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Los mitos en cáncer de cabeza y cuello pueden dificultar su prevención y diagnóstico

Los mitos en cáncer de cabeza y cuello pueden dificultar su prevención y diagnóstico

Los mitos sobre cáncer de cabeza y cuello pueden dificultar su prevención y diagnóstico, lo que retrasará su tratamiento, según advierten desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello que se celebra el 27 de julio.

Cada año se detectan en España alrededor de 10.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello, ocasionados sobre todo por el tabaco, el alcohol o, cada vez más, el virus del papiloma humano (VPH). Todos ellos, según insisten los otorrinolaringólogos cirujanos de cabeza y cuello, son causas evitables, lo que hace que una gran mayoría de los tumores de cabeza y cuello se puedan prevenir.

Más del 80% de los pacientes con un cáncer de cabeza y cuello son fumadores y su sinergia con el alcohol puede multiplicar de 10 a 20 veces la posibilidad de desarrollarlo. Así mismo, infecciones causadas por virus, como el del papiloma humano (VPH) y el de Epstein-Barr (VEB), son factores de riesgo para el cáncer de orofaringe y rinofaringe, respectivamente.

Mitos más frecuentes sobre cáncer de cabeza y cuello

La SEORL-CCC, junto con el Instituto #SaludsinBulos, ha localizado y desmontado algunos de los mitos más extendidos sobre el cáncer de cabeza y cuello, que tienen que ver con las causas o factores de riesgo. Estos prejuicios pueden hacer que se le quite importancia a la evitación de los verdaderos factores de riesgo, lo que contribuiría a reducir las posibilidades de desarrollar cáncer en un futuro. Además, también se tiende a pensar que el cáncer de cabeza y cuello es una enfermedad de personas mayores, lo cual hace que los posibles signos de alarma puedan pasar desapercibidos, provocando que su detección se haga en estadios más avanzados y tengan un peor pronóstico.

En general, la SEORL-CCC busca que haya más concienciación sobre los factores de riesgo y los signos de alarma del cáncer de cabeza y cuello. Los resultados de una encuesta a más de 1.000 personas publicados en la revista European Journal of Public Health confirman que existe falta de conciencia pública sobre el VPH y su asociación con el cáncer de orofaringe.  Sin embargo, entre los mitos más extendidos relacionados con el cáncer de cabeza y cuello se encuentran los relacionados falsamente con posibles causas. Por ejemplo, las radiaciones que transmiten los móviles o ingerir comida calentada en el microondas.

El cáncer de cabeza y cuello afecta con mayor proporción a hombres que a mujeres, sobre todo entre la quinta y la séptima décadas de la vida, aunque en los últimos años están apareciendo un mayor número de casos en mujeres y en pacientes de menor edad. El aumento del tabaquismo está propiciando que se encuentren cada vez más pacientes jóvenes afectados, en relación también a que el hábito de fumar se adquiere en torno a los 14 años y se acumulan muchos años como fumador a edades más tempranas. La aparición del VPH como factor de riesgo del carcinoma de orofaringe también ha influido en su aparición en jóvenes.

La SEORL-CCC ha elaborado el siguiente listado de mitos sobre el cáncer de cabeza y cuello con el objetivo de desmontar falsas creencias en torno a él. La SEORL-CCC colabora con el Instituto #SaludsinBulos en la lucha contra los bulos y la desinformación en el área de su especialidad.

  1. El cáncer de cabeza y cuello es cosa de mayores. FALSO

Cada año, se detectan 10.000 casos nuevos en España, sobre todo en personas de entre 45 y 65 años de edad. El aumento del consumo de tabaco en jóvenes y el VPH han provocado que en los últimos años haya aumentado la incidencia de este tipo de tumores en personas cada vez más jóvenes. También ha sucedido que, aunque siempre ha sido más común en los hombres, cada vez afecta a más mujeres por el mayor consumo de tabaco.

  1. El cáncer de cabeza y cuello es contagioso. FALSO

El cáncer no es una enfermedad contagiosa y no se puede transmitir por contacto con otra persona ni por ninguna vía de transmisión. Sin embargo, en el caso del cáncer de cabeza y cuello existen una serie de virus causantes de infecciones que pueden incrementar el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer.

El VPH puede incrementar el riesgo de cáncer de orofaringe (amígdala, base de lengua), mientras que el VEB se ha relacionado con el cáncer de rinofaringe. Ambos virus son transmisibles pero no siempre provocan cáncer.

  1. Comer comida calentada en microondas puede provocar cáncer de garganta. FALSO

Está muy extendido el mito de que las radiaciones del microondas pueden provocar cáncer, como el de garganta. Sin embargo, esto es completamente falso. Los microondas emiten radiaciones no ionizantes y, por tanto, no causan ningún daño en el material genético de las células. Tampoco modifican la composición de los alimentos.

  1. Las radiaciones de los móviles provocan cáncer de cabeza y cuello. FALSO

No hay ninguna evidencia sólida que demuestre que las radiaciones de telefonía móvil están relacionadas con la aparición de tumores de cabeza y cuello. La radiofrecuencia que emiten estos dispositivos no produce daño en el ADN de las células ya que transmite una radiación electromagnética no ionizante.

