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¿Cuáles son los síntomas del cáncer de laringe?

El cáncer de laringe tiene una incidencia en España que varía entre 8 y 22 casos por cada 100.000 habitantes, siendo una de las tasas más altas del mundo. Constituye la segunda neoplasia más frecuente del tracto respiratorio, por detrás del cáncer de pulmón. Su aparición está relacionada de forma directa con el consumo de tabaco, de hecho, entre el 80 y el 90% de los tumores laríngeos son consecuencia del tabaquismo. De ahí que, aunque haya sido de forma tradicional un tipo de cáncer más prevalente en los hombres, en las últimas décadas su incidencia también ha aumentado en mujeres, debido a que cada vez fuman más. Lo mismo ha sucedido con la edad, pues cada vez se diagnostica en pacientes más jóvenes.

La evolución y pronóstico de los tumores de laringe está determinado por su  estadio y su localización. En España la mayor parte de los tumores de laringe se originan en la zona glótica (que es la que corresponde a las cuerdas vocales), los cuales producen disfonía de forma precoz, lo que facilita su diagnóstico en estadios iniciales y tienen poca tendencia a la diseminación linfática. Sin

 

embargo, los tumores supraglóticos (por encima de las cuerdas vocales) no producen síntomas tan precoces, por lo que suelen diagnosticarse en estadios avanzados, y tienen mayor tendencia a la diseminación temprana a través del sistema linfático, lo que conlleva un peor pronóstico.

Además, hay que tener en cuenta que, entre el 20 y el 30% de los pacientes con tumores laríngeos pueden presentar un segundo tumor primario (sincrónico o metacrónico) tanto en el tracto aerodigestivo superior, como en otras localizaciones (pulmón, vejiga, etc.)

Síntomas más frecuentes

Los síntomas más frecuentes del cáncer de laringe van a depender de la localización y el estadio del tumor:

1. Región glótica:

  • Disfonía: es el síntoma que suele aparecer de forma precoz. Se trata de una modificación de la voz como consecuencia de una anomalía en las cuerdas vocales, en este caso por un tumor. Aquellas personas fumadoras o exfumadoras deben ser valoradas por un otorrinolaringólogo cuando tienen una disfonía de más de 15 días de evolución.         
  • Disnea: se trata de un síntoma que aparece en estadios avanzados y que conlleva una sensación de falta de aire y dificultad para respirar.  
  • Estridor: también aparece en estadios avanzados. El estridor consiste en la producción de un sonido agudo o ruidoso al respirar debido a la obstrucción de las vías respiratorias que puede estar produciendo el tumor.

2. Región supraglótica:

  • Sensación de cuerpo extraño: es uno de los síntomas iniciales que pueden hacer alertar de la presencia de un tumor en la garganta, y suele acompañarse de picor, carraspeo y/o tos.            
  • Parestesias faríngeas: se trata de un conjunto de sensaciones, de difícil definición, que padece el paciente sin una explicación orgánica. Estas personas suelen manifestar hormigueo, pinchazos, picor o quemazón en la zona de la faringe.
  • Molestias óticas u otalgia refleja: la presencia de un tumor  en estadio avanzado en la laringe y/o faringe puede ocasionar dolor de oídos de forma refleja.
  • Disfagia y/o odinofagia: es la dificultad para tragar y el dolor al tragar, respectivamente. La intensidad de estos síntomas es variable, en función del tamaño y localización del tumor y puede aparecer con líquidos, con alimentos sólidos o con ambos. La disfagia y la odinofagia mantenidas conllevan un deficit nutricional de los pacientes.
  • Masa cervical: la presencia de metástasis en los ganglios linfáticos del cuello es uno de los signos por lo que los pacientes con tumores de laringe supraglótica suelen consultar al médico. Como consecuencia de la presencia de una masa cervical los pacientes pueden quejarse de  molestias musculares en la zona del cuello.         

Otros síntomas como la expulsión de sangre por la boca o el desarrollo de un síndrome general (adelgazamiento, anorexia y astenia) deben ser tenidos en cuenta.

Los expertos advierten de la importancia de prestar atención a estos síntomas y consultar con un otorrinolaringólogo cuando son persistentes., sobre todo en personas fumadoras y/o que tengan un excesivo consumo del alcohol.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de laringe

Para realizar un diagnóstico correcto, una exhaustiva historia clínica, que incluirá los antecedentes personales y familiares y los hábitos tóxicos, además de la sintomatología y una exploración otorrinolaringológica completa, son fundamentales.  La exploración de la laringe y el resto de la vía aerodigestiva superior mediante endoscopia laríngea y la exploración del cuello son los pasos iniciales a seguir ante una sospecha de tumor laríngeo. Estas exploraciones diagnósticas precisan ser realizadas por profesionales otorrinolaringólogos-cirujanos de cabeza y cuello ya que tienen un completo conocimiento de la anatomía de la laringe. Además, es necesario realizar unas pruebas de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética para definir la extensión tumoral y planificar el tratamiento. Posteriormente, antes de hacer cualquier tratamiento es necesario confirmar histológicamente la presencia de células tumorales mediante una biopsia de la lesión.

Tras estas pruebas el otorrinolaringólogo podrá hacer un diagnóstico adecuado del tumor y clasificarlo de acuerdo al sistema TNM lo que permitirá, plantear al paciente la opción terapéutica más adecuada.

