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El ruido, el principal enemigo para la salud de los oídos

El ruido constituye el principal factor que puede dañar los oídos a diario, tal y como explica el doctor Luis Lassaletta, presidente de la Comisión de Otología de la SEORL-CCC, en este vídeo. La exposición continua a ruidos en el trabajo, la calle o las zonas de ocio, puede ser determinante para la salud auditiva y puede condicionar la capacidad de audición en el futuro. Incluso puede generar otros problemas de salud. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la exposición al ruido del tráfico es la responsable de la pérdida de 1,5 millones de años de vida saludable por año solo en Europa Occidental, sobre todo en lo relacionado con el deterioro cognitivo y los trastornos del sueño.

De forma especial preocupa la salud auditiva de los jóvenes en relación al ruido, pues, según datos de la OMS, el 50% de las personas entre los 12 y 35 años están expuestos a niveles de ruido perjudiciales a consecuencia del uso de dispositivos de audio y teléfonos inteligentes, y el 40% a ruidos potencialmente nocivos en bares, discotecas y clubes.

La exposición continuada al ruido puede ocasionar pérdida de audición progresiva dependiendo de cada persona, ya que habrá algunas que por diversos factores sean más propensas. Los factores genéticos, las enfermedades crónicas, la toma de determinados medicamentos y la exposición al humo del tabaco pueden incrementar ese riesgo de pérdida auditiva causada por el ruido. Por ello, uno de los consejos para cuidar los oídos a diario es la protección frente a la exposición continuada a ruidos fuertes. En este sentido, en ciertas profesiones será necesario el uso de cascos o tapones para disminuir el impacto del ruido. Además, también es conveniente su uso en conciertos o discotecas.

La exposición a la contaminación, que suele aumentar en épocas de aire seco y frío, ante la ausencia de lluvias, también puede ser un riesgo indirecto para la salud de los oídos, según el doctor Lassaletta. El aire contaminado propicia que la exposición a determinados alérgenos sea mayor por lo que puede afectar a los oídos.

Mitos sobre el cuidado de los oídos

Los otorrinolaringólogos insisten en que lo mejor que se puede hacer para cuidar la salud de los oídos es seguir una serie de medidas de prevención, sobre todo en cuanto a la exposición al ruido, donde señalan la importancia de estar protegidos.

Entre los mitos más extendidos en el cuidado de los oídos es la relación entre la higiene y la producción de cera o cerumen. Esta es una cuestión fisiológica que, por tanto, no está asociada a la limpieza de los oídos. Por ello, los especialistas en otorrinolaringología recomiendan a los pacientes no preocuparse en exceso por la presencia de cera en los oídos y la limpieza de los mismos, pues es el propio oído el que expulsa la cera. Así, en ningún caso deben usarse bastoncillos óticos ni ningún otro objeto para retirarla ya que pueden resultar muy peligrosos, pues al introducirlos en el oído se puede empujar la cera hacia el tímpano y causar lesiones graves. En caso de tapón o acumulo de cera deberá ser un profesional cualificado el que la retire con el instrumental adecuado.

Consejos para cuidar los oídos a diario

Los otorrinolaringólogos recomiendan tomar una serie de medidas para cuidar los oídos a diario y conseguir así mantener una buena salud auditiva:

  • Evitar la exposición continuada al ruido excesivo y protegerse: es importante mantenerse alejados de las fuentes de ruido, intentar disminuir el ruido que se genera de forma individual y reducir el tiempo de exposición a grandes intensidades de ruido o a ruidos fuertes (altavoces, taladros, cohetes o petardos, etc). En caso de que no sea posible evitarlo, será necesario el uso de protectores auditivos mediante cascos o tapones.
  • No limpiar los oídos en exceso: es recomendable tenerlos limpios, pero basta con el agua de la ducha para mantener una buena higiene. No deben usarse bastoncillos ni ningún otro objeto para extraer la cera o suciedad.
  • Prestar atención a los signos de pérdida auditiva: aunque suele ser más manifiesta conforme avanza la edad, puede aparecer en personas más jóvenes también. De hecho, el uso de auriculares para escuchar música está adelantando la edad de aparición de la presbiacusia o pérdida de audición debida a la edad. La dificultad para oír la televisión o entender conversaciones grupales o a distancia, por ejemplo, así como la presencia de acúfenos, entre otros, pueden ser indicadores de pérdida auditiva. En estos casos es imprescindible acudir a un otorrinolaringólogo para que determine la mejor solución para mejorar la calidad de vida de la persona.
  • Evitar la toma excesiva de medicamentos que favorecen la pérdida auditiva: determinados fármacos como los antiinflamatorios no esteroideos o analgésicos como el paracetamol son ototóxicos y su consumo habitual puede inducir pérdida de audición.
  • Prevenir las infecciones de las vías respiratorias: sobre todo en el caso de los niños, los catarros y las infecciones de las vías altas, son el principal factor de riesgo de las otitis, por lo que es fundamental seguir unas adecuadas medidas higiénico-dietéticas que eviten el contagio de estas patologías.
  • Acudir al especialista y no automedicarse: es conveniente que ante cualquier problema en el oído se acuda a un otorrinolaringólogo para que realice una exploración y determine el origen del problema y la solución a seguir. No es conveniente automedicarse ante alguna infección o dolor y en ningún caso tomar antibióticos no recetados por el médico.
La blefaroplastia o cirugía de párpados, entre las más demandadas del mundo