  1. El sexo oral podría provocar cáncer de garganta. VERDADERO

El VPH, uno de los factores de riesgo de cáncer orofaríngeo, se puede contraer a través del sexo oral o coital desprotegido en cualquier momento de la vida. Se trata de la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Su detección en cérvix o en orofaringe es indicativa de infección, pero no del desarrollo de un tumor maligno, pues no todos los tipos de VPH tienen capacidad carcinógena, algo que sucede en algunos casos sin conocer aún el motivo. Por lo general, el cáncer de orofaringe relacionado con el VPH se localiza en la amígdala palatina y/o en la base de la lengua y puede generar síntomas como sensación de cuerpo extraño en la garganta,  molestias al tragar, dolor de garganta u oídos, o aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Es importante acudir al especialista otorrinolaringólogo ante la presencia de signos de sospecha para que pueda evaluar cada caso y determinar el origen de los mismos.

  1. Sólo los fumadores y personas que consumen alcohol pueden desarrollar cáncer de cabeza y cuello. FALSO

El tabaco es el principal factor de riesgo para desarrollar un cáncer de cabeza y cuello y, de hecho, la mayor parte de pacientes diagnosticados son fumadores. Sin embargo, esto no significa que solo estas personas puedan ser candidatas a tener un cáncer de cabeza y cuello. Como se ha dicho anteriormente, determinados virus como el VPH también pueden influir. Así mismo, una mala higiene bucal, la exposición a determinadas sustancias o la irradiación, factores genéticos etc. también pueden estar implicados.

El carcinoma nasofaríngeo, el tumor maligno más común de la rinofaringe

En España la incidencia del cáncer de rinofaringe es de aproximadamente un caso por cada 100.000 habitantes al año. Afecta en mayor medida a hombres que a mujeres, con una incidencia de entre 2 y 3 veces superior, que suele ser mayor conforme se incrementa la edad. En países del sudeste asiático y del norte de África tiene una incidencia mucho más elevada. La infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) se ha asociado al desarrollo del cáncer de nasofaringe.

Síntomas del cáncer de rinofaringe

La otitis serosa unilateral y la presencia de una masa en el cuello, suponen las manifestaciones clínicas más frecuentes de un cáncer de nasofaringe.

La otitis serosa se produce por una obstrucción provocada por el tumor de la desembocadura de la trompa de Eustaquio. Por otro lado, la elevada tendencia a la diseminación a los ganglios linfáticos del carcinoma nasofaríngeo hace que la presencia de metástasis cervicales que se manifiestan como una masa cervical, sea frecuente al diagnóstico. En estadios avanzados pueden aparecer otros síntomas como obstrucción nasal, sangrado, parálisis de nervios craneales y síntomas oculares,

La otitis media serosa unilateral suele ser el motivo inicial de consulta, encontrándose hasta en el 50% de los pacientes con carcinoma nasofaríngeo. También puede presentarse después del tratamiento con radioterapia en el 15-20% de los pacientes por lo que es importante realizar una exploración otológica continua, antes, durante y después del tratamiento.

Diagnóstico del cáncer de rinofaringe

En la mayoría de los casos, los tumores de nasofaringe se diagnostican en estadios loco-regionalmente avanzados. Esto se debe a que inicialmente los tumores apenas dan síntomas y a que la rinofaringe es un área anatómica poco accesible a la exploración directa, por lo que requiere ser valorada mediante exploración endoscópica realizada por un otorrinolaringólogo – cirujano de cabeza y cuello.

Ante la presencia de una sintomatología compatible y una masa de aspecto tumoral en la rinofaringe, es necesario hacer una confirmación del diagnóstico con la realización de una biopsia. El estudio del virus de Epstein-Barr debe realizarse siempre.

A continuación, se realizarán una serie de pruebas de imagen: la tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET) ayudarán a determinar la extensión del tumor y a planificar el tratamiento.

Tratamiento del cáncer de rinofaringe

El tratamiento estándar del cáncer de rinofaringe es la quimio-radioterapia. La utilización de quimioterapia neo-adyuvante está recomendada a partir de los estadios loco-regionalmetne avanzados. La administración de quimioterapia adyuvante es controvertida. La cirugía se reserva para el tratamiento de las recidivas, demostrando ser más eficaz, menos agresiva, con mayor supervivencia global a 5 años, una mayor calidad de vida y menores complicaciones que el otro tratamiento empleado para estos casos que es la reirradiación.

En la actualidad, con la cirugía endoscópica se consigue una menor morbilidad y una radicalidad similar a los abordajes abiertos tradicionales, gracias a una exposición más directa y con menor manipulación de estructuras neurovasculares.

Las complicaciones más frecuentes debido a la toxicidad de la radioterapia incluyen mucositis, dermatitis, xerostomía y disfagia, y la gran mayoría de ellas mejoran en las semanas posteriores tras terminar el tratamiento. A largo plazo, la radionecrosis de la base del cráneo puede provocar secuelas graves e incluso ser la causa de muerte de estos pacientes.

