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¿Pueden los niños y adolescentes sufrir vértigo?

¿Pueden los niños y adolescentes sufrir vértigo?

Los trastornos del sistema vestibular en la edad pediátrica, como el vértigo o el mareo, son más comunes de lo que se puede considerar siendo sus causas más frecuentes el vértigo paroxístico benigno (VPB) y la migraña vestibular (MV). Estas enfermedades representan cerca del 40% de los casos. Sin embargo, dada la dificultad de los niños más pequeños para expresar los síntomas asociados a estos trastornos, estos pueden pasar desapercibidos y el diagnóstico puede ser tardío.

Los daños en la función vestibular de los niños pueden manifestarse en la dificultad para realizar ciertas actividades como correr, saltar, montar en bicicleta o practicar algunos deportes, así como problemas en la lectura y en la capacidad de atención y concentración en clase. El VPB se caracteriza por breves crisis recurrentes de vértigo, con una duración variable de segundos a minutos, que aparecen de forma brusca en niños sanos y se resuelven de forma espontánea. Si son pequeños es posible que les cueste manifestar los síntomas y algunos pueden tener vómitos y nauseas. Hacia los 6-7 años de edad suele desaparecer. Un 70% de los casos tiene una historia familiar de migraña, siendo el VPB un precursor de la misma, por lo que estos pacientes pueden desarrollar migrañas de adultos.

La migraña vestibular tiene como síntoma más frecuente el vértigo rotatorio aunque también pueden tener sensación de mareo, balanceo, vértigo posicional o desequilibrio. Estos episodios tienen una duración variable, entre minutos y varios días. La cefalea puede preceder, ocurrir de forma simultánea o presentarse a continuación de los síntomas vestibulares, aunque puede no estar presente en todos los episodios. A veces se asocian con síntomas auditivos como taponamiento o acúfenos. Además, los más pequeños, a diferencia de los adultos, pueden sufrir dolor abdominal recurrente.

Los factores desencadenantes de la migraña vestibular más comunes son el estrés, la falta de sueño, determinados componentes de la dieta o el ciclo menstrual.

Diagnóstico de vértigo en niños

El otorrinolaringólogo deberá hacer una serie de preguntas de forma ordenada y clara para identificar los síntomas del niño con trastornos vestibulares. Además, existen una serie de criterios que aplicará a la hora de establecer un diagnóstico. Según lo establecido por el Comité de Clasificación de Trastornos Vestibulares de la Sociedad Bárány (ICVD), los criterios para el diagnóstico de la migraña vestibular en la infancia son:

  1. Al menos 5 episodios con síntomas vestibulares de intensidad moderada o grave, que duran entre 5 minutos y 72 horas.
  2. Antecedentes actuales o pasados ​​de migraña
  3. Que al menos la mitad de esos episodios tengan asociada una característica de la migraña.

Por su parte, el vértigo recurrente en la infancia se diagnostica  en caso de que haya al menos 3 episodios con síntomas vestibulares de intensidad moderada o severa, que duran entre 1 minuto y 72 horas, y cuando los criterios b y c no sean aplicables a la migraña vestibular.

La función auditiva y vestibular suelen ser normales entre los episodios, por lo que será preciso realizar un examen auditivo conforme a la edad del niño para descartar la presencia de problemas auditivos. Así mismo, deberán descartarse la presencia de tumores de la fosa craneal posterior, las crisis epilépticas y otros trastornos vestibulares.

Además, el otorrinolaringólogo realizará una serie de pruebas y maniobras posturales para determinar el origen del problema y precisar su diagnóstico.

Tratamiento del vértigo en niños

Por lo general, los trastornos vestibulares en la edad pediátrica carecen de un tratamiento específico. El VPB suele resolverse de forma espontánea y, si los episodios son frecuentes, se suele abordar con medidas similares a la MV, es decir, con medidas higiénico-dietéticas que incluyen hidratación, higiene del sueño, ejercicio, dieta equilibrada, identificación de alimentos o situaciones desencadenantes para evitarlas y terapia cognitivo-conductual. Solo se recurrirá a la profilaxis farmacológica cuando la frecuencia, duración e intensidad de las crisis así lo requieran.

La rehabilitación vestibular puede estar indicada en aquellos niños con episodios de desequilibrio intercrisis, aunque también se ha demostrado eficaz como primer escalón terapéutico junto con las medidas higiénico-dietéticas.

El 25% de los melanomas se localizan en la zona de cabeza y cuello

El 25% de los melanomas se localizan en la zona de cabeza y cuello

Los melanomas son tumores malignos desarrollados a partir del crecimiento descontrolado de los melanocitos, células localizadas en la unión dermoepidérmica responsables de la pigmentación de la piel. En España se diagnostican cerca de 5.500 casos anuales, es más frecuente en mujeres y la mayoría se diagnostican entre los 40 y 70 años de edad, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer.

El 25% los melanomas cutáneos se localizan en la zona de cabeza y cuello, según datos de la SEORL-CCC. De todos los localizados en esta área, el 60% se encuentran en la cara, sobre todo en las mejillas, el 26% en el cuero cabelludo, el 9% en las orejas y el 4% en la nariz y. Su principal factor de riesgo es la exposición intermitente e intensa al sol, por lo que constituye un tipo de cáncer que se puede prevenir controlando este aspecto y utilizando protección contra la radiación solar. La detección precoz de los mismos es fundamental para mejorar la supervivencia de este tipo de tumores que tienden a metastizar de forma rápida.