En estadios iniciales el tratamiento del tumor de laringe se llevará a cabo bien con cirugía o bien con radioterapia, conservando en ambos casos las funciones de la laringe, en la medida de lo posible.  En estadios avanzados el tratamiento será llevado a cabo bien mediante quimio-radioterapia o bien mediante cirugía (la cirugía puede implicar una laringectomía parcial o, en ocasiones, una laringectomía total) en función de las características del tumor y las características del pacientes

En los pacientes intervenidos de laringectomías parciales puede ser necesario rehabilitar fundamentalmente la deglución. En el caso de laringectomías totales será necesario realizar una rehabilitación funcional del habla, así como otras funciones. Se trata de una cirugía que implica un gran impacto para la calidad de vida del paciente.

La sordera súbita, la pérdida repentina de la audición

La sordera súbita es una enfermedad poco frecuente que afecta a 20 de cada 100.000 pacientes por año, lo que implica unos 2.000 pacientes afectados al año en España. Aparece con mayor frecuencia en pacientes de mediana edad y supone la pérdida repentina de capacidad auditiva. Cuando sucede, si la persona no es tratada de forma precoz, puede implicar la pérdida de audición de manera permanente. Así lo explica en este vídeo el doctor Guillermo Plaza, coordinador del documento Actualización del consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática, publicado en el último número de la revista Acta Otorrinolaringológica Española.

Este consenso define la sordera súbita como una pérdida auditiva neurosensorial superior a 30 dB HL, en tres o más frecuencias consecutivas, en un tiempo de instauración inferior a las 72 horas. En un 3% de los casos puede ser bilateral. En cuanto a sus factores de riesgo, continúan aún por determinar. No hay predominio de ningún sexo y en algunos casos se propone la dieta pobre en vegetales, niveles de folato bajos, síndrome metabólico y otitis media crónica. El doctor Plaza señala como causas las de índole vascular. También aparece en pacientes con patologías autoinmunes o inflamatorias como la artritis reumatoide o el lupus. Y en cuanto a sus causas, tampoco existe nada confirmado. Aunque se apuesta por la cocleítis viral (herpes virus, influenza), rotura de membranas laberínticas, fenómenos vasculares y autoinmunidad.

La sordera súbita idiopática implica por tanto la pérdida de audición de un oído o incluso de los dos. Por otra parte, el 90% de los pacientes presentan acúfenos y, entre el 20 y el 60%, vértigo. En ambos casos, esto puede suponer importantes consecuencias sociales para las personas que lo sufren.

Consenso para el diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática

Desde la SEORL-CCC se trabaja para que los otorrinolaringólogos tengan información sobre la sordera súbita para que el diagnóstico y su tratamiento sean adecuados. Por ello, han publicado la tercera edición de un consenso donde se plantean las medidas diagnósticas que deben seguir desde el médico de Atención Primaria al especialista otorrinolaringólogo  con la colaboración de los diferentes segmentos de la atención sanitaria.

En este sentido, el papel de Atención Primaria será realizar una otoscopia y acumetría para descartar hipoacusias transmisivas. Por su parte, el otorrinolaringólogo utilizará exploraciones otológicas, pruebas audiológicas o incluso pruebas vestibulares, además de analíticas. Es recomendable también la realización de una resonancia magnética (RM) en todos los casos de sordera súbita, para descartar una causa definida de sordera brusca.

Por último, el documento define los distintos tratamientos que deben utilizarse recalcando la importancia creciente del tratamiento intratimpánico. En la actualidad el tratamiento a seguir para la sordera súbita, que no ha mejorado con corticoides orales, consiste en el uso de corticoides de forma directa al oído interno a través del tímpano. En este sentido, se recomienda una dosis semanal durante 3 semanas y completar las 3 dosis, independientemente de la respuesta inicial del tratamiento.

Será necesario realizar un seguimiento de la evolución del paciente mediante revisiones periódicas. En algunos casos en los que no se consigue recuperar la audición de forma completa puede necesario el uso de audífonos y, cuando estos no resulten adecuados, se valorará la indicación de algún implante auditivo de forma individualizada.

4 patologías relacionadas con la inflamación de las fosas nasales

Las fosas nasales se ocupan de ejercer la función de respiración de la nariz que comprende la conducción del aire inspirado, el filtrado, el calentamiento y la humidificación del aire. La mucosa de las fosas nasales es la primera barrera defensiva de la vía aérea superior frente a microorganismos, alérgenos y otras sustancias presentes en el aire que respiramos. La acción de estas sustancias puede ejercer una inflamación de las fosas nasales. Esta inflamación de las fosas nasales puede aparecer de diversas formas:

Pólipos nasales

Los pólipos nasales se caracterizan por una inflamación crónica de las fosas nasales con naturaleza edematosa de causa no del todo aclarada. Suelen originarse en la pared lateral de la fosa y en etmoides. La poliposis nasosinusal es común en la práctica diaria del otorrinolaringólogo con una incidencia de entre el 1 y el 4,3%. Se caracteriza por la presencia de síntomas como la insuficiencia respiratoria nasal, que suele aparecer en primer lugar, la obstrucción nasal, rinorrea o hiposmia. Si existe una sobreinfección aguda puede aparecer también dolor.