La blefaroplastia o cirugía de párpados, entre las más demandadas del mundo

La blefaroplastia o cirugía palpebral se ha convertido en los últimos años en una de las cirugías estéticas más demandadas del mundo. De hecho, en España, según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) es la tercera más demandada, y la primera en las edades comprendidas entre los 55 y 60 años.  El otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello, por sus conocimientos anatómicos de la cara y su formación, cumple los requisitos necesarios para realizar intervenciones quirúrgicas de estética facial, como la blefaroplastia, y además consigue cumplir con el objetivo de mantener la funcionalidad de las estructuras faciales.

Esta intervención de estética facial comprende una serie de procedimientos quirúrgicos cuyo objetivo es remodelar el párpado superior o inferior reposicionando o extirpando el exceso de tejido cutáneo, graso o muscular. Las pretensiones de los pacientes que se someten a esta intervención son sobre todo estéticas, ya que ayudan a rejuvenecer el rostro. Corrigien la caída de los párpados y eliminan las llamadas bolsas, lo que favorece además la reducción de los signos de fatiga y de cansancio. Sin embargo, también puede haber un objetivo funcional, ya que permite eliminar un exceso de piel que al al tapar el eje visual pueden causar pérdida de visión.

Las técnicas empleadas en esta intervención son de cirugía ambulatoria y, en ocasiones, se asocian a otras de estética periorbitaria. La recuperación de paciente suele ser rápida, mientras que el resultado final deberá ser valorado varios meses después de la operación.

Preparación previa de la cirugía de párpados

Cabe distinguir entre la cirugía del párpado superior y la cirugía del párpado inferior. En la valoración previa el otorrinolaringólogo deberá descartar la presencia de otras alteraciones palpebrales, como puede ser una ptosis o descenso de ceja. En estos casos, habría que corregir primero este problema de forma quirúrgica.

En el análisis previo, además de informar al paciente sobre la técnica que se va a emplear, la anestesia y el postoperatorio, también es cada vez más empleado el estudio facial en 3D. Este permite valorar las modificaciones faciales a realizar para ver los resultados finales y, por tanto, precisar más con la consecución de los objetivos planteados tanto por el paciente como por el cirujano.

Entre las indicaciones más comunes para la blefaroplastia del párpado superior se encuentran la dermatoacalasia o blefarocalasia que es un exceso de piel originado a raíz de la distensión de fibras elásticas y colágenas, siendo más marcado en los dos tercios externos del párpado superior. El paciente que tiene este problema, parece tener un segundo párpado y suele mostrar fatiga visual y, en casos extremos, puede ser un obstáculo visual.

Cirugía de párpados o blefaroplastia

Esta cirugía es considerada de corta duración, pues consiste en la realización de una serie de pequeñas incisiones, en función de los párpados a intervenir. Son incisiones muy finas que siguen las líneas naturales en los párpados superiores y quedan debajo de las pestañas en los inferiores. En la actualidad, en ocasiones, se emplea el láser para realizar las incisiones sin apenas sangrado. Mediante estas incisiones se separa el tejido cutáneo de la grasa y el músculo y se extraen los excesos de grasa, piel o músculo, en función de cada caso. Los puntos se colocarán sueltos, finos o, incluso, intradérmicos en ciertas ocasiones. En caso de que sean sueltos, se retiran a los 4 o 5 días.