La rinitis alérgica tiene una prevalencia global de entre el 20 y el 40%

La forma alérgica es la más común de la rinitis crónica y tiene una prevalencia global estimada de 20 a 40%. Se trata de una enfermedad crónica que provoca un importante deterioro de la calidad de vida de los pacientes y, por tanto, se considera un problema de salud pública. Está causada por una respuesta IgE mediada a alergenos ambientales como pólenes, ácaros, hongos, epitelios de animales o alergenos ocupacionales. En su diagnóstico y tratamiento el otorrinolaringólogo juega un papel colaborador junto con el alergólogo, tanto para la realización de pruebas como para la cirugía en caso de ser necesaria.

Los síntomas más característicos de la rinitis alérgica son el prurito nasal, estornudos, rinorrea acuosa y congestión nasal. De forma frecuente se puede asociar con otras patologías como la rinosinusitis crónica polipoidea, la conjuntivitis, la otitis y puede ser un predictor de aparición de asma.

Diagnóstico de la rinitis alérgica

Para realizar el diagnóstico de la rinitis alérgica se debe tener en cuenta la presencia de dos o más de esos síntomas nasales de manera recurrente o permanente. Es importante además hacer una historia clínica cuidadosa y evaluar la posibilidad de exposición a desencadenantes ambientales, tanto en el entorno laboral como en el domicilio. También se estudiarán los antecedentes familiares y personales, con especial atención a enfermedades como asma, alergias alimentarias y dermatitis atópica.

Además de las pruebas alergológicas, también pueden ser necesarias una serie de pruebas para valorar posibles alteraciones anatómicas que pueden estar empeorando los síntomas de una rinitis alérgica. Es ahí donde entra en juego el otorrinolaringólogo que mediante rinoscopia o endoscopia podrá visualizar el color de la mucosa (que será pálido en caso de alergia), las estructuras del tabique nasal, los cornetes, una posible presencia de pólipos y el aspecto del moco.

En ocasiones puede ser necesario realizar un TAC de senos paranasales de baja radiación para ver si hay afectación sinusal. También pueden solicitarse pruebas funcionales como la rinomanometría del flujo del aire a través las fosas nasales para detectar la resistencia o no de su paso. Tras estos resultados, el otorrinolaringólogo valorará la necesidad o no de un tratamiento quirúrgico asociado al médico.

En algunos centros existen los comités multidisciplinares de la vía aérea única en los que el otorrinolaringólogo colabora con el alergólogo en el estudio de la rinitis alérgica local. Esta se produce cuando existen unas pruebas cutáneas de alergia negativas y son necesarios estudios con citología para analizar la mucosidad, estudios rinomanométricos de flujo pre provocación y pruebas de provocación con alérgeno. Si son positivas se realizará una Rinomanometría de flujo tras vasoconstricción.

Tratamiento de la rinitis alérgica

Es importante tratar de forma eficaz la rinitis alérgica, ya que un mal control de la misma puede afectar a las actividades diarias, la calidad de vida y otras áreas de las vías respiratorias. Un tratamiento óptimo incluye medidas de control ambiental, limpieza nasal mediante lavados nasales con suero o agua de mar, la evitación de los alérgenos y el tratamiento farmacológico.

El tratamiento de primera línea son los antihistamínicos y actúan de forma directa sobre todos los síntomas a excepción de la congestión nasal. Por ello, los corticoides intranasales acaban siendo el tratamiento de elección en muchos pacientes ya que actúan sobre todos los síntomas nasales. En ocasiones también se utiliza una combinación de ambos.

Traumatismos del oído: causas y complicaciones

Traumatismos del oído: causas y complicaciones

Las fracturas del hueso temporal, en el que están localizados los oídos, ocurren en la mayor parte de los casos en pacientes politraumatizados. Se trata de pacientes afectados de un trauma severo, que es una de las principales causas de muerte e incapacidad a nivel mundial, sobre todo en adultos jóvenes. Así, según datos recopilados por la SEORL-CCC, las fracturas craneales se producen en un 4-30% de los traumatismos y afectan al hueso temporal a entre un 14 y un 22% de los casos. En la mayor parte de países desarrollados estos traumatismos están relacionados con accidentes de tráfico o caídas accidentales, aunque también pueden encontrarse casos debido a la violencia interpersonal. La mortalidad por fracturas del hueso temporal oscila entre el 8 y el 12%.

El hueso temporal tiene una serie de particularidades en cuanto a su localización, anatomía y estructuras, que lo convierten en uno de los huesos más complejos. Está formado por la porción timpánica, la porción mastoidea, el peñasco, la escama y la apófisis estiloides. Las uniones entre todas estas partes son importantes ya que en el caso de traumatismos pueden favorecer direcciones preferentes en las líneas de fractura. Así mismo, la fuerza que genera la fractura es de tal magnitud que la probabilidad de que se produzcan lesiones en tejidos blandos intraóseos e intracraneales es alta.

Las fracturas del hueso temporal se clasifican hoy en día en función de si existe o no lesión de la cápsula ótica. Las lesiones con afectación de la cápsula ótica tienen una frecuencia dos veces mayor de afectación del nervio facial  presentan fístulas de líquido cefalorraquídeo (LCR) con frecuencia cuatro veces mayor, hipoacusia neurosensorial severa siete veces más, así como mayor tasa de daños intracraneales.