Sinusitis

La sinusitis consiste en la inflamación de las membranas y mucosas de los senos paranasales generando una obstrucción de la ventilación y drenaje de los senos, lo que se llama sinusitis aguda. Si el proceso se prolonga en el tiempo y la obstrucción persiste, se conoce como crónica. La sinusitis suele coexistir con la rinitis, lo que se conoce como rinosinusitis. La vírica aguda, es decir, el resfriado común, es la más frecuente. De hecho, se estima que los adultos la sufren entre 2 y 5 veces al año y los niños en edad escolar, entre 7 y 10. También puede ser bacteriana o de origen alérgico. La rinosinusitis crónica afecta al 4% de la población. Entre los síntomas que comprende se encuentranel bloqueo, obstrucción, congestión nasal o secreción nasal. Además puede aparecer dolor o sensación de presión facial y pérdida total o parcial del sentido del olfato.

Rinitis

La rinitis consiste en la inflamación de la mucosa de las fosas nasales debida a múltiples causas como las infecciosas, alérgicas, funcionales, metabólicas, traumáticas, farmacológicas, físico-químicas u ocupacionales. Estas pueden afectar de manera aguda o crónica en función de la persistencia de los síntomas. Entre los síntomas que puede provocar una rinitis se encuentran la congestión u obstrucción nasal, la rinorrea, los estornudos, el prurito, así como síntomas oculares, faríngeos y óticos. En la actualidad se aborda como rinosinusitis. La rinitis aguda representa el 40% de las infecciones respiratorias agudas y puede coexistir con otras enfermedades respiratorias como la sinusitis, el asma o la otitis media. Aunque es una afección leve y benigna, puede comprometer la calidad de vida del paciente que lo sufre de forma considerable, pues puede implicar absentismo laboral o escolar, entre otros.

Traumatismos

Las fosas nasales pueden sufrir una inflamación como consecuencia de un traumatismo producido en diferentes situaciones como los accidentes de tráfico, domésticos, agresiones, accidentes deportivos o laborales. Este tipo de traumatismos de nariz, senos y en general, el macizo facial, constituyen un alto porcentaje de las consultas al otorrinolaringólogo. La fractura de nariz es la fractura facial más frecuente por su prominencia en la cara. Sin embargo, un alto porcentaje de pacientes no son diagnosticados o tratados al momento. Los síntomas son palpación muy dolorosa, deformidad, movilidad anormal o hematoma, entre otros.

En cualquiera de los casos mencionados, es importante prestar atención a los distintos síntomas que pueden indicar la presencia de ciertas patologías que están causando una inflamación de las fosas nasales y están impidiendo realizar una respiración normal. En este sentido, conviene visitar a un otorrinolaringólogo que determine el origen del problema e indique el tratamiento más adecuado para cada caso.

Un 27% de menores con implante coclear ha sido víctima de acoso escolar

Hasta un 27,6% de menores con implante coclear han sido víctimas de acoso escolar, según refleja el estudio sobre Acoso Escolar en Implantados Cocleares presentado en Santiago de Compostela, en el marco del 70 Congreso de la SEORL-CCC. El trabajo ha sido realizado por la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares (AICE), la Asociación No al Acoso Escolar (NACE) y la Universidad de Santiago de Compostela a través de una encuesta entre adolescentes, padres y madres.

Más del 40% de los jóvenes encuestados relacionan su condición de implantado coclear con un mayor riesgo de sufrir episodios de bullying en las aulas. De hecho, cerca del 90% de los que afirman haber sido víctimas de acoso escolar consideran que este hecho es el principal motivo de haberlo sufrido. Además, si se compara con determinados estudios ya realizados sobre este asunto la tasa de acoso es el doble o incluso el triple con respecto a la población general.

La encuesta también ha investigado sobre el tipo de conducta que sufren los adolescentes con implante coclear. La forma más habitual es la del acoso verbal con insultos, burlas o rumores. A continuación, las formas más frecuentes son la marginación o exclusión social. En el 18,7% de los casos sufren acoso físico con golpes, patadas y empujones.

Calidad de vida del adolescente con implante coclear

El estudio realizado también refleja lo que supone para los adolescentes con implante coclear el bullying: el 84% afirma tener la autoestima baja. Además destacan: el empeoramiento de su estado de ánimo y su relación con el resto de la clase; la menor voluntad de asistir a los centros educativos; una reducción del rendimiento académico, así como alteraciones del sueño y del apetito.

Por otro lado, otro de los aspectos analizados en el estudio ha sido el del apoyo y la búsqueda de ayuda de los adolescentes en situaciones de acoso. El 40% no lo cuentan nunca o tardan meses en hacerlo, según datos de la encuesta. Además, el 64,3% recurre a sus progenitores como primera opción y al profesorado como segunda.

El estudio pone de manifiesto la necesidad de mayor apoyo para los adolescentes en situación de acoso, puesto que el 60% de las víctimas consideran que el problema no se solucionó. Esta percepción es compartida por las familias que reclaman una mayor ayuda y comprensión por parte de los centros educativos. Por otro lado, según manifiestan en la Federación AICE es preciso un mayor esfuerzo de sensibilización, capacitación y apoyo a nivel familiar e institucional ya que tanto los propios jóvenes como sus progenitores tienden a infravalorar las situaciones de acoso y les cuesta reconocer una situación de este tipo.

¿Cómo mejora la calidad de vida de las personas sordas con los implantes cocleares?

Los implantes cocleares mejoran la calidad de vida de las personas sordas gracias a los diversos beneficios que aporta al conseguir la recuperación de la audición. Con motivo del Día Internacional de las Personas Sordas, que se celebra el último domingo de septiembre a nivel mundial, la SEORL-CCC recuerda lo importante que es que las familias, autoridades y pacientes en general tomen conciencia del impacto que supone la sordera en la calidad de vida y de qué soluciones pueden ponerle a ello, como es el caso del implante coclear.