Dependiendo de los párpados intervenidos, el paciente permanecerá unas horas en el hospital tras la intervención. Durante ese tiempo se le aplicará hielo, pomadas oculares o gasas humedecidas y se le indicarán las posibles complicaciones que pueden surgir en los días posteriores para prestarles atención y saber cómo actuar. En la mayoría de los casos estas complicaciones se relacionan con la cicatrización.

Técnicas complementarias

Existen una serie de técnicas complementarias que pueden ayudar a completar los resultados buscados con la blefaroplastia en determinadas ocasiones. Para ello es importante valorar distintos aspectos como el soporte óseo, los mecanismos protectores oculares, o la posición de las cejas, entre otros.

Para evitar posibles malposiciones de los párpados, sobre todo si el paciente carece de suficiente soporte, se emplean técnicas de cantoplastias y/o cantopexias.

Otra técnica que se puede emplear es la trasposición de las bolsas adiposas que ayuda en aquellos casos en los que se puede crear una deformidad estética del contorno del párpado inferior al resecarse en exceso las bolsas adiposas. Para ello se traspasa o reubica la grasa mediante diferentes procedimientos y el resultado estético suele ser satisfactorio.

Los tumores de rinofaringe son de difícil diagnóstico y tratamiento

Los tumores de rinofaringe son de difícil diagnóstico y tratamiento

La nasofaringe, rinofaringe o cavum es la región más superior de la faringe y está situada detrás de las fosas nasales y en íntima relación con la base del cráneo. Los tumores primarios de la nasofaringe tienen una baja incidencia en la población. Su profunda localización en el macizo facial y su relación con la base del cráneo y estructuras vasculares y nerviosas críticas hacen que el diagnóstico y el tratamiento de estos tumores sea complejo.

De todos los tumores originados en el cavum, el tumor benigno más frecuente es el angiofibroma juvenil, mientras que el carcinoma nasofaríngeo constituye el tumor maligno más frecuente.

Angiofibroma juvenil (AJ)

Se trata de un tumor benigno de naturaleza vascular, que afecta casi exclusivamente a varones adolescentes, sobre todo entre los 10 y los 18 años. Representa el 0.5% de todos los tumores de cabeza y cuello.

Los AJ muestran un patrón de crecimiento expansivo y destructivo y se pueden extender hacia estructuras adyacentes como las fosas nasales, los senos paranasales, la órbita y la base del cráneo, y en ocasiones, hacerse intracraneal.

La clínica de los AJ está en función de la localización, del tamaño y de la extensión de la tumoración  Sus síntomas más habituales, y que suceden en más del 80% de los pacientes, son las hemorragias nasales y la obstrucción nasal unilateral progresiva.  Otros síntomas que se pueden presentar, aunque menos habituales, son la cefalea, rinorrea, hipoacusia, rinolalia (una alteración de la fonación), desplazamiento del paladar, diplopia (visión doble) o deformidad facial, entre otros.

Para su diagnóstico, además de la endoscopia nasal, se debe realizar una tomografía computarizada y una resonancia magnética nuclear, para valorar la extensión del tumor y planificar la cirugía y las técnicas a emplear. La biopsia de la tumoración está contraindicada para evitar una hemorragia incoercible.

En cuanto al tratamiento de elección en la actualidad, consiste en la resección quirúrgica del tumor, previa angiografía y embolización selectiva dirigida a las arterias que nutren al tumor. El objetivo primordial es la erradicación completa de la masa tumoral, con la menor morbilidad posible para el paciente. La técnica más utilizada en la actualidad es el abordaje endoscópico endonasal que permite extirpar el tumor de un modo seguro y eficaz en la mayoría de los casos. No obstante, los abordajes abiertos, como el degloving, siguen teniendo sus indicaciones. La resección subtotal de la tumoración junto con radiocirugía postoperatoria u observación es una estrategia válida para casos con afectación de estructuras críticas. El tratamiento de estos tumores requiere mucha destreza quirúrgica por lo que únicamente debe hacerse en centros especializados y con profesionales con mucha experiencia.

Carcinoma nasofaríngeo

Los tumores malignos de rinofaringe pueden aparecer a cualquier edad y se caracterizan por un diagnóstico tardío debido a que produce signos y síntomas de naturaleza inespecífica y a la difícil interpretación de las imágenes de la zona nasofaríngea. Como factores que predisponen a padecer este tipo de tumores se han señalado los ambientales, genéticos y virales, en especial el virus Epstein-Barr. Suele ser más frecuente en varones y sus picos de edad se sitúan en los 20 y los 50 años.

