clínica, no requiere la colaboración del paciente, por lo que en los pacientes con incapacidad para colaborar o en simuladores, las pruebas objetivas son la única manera de estudiar con certeza el sentido del olfato. Estas pruebas registran la respuesta cerebral ante un estímulo olfativo. Tienen el inconveniente de necesitar un aparataje complejo, mucho tiempo y espacio físico, lo que prolonga la exploración. Una de las pruebas más estandarizadas son los potenciales evocados olfativos.
Vías de transmisión del estímulo oloroso
La vía más común para transmitir el estímulo oloroso es la nasal, mediante la inhalación de las sustancias olorosas. Sin embargo, existe una vía no nasal, la inoculación intravenosa de la sustancia, utilizada en casos específicos y bajo condiciones controladas.
Métodos de evaluación olfatométrica
Existen varios métodos utilizados en la olfatometría para evaluar la función olfativa:
- Test de identificación de olores: Se presentan diferentes olores al paciente, quien debe identificar cada uno de ellos. Este método evalúa la capacidad de reconocimiento olfativo.
- Test de umbral olfativo: Determina la concentración mínima de una sustancia olorosa que el paciente puede detectar. Este método evalúa la sensibilidad olfativa.
- Test de discriminación olfativa: Se presentan series de olores, donde el paciente debe distinguir cuál es diferente dentro de un grupo de olores similares. Este método evalúa la capacidad discriminativa del olfato.
- Test de memoria olfativa: Evalúa la capacidad del paciente para recordar y reconocer olores previamente presentados.
Importancia clínica de la olfatometría
La olfatometría es crucial en el diagnóstico y manejo de los trastornos olfativos, los cuales pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes. Afecta la percepción del gusto, la seguridad (detección de gases peligrosos o alimentos en mal estado) y el bienestar emocional. Además, la función olfativa está estrechamente relacionada con diversas patologías neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer, donde la detección temprana de disfunciones olfativas puede servir como indicador precoz de estas enfermedades.