Además de la exposición solar, sobre todo durante la adolescencia, y el haber sufrido quemaduras solares, hay otra serie de factores que pueden contribuir al desarrollo de melanomas cutáneos. Entre ellos se incluyen tener el pelo rubio o pelirrojo, los ojos claros, abundantes pecas, piel blanca. También influirán factores genéticos o los antecedentes familiares de melanoma, entre otros. Algunos signos de sospecha de lesión maligna pueden ser la aparición repentina de lunares o cambios de color, forma, tamaño así como presencia de asimetría, picor o sangrado en aquellos ya existentes, o cambios en el tono de la piel.

El melanoma de extensión superficial es el más frecuente, representando el 75% de los casos. Sus características son: haber tenido quemaduras en edades tempranas, lesiones preexistentes, tener un crecimiento horizontal en fases tempranas y una extensión vertical posterior, y ser de color violáceo o negro azulado.

Diagnóstico de melanomas cutáneos

Cuando hay una lesión sospechosa se valorarán la asimetría, los bordes irregulares, los cambios de color, el diámetro así como su evolución. Además será necesaria la realización de una biopsia de espesor completo para completar la evaluación. En las pruebas radiológicas deberán evaluarse los ganglios linfáticos..

En caso de que el melanoma se diagnostique en un estadio avanzado será necesaria la búsqueda de signos de diseminación a distancia

Tratamiento de los melanomas cutáneos

El tratamiento de elección para los melanomas cutáneos es la resección quirúrgica de los mismos cuyos márgenes dependerán del espesor de la lesión. Además, en función del estadio se recomendará incorporar una biopsia del ganglio centinela, En caso de tumores con diseminación metastásica está indicada la inmunoterapia para estimular la respuesta inmune del paciente.

En la resección quirúrgica es importante la valoración postoperatoria de los márgenes quirúrgicos pues debe abarcar el espesor total de la piel y el tejido celular subcutáneo, resecando fascia, pericondrio y periostio solo en caso de que se encuentre invadido por el tumor.

En aquellos pacientes en los que detecta la presencia de células tumorales en el ganglio centinela,  será necesaria la realización de una disección cervical.

En ocasiones, el tratamiento quirúrgico de los melanomas cutáneos requiere de una reconstrucción posterior de los defectos resultantes de la intervención. Esta reconstrucción dependerá de la localización, la extensión del defecto, la experiencia del equipo quirúrgico y los recursos disponibles. Cuando son lesiones grandes suelen utilizarse colgajos regionales o libres que permiten mejores resultados estéticos y funcionales.

¿Qué efectos causa el ruido en la salud auditiva?

¿Qué efectos causa el ruido en la salud auditiva?

Se calcula que una tercera parte de la población mundial y 3 de cada 4 habitantes de ciudades industrializadas tienen algún grado de pérdida auditiva como consecuencia de la exposición a sonidos de alta intensidad. El ruido, es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un sonido desagradable y molesto que es potencialmente nocivo para la audición.  El ruido del tráfico, de los transportes como el avión o el tren, así como las fuentes de ocio ruidosas, como conciertos o discotecas, son las principales fuentes de ruido en España. Todos ellos pueden dañar los oídos y la salud en general.

Además, en los últimos años, los otorrinolaringólogos han detectado otros factores de riesgo procedentes del uso de reproductores personales de música con auriculares a volúmenes excesivamente elevados. De hecho, su uso es la actividad diaria más popular entre los universitarios, lo que está condicionando que la pérdida auditiva aparezca a edades más tempranas, adelantando la aparición de déficit de audición asociado a la edad unos 20 años. Se recomienda no escuchar la música a más del estándar mínimo de salida automático con el encendido que es menor de 85 dB. Si el usuario decide, voluntariamente, incrementar los niveles a más de 85 dB, estos dispositivos incorporan medidas de aviso cada 20 horas de escucha, que alerta de riesgo y de que estamos en rango peligroso. Nunca se deben de sobrepasar los 100 dB. Además, se debe tener en cuenta que el uso de insertores es aún más perjudicial.

Por ello, desde la SEORL-CCC se anima a los jóvenes a estar informados y protegerse del ruido para lo que pueden hacer uso de aplicaciones móviles con sonómetro y activar también las prestaciones del móvil que protegen y ofrecen seguridad para la salud auditiva. Y es que hoy en día los smartphones incorporan una serie  de herramientas que permiten hacer mediciones acústicas a través de un micrófono y alertan de los niveles de ruido peligrosos para la salud. Un estudio reciente publicado en Laryngoscope concluye que las aplicaciones de teléfonos inteligentes que utilizan micrófonos externos calibrados pueden proporcionar mediciones de sonido útiles. En su análisis, los autores, comprobaron que los lugares de música muestreados aleatoriamente pueden tener niveles de ruido que ponen a los usuarios sin protección auditiva en riesgo de pérdida auditiva inducida por ruido con una exposición prolongada.