Los carcinomas de nasofaringe se originan en la llamada fosita de Rosenmüller, situada por detrás y por encima de la desembocadura de la trompa de Eustaquio. Estos tumores pueden subdividirse en 3 subtipos histológicos, De todos ellos, el más frecuente en países occidentales es el carcinoma epidermoide queratinizante o diferenciado, y se presenta en gente de mayor edad. El carcinoma indiferenciado o linfoepitelioma, por su parte, representa la mayoría de estos tumores, y es el más frecuente en zonas endémicas. Un tercer tipo es el carcinoma epidermoide no queratinizante.

Algunos signos que pueden hacer sospechar la presencia de este tipo de cáncer son:

  • Adenopatía cervical: esta inflamación de los ganglios linfáticos que se encuentran alrededor de la cabeza y el cuello afecta en el 80% de los casos.
  • Signos otológicos: suceden en el 40-60% de los casos y la más frecuente es la hipoacusia de transmisión unilateral.
  • Signos rinológicos: puede haber obstrucción, insuficiencia respiratoria nasal o, en ocasiones, sangrados nasales.
  • Signos oftalmológicos: en el 5% de los casos y por lo general son la parálisis de la motilidad ocular y la exoftalmia (propulsión o prominencia presente en el globo ocular).
  • Signos neurológicos: aparecen en el 10-20% de los casos y suelen ser los más frecuentes, por este orden, la diplopía o visión doble, el dolor hemifacial o faríngeo o las cefaleas.

En su diagnóstico, el otorrinolaringólogo tendrá en cuenta todos estos signos descritos, así como los antecedentes familiares. Además, realizará una exploración exhaustiva, que incluya palpación cervical, otoscopia y exploración neurológica. Además, utilizará el fibroendoscopio para localizar y delimitar la extensión de la lesión, así como distintas pruebas de imagen. La confirmación del diagnóstico se realizará mediante una biopsia.

El tratamiento de elección del cáncer nasofaríngeo es la radioterapia, ya que se trata de un tumor muy radiosensible y, además, se localiza en una zona de difícil acceso para su extirpación quirúrgica. En algunos casos se complementará con quimioterapia, para mejorar el control local y regional de la enfermedad. La cirugía es menos empleada y se utilizará sobre todo en caso de recurrencias locales, donde no es posible la reirradiación.

La supervivencia dependerá del estadio en el que se detecten estos tumores.

¿A qué se deben los dolores en la cabeza o la cara?

¿A qué se deben los dolores en la cabeza o la cara?

Las algias craneofaciales se definen como dolores de la cabeza o el cráneo y de la cara debidos a múltiples causas. Son una patología muy frecuente en la que se ve implicada la inervación sensitiva de ambas regiones llevada a cabo por los nervios craneales trigémino, glosofaríngeo y vago así como por las 3 primeras raíces cervicales. Su diagnóstico se fundamenta sobre todo en una completa anamnesis y en un exhaustivo examen clínico por parte del otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello.

Los dolores craneofaciales pueden ser debidos a neuralgias de los nervios sensitivos mencionados anteriormente, dolores asociados a afecciones otorrinolaringológicas, oftalmológicas, estomatológicas o motivados por uno de las diversos subtipos de cefaleas.

Es preciso conocer las áreas inervadas por los nervios craneales que se ocupan de la inervación sensitiva del cráneo y de la cara. El nervio trigémino es el que recoge la sensibilidad de la cara, el tercio anterior del cuero cabelludo y las cavidades de la cara. En cuanto a los nervios glosofaríngeo y vago, estos inervan la faringe, cara posterior de la laringe y las cavidades del oído. Por último, las 3 primeras raíces cervicales reciben la sensibilidad del tercio posterior del cuero cabelludo, las articulaciones y la musculatura cervical.

Diagnóstico de las algias craneofaciales

Durante el diagnóstico de las algias faciales el otorrinolaringólogo tendrá que examinar la forma de presentación y características del dolor, es decir, su localización, intensidad y repercusión en la vida diaria del paciente, el tipo de dolor y su duración, la presencia de síntomas acompañantes, así como la edad y el sexo. También se deberán tener en cuenta los factores desencadenantes.

Por otro lado, el otorrinolaringólogo realizará un examen clínico en el que estudiará la sensibilidad facial, se hará una palpación de la cara, una otoscopia, una rinoscopia y una faringoscopia. Es importante también hacer, un examen neurológico de los pares craneales.