Cabe destacar también los traumatismos penetrantes debidos a armas de fuego que pueden ser más habituales en determinadas áreas geográficas.

Evaluación del paciente con traumatismo temporal

La evaluación inicial del paciente con traumatismo temporal debe incluir la valoración de lesiones neurológicas, neurovasculares y espinales, que puedan ser potencialmente mortales o vayan a dejar secuelas. Será necesario por tanto valorar la presencia de síntomas asociados como la hipoacusia, acúfeno, vértigo, disfonía, diplopía, hipoestesia o pérdida de consciencia.

La exploración física incluirá una evaluación otológica, de la superficie de lamastoides, ocular, de la audición, del nervio facial y de los pares craneales.

La tomografía computarizada (TC) es la prueba radiológica por elección en estos casos.

¿Qué complicaciones se pueden derivar de un traumatismo de oído?

La clínica más frecuente tras un traumatismo de hueso temporal es la inestabilidad y/o mareo en más de la mitad de los pacientes (62%), pérdida auditiva en algo menos de la mitad (40%) y acúfenos en torno a un cuarto de ellos. El signo más frecuente es la otorragia. En general, las principales complicaciones que pueden derivarse de un traumatismo del hueso temporal, bien  de forma inmediata o bien de forma más tardía son:

  • Lesiones vestibulares: el vértigo posicional paroxístico benigno es la lesión vestibular más frecuente tras un traumatismo. También pueden aparecer contusión laberíntica, fístula perlinfática o disfunción otolítica.
  • Alteraciones del equilibrio de origen no vestibular: lesión cerebral, latigazo cervical o síndrome postcontusional.
  • Fístula de líquido cefalorraquídeo: se produce en el 10-30% de los casos. En el 50% de los casos la fístula se hará patente en las primeras 48 h, y el 70% lo harán durante la primera semana.
  • Hipoacusia: es uno de los síntomas más frecuentes tras una fractura de hueso temporal.
  • Parálisis facial: se presenta en el 5-10% del total de las fracturas temporales.
  • Colesteatomas postraumáticos y estenosis del conducto auditivo externo
  • Lesión vascular aguda
Feminización y masculinización de la voz: el cambio de género en la voz

Feminización y masculinización de la voz: el cambio de género en la voz

Los trastornos de la voz han cobrado protagonismo en los últimos años dejando de ser una cuestión que únicamente preocupa a los profesionales que la utilizan como herramienta de trabajo. En la actualidad la voz es una cuestión de salud al alcance de todos y cobra su máxima importancia cuando su alteración causa sufrimiento o incapacidad para las relaciones sociales, laborales o familiares. En este sentido, existe una demanda cada vez más creciente de personas que desean adquirir un tono vocal más elevado (más agudo) o menos elevado (más grave). Es lo que se conoce de manera común como feminización o masculinización de la voz, aunque lo correcto es hablar de tratamiento de la voz para la confirmación de género.

Lo primero que hay que saber es que hasta la pubertad la configuración anatómica de la laringe es muy similar en ambos sexos y que, es a partir de ella, cuando los cambios hormonales hacen que este órgano inicie un desarrollo anatómico diferente que da como resultado una laringe de hombre o una de mujer. Estos cambios van a dar como resultado una morfología diferente de los cartílagos que forman el esqueleto laríngeo y una configuración distinta de las cuerdas vocales que traerá como resultado unas propiedades de la voz diferentes. La laringe masculina es más grande, por lo que sus cuerdas vocales tienen mayor longitud y volumen y, por tanto, producen un sonido más grave al vibrar. Así mismo, la característica anatómica diferencial más visible y relevante es la prominencia anterior laríngea (nuez de Adán) en la laringe masculina, de ahí que su extirpación sea una de las cirugías más realizadas en las mujeres transgénero. En la laringe femenina la parte más prominente es el circoides a nivel cervical.

Feminización de la voz

La congruencia del tono vocal con la identidad sexual sentida es fundamental para la satisfacción de las personas transgénero. Por eso, la mayor parte de personas que optan por la feminización de la voz son las mujeres transgénero. También se aplica en mujeres con adrofonía (una voz grave) como consecuencia del consumo excesivo de andrógenos o por distintas enfermedades que conllevan la producción de testosterona como el síndrome del ovario poliquístico.

El objetivo de la feminización de la voz es modificar el gesto vocal y mantener la tonalidad aguda, asimismo feminizar los patrones neurofisiológicos.

La terapia hormonal con estrógenos tiene muy poco efecto sobre la calidad de la voz, por ello es necesario actuar sobre la laringe y el comportamiento local para conseguir un tono vocal más elevado. Así, mediante la cirugía, el otorrinolaringólogo conseguirá convertir una laringe anatómicamente masculina en una laringe femenina. Para ello existen diferentes técnicas basadas en tres principios: incrementar la tensión de las cuerdas vocales, alterar la consistencia de las cuerdas vocales y descender la masa de las cuerdas vocales. Entre la técnicas más utilizadas se encuentran la aproximación cricotiroidea y la glotoplastia.

Tras la cirugía de feminización de la voz será necesaria la intervención logopédica para rehabilitar las cuerdas vocales, con el fin de evitar posibles inflamaciones, constricciones laríngeas o posibles patologías. Con ello se modificarán el gesto y el comportamiento vocal.