Una fórmula muy práctica para tener en cuenta es la de 60-60: para prevenir la aparición precoz de la pérdida auditiva los especialistas recomiendan hacer uso de este tipo de aparatos con algunas limitaciones, como no utilizarlos más de 60 minutos (1 hora al día),  y no superar el 60% de su volumen.

Efectos del ruido

El nivel de ruido recomendado por la OMS para garantizar una buena salud y bienestar es de 65 dB. Si la exposición es superior a 85 dB,  ya hay riesgo de pérdida auditiva crónica. Mientras que si la exposición se repite en el tiempo y por encima de 100 dB, hay riesgo de pérdida inmediata.

La pérdida de audición, hipoacusia, inducida por el ruido, conocido también como traumatismo acústico (agudo o crónico), es un problema de salud que se incrementa con el avance de la civilización. Por ello el ruido se engloba dentro del término contaminación acústica.

El traumatismo acústico agudo se produce cuando hay una exposición a un ruido único de muy corta duración pero de muy alta intensidad, son los llamados ruidos de tipo impulsivo (una explosión, disparos, petardos…). También puede producirse por determinados ruidos industriales o los generados en discotecas o conciertos.

Por su parte, el traumatismo acústico crónico, llamado también daño auditivo inducido por el ruido, es la pérdida auditiva continua, permanente y acumulativa, de origen neurosensorial, que se desarrolla  de forma gradual a lo largo de los años, como consecuencia de la exposición a niveles perjudiciales de ruido ambiental o laboral, de tipo continuo o intermitente, de intensidad relativamente alta.

Al principio, la lesión del oído interno y la pérdida de audición pueden ser temporales, durando minutos, horas o días, pero si  la exposición es repetitiva, la lesión del oído interno puede producir una pérdida auditiva permanente. Así, en una primera fase la sordera es moderada, solo de frecuencias agudas y se puede revertir. Sin embargo, después el daño auditivo se hace permanente e irreversible afectando también a las frecuencias medias y las bajas llegando a presentar una sordera severa.

Así es como el ruido afecta a la audición, dificulta la comunicación y produce otros efectos negativos sobre la salud: incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, produce insomnio, genera estrés y problemas psicológicos, dificulta el aprendizaje al disminuir la capacidad de atención y concentración e incluso la memoria y la motivación. Tantos son sus efectos que la OMS alerta de que por culpa del ruido, los europeos pierden 1.6 millones de años de vida saludable.

Otoplastia: la cirugía que corrige las orejas prominentes o de soplillo

Otoplastia: la cirugía que corrige las orejas prominentes o de soplillo

Las orejas en asa, prominentes o de soplillo constituyen una deformidad auricular que tiene una incidencia estimada del 5% en la población blanca, lo que la convierte en una de las deformidades más comunes tratadas en el área de cabeza y cuello. Su impacto estético y psicológico puede llegar a ser muy severo por lo que su cirugía, la otoplastia, es bastante aceptada y tolerada tanto en la población pediátrica como adulta. El objetivo de esta cirugía es estético y para su realización es importante que el cirujano tenga un conocimiento integral de la anatomía, por lo que el otorrinolaringólogo por su formación en anatomía del oído y cirugía plástica facial tiene un papel fundamental.

Alteraciones de las orejas más comunes

Una oreja bonita depende de su posición, tamaño y armonía entre sus elementos y es una de las partes del cuerpo que más variedades tiene. Por lo general, la oreja suele tener curvas suaves y agraciadas, y debería dar continuidad a la forma de la cabeza, así como no sobresalir de ella excesivamente, debe haber una simetría entre la proyección de las distintas partes que la conforman.

Existen dos deformidades prominentes que pueden explicar la mayor parte de las anormalidades anatómicas en personas con orejas prominentes. Estas pueden aparecer de forma individual o en combinación, lo cual sucede en la mayoría de los casos.

Así, la alteración más común es el llamado antihélix hipoplásico, que es cuando la oreja se ha enrollado menos sobre sí misma y el pabellón auricular sobresale más de lo normal. Esto puede ser consecuencia del desarrollo embriológico o por un exceso de cartílago, entre otras. Además, puede suceder también que el lóbulo de la oreja sea sobresaliente o sobreproyectado.

Por otro lado, las anormalidades craneales también pueden interferir en el desarrollo de orejas prominentes al influir en la conexión del pabellón auricular con la cabeza y, por tanto, en su apariencia.

Otoplastia

La cirugía para la corrección de las orejas prominentes, llamada otoplastia, debe adaptarse a las necesidades de cada paciente y cumplir con unos determinados objetivos anatómicos y estéticos. Por lo tanto, será preciso realizar un examen completo y exhaustivo de cada persona para valorar las deformidades que causan el problema. Además, son esenciales las fotografías preoperatorias y postoperatorias para planificar y documentar bien la cirugía. También resulta fundamental explicar al paciente los objetivos a conseguir y que conozca de antemano los resultados que se pueden obtener.