Algunas algias craneofaciales

1. Las neuralgias faciales afectan sobre todo al trigémino, el nervio glosofaríngeo y la zona occipital:

  • Neuralgia del trigémino: suele ser de origen desconocido. Cursa  con un dolor lanzinante (eléctrico) que suele afectara al tercio medio de la cara por afectación de la segunda rama del nervio. Suele repetirse a modo de crisis  y el principal factor desencadenante es la palpación en zonas gatillo. Su tratamiento es farmacológico, sobre todo a base de antiepiléticos. En caso de ser muy grave e incapacitante se puede realizar un tratamiento quirúrgico. En ocasiones puiede ser debida a una causa conocida: es la llamada neuralgia sintomática del trigémino: Puede deberse a diversas causas: esclerosis múltiple, tumores en el  ángulo pontocerebeloso, causas infecciosas, tumorales o inflamatorias.
  • Neuralgia del glosofaríngeo: cursa con dolor lancinante, breve pero de gran intensidad, localizado en la base de la lengua y amígdala, pudiendo irradiarse hacia la mandíbula y el oído. Además, suele asociarse a carraspera en la garganta. Su factor desencadenante es la deglución. El tratamiento es farmacológico o quirúrgico cuando no resulte eficaz.
  • Neuralgia occipital de Arnold: cursa con dolor de tipo punzante que suele acompañarse de movilidad cervical limitada y tiene como principal factor desencadenante la hiperextensión de la cabeza,. Puede deberse a artritis inflamatorias, microtraumatismos y sobrecargas de articulaciones. En ocasiones se confunde con una cefalea o una contractura cervical.

2. Las neuralgias asociadas a afecciones de ORL están vinculadas a patologías como la sinusitis, tanto aguda como crónica, otitis o patologías tumorales de la zona de cabeza y cuello (tumores de orofaringe, supraglotis, hipofaringe). Es muy importante descartar un tumor de cabeza y cuello ante un dolor persistente a nivel faríngeo con irradiación al oído.

3. Las neuralgias asociadas a afecciones oftalmológicas, pueden deberse al glaucoma agudo o alteraciones de la refracción, como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo también pueden provocar dolores frontales y oculares.

4. Otro grupo de algias craneofaciales es el que comprende las cefaleas. Dentro de ellas las migrañas son muy frecuentes. Su prevalencia oscila entre el 8 y el 12% de la población, sobre todo en mujeres, siendo su mayor incidencia entre los 30 y 40 años. La migraña puede ser de varios tipos, siendo la migraña sin aura, que es la migraña común, la más frecuente. El tratameinto es fundamentalmente médico. Las cefaleas tensionales son tan frecuentes como la migraña. Son episódicas, cuando duran menos de 15 días al mes, o crónicas cuando superan esta duración durante al menos 6 meses. Conviene aplicar medidas higiénico-dietéticas para su tratamiento y fisioterapia. La cefalea en racimos o cefalea histamínica de Horton. es menos frecuente que la migraña y afectan en mayor medida a hombres de entre 10 y 30 años. En el 90% de casos, las apariciones de dolor son episódicas y se producen de forma cotidiana a lo largo de 3-15 semanas.. El dolor es unilateral siendo predominante en la región periocular, y se irradia a menudo hacia la región frontal, la sien, la mejilla y la encía superior. EL tratamiento de las cefaleas corresponde al neurólogo.

¿Cuáles son las enfermedades más comunes de la garganta?

Las enfermedades más comunes de la garganta comprenden las infecciones virales como la faringitis o la laringitis. En la mayor parte de las ocasiones estos cuadros se enmarcan dentro del término catarro común, en el que también está presente una rinosinusitis vírica. También son habituales las infecciones bacterianas como las faringoamigdalitis. De todo ello habla el doctor Pedro Cabrera, presidente de la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL-CCC.

Entre las patologías más habituales que afectan a la garganta se encuentran la laringitis y la faringitis. La principal diferencia entre ellas es la localización anatómica de la infección que, de forma habitual, suele ser vírica. La principal vía de contagio es a través de la inoculación de gérmenes a través de las llamadas gotitas de Pflügge (son aquellas que se desprenden al toser, hablar o estornudar). A continuación, se detallan los principales síntomas, factores de riesgo y tratamiento de cada una de ellas:

Laringitis

Se trata de una inflamación de la mucosa laríngea, afectándose las cuerdas vocales. A menudo forma parte de un proceso inflamatorio agudo de las vías respiratorias altas con síntomas en la voz, (disfonía), dolor al tragar (odinofagia), o, en algunas ocasiones, dificultad para respirar (disnea). Las más frecuentes son de causa infecciosa y, dentro de ellas, las más habituales son las víricas, siendo la laringitis catarral la más común de todas. En estos casos el tratamiento es sintomático a base de reposo vocal, antitérmicos, analgésicos e hidratación. Entre los factores que pueden predisponer a padecer este tipo de patología se encuentran el tabaco, el alcohol, el sobreesfuerzo vocal, el reflujo gastroesofágico, y factores del entorno como la contaminación. En el caso de las laringitis de causa bacteriana, poco frecuentes, será necesario el uso de antibióticos.