Masculinización de la voz

La masculinización de la voz suele ser más demandada por hombres que tienen una voz más aguda de lo que se corresponde con su morfología corporal. Esto puede ser por trastornos de la adolescencia, una rigidez aumentada de las cuerdas vocales, o tensión excesiva de las mismas. En el caso de los hombres transgénero no es tan utilizada ya que en su caso la terapia con andrógenos (testosterona) suele resultar suficiente para la consecución de una voz más masculina y duradera aun dejando la medicación.

Para conseguir un tono de voz más grave el tratamiento de elección es la terapia hormonal asociada a terapia vocal. La terapia logopédica tiene como objetivo modificar el gesto vocal, la entonación, resonancia, respiración y modulación. En definitiva, el tratamiento se basa en la reeducación de la voz y suele tener una duración de 4 meses antes de plantearse un tratamiento quirúrgico.

Si la terapia vocal o complementaria no permite obtener los resultados esperados se realizará una cirugía del esqueleto laríngeo que agrupa diferentes técnicas de laringoplastia. El objetivo de la misma será disminuir la frecuencia fundamental por debajo de los 165 Hz para conseguir una voz más grave.

Otosclerosis, la enfermedad de los huesos del oído que causa pérdida de audición

Otosclerosis, la enfermedad de los huesos del oído que causa pérdida de audición

La otosclerosis es una alteración ósea que afecta al hueso temporal y que consiste en una remodelación y resorción ósea progresiva con proliferación vascular, que puede provocar pérdida de audición. Todo ello puede producir un gran impacto en la calidad de vida, siendo más frecuente entre los 20 y los 40 años sobre todo en mujeres y con una prevalencia estimada de entre el 0.3 y el 0.4%.

Los depósitos óseos que genera alteran la transmisión del sonido al impedir la vibración de los huesecitos del oído, lo que conduce a una hipoacusia de transmisión. Entre los distintos factores que pueden estar implicados en el desarrollo de esta alteración ósea de los huesos del oído se encuentran los genéticos, que involucran a varias vías moleculares, incluyendo factores inmunológicos, inflamatorios y endocrinos. Además, se estima que el 60% de los casos tienen antecedentes familiares.

También se ha estudiado la implicación del virus del sarampión en el desarrollo de otosclerosis y se cree que puede ser un desencadenante de los episodios inflamatorios que tienen lugar en la fase activa de la enfermedad.

Por otro lado, en cuanto a los factores de riesgo, los cambios hormonales que suceden en etapas como la pubertad, el embarazo o la menopausia, parecen asociarse a una exacerbación de la pérdida auditiva en los pacientes que tienen otosclerosis.

¿Cómo se manifiesta la otosclerosis?

Los pacientes con otosclerosis tienen hipoacusia progresiva más acentuada en frecuencias graves, de ahí su mayor dificultad para entender las vocales o las voces masculinas. Además, cerca del 50% presenta acúfenos y solo el 10% afirma tener vértigo. Este último síntoma se manifiesta cuando la enfermedad se extiende al oído interno y afecta al órgano vestibular. En el 80% de los casos la pérdida de audición es bilateral, siendo unilateral en los inicios de la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica la otosclerosis?

En el diagnóstico de la otosclerosis es clave la realización de un estudio auditivo por parte del otorrinolaringólogo que incluirá una audiometría tonal liminar, una acumetría, una audiometría vocal y una impedanciometría con reflejos estapediales.

Además, también serán necesarios estudios complementarios como la tomografía computarizada (TC) para poder tomar decisiones sobre el tratamiento a seguir.

En la exploración física es esencial descartar otras enfermedades del conducto auditivo externo o membrana timpánica que puedan cursar con hipoacusia de transmisión. En la otosclerosis la otoscopia es normal.

Tratamiento de la otosclerosis

El tratamiento de esta patología puede variar en función del grado y el tipo de afectación auditiva, su localización, la profesión del paciente y las complicaciones derivadas de tratamientos previos. En los pacientes que presenten escasa pérdida auditiva el objetivo será tratar de prevenir el deterioro auditivo y en los casos avanzados, devolver la audición perdida.

La primera opción de tratamiento es la cirugía y se deja como segunda opción el empleo de audioprótesis o medicamentos. El objetivo de la cirugía será paliar la hipoacusia generada por la enfermedad. En pacientes que no quieran someterse a cirugía o en las que esta esté contraindicada se planteará la colocación de audioprótesis. En los últimos años estas intervenciones quirúrgicas han incorporado el uso del láser, que permite una mayor precisión y mejor hemostasia intraoperatoria.

Una de las técnicas más empleadas es la estapedotomía que consiste en conservar la platina del estribo, que es perforada para introducir una prótesis fina en contacto con el yunque y la ventana oval. También se emplea la  estapedectomía para extirpar parte del estribo y sustituirlo por una prótesis sujeta al yunque que se introduce en la ventana oval.

El tratamiento farmacológico tiene como objetivo evitar la progresión de la enfermedad e incluye el empleo de fluoruro de sodio y bisfosfonatos.  El uso de estos medicamentos es controvertido, ya que presentan efectos secundarios y los estudios realizados tienen una baja evidencia científica.