Se calcula que hay más de 70 millones de personas en todo el mundo con sordera, definida esta como una pérdida de la capacidad auditiva, lo que conlleva una dificultad para oír, con independencia de la intensidad. La sordera puede ser congénita o adquirida, que puede estar originada por múltiples patologías o a la exposición continua y excesiva a niveles altos de ruido, entre otras. La sordera dificulta la capacidad de la persona para hablar y comunicarse, lo que influye en sus relaciones sociales, laborales y familiares. En el caso de los niños además, puede retrasar su aprendizaje y adquisición del lenguaje. Todo ello puede ocasionar problemas emocionales de baja autoestima, ansiedad, depresión o aislamiento social.

En este sentido, el diagnóstico precoz es fundamental para iniciar un tratamiento adecuado que permita minimizar el impacto sobre la calidad de vida de la persona que la sufre. Por ello, se recomienda estar pendiente de los posibles signos de sospecha de la hipoacusia o sordera, tanto en la etapa infantil como en la adulta. En los niños, será muy importante la realización del cribado neontal, pues el 80% de las hipoacusias están presentes en el nacimiento. Para ello la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) establece un programa universal seguido por todos los hospitales españoles. En cuanto a la edad adulta, sobre todo en personas mayores, conviene que sus familiares presten atención a las señales de alarma para frenar su evolución, pues puede conllevar aislamiento social y acelerar el deterioro cognitivo.

Las soluciones a la pérdida auditiva pueden ser médicas, quirúrgicas o audioprotésicas. En este sentido, la cirugía de implante coclear ha demostrado buenos resultados y ha permitido una gran evolución en el tratamiento de las personas sordas. El inicio de su tratamiento desde las primeras etapas de la vida ha conseguido que cada vez se encuentren menos personas adultas con sordera congénita.

Los implantes cocleares son unos dispositivos electrónicos que permiten restaurar la función auditiva gracias a que consiguen una estimulación eléctrica de las terminaciones nerviosas del nervio coclear. Así, captan la señal sonora y la transforman en estímulos eléctricos que permiten simular un funcionamiento correcto de la cóclea y que, de esta manera, la persona con discapacidad auditiva pueda oír.

Beneficios del implante coclear

La mayoría de los pacientes muestran mejoras en la percepción del sonido con el implante coclear respecto a la situación anterior en la que empleaban audífonos. Incluso muchos de ellos afirman poder hablar por teléfono o apreciar la música. Sin embargo, no solo proporciona resultados para las habilidades auditivas de la persona, sino que afecta a todos los ámbitos de su vida. Por ello, los cuestionarios sobre la calidad de vida son herramientas fundamentales para evaluar esos resultados.

En este sentido, un estudio publicado en HNO concluye que los implantes cocleares mejoran la calidad de vida relacionada con la salud de personas intervenidas por sordera unilateral, reducen la angustia del tinitus que suelen manifestar y mejoran las comorbilidades psicológicas. Además, resultan beneficiosos para la mejora auditiva, sobre todo en entornos de ruido y en la audición direccional.

Al contrario de lo que se piensa, los implantes cocleares pueden colocarse a cualquier edad, es decir, que las personas mayores pueden ser candidatas a recibirlos, siempre que reúnan las condiciones necesarias. De hecho, se ha comprobado como contribuyen a frenar el desarrollo cognitivo y por tanto la aparición de demencia. Además, les hará recuperar la confianza y les dará más seguridad en sus relaciones sociales, ya que mejora su capacidad de comunicación. Así, una revisión de estudios publicada en Current Opinion in Otolaryngology confirma que la implantación coclear mejora la autonomía y calidad de vida en ancianos. Sus autores advierten de que la edad no debe limitar la toma de decisiones quirúrgicas y que el implante coclear se puede utilizar como una opción de tratamiento eficaz y bien tolerada para la pérdida auditiva de severa a profunda en edades avanzadas.

La obesidad, uno de los principales factores de riesgo de la apnea del sueño

El aumento de la obesidad multiplica los casos de apnea del sueño en todo el mundo, así lo advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo del Día Nacional de la Apnea del Sueño que se celebra el 21 de septiembre. A nivel mundial hay 936 millones de personas de entre 30 y 69 años tienen apnea obstructiva del sueño de intensidad leve a moderada y 425 millones de intensidad moderada a severa. Así lo confirman las estimaciones publicadas este verano en The Lancet Respiratory Medicine. En España, la prevalencia de la apnea del sueño con un índice de apnea-hipopnea (IAH) >15/h (considerado moderado-grave) es del 14% en hombres y 7% en mujeres de las edades antes señaladas.

La obesidad conlleva un estrechamiento de la vía aérea y un exceso de carga mecánica debido al aumento de la grasa depositada en las paredes faríngeas y en la lengua, lo cual hace disminuir el volumen de la luz. Además, hay una compresión externa de la grasa localizada superficialmente que sobrecarga la función de los músculos. Por otro lado, el depósito graso localizado entre las fibras musculares de la faringe contribuye a reducir su capacidad de contracción.  También hay que tener en cuenta que, el volumen pulmonar, uno de los factores importantes que favorecen la tensión de los músculos faríngeos, está disminuido en los pacientes obesos, especialmente en la posición de supino. Todo esto hace que la vía aérea se cierre durante el sueño y baje la saturación de oxígeno en sangre porque el aire no puede llegar a los pulmones.