Faringitis

Se trata de la inflamación de la faringe debido a una infección, principalmente, aunque también puede ser por causa alérgica, química o traumática. Las faringitis agudas constituyen una causa frecuente de consulta médica. La faringitis catarral es la causa del dolor de garganta común, siendo debida a un virus en la mayor parte de las ocasiones. Entre los factores que pueden predisponer a esta patología se encuentran el frío, la polución, el ambiente seco o el estrés. Suele ser de inicio brusco, con predominio de sequedad y constricción faríngea, y, en ocasiones, sensación de quemazón, además de carraspeo. En casos graves puede haber fiebre o cefalea. El tratamiento más habitual, en el caso de ser vírica, es el reposo relativo con antiinflamatorios. Si se confirma la presencia bacteriana, se administrará antibiótico.

La amigdalitis aguda, patología común en la infancia

Otra patología común que afecta a la garganta es la amigdalitis aguda, una inflamación aguda de las amígdalas palatinas cuyo origen habitual es infeccioso. Se trata de un proceso muy frecuente, sobre todo en la infancia, con un mayor pico de incidencia entre los 3 y los 15 años. Entre el 30 y el 40% de los casos son debidos a microorganismos bacterianos y más del 50% se deben a virus, que pueden, a su vez, favorecer una infección bacteriana. Entre los síntomas más importantes se encuentran la odinofagia, el malestar general, fiebre, cefalea, mialgias, artralgias, náuseas o vómitos, entre otros. El tratamiento será sintomático al igual que en las anteriores y, en caso de que exista origen bacteriano, antibióticos.

Cuando consultar con un otorrinolaringólogo

Si una vez pasado el periodo habitual de duración de un proceso infeccioso, unas 2 semanas, se mantienen síntomas como el dolor o la dificultad para respirar, hablar o tragar o existe un crecimiento de los ganglios linfáticos del cuello, es importante consultar con el otorrinolaringólogo.

Por otro lado, es importante visitar a este especialista siempre que exista una disfonía que dure más de 2 semanas para que pueda determinar el origen del problema mediante distintas exploraciones de la laringe, más allá de los cuadros infecciosos mencionados.

Cómo prevenir las infecciones de garganta

Existen una serie de cuidados que pueden contribuir a reducir los factores de riesgo que predisponen a sufrir algunas de las patologías más habituales de la garganta y que, por tanto, sirven como medidas de prevención. Entre ellas se encuentran:

  • Seguimiento de una dieta sana y equilibrada: el aporte de nutrientes ricos en vitaminas y minerales ayudará al sistema inmunológico a estar fortalecido frente al ataque de virus y bacterias causantes de infecciones de garganta.
  • No fumar: el tabaco es un agente irritante de la faringe y la laringe y, por tanto, debilita sus mucosas y las deja más desprotegidas frente a la acción de agentes infecciosos.
  • Abundante hidratación: es importante mantener hidratada la garganta para facilitar la eliminación de gérmenes, además de proteger la mucosa frente a los mismos.
  • Medidas de higiene adecuadas: se recomienda taparse la boca con un pañuelo desechable al estornudar o toser, lavar las manos con frecuencia y no compartir ciertos útiles para evitar el contagio.
  • Evitar el alcohol: al igual que sucede con el tabaco, el alcohol también actúa como irritante de las mucosas de la garganta y por tanto estas son más vulnerables al ataque de virus y bacterias.
  • Procurar un buen descanso: cuando la garganta y las cuerdas vocales descansan y no se fuerza la voz, están protegidas frente a las infecciones.
  • No automedicarse: se debe consultar con un profesional sanitario la conveniencia del tratamiento a seguir en función del origen de la infección.
  • Evitar el estrés: el estrés puede debilitar la garganta y hacerla vulnerable ante procesos infecciosos, por lo que hay que procurar una cierta relajación al organismo. 