El 15% de los tumores debidos al tabaco se localizan en la zona de cabeza y cuello

El 15% de los tumores debidos al tabaco se localizan en la zona de cabeza y cuello

Uno de cada cinco casos de cáncer en Europa es atribuible al tabaco, según un trabajo reciente publicado en European Journal of Cancer. Esto supone 750.000 casos debidos al tabaco. De todos ellos, la mitad afectan al pulmón y un 15% están localizados en el área de cabeza y cuello, afectando sobre todo al labio, la cavidad oral, la faringe y la laringe. De todo esto se concluye que un gran número de casos de cáncer se podría evitar si se evitara su principal causa prevenible: el tabaco.

El tiempo acumulado como fumador y la edad de inicio en el consumo de tabaco son dos factores de riesgo a tener en cuenta para desarrollar cáncer de cabeza y cuello. De hecho, los otorrinolaringólogos cirujanos de cabeza y cuello encuentran que en la mayoría de tumores detectados en esta área, los pacientes son fumadores y mantienen el hábito desde la adolescencia. De ahí que el objetivo que se plantea la SEORL-CCC sea concienciar desde los 13-14 años sobre los efectos del tabaquismo.

La SEORL-CCC puso en marcha finales de 2018 la campaña ‘Ponle un cero al tabaco’, para prevenir el cáncer de cabeza y cuello, y más en concreto el cáncer de laringe. En esta localización el hábito de fumar es responsable del 85% de los casos. Hasta la pandemia se recorrieron 38 institutos de distintas comunidades autónomas alcanzando a unos 2.800 adolescentes y jóvenes, con el objetivo de concienciarles y sensibilizarles sobre los peligros y consecuencias del tabaquismo. La acción consiste en una serie de charlas, en horario escolar, impartidas por un otorrinolaringólogo junto con un paciente laringectomizado, de tal manera que los alumnos puedan conocer visualmente el impacto que el cáncer de laringe supone. Se pretende que a medida que se vaya recuperando la normalidad en los centros educativos, la SEORL-CCC pueda retomar estas actividades que tan buena acogida han tenido.

El tabaco en los adolescentes

Según el Informe 2020 de ‘Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España’ elaborado por el Observatorio Español de Drogas y Adicciones, el tabaco es la segunda droga más extendida entre los estudiantes de 14 a 18 años, después del alcohol. Así, el 41% de ellos ha fumado alguna vez en su vida. La media de edad en la que se consume el primer cigarro es de 14,1 años. Después la adquisición del hábito tabáquico diario comienza a los 14,7, algo más de medio año después de haber fumado por primera vez.

Tanto el tabaco como el alcohol son dos sustancias accesibles para los estudiantes. De hecho, más del 90% afirma no tener dificultad para conseguirlas. Así mismo, los jóvenes consideran que la medida más efectiva para resolver el problema de las drogas es la educación en las escuelas.

La mayoría de tumores malignos nasosinusales se diagnostican en estadios avanzados

La mayoría de tumores malignos nasosinusales se diagnostican en estadios avanzados

Los tumores malignos nasosinusales son considerados raros dentro de los tumores que afectan a la zona de cabeza y cuello (representan entre el 3 y el 5%). Su incidencia mundial es de 1 por cada 100.000 habitantes al año, es más frecuente en hombres que en mujeres, debido a su mayor exposición a determinados factores de riesgo en el entorno laboral. Pueden presentarse a cualquier edad pero suelen detectarse un mayor número de casos entre los 50 y los 60 años. Se suelen diagnosticar en la mayoría de los casos en estadios avanzados, con una invasión de órganos o tejidos próximos, por lo que tienen mal pronóstico.

Los tumores nasosinusales (TNS) comprenden el cáncer de la cavidad nasal y de los senos paranasales, incluidos los senos maxilar, etmoidal, frontal y esfenoidal. Se trata de una zona anatómica compleja, cercana a estructuras que incluyen los ojos y el cerebro, lo que juega un papel relevante para el enfoque terapéutico, ya que la mutilación y las deformidades estéticas pueden ser severas y difíciles de evitar.

Factores de riesgo de los tumores nasosinusales

Los principales factores de riesgo de los tumores nasosinusales son las exposiciones a determinadas sustancias dentro del entorno laboral. Destacan el polvo de madera que pueden respirar fabricantes de muebles, carpinteros, etc.; también el cromo y el níquel presentes en fábricas de cubiertos, de baterías alcalinas…; así como el polvo de las suelas de cuero y talones que se respira en las fábricas del calzado. También pueden verse casos procedentes de la industria textil, la construcción o la agricultura.

El tabaquismo y el humo ambiental del tabaco, por su parte, son factores de riesgo sobre todo para el carcinoma de células escamosas. Sin embargo, no parece tener un papel clave en su desarrollo, al contrario de lo que ocurre con la mayoría de tumores de cabeza y cuello.

El virus del papiloma humano (VPH) tipo 16 y 18 también se ha implicado en el desarrollo del carcinoma epidermoide de senos paranasales.

Síntomas de los tumores nasosinusales

Los tumores nasosinusales localizados en las cavidades sinusales no suelen ocasionar síntomas o suelen provocar aquellos que pueden simular un proceso inflamatorio como es el de la sinusitis, la alergia o la poliposis.