Otros factores de riesgo generales que aumentan las posibilidades de sufrir esta patología son el alcohol, el tabaco y la toma de determinados fármacos. También ser varón incrementa las posibilidades, al igual que la edad.

Signos de la apnea del sueño

El síndrome de apnea obstructiva del sueño se define por la aparición repetitiva de apneas o hipopneas durante el sueño de tipo obstructivo por colapso de la vía aérea superior. Se mide con un índice, el IAH, que se calcula dividiendo el número total de apneas e hipopneas registradas por el tiempo en minutos y multiplicado por 60. Si obtenemos un valor entre 5 y 15 será leve, por encima de 15 y hasta 30 moderado, y por encima de 30 grave. El diagnóstico precoz de la apnea del sueño es de suma importancia, según destacan en la SEORL-CCC, ya que los pacientes con SAHS grave tienen mucho mayor riesgo de morbimortalidad cardiovascular que el resto. Esto significa que si no reciben tratamiento en 10 o 15 años hasta el 40% pueden tener un desastre fatal y morir. Sin embargo, el riesgo de los pacientes que se tratan con CPAP y cumplen con el tratamiento, es mucho menor.

En los adultos, el signo más determinante es la somnolencia diurna excesiva, que puede medirse con la Escala de Epworth que nos dará una aproximación a la repercusión que el  trastorno del sueño tiene para el paciente en función de los valores obtenidos. También pueden aparecer otros síntomas como cefalea matutina, sensación de sueño no reparador, trastornos de la conducta y de la personalidad, como depresión o irritabilidad, y hasta alteraciones sexuales con impotencia. Además, como consecuencia del cansancio diurno, puede haber un aumento de la siniestralidad laboral y en carretera, y disminución de la concentración en el trabajo.

Por la noche, el síntoma más frecuente es el ronquido que se suele acompañar de paradas de la respiración. Hay que olvidar la falsa creencia de que cuando alguien ronca está durmiendo bien. Si alguien ronca es porque tiene dificultad para que pase el aire por la vía aérea superior y eso debe ser estudiado porque las personas con SAHS grave tienen un mayor riesgo de mortalidad y de enfermar que las personas sin SAHS.

En la población infantil, el síntoma más característico es la hiperactividad. Son niños que no paran por lo que puede confundirse con el TDAH. Además, roncan fuerte, cuando un niño no debe roncar, y no duermen la noche completa porque se despiertan mucho.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño afecta al 10% de los niños, porcentaje que se eleva al 15% en los menores de siete años. El problema de la obesidad también puede elevar esas cifras. Por otro lado, la mayoría de los niños no están diagnosticados de forma correcta porque en ellos no suelen hacerse pruebas de sueño, por un lado, debido a que las poligrafías cardiorrespiratorias no están validadas; y por otro, por las listas de espera para las polisomnografías.

La disfonía espasmódica, un trastorno más común en mujeres

La disfonía espasmódica es un trastorno de la voz incluido en el grupo de distonía focal que afecta sobre todo a mujeres en edades comprendidas de entre 30 y 50 años. Se caracteriza por contracciones involuntarias de la musculatura de las cuerdas vocales que producen espasmos en las mismas. Como consecuencia estas personas producen una voz característicamente quebrada, o entrecortada, en ocasiones ronca, tensa durante los espasmos, pero tienen una voz normal cuando éstos no están presentes.  Aunque es un trastorno poco frecuente puede afectar de manera notable a la calidad de vida al influir en la capacidad para comunicarse. En el siguiente enlace puedes escuchar cómo suena una voz con disfonía espasmódica.

Según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) la disfonía espasmódica afecta a 3-4 personas por cada 100.000 habitantes y se estima que en España puede haber entre 15.000 y 20.000 pacientes. Estas personas experimentan contracciones involuntarias de los músculos de la laringe, y en algunos casos, presentan dolor. Como consecuencia de esas contracciones, la persona puede experimentar, además de los síntomas señalados, sensación de esfuerzo vocal, cambios bruscos en el tono de voz o  timbre nasal, entre otros. Las distonías pueden presentarse también en otras regiones del cuerpo, como contracturas en el abdomen o dolor durante la deglución.

Cuando el paciente empieza a notar los primeros síntomas, estos suelen ser leves y aparecen de forma esporádica. Sin embargo, con el tiempo pueden empeorar y hacerse más frecuentes, sobre todo si la persona tiene más situaciones de estrés, está más cansada o tensa. De igual forma, puede mejorar si la persona ríe o llora.

Causas de la disfonía espasmódica

Las causas de la disfonía espasmódica aún se desconocen. En ciertos casos se ha manifestado una posible coincidencia con infecciones de las vías respiratorias superiores, períodos de uso excesivo de la voz o estrés. Se ha relacionado con alteraciones en las regiones cerebrales encargadas del control de los movimientos.

El diagnóstico de la disfonía espasmódica es considerado difícil por los expertos y debe ser realizado por un especialista en voz, como el otorrinolaringólogo, que se ocupará de evaluar el estado de las cuerdas vocales y detectar posibles alteraciones en la voz y el habla. Además, conviene que intervengan especialistas en neurología, cuando además de síntomas vocales, presente alteración en otras regiones.