Tabaco, alcohol y VPH, factores de riesgo de los tumores de cabeza y cuello

El tabaco, el alcohol y el virus del papiloma humano (VPH) están detrás del aumento de los tumores de cabeza y cuello, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), con motivo del Día Nacional del Cáncer de Cabeza y Cuello. El consumo de tabaco incrementa  el  riesgo  de  laringe  y  faringe  hasta  20  veces  y  el  abuso  del  alcohol  puede cuadriplicar el riesgo de padecer cáncer de cabeza y cuello. Si se evitaran, se podría prevenir la aparición de más del 80% de estos tumores. Por ello, la SEORL-CCC ha puesto en marcha la campaña Ponle un cero al tabaco, la primera iniciativa destinada a impedir el inicio del tabaquismo en jóvenes, y en la que otorrinolaringólogos recorren institutos de toda España para transmitir a los adolescentes las consecuencias del tabaco.

El consumo de tabaco es el factor de riesgo más importante en el cáncer de cabeza y cuello, en general, y en particular del de laringe y faringe. En la mayoría de casos el paciente ha estado fumando desde la adolescencia. Los otorrinolaringólogos quieren contribuir a prevenir el inicio del consumo de tabaco y alcohol para evitar un repunte de los tumores de laringe en dos o tres décadas. 

Los tumores de cabeza y cuello, que abarcan el cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe y las fosas nasales y senos paranasales, ocupan el sexto lugar en incidencia en España. Cada año, se detectan 10.000 casos nuevos, sobre todo en personas de entre 45 y 65 años.

Síntomas de alarma

Desde la SEORL-CCC se advierte de la importancia de prestar atención a los síntomas y signos de alarma que pueden hacer sospechar la presencia de un tumor de cabeza y cuello y acudir a un otorrinolaringólogo ante la mínima sospecha. La presencia de una disfonía (alteración de la voz), una herida en la boca que no se soluciona en 15 días, las molestias para tragar o la sensación de cuerpo extraño en la garganta persistentes, dolor faríngeo que se irradia al oído o la aparición de un bulto en el cuello deben hacer pensar en la posibilidad de uno, sobre todo en fumadores o consumidores habituales de alcohol.

Si estos tumores se detectan en las fases iniciales, la supervivencia de los pacientes es superior al 90% a los cinco años; mientras que la supervivencia media en todos los casos es de un 60% a los 5 años.

El tratamiento suele requerir la combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia. La Comisión de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la SEORL-CCC aboga por un abordaje multidisciplinar, coordinado por el otorrinolaringólogo-cirujano de cabeza y cuello, y que  cualquier decisión sea tomada en el seno de un Comité de Tumores de Cabeza y Cuello junto con oncólogos médicos y radioterapeutas, ya que en muchas ocasiones el tratamiento de los pacientes conlleva más de una modalidad terapéutica.

El objetivo tras el tratamiento es intentar devolver a los pacientes a una calidad de vida similar a la previa al mismo. La rehabilitación va encaminada a la recuperación de las funciones del habla, masticación y deglución.  La SEORL-CCC recomienda que el tratamiento de los tumores de cabeza y cuello, sobre todo los casos complejos y avanzados, se realice en centros especializados, con experiencia y con un elevado número de pacientes, al tratarse de tumores no muy frecuentes y que pueden producir muchas secuelas.

Otitis: tipos, síntomas y tratamiento en la edad adulta

La otitis es una inflamación del oído causada, casi siempre, por una infección. El tipo más común en la edad adulta es la otitis media aguda (OMA), que aparece cuando se produce una retención de líquido en la región del oído medio debido a una inflamación de la Trompa de Eustaquio.  Cuando este líquido se infecta, causa dolor en el tímpano e incluso puede producirse una perforación del mismo debido al aumento de presión dentro del oído. La otitis media “secretora” o “serosa” (OMS), se define por la presencia de moco o líquido dentro del oído medio, sin que haya otros síntomas o signos de infección aguda, y en ocasiones precede a la OMA.

Este tipo de afecciones son más comunes en invierno, cuando hay fuertes cambios de temperatura y se multiplican los resfriados. También son habituales en primavera, cuando afloran las alergias.

Existe otro  tipo de otitis, la otitis externa, que constituye una entidad muy diferente de la anterior. En este caso, la infección se produce en la piel del conducto auditivo externo, por fuera de la membrana timpánica, es decir, la infección no se genera por extensión de una causa interna, como pueda ser una infección de la vía aérea superior, si no por un agente externo.