La sintomatología suele manifestarse cuando los tumores alcanzan dimensiones significativas o afectan a estructuras próximas y se agrupan dentro de un síndrome nasal, con obstrucción, rinorrea y epistaxis o hemorragia; síndrome orbitario, con síntomas oculares; síndrome neurológico, con algias o dolores cráneofaciales, así como alteración de los pares craneales; o síndrome facial, con presencia de deformidades, úlceras, etc.

Diagnóstico de los tumores nasosinusales

En una gran mayoría de casos, averiguar la localización exacta es complejo, al afectar a más de una localización en el momento del diagnóstico. Los de la cavidad nasal se diagnostican en estadios iniciales por lo que tienen un mejor pronóstico. Sin embargo, los de los senos paranasales, al presentar inicialmente síntomas similares a patologías comunes y tener la capacidad de invadir áreas próximas, el diagnóstico suele producirse en estadios avanzados y, por lo tanto, tienen un mal pronóstico.

Para el diagnóstico de los tumores de la zona nasosinusal el otorrinolaringólogo deberá hacer una exploración completa de las fosas nasales y estructuras próximas, así como pruebas de imagen y biopsia.

Tratamiento de los tumores nasosinusales

La proximidad de estos tumores a estructuras neurológicas, vasculares, y a la órbita dificultan el tratamiento. Así, tanto esta complejidad como su baja incidencia hacen que sea fundamental tratarlos en centros de referencia multidisciplinares. La estrategia debe centrarse en conseguir el control local de la enfermedad y en reducir las tasas de metástasis a distancia.

En líneas generales, el tratamiento consiste en la resección quirúrgica completa junto con radioterapia postoperatoria. En este sentido, el otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello deberá tener en cuenta la edad, las comorbilidades del paciente y si ha habido tratamientos previos.

El abordaje quirúrgico variará en función de la localización del tumor, su extensión y las posibilidades de reconstrucción. El objetivo siempre debe ser la extirpación del tumor con la mayor radicalidad posible. En los últimos años el uso de técnicas de cirugía de base de cráneo ha permitido resecar grandes tumores, mientras que el desarrollo de métodos reconstructivos ha ayudado a hacer resecciones más amplias. Así mismo, la resección endoscópica transnasal se ha convertido en la alternativa de elección a la resección craneofacial abierta.

¿Pueden los niños y adolescentes sufrir vértigo?

¿Pueden los niños y adolescentes sufrir vértigo?

Los trastornos del sistema vestibular en la edad pediátrica, como el vértigo o el mareo, son más comunes de lo que se puede considerar siendo sus causas más frecuentes el vértigo paroxístico benigno (VPB) y la migraña vestibular (MV). Estas enfermedades representan cerca del 40% de los casos. Sin embargo, dada la dificultad de los niños más pequeños para expresar los síntomas asociados a estos trastornos, estos pueden pasar desapercibidos y el diagnóstico puede ser tardío.

Los daños en la función vestibular de los niños pueden manifestarse en la dificultad para realizar ciertas actividades como correr, saltar, montar en bicicleta o practicar algunos deportes, así como problemas en la lectura y en la capacidad de atención y concentración en clase. El VPB se caracteriza por breves crisis recurrentes de vértigo, con una duración variable de segundos a minutos, que aparecen de forma brusca en niños sanos y se resuelven de forma espontánea. Si son pequeños es posible que les cueste manifestar los síntomas y algunos pueden tener vómitos y nauseas. Hacia los 6-7 años de edad suele desaparecer. Un 70% de los casos tiene una historia familiar de migraña, siendo el VPB un precursor de la misma, por lo que estos pacientes pueden desarrollar migrañas de adultos.

La migraña vestibular tiene como síntoma más frecuente el vértigo rotatorio aunque también pueden tener sensación de mareo, balanceo, vértigo posicional o desequilibrio. Estos episodios tienen una duración variable, entre minutos y varios días. La cefalea puede preceder, ocurrir de forma simultánea o presentarse a continuación de los síntomas vestibulares, aunque puede no estar presente en todos los episodios. A veces se asocian con síntomas auditivos como taponamiento o acúfenos. Además, los más pequeños, a diferencia de los adultos, pueden sufrir dolor abdominal recurrente.

Los factores desencadenantes de la migraña vestibular más comunes son el estrés, la falta de sueño, determinados componentes de la dieta o el ciclo menstrual.

Diagnóstico de vértigo en niños

El otorrinolaringólogo deberá hacer una serie de preguntas de forma ordenada y clara para identificar los síntomas del niño con trastornos vestibulares. Además, existen una serie de criterios que aplicará a la hora de establecer un diagnóstico. Según lo establecido por el Comité de Clasificación de Trastornos Vestibulares de la Sociedad Bárány (ICVD), los criterios para el diagnóstico de la migraña vestibular en la infancia son:

  1. Al menos 5 episodios con síntomas vestibulares de intensidad moderada o grave, que duran entre 5 minutos y 72 horas.
  2. Antecedentes actuales o pasados ​​de migraña
  3. Que al menos la mitad de esos episodios tengan asociada una característica de la migraña.