Las técnicas quirúrgicas empleadas se dividen en dos tipos: las que realizan cortes en el cartílago y las que lo remodelan o preservan.  En el primer caso, implican la resección y realización de incisiones parciales o de todo su espesor. Por lo general, suelen tener una mayor duración del resultado quirúrgico. Por su parte, la remodelación implica el uso de suturas o implantes con el objetivo de recrear la anatomía auricular normal. Esta técnica evita cicatrizaciones o fibrosis pero tienen mayores tasas de recurrencia.

En los últimos años se está aplicando una combinación de ambas técnicas en lo que se conoce como la técnica de los pilares.

Las complicaciones de esta cirugía son poco frecuentes. Desde hace uno años se están aplicando biomateriales que favorecen el crecimiento de los tejidos blandos y se está estudiando la creación de prótesis de poliuretano mediante impresión 3D con un comportamiento mecánico similar a la oreja real. Además, los avances en reconstrucción 3D y en bioingeniería tisular trabajan en la creación in vitro de moldes cartilaginosos a partir de células madre sobre un andamiaje biodegradable y biocompatible.

Día Mundial de la Voz: Claves para evitar disfonías al usar mascarilla

Con motivo del Día Mundial de la Voz que se celebra el 16 de abril, la SEORL-CCC recuerda que para evitar disfonías y otros trastornos de la voz al usar mascarillas es fundamental no forzar la voz. Además, advierte de que las mascarillas son indispensables para evitar el COVID-19 y que es el mal uso de la voz al llevarlas lo que puede perjudicarnos. Un estudio reciente publicado en Journal of Voice concluye que el uso de mascarilla puede inducir hacia la necesidad inconsciente de aumentar el esfuerzo vocal, lo que, con el tiempo, puede incrementar el riesgo de desarrollar disfonía funcional. El lema de este año es ‘Un mundo, muchas voces’ y por ello la SEORL-CCC ha preparado varios vídeos con distintos profesionales de la voz.

Entre los consejos para hacer un buen uso de la voz con la mascarilla desde la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL-CCC se destaca la importancia de controlar el volumen y evitar forzar la voz para sentirse escuchado. Todo esto, además de repercutir en la capacidad respiratoria, puede tener consecuencias para las cuerdas vocales y causar molestias como ronqueras o disfonías. Para facilitar la escucha y la comunicación oral con el uso de mascarilla sin dañar la voz, es necesario respirar de forma cómoda y calmada, sin utilizar el aire residual y sin sensación de ahogo, vocalizar bien y hablar claro y lento para evitar tener que repetir. Por otro lado, para evitar el carraspeo por una garganta reseca al llevar la boca tapada, es aconsejable tragar saliva y estar bien hidratado para no realizar movimientos fuertes o violentos.

Es también importante conocer el aparato fonador de cada uno para acomodar a este el uso que se hace de la voz, sin esfuerzos y procurando hacer descansos. Así, se recomienda descansar la voz haciendo períodos de silencios de 15-20 minutos 2 o 3 veces al día, limitar en la medida de lo posible el uso del teléfono, y no hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2. Estos cuidados son aún más necesarios en profesionales como los profesores, locutores de radio, cantantes, actores, teleoperadores e incluso en los profesionales sanitarios, en los que su es la carta de presentación ante sus pacientes debido a que los sistemas de protección frente a la COVID-19 les cubren por completo. En este sentido, pueden ser recomendables unas mascarillas frente a otras cuando la comunicación hablada es una prioridad. Así, otro estudio publicado también en Journal of Voice señala que las mascarillas quirúrgicas desechables tienen una influencia menor sobre las propiedades acústicas del habla que otro tipo de mascarillas.

También se aconseja evitar las aglomeraciones, sobre todo para reducir las posibilidades de contagio, pero también para evitar hablar gritando por el ruido. Además, se debe huir de ambientes secos, cargados de humo o polvorientos para proteger las cuerdas vocales.

Decálogo de consejos para cuidar la voz

La SEORL-CCC recomienda el siguiente ‘Decálogo de consejos para cuidar la voz’:

  1. No hablar en ambientes ruidosos. No se debe hablar sobre un fuerte ruido ambiental, pues es un comportamiento de abuso vocal. Algunas alternativas pueden ser: hablar de frente al interlocutor, articular más de lo habitual y hablar claro y lento para evitar repetir.
  2. No fumar. El tabaco es un factor irritante para la laringe. El humo pasa entre las cuerdas vocales y predispone para que aparezcan lesiones benignas como edemas o pólipos. Además, es la principal causa de cáncer de laringe.
  3. No chillar ni hablar gritando puesto que es un comportamiento de esfuerzo vocal. Debemos acomodar nuestro uso de la voz a nuestras posibilidades reales y conocer las posibilidades de nuestro aparato fonador para saber hasta dónde se puede llegar sin realizar esfuerzo. En general, se debe descansar la voz haciendo periodos de 15-20 minutos de silencios dos o tres veces al día, limitar el uso del teléfono y evitar interrumpir a otros, entre otras medidas. En general, no se debe hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2 horas.
  4. Vocalizar y respirar bien: es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz, sobre todo en profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores.
  5. Hidratarse correctamente: beber unos dos litros de agua diarios para que la mucosa que recubre a las cuerdas vocales esté bien hidratada.
  6. Descansar de forma adecuada. La fatiga corporal se refleja en la voz. Se debe descansar para obtener el máximo rendimiento vocal. Hay que dormir más de seis horas, y descansar antes de utilizar mucho la voz, especialmente en los profesionales de la voz.
  7. No utilizar el aire pulmonar residual al hablar. Nunca se debe hablar con el resto final de aire y sentir sensación de ahogo. Es un comportamiento de esfuerzo. Esto ocurre cuando se marcan las venas del cuello al hablar.
  8. Evitar los irritantes laríngeos como el humo y las áreas polvorientas. Evitar, también, hablar en ambientes muy secos: la sequedad ambiental quita protección a las cuerdas vocales. Es conveniente utilizar un humidificador, evitar los ambientes con mucha calefacción o aire acondicionado, abrir y ventilar las habitaciones para renovar el aire.
  9. No carraspear. El carraspeo es un comportamiento de esfuerzo traumático para las cuerdas vocales. Es un movimiento fuerte y violento. Algunas alternativas para evitarlo pueden ser: tragar saliva, beber pequeños sorbos de agua, realizar una tos sorda (sin juntar las cuerdas vocales).
  10. Realizar controles periódicos de la voz, con el otorrinolaringólogo o con el foniatra. Y consultar siempre que una disfonía se mantenga más de 15 días, sin estar acatarrado.
La parálisis de las cuerdas vocales ocasiona dificultad para tragar y respirar

La parálisis de las cuerdas vocales ocasiona dificultad para tragar y respirar

Las cuerdas vocales son dos membranas elásticas formadas por tejido muscular y conectivo que se localizan en la laringe, por encima de la tráquea. Su función es favorecer la respiración, la deglución y el habla, de tal manera que se abren al respirar, se cierran al tragar y vibran al hablar. Su parálisis puede provocar un trastorno de la voz que se caracteriza por la  pérdida de tono y de volumen. Además, se puede acompañar de otros síntomas como dificultad para respirar, con falta de aire y una respiración forzosa, si se paralizan ambas cuerdas en línea media así como problemas en la deglución, con asfixia o tos al comer si se afecta también la sensibilidad.

Lo más común es que sea unilateral, es decir, que la paralización se produzca en una sola de las cuerdas vocales; pero también puede ser bilateral y afectar a ambas cuerdas, lo que puede resultar peligroso.

Las causas más frecuentes de parálisis de una de las cuerdas vocales o de las dos, son las lesiones producidas durante una cirugía como la que se lleva a cabo en la glándula tiroides o paratiroides, el esófago o el cuello. Durante estas intervenciones se pueden producir daños en los nervios que enervan y dan movilidad y sensibilidad a la laringe. También las lesiones producidas por traumatismos en el cuello y en el tórax pueden dañar las cuerdas vocales i sus nervios.

Los accidentes cerebrovasculares y los trastornos neurológicos pueden, a su vez, causar la paralización de las cuerdas vocales al quedar bloqueadas las conexiones del cerebro con la laringe. Por ello, puede ser común en personas con Párkinson y esclerosis múltiple.

También algunas infecciones que afectan a la zona de la laringe, como el virus de Epstein-Barr, el herpes o la enfermedad de Lyme pueden causar inflamación y daños en las cuerdas vocales. Además, puede ser un signo que obliga descartar tumores benignos o malignos en la zona de cabeza y cuello, ápex pulmonar y base de cráneo.

Por todo ello, se recomienda que ante una disfonia persistente de más de 15 días de duración y sin causa aparente acompañada de cambios o alteraciones en la voz, se consulte con un otorrinolaringólogo para que realice una exploración.

Diagnóstico y tratamiento de la parálisis de las cuerdas vocales

El otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello es el encargado de realizar la exploración de las cuerdas vocales y, por tanto, de llevar a cabo un diagnóstico de cualquier patología relacionada con la voz. En primer lugar realizará una valoración de la historia clínica del paciente, los síntomas que este manifiesta y sus hábitos de estilo de vida. Además, realizará una serie de pruebas para visualizar el estado de las cuerdas vocales.

Una de las pruebas que realiza el otorrinolaringólogo es la endoscopia laríngea, realizada con endoscopios rígidos o flexibles que permiten una visualización interna de la laringe gracias a que lleva incorporado una cámara. De esta forma el otorrinolaringólogo puede evaluar el movimiento y la posición de las cuerdas vocales y ver si están lesionadas. Este tipo de exploraciones precisa de un conocimiento exhaustivo de la anatomía y la fisiología de la fosa nasal, faringe y laringe así como de un conocimiento profundo de todas las patologías que puedan encontrase a estos niveles, tanto funcionales como estructurales. En este sentido, el papel del otorrinolaringólogo por sus conocimientos y formación es fundamental.

Otra prueba que puede realizar el otorrinolaringólogo para evaluar el estado de las cuerdas vocales es la electromiografía de la laringe utilizada para medir las corrientes eléctricas de los músculos laríngeos. Es una prueba es empleada para determinar el tratamiento y recuperación a seguir por parte del paciente. También realizará pruebas radiológicas de diagnóstico por imagen.