Tratamiento de la disfonía espasmódica

La disfonía espasmódica no tiene en la actualidad un tratamiento curativo, por lo que las terapias van encaminadas a la mejoría en la producción de voz y del habla. En cualquier caso, debe ser individualizado y acorde con las necesidades del paciente.

En ese sentido, la inyección de toxina botulínica en las cuerdas vocales es el tratamiento que ha demostrado mejores resultados en la actualidad, por encima del tratamiento farmacológico.

La toxina botulínica disminuye la contracción del músculo, reduciendo así el número e intensidad de los espasmos, mejora la calidad de la voz, y por lo tanto la calidad de vida. Éste tratamiento debe ser realizado por un laringólogo con experiencia y bajo neuro-monitorización. Lo ideal es que este tratamiento vaya unido a la rehabilitación de voz para optimizar el resultado, sobre todo en aquellos casos en los que el trastorno pueda afectar a la situación laboral de la persona que lo padece. Las técnicas de reeducación vocal ayudarán a mejorar la fonación y disminuir los síntomas. Por otro lado, también puede ser conveniente recibir atención psicológica.

¿En qué casos están indicadas las prótesis auditivas?

¿En qué casos están indicadas las prótesis auditivas?

Alrededor del 8% de la población española padece algún grado de hipoacusia, cuyo tratamiento puede ser médico, quirúrgico y/o audioprotésico. Las audioprótesis externas, audífonos o prótesis auditivas, son aparatos electrónicos que tienen como función amplificar, procesar y conducir el sonido hacia el oído para que llegue de manera eficiente, ajustándose al rango auditivo de la persona que lo necesita. El otorrinolaringólogo será quien se ocupe de estudiar esta discapacidad auditiva, prescribir el mejor tratamiento para cada persona, realizar un seguimiento de los pacientes y evaluar los resultados. En el caso de los niños, se encargará además de coordinar una atención integral y una valoración multidisciplinar. Si la opción de tratamiento es una prótesis auditiva, su prescripción deberá hacerse bajo la responsabilidad de un otorrinolaringólogo, quien además deberá facilitar la información clínica necesaria a los encargados de la adaptación y rehabilitación protésica.

Existen una serie de condiciones que deben cumplirse para poder prescribir una prótesis auditiva. Entre ellas se encuentran:

  • El hecho de que la hipoacusia no pueda solucionarse con tratamiento médico y/o quirúrgico;
  • Que exista contraindicación para la cirugía o que la adaptación de la prótesis sea tan válida como la cirugía;
  • Que la hipoacusia conlleve un déficit auditivo, social y/o profesional.
  • Elección o preferencia del paciente.

Por lo general, se recomienda en aquellos casos en los que los umbrales auditivos por vía aérea durante una conversación se encuentren por encima de los 30-40 dB, en pérdidas de moderadas a profundas y, en ocasiones, en algunos casos de pérdida leve. Aunque siempre debe tratarse cada caso de forma individual.

La hipoacusia puede aparecer a cualquier edad, aunque su aparición es crítica en la infancia pues es cuando se desarrolla el lenguaje. Además, también puede comprometer las limitaciones de las personas mayores y conducir a un aislamiento social. Por ello, es importante prestar atención a los signos de sospecha de una discapacidad auditiva, que permitirán hacer un diagnóstico precoz y determinar el tratamiento más adecuado para cada caso.

El profesional que realiza la adaptación de prótesis auditivas es el audioprotesista, que interviene también en su venta, soporte técnico y mantenimiento. En el proceso de adaptación se incluyen una otoscopia, pruebas audiológicas, la realización de moldes, así como el cálculo  de  la  ganancia  del  audífono, que determinará la amplificación necesaria en función de la pérdida auditiva. Durante el proceso deberá también explicar y ofrecer unos conocimientos básicos sobre el dispositivo para facilitar la adaptación de los mismos y permitir solucionar pequeños problemas, como limpiar los filtros, comprobar la batería, etc.

Tipos de audífonos

En general, una prótesis auditiva se compone de un micrófono, que recoge la señal acústica y la convierte en eléctrica; un amplificador, que procesa la señal eléctrica; y un auricular que es donde llega esa señal eléctrica y es transformada en energía acústica, para ser transmitida al oído de forma amplificada. Además, posee una batería.

Las prótesis auditivas se clasifican en función de la vía de amplificación del sonido, el tipo de prótesis y de la tecnología de análisis y transformación de la señal acústica empleada. En el primero de los casos, según la vía de amplificación del sonido, se distinguen los de conducción por vía área, los más utilizados, y por vía ósea. Los de vía área convierten la energía eléctrica amplificada en energía acústica de forma directa en el conducto auditivo externo. Por su parte, los de vía ósea convierten la energía eléctrica amplificada en una vibración mecánica que estimula al oído interno a través del cráneo.

En función del tipo de prótesis, se distinguen varios tipos según su diseño, forma y capacidad de amplificación. Entre ellas están las convencionales, de bolsillo o de petaca; las gafas auditivas o varillas; las retroauriculares; intra-aurales o endoaurales; intracanal; de inserción profunda o de adaptación abierta.

En cuanto al tipo de tecnología, las innovaciones incorporadas en los últimos años han posibilitado el perfeccionamiento de estos dispositivos lo que ha permitido su evolución desde los analógicos hasta los digitales. La diferencia entre los mismos se encuentra en la forma de procesar las señales acústicas. Los digitales tienen un procesador digital que, mediante un algoritmo, procesa la señal acústica adaptándose de forma automática para elaborar la mejor respuesta según el ambiente acústico en el que se encuentre la persona. Entre las ventajas de los audífonos digitales están la mejor audición en ambientes ruidosos, una voz más clara y natural, mayor facilidad de adaptación, menor consumo de batería y la incorporación de mejores micrófonos.