Por su parte, el vértigo recurrente en la infancia se diagnostica  en caso de que haya al menos 3 episodios con síntomas vestibulares de intensidad moderada o severa, que duran entre 1 minuto y 72 horas, y cuando los criterios b y c no sean aplicables a la migraña vestibular.

La función auditiva y vestibular suelen ser normales entre los episodios, por lo que será preciso realizar un examen auditivo conforme a la edad del niño para descartar la presencia de problemas auditivos. Así mismo, deberán descartarse la presencia de tumores de la fosa craneal posterior, las crisis epilépticas y otros trastornos vestibulares.

Además, el otorrinolaringólogo realizará una serie de pruebas y maniobras posturales para determinar el origen del problema y precisar su diagnóstico.

Tratamiento del vértigo en niños

Por lo general, los trastornos vestibulares en la edad pediátrica carecen de un tratamiento específico. El VPB suele resolverse de forma espontánea y, si los episodios son frecuentes, se suele abordar con medidas similares a la MV, es decir, con medidas higiénico-dietéticas que incluyen hidratación, higiene del sueño, ejercicio, dieta equilibrada, identificación de alimentos o situaciones desencadenantes para evitarlas y terapia cognitivo-conductual. Solo se recurrirá a la profilaxis farmacológica cuando la frecuencia, duración e intensidad de las crisis así lo requieran.

La rehabilitación vestibular puede estar indicada en aquellos niños con episodios de desequilibrio intercrisis, aunque también se ha demostrado eficaz como primer escalón terapéutico junto con las medidas higiénico-dietéticas.

El 25% de los melanomas se localizan en la zona de cabeza y cuello

El 25% de los melanomas se localizan en la zona de cabeza y cuello

Los melanomas son tumores malignos desarrollados a partir del crecimiento descontrolado de los melanocitos, células localizadas en la unión dermoepidérmica responsables de la pigmentación de la piel. En España se diagnostican cerca de 5.500 casos anuales, es más frecuente en mujeres y la mayoría se diagnostican entre los 40 y 70 años de edad, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer.

El 25% los melanomas cutáneos se localizan en la zona de cabeza y cuello, según datos de la SEORL-CCC. De todos los localizados en esta área, el 60% se encuentran en la cara, sobre todo en las mejillas, el 26% en el cuero cabelludo, el 9% en las orejas y el 4% en la nariz y. Su principal factor de riesgo es la exposición intermitente e intensa al sol, por lo que constituye un tipo de cáncer que se puede prevenir controlando este aspecto y utilizando protección contra la radiación solar. La detección precoz de los mismos es fundamental para mejorar la supervivencia de este tipo de tumores que tienden a metastizar de forma rápida.

Además de la exposición solar, sobre todo durante la adolescencia, y el haber sufrido quemaduras solares, hay otra serie de factores que pueden contribuir al desarrollo de melanomas cutáneos. Entre ellos se incluyen tener el pelo rubio o pelirrojo, los ojos claros, abundantes pecas, piel blanca. También influirán factores genéticos o los antecedentes familiares de melanoma, entre otros. Algunos signos de sospecha de lesión maligna pueden ser la aparición repentina de lunares o cambios de color, forma, tamaño así como presencia de asimetría, picor o sangrado en aquellos ya existentes, o cambios en el tono de la piel.

El melanoma de extensión superficial es el más frecuente, representando el 75% de los casos. Sus características son: haber tenido quemaduras en edades tempranas, lesiones preexistentes, tener un crecimiento horizontal en fases tempranas y una extensión vertical posterior, y ser de color violáceo o negro azulado.

Diagnóstico de melanomas cutáneos

Cuando hay una lesión sospechosa se valorarán la asimetría, los bordes irregulares, los cambios de color, el diámetro así como su evolución. Además será necesaria la realización de una biopsia de espesor completo para completar la evaluación. En las pruebas radiológicas deberán evaluarse los ganglios linfáticos..

En caso de que el melanoma se diagnostique en un estadio avanzado será necesaria la búsqueda de signos de diseminación a distancia

Tratamiento de los melanomas cutáneos

El tratamiento de elección para los melanomas cutáneos es la resección quirúrgica de los mismos cuyos márgenes dependerán del espesor de la lesión. Además, en función del estadio se recomendará incorporar una biopsia del ganglio centinela, En caso de tumores con diseminación metastásica está indicada la inmunoterapia para estimular la respuesta inmune del paciente.

En la resección quirúrgica es importante la valoración postoperatoria de los márgenes quirúrgicos pues debe abarcar el espesor total de la piel y el tejido celular subcutáneo, resecando fascia, pericondrio y periostio solo en caso de que se encuentre invadido por el tumor.

En aquellos pacientes en los que detecta la presencia de células tumorales en el ganglio centinela,  será necesaria la realización de una disección cervical.

En ocasiones, el tratamiento quirúrgico de los melanomas cutáneos requiere de una reconstrucción posterior de los defectos resultantes de la intervención. Esta reconstrucción dependerá de la localización, la extensión del defecto, la experiencia del equipo quirúrgico y los recursos disponibles. Cuando son lesiones grandes suelen utilizarse colgajos regionales o libres que permiten mejores resultados estéticos y funcionales.