En cuanto al tratamiento de la parálisis de las cuerdas vocales, este va a depender de la causa, los síntomas y la duración de la paralización. Lo más común es combinar la terapia de la voz en primer lugar, con cirugía de voz, la fonocirugía, y después rehabilitación de la voz.

La técnica más utilizada para tratar la parálisis unilateral de las cuerdas vocales es la tiroplastia de medialización, por la cual se desplaza la cuerda vocal, mediante la colocación de un implante. También puede realizarse una inyección de un amterial biocompatible para que la cuerda vocal se desplace hacia la linea media y pueda mejorar la voz.

En el caso de que haya una parálisis bilateral de las cuerdas vocales puede ser necesaria una traqueostomía,. Sin embargo, en los últimos años, se está empleando la cordectomía láser que consiste en la extirpación por láser de una parte de las cuerdas vocales para ensanchar las vías respiratorias.

Hemorragias nasales: ¿por qué nos sangra la nariz?

Hemorragias nasales: ¿por qué nos sangra la nariz?

Las hemorragias nasales o epistaxis son procesos hemorrágicos o sangrados que tienen su origen en las fosas nasales o senos paranasales y que salen al exterior a través de los orificios nasales. Se trata de uno de los motivos mas frecuente de consulta en los servicios de otorrinolaringología. Las fosas nasales presentan una rica vascularización con múltiples y pequeños vasos. En la mayoría de los casos, estas hemorragias ceden de forma espontánea o con maniobras de primeros auxilios muy sencillas. En caso de que la hemorragia sea persistente o abundante y no cese con los taponamientos, será preciso acudir a un servicio de urgencias para recibir asistencia médica o incluso el ingreso hospitalario.

Las hemorragias nasales más comunes son las que se producen en la parte anterior del tabique. El sangrado en la parte posterior de la cavidad nasal es menos común y a la vez más peligroso pues la sangre puede canalizar a través de la faringe. Por lo general, las epistaxis suelen ser benignas en las que el estado general del paciente no se ve comprometido y suceden de forma brusca, primero por una de las dos fosas nasales. Suelen ceder de forma rápida, bien de manera espontánea o bien por compresión. El 10% de las hemorragias nasales son graves bien debido a su abundancia o por su repetición.

Los niños suelen acudir a consulta por episodios recurrentes que pueden ser característicos de alergia o rinosinusitis y suelen presentar costras en la cavidad nasal. En adultos también pueden presentarse episodios recurrentes, siendo más vulnerables a sufrirlas aquellas personas que toman fármacos como los anticoagulantes, que tienen problemas de coagulación. Las mujeres embarazadas también son más propensas debido al aumento del flujo sanguíneo nasal como consecuencia de los cambios hormonales.

Causas de la hemorragia nasal

Los sangrados de nariz pueden deberse a múltiples causas y entre las más frecuentes se encuentran los microtraumatismos, debido a fuertes rascados, sobre todo en niños, y también a los cambios de presión que causan lesiones barotraumáticas. Por otro lado, cualquier manipulación de las fosas nasales puede provocar una hemorragia. Así, puede aparecer como consecuencia de una cirugía nasal: cirugía de cornetes, una cirugía endoscópica nasal, por la colocación de una sonda nasogástrica o tras una intubación nasotraqueal.

Pueden deberse también a las propias fracturas de los huesos propios nasales, del tabique,etc. Además, los traumatismos maxilofaciales también pueden causar hemorragia nasal por la rotura directa de los vasos sanguíneos de la nariz. Las hemorragias nasales unilaterales repetidas pueden ser un signo de tumores en las fosas nasales por lo que es la primera causa que debe descartarse en estos casos. Otros síntomas que pueden aparecer son obstrucción nasal, algias o déficits neurológicos.

Otras causas pueden ser las infecciones o inflamaciones de las fosas nasales de diverso origen, la introducción de cuerpos extraños, la sequedad nasal, como consecuencia de una rinitis seca, o por factores ambientales, así como deformaciones anatómicas.

En caso de no encontrar ninguna de las causas señaladas con anterioridad, el diagnóstico deberá ir encaminado a estudiar las posibles causas sistémicas como pueden ser las alteraciones de la hemostasia, la hipertensión arterial o las alteraciones hormonales.

Qué hacer si nos sangra la nariz

El tratamiento de la epistaxis o hemorragia de la nariz dependerá de la causa, localización y abundancia del sangrado. Si la hemorragia persiste o es abundante, es importante acudir lo antes posible a un servicio médico para ser atendido. En cualquier caso, lo primero que deberá hacer el paciente es realizar una compresión de la nariz, en la parte anterior del tabique con el índice y el pulgar durante al menos 5 minutos e inclinar la cabeza hacia delante. La aplicación de hielo puede ayudar en el proceso.

En caso de que la maniobra anterior no resulte efectiva, se realizará un taponamiento anterior, en la parte más externa de la cavidad nasal. Este taponamiento no debe mantenerse durante más de 72 horas y en ocasiones puede requerir tratamiento antibiótico para evitar infecciones en la mucosa. Se pueden aplicar diferentes materiales para realizarlo.

En caso de que la hemorragia sea en la parte posterior de la cavidad nasal se realizará un taponamiento posterior que requiere de anestesia adecuada ya que resulta doloroso y traumático. En ocasiones estas epistaxis pueden requerir cirugía para cauterizar el vaso sangrante.

El otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello valorará la necesidad de administrar determinados fármacos en función de la causa y localización de la hemorragia.

Disfagia en niños: causas más frecuentes y tratamiento

Disfagia en niños: causas más frecuentes y tratamiento

Determinados síndromes y patologías que afectan en la edad pediátrica y neonatal conllevan una serie de alteraciones fisiológicas y/o anatómicas que pueden generar disfagia, es decir, dificultad para tragar, u otras alteraciones de la deglución. Estos pacientes necesitan un abordaje multidisciplinar con el objetivo de evaluar, diagnosticar y proporcionar la mejor atención posible al niño. El pediatra u otorrinolaringólogo infantil juega un papel muy destacado, ya que se encargará de manejar y guiar al equipo, así como de implementar las distintas visiones y objetivos del resto de especialistas participantes.

Las causas más frecuentes de trastornos de deglución en los niños pretérmino son las neurológicas y las malformaciones. Mientras que un alto porcentaje de disfagia en los niños entre los 8-18 años es debido a problemas en la vía digestiva. Las causas médicas de la disfagia se dividen en alteraciones neuromusculares, malformaciones anatómicas del tracto aerodigestivo, malformaciones genéticas (defectos congénitos), defectos de la mucosa del tracto oro-faringoesófago-gástrico y otros que afectan a la coordinación de succión-deglución-respiración.

La incidencia de estos trastornos se ha incrementado en los últimos años debido a que han mejorado las tasas de supervivencia de niños con afecciones complejas. Así, se estima una prevalencia del 30-80% de disfagia en niños con trastornos del desarrollo1, y del 19,2-99,0% en niños con parálisis cerebral, unas tasas que aumentan cuanto mayor es la gravedad del deterioro cognitivo y la disminución de las funciones motoras2.

Por otro lado, las probabilidades de tener un problema de alimentación aumentan en cinco veces en niños con trastorno del espectro autista en comparación con los niños que no lo tienen3. Por su parte, en  niños con trastornos craneofaciales se estima una prevalencia de entre el 33% y el 83%4.

La deglución en niños

La deglución es un proceso muy complejo que se divide en tres fases: oral (adquisición del alimento y de succión o masticación), faríngea y esofágica. En  ella  intervienen una serie de nervios craneales que se ocupan de conseguir un resultado óptimo, es decir, una alimentación eficaz y segura en unas condiciones normales. La fase oral de la deglución en los niños se caracteriza por una secuencia repetitiva de succión-deglución sin actividad voluntaria masticatoria. A medida que crecen, los actos reflejos de la masticación se van convirtiendo en voluntarios, aunque los movimientos deglutorios subyacentes siempre quedan bajo el control del tronco encefálico. En el caso de que los reflejos deglutorios propios de la etapa lactante persistan y no se produzca una transición a la fase oral con un control voluntario de la deglución, puede sospecharse la presencia de anomalías en la maduración cortical. También un amamantamiento ineficiente o inefectivo puede ser el resultado de una alteración estructural, motora o conductual.

El paso de los movimientos deglutorios involuntarios o reflejos a voluntarios se consigue a medida que el bebé logra un control postural adecuado de la cabeza y del tronco sin ayuda, así como una mayor fuerza en la musculatura oral y en las mejillas. Esto sucede entre los 3 y 5 meses de edad. Después, y de manera progresiva, su cavidad oral será capaz de hacer cierta manipulación del bolo alimenticio y de realizar su transferencia efectiva hacia la faringe. También los labios serán capaces de sellar la cuchara y podrá tomar purés, lo que suele ocurrir en torno a los 5-7 meses de edad. Poco a poco irá cerrando los labios de forma más eficaz para evitar la fuga de aire y elevará la lengua por completo para conseguir un óptimo traspaso del bolo administrado con cuchara, en torno a los 18-24 meses.

Otro aspecto importante a destacar durante la deglución es su coordinación con la respiración, un proceso complejo en el que se produce la llamada apnea deglutoria debido a que el paso del alimento hacia la faringe provoca un cierre de la laringe y por tanto una inhibición de la respiración. En los niños esta apnea dura menos de un segundo y en adultos aproximadamente un segundo. Durante el primer año de vida esta secuencia de succión-deglución-apnea requiere de un periodo de maduración. Si los períodos de apnea son más prolongados pueden ser un indicativo de inmadurez o signo de alteración en el sistema nervioso central.

Por lo general, los niños que presentan disfagia suelen comer más despacio, babear de forma excesiva, tener dificultades para respirar, tosen mucho o vomitan mientras comen, son más propensos a sufrir atragantamientos y pueden tener a menudo más disfonías, así como una rápida pérdida de peso.

Tratamiento de los niños con disfagia

El tratamiento debe ser individualizado y requiere de un adecuado manejo especializado para evitar problemas respiratorios, nutricionales y del desarrollo. La clave de todo está en detectar la causa subyacente del problema y el objetivo debe ser conseguir una deglución eficaz y segura. El equipo encargado del tratamiento incluirá pediatras, otorrinolaringólogos, gastroenterólogos infantiles, neurólogos, logopedas y nutricionistas.