A la hora de elegir o seleccionar un audífono también deberán tenerse en cuenta las características electroacústicas. Entre ellas destacan la potencia acústica de entrada, la máxima ganancia, el nivel de saturación de la presión sonora, la respuesta en frecuencia, la distorsión, el nivel de ruido o el consumo de batería.

Una vez adaptada la prótesis auditiva, se deberá llevar a cabo una rehabilitación tanto en niños como en adultos con el objetivo de que puedan alcanzar una audición funcional. El proceso es similar al del paciente con implante coclear e incluye entrenamiento auditivo de la detección, discriminación, identificación, reconocimiento y comprensión de la palabra, así como la lectura labial.

 

 

El virus del papiloma humano puede causar tumores localizados en la orofaringe

Desde hace aproximadamente 10 años se ha relacionado al virus del papiloma humano (VPH) como agente causal de los tumores de orofaringe. La infección por el VPH es una enfermedad de transmisión sexual que puede transmitirse tanto a los órganos genitales, siendo causa habitual del cáncer de cuello de útero y de pene, como a la garganta, en donde puede causar cáncer de orofaringe. Así, en los últimos años se ha visto como la incidencia del cáncer de cabeza y cuello, particularmente de orofaringe, originado por el VPH ha aumentado. Según datos de la SEORL-CCC, en algunas áreas geográficas, hasta el 30% de los tumores malignos localizados en la zona orofaríngea están asociados a este agente infeccioso. El doctor Alex Sistiaga, vocal de la Comisión de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC, habla de ello en este vídeo.

El VPH se puede contraer a través del sexo oral o coital desprotegido en cualquier momento de la vida. Se trata de la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial y se calcula que cerca del 80% de las mujeres con actividad sexual han estado expuestas a una infección por el VPH en algún momento. Sin embargo, pueden pasar hasta 25 años sin que el virus dé síntomas y que la persona lo elimine sin causar ningún problema. Por tanto, es muy difícil precisar el momento exacto en que una persona es infectada por este virus. Es importante tener en cuenta que su detección es indicativa de infección pero no del desarrollo de un tumor maligno, pues no todos los tipos de VPH tienen capacidad carcinógena, algo que sucede en algunos casos sin conocer aún el motivo. Existen diferentes serotipos de VPH, siendo el  VPH 16, calificado de alto riesgo, el que está asociado al desarrollo de los tumores orofaríngeos.

Diagnóstico del cáncer de orofaringe

El cáncer de cabeza y cuello originado por el VPH es una enfermedad que implica un diagnóstico y abordaje diferentes a los originados por otras causas, como el tabaco o el alcohol. Los tipos de pacientes afectados por tumores de cabeza y cuello debidos al tabaco o el alcohol o el VPH son distintos. Así, el paciente tipo de cáncer de cabeza y cuello siempre ha sido hombre, de unos 60 años, fumador, y con hábitos de vida poco saludables. En cambio, las personas diagnosticadas de tumores provocados por el VPH suelen ser más jóvenes, de entre 45-50 años, no han tenido hábitos tóxicos a lo largo de su vida. Por lo general, el cáncer de orofaringe relacionado con el VPH se localiza en la amígdala palatina y/o en la base de la lengua y puede generar síntomas como sensación de cuerpo extraño en la garganta,  dolor de garganta u oídos, o aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Es importante acudir al especialista otorrinolaringólogo ante la presencia de signos de sospecha para que pueda evaluar cada caso y determinar el origen de los mismos.

El tratamiento de estos tumores consiste fundamentalmente en el uso de quimiorradioterapia ya que la tasa de respuesta a la misma parece superior a la de los tumores no relacionados con el VPH.

El pronóstico de los tumores de orofaringe asociados al VPH también es diferente, siendo más favorable que en los casos asociados al consumo de tabaco y alcohol. Debido a este supuesto mejor pronóstico, hay  estudios a favor de la desintensificación del tratamiento de estos pacientes para minimizar las secuelas del mismo. Sin embargo, actualmente no hay consenso en este punto y se deben seguir las pautas de tratamiento habituales. Además,  existe un pequeño grupo de pacientes con mal pronóstico.

Uno de los consejos para prevenir la aparición del cáncer de cabeza y cuello asociado de forma específica al VPH es la vacuna contra este virus. En la actualidad está incluida en los calendarios de vacunas para reducir el número de infecciones y se administra a las niñas a partir de los 14 años, aunque se recomienda su empleo en niños también para ampliar la cobertura.

El cáncer de cabeza y cuello ocupa el sexto lugar en incidencia en España

El cáncer de cabeza y cuello ocupa el sexto lugar en incidencia en España

El cáncer de cabeza y cuello, que abarca el cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe y las fosas nasales y senos paranasales, ocupa el sexto lugar en incidencia en España, según datos de la Sociedad Española d Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Cada año, se detectan 10.000 casos nuevos, sobre todo en personas de entre 45 y 65 años. El consumo de tabaco y alcohol y el virus del papiloma humano (VPH) constituyen los principales factores de riesgo de este tipo de tumores. Por ello desde la SEORL-CCC se advierte de la importancia de prestar atención a los signos de alarma y ponerse en manos de un otorrinolaringólogo ante la mínima sospecha.