En el tratamiento de los niños con disfagia es fundamental proporcionar un entorno cómodo, adecuado y sin distracciones para facilitar la alimentación. Así mismo, requiere de una práctica y esfuerzo diarios por parte del paciente y de su cuidador. Una parte del tratamiento incluye la realización de maniobras o ejercicios específicos para cambiar la fisiología de la deglución y mejorar la protección de las vías respiratorias durante la misma. Requiere que el niño tenga capacidad para comprender instrucciones por lo que tienen una eficacia limitada en ellos.

Por otro lado, se incluirán cambios posturales, terapia oral sensiomotora, estimulación oral no nutritiva o modificación del bolo alimenticio utilizando diferentes texturas de alimentos y viscosidades de fluidos.

Referencias

  1. Arvedson, 2008; Brackett, Arvedson y Manno, 2006; Lefton-Greif, 2008; Manikam y Perman, 2000).
  2. (Benfer et al., 2014; Calis et al., 2008; Erkin, Culha, Sumru y Gulsen, 2010).
  3. (Sharp et al., 2013).
  4. (Caron et al., 2015; de Vries et al., 2014; Reid, Kilpatrick y Reilly, 2006).

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

La sordera súbita podría ser una complicación excepcional del COVID-19, debido al daño que puede provocar el virus SARS-CoV-2   sobre el nervio auditivo. Es una de las conclusiones de una revisión bibliográfica realizada por varios miembros de la SEORL-CCC sobre los casos de sordera súbita registrados vinculados al COVID-19. Hasta el momento se han localizado 12 en todo el mundo, aunque se desconoce si la incidencia puede ser mayor. Por ello, la SEORL-CCC ha puesto en marcha un estudio retrospectivo y prospectivo para registrar los casos de sordera súbita relacionados con el virus SARS-CoV-2  detectados en España en 2020 y 2021.

La sordera súbita (SS) presenta una gran variabilidad entre diferentes países, así como una incidencia relativamente baja (<100 casos por cada 100.000 habitantes/año). Consiste en la aparición de una hipoacusia neurosensorial de al menos 30 dB en tres o más frecuencias consecutivas en la audiometría tonal que se instaura en menos de 72 horas. Aunque en la mayoría de los casos su causa es desconocida, se sabe que puede estar originada por una infección viral, oclusión vascular o mecanismos inmunológicos. Su consecuencia más evidente es el deterioro auditivo que puede ser persistente, pudiendo asociarse a tinnitus y vértigo, afectando a la calidad de vida de algunos pacientes de forma muy negativa.

El virus SARS-CoV-2 puede afectar a múltiples órganos, incluyendo el sistema nervioso central y periférico. Por un lado, provoca la liberación de citoquinas y puede inducir daño auditivo, endotelitis y afectación de la función microcirculatoria. Por otro, puede invadir el nervio coclear, causando una neuritis, o afectar a los tejidos blandos de la cóclea causando cocleitis. Así los explican en la revisión bibliográfica sus autores: los doctores Mª José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC , Carmelo Morales, Guillermo Plaza y Pablo Parente, estos últimos miembros de la Comisión Delegada de la SEORL-CCC. Además, la infección por el SARS-CoV-2 se ha asociado con complicaciones trombóticas, tanto arteriales como venosas (sobre todo estas últimas) que podrían contribuir al desarrollo de hipoacusia neurosensorial en algunos casos.

La revisión bibliográfica realizada por miembros de la SEORL-CCC permite concluir que la presencia de hipoacusia súbita en pacientes con COVID-10 es excepcional. Aunque no se puede descartar que los casos descritos estén enmarcados en una asociación al azar, dados los aspectos fisiopatológicos de la infección por el virus SARS-CoV-2,  la edad de los pacientes descritos hasta el momento y la forma de presentación en algunos de ellos, es probable que tengan relación con la propia enfermedad. Del total de artículos revisados, se han encontrado 12 pacientes con sordera súbita  e infección por el virus SARS-CoV-2. La mitad de los casos eran mujeres y no se ha encontrado relación entre la aparición de la sordera súbita y la gravedad  de la  COVID-19.

Registro de casos de sordera súbita en España

La SEORL-CCC ha puesto en marcha un registro español de casos de sordera súbita vinculados a COVID-19.  La propuesta es que a toda persona que entre en urgencias con una hipoacusia súbita  se le haga una PCR para descartar que tenga asociación con el virus SARS-CoV-2. Esto nos va a servir para afinar más en la etiología del registro de casos y para anotar los que estén asociados o no al COVID-19. De esta forma, además, también se proponen determinar la incidencia de sordera súbita en España, lo que les permitirá conocer mejor la enfermedad y poder analizar y comparar la respuesta a los diferentes tratamientos empleados.

Este estudio se  inició en los Servicios de Otorrinolaringología de cuatro hospitales españoles: H. Universitario de Fuenlabrada (Madrid), H. Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza), H. Marqués de Valdecilla (Santander) y H. Universitario de A Coruña. En la actualidad hay 70 hospitales españoles participando en el estudio aunque, desde la SEORL-CCC, se invita a participar a todos los hospitales del ámbito nacional.