Cáncer de laringe

Uno de los tumores más frecuentes en España, con una de las tasas de incidencia más alta del mundo, es el cáncer de laringe, con 18 casos por cada 100.000 habitantes. Lo más habitual es encontrarlo en la región supraglótica, por encima de las cuerdas vocales. Los tumores supraglóticos no suelen producir síntomas muy llamativos en estadios iniciales (por ejemplo, sensación de cuerpo extraño o carraspeo frecuente), por lo que suelen diagnosticarse en fases avanzadas, cuando los pacientes presentan dificultad para respirar-disnea-, un sonido agudo en la inspiración-estridor dificultad  o dolor para tragar –disfagia u odinofagia-, o cuando notan la aparición de un bulto -metástasis ganglionar- en el cuello. Por contra, los tumores originados en las cuerdas vocales (glotis) suelen diagnosticarse en estadios iniciales ya que producen cambios en la voz -disfonía- precozmente.

Tumores de la cavidad oral

Los tumores de la cavidad oral son los tumores más frecuentes del área de cabeza y cuello y representan en torno al 25 y 30% de los mismos, según datos de la SEORL-CCC. Por lo general, los tumores que afectan a esta zona, que abarca los labios, la mucosa yugal, las encías superior e inferior, el suelo de la boca, los  dos tercios anteriores de la lengua y el paladar duro, suelen producir dolor, cambios en el habla o dificultades para la deglución. Los de peor pronóstico tienen lugar en la lengua (la mayoría en bordes laterales y superficie ventral), el suelo de la boca y la encía inferior. Suelen provocar síntomas a partir de los 2-3 cm de diámetro.

Tumores de faringe

Los tumores de faringe pueden originarse en cualquiera de las 3 sublocalizaciones de la misma: la rinofaringe o cavum, la orofaringe y la hipofaringe. En cuanto a los tumores de orofaringe, estos representan el 18% de todos los casos de cáncer de cabeza y cuello y pueden originarse a nivel de las amígdalas palatinas (el 75% de los casos),  en la base de la lengua, en el paladar blando o en la pared posterior. Su diagnóstico suele producirse en estadios avanzados, por lo que puede afectar a varias zonas contiguas y hasta en el 60% de los casos presentan metástasis ganglionares al diagnóstico. Los tumores de hipofaringe se originan en el 80% de los casos en los senos piriformes (a ambos lados de la laringe), siendo menos frecuentes en la pared posterior y en la región retrocricoidea. El 80% se presentan en estadios avanzados ya que producen sintomatología muy tardía (disfagia, odinofagia, otalgia refleja) y, hasta en el 60% de los casos se objetivan metástasis ganglionares al diagnóstico, incluso bilaterales. El pronóstico de los tumores de hipofaringe es muy sombrío con una supervivencia media del 30-40% a los 5 años. Los tumores de rinofaringe son tumores localizados en la región posterior de las fosas nasales y por encima del paladar. A diferencia del resto de tumores de faringe, no se relacionan con el consumo de tabaco y de alcohol sino con la infección por el virus de Epstein-Barr. Son tumores que pueden afectar a personas más jóvenes y cuya sintomatología inicial más frecuente es la otitis serosa unilateral y la presencia de adenopatías cervicales. Su localización contigua a la base del cráneo y su tendencia a presentar metástasis a distancia hacen que sean tumores con un pronóstico pobre. Su tratamiento inicial no es la cirugía sino la quimiorradioterapia.

Tumores de fosas nasales y senos paranasales

Otro de los tumores que afectan a la zona de cabeza y cuello son los fosas nasales y senos paranasales. Son tumores infrecuentes, con mal pronóstico a pesar de los tratamientos quirúrgicos agresivos y la administración de radio y quimioterapia. Son tumores frecuentemente relacionados con la exposición profesional a carcinógenos como el polvo de madera, níquel, etc. El diagnóstico de estos tumores plantea problemas debido a su diversidad histológica (múltiples subtipos tumorales) y a la producción de sintomatología inespecífica en los estadios precoces que puede simular un proceso inflamatorio (dificultad para respirar por la nariz, rinorrea, epistaxis,…). Su localización centrofacial y, la existencia de estructuras contiguas como la órbita, la cavidad oral y, la base del cráneo, hacen que su tratamiento sea difícil y complejo, conllevando una elevada morbilidad  -secuelas- y mortalidad.

Factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello

El consumo del alcohol y el tabaquismo son los principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello en todo el mundo. El tabaco incrementa el riesgo de laringe o faringe hasta 20 veces. Por su parte, el alcohol, asociado al consumo de tabaco, puede multiplicar por 4 el riesgo de padecer cáncer, ya que permite la disolución de los carcinógenos del tabaco y un mayor contacto con la mucosa. Son factores modificables por lo que se puede prevenir la aparición de estos tumores.

Tratamiento de los tumores de cabeza y cuello

El tratamiento de los tumores de cabeza y cuello requiere un abordaje  multidisciplinar  que  engloba cirugía, radioterapia y quimioterapia. Así mismo, es importante contar con el apoyo de otros especialistas como endocrinólogos, nutricionistas, psicooncólogos, foniatras y logopedas y de enfermería especializada, para intentar conseguir un manejo óptimo de estos pacientes. El cirujano de cabeza y cuello coordinará todo el proceso. Es muy importante también la rehabilitación posterior que debe ir encaminada a la recuperación de las funciones del habla, masticación y deglución.