Por ello, la otitis externa se produce con más frecuencia durante el verano, debido a que es una afección relacionada con el contacto con agua, como  piscinas y playas. La Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL- CCC), cuenta con un listado de consejos para prevenir este tipo de otitis.

Tanto la otitis media aguda como la otitis externa son afecciones muy frecuentes entre la población adulta. Sin embargo, existe un cuadro clínico diferente a estos: la otitis media crónica, que se caracteriza por una supuración constante, generalmente secundaria a una perforación timpánica, y que puede llegar a producir pérdida auditiva.

Tratamientos y recomendaciones

En adultos, las otitis medias agudas y las otitis externas se tratan con antibióticos, que pueden administrarse por vía oral y/o tópica ótica dependiendo del proceso y su severidad. En las otitis medias agudas se suele añadir descongestionante vía tópica nasal al tratamiento.  

En el caso de las otitis medias crónicas, el tratamiento puede ser algo más complejo y prolongado: una combinación de diferentes antibióticos por vía oral y tópica ótica e incluso hay casos en los que hay que recurrir a una intervención quirúrgica.

La solución quirúrgica en los casos de otitis media crónica es necesaria en pacientes con perforaciones timpánicas de larga duración, sobre todo cuando se complica con la migración de piel del conducto auditivo externo hacia el oído medio, introduciéndose por la perforación. Este cuadro se conoce como colesteatoma. En estos  casos la cirugía es imprescindible, ya que el colesteatoma es una lesión agresiva que puede derivar en complicaciones severas.

La otorrinolaringología ha cambiado de forma muy significativa en los últimos años. De forma gradual, se ha producido una especialización en las diferentes disciplinas y la formación que se recibe de éstas es cada vez más compleja y completa.

El vértigo, una consulta habitual en Urgencias

El vértigo es una de las principales consultas en los servicios de Urgencias, según advierten los organizadores de la I Reunión de Invierno de Otoneurología. De hecho, el 80% de los españoles ha sufrido al menos un episodio de vértigo en su vida, según datos de la SEORL-CCC. El vértigo es un trastorno del equilibrio que afecta por igual a hombres y mujeres. Es una alucinación de movimiento. Puede ocurrir a cualquier edad, aunque en personas mayores la incidencia aumenta de forma significativa.

Un estudio español publicado en European archives of Oto-rhino-laryngology cifra en un 14% las consultas en Urgencias de Otorrinolaringología por vértigos o mareos en un hospital secundario (el Hospital Rafael Méndez de Murcia) durante un periodo de siete años (2011-2017). El paciente con vértigo ve cómo el entorno se mueve, ya sea de manera rotatoria o con movimientos verticales u horizontales. La base de esa percepción es un signo ocular conocido como nistagmo. El paciente con vértigo ve ese movimiento. El vértigo tiene su origen en el oído interno (vértigo periférico), y suele ser difícil distinguirlo de otros síntomas, como el mareo o la inestabilidad.

El vHIT en la enfermedad de Menière

Por otra parte, otro de los temas centrales de esta jornada es la disociación entre la prueba calórica y el vHIT (video head impulse test) en la enfermedad de Menière. Un trabajo publicado en el último número de European archives of Oto-rhino-laringology analiza cómo la prueba calórica indica anormalidades de la función vestibular en la enfermedad de Menière y el vHIT detecta una función anormal en los canales laterales semicirculares. La enfermedad de Menière también centrará otra conferencia en la que se hablará de las bases genéticas de la misma.

Por último, se debatirá sobre el abordaje de los tumores del ángulo. Estos tumores son unas de las principales neoplasmas intracraneales. Lo ideal es conseguir un diagnóstico temprano ya que si se detectan de forma tardía son de gran tamaño y causan un gran daño a las estructuras vecinas.

Éxito de participación

Más de 220 otorrinolaringólogos dedicados a la patología vestibular, los otoneurólogos, han participado en esta I Reunión de Invierno de Otoneurología en la que se han presentado 28 comunicaciones orales y 29 posters. Además, se han llevado a cabo varias mesas redondas, talleres y cursos prácticos.

El alcohol aumenta el riesgo de cáncer de orofaringe e hipofaringe

El alcohol es una sustancia tóxica cuyo consumo está asociado con el desarrollo de varios tipos de tumores como los de cabeza y cuello, esófago, colon y recto, hígado y mama (en las mujeres), entre otros. El consumo de alcohol es un factor de riesgo establecido para los tumores de cabeza y cuello, y esta asociación es más fuerte con los cánceres de orofaringe e hipofaringe que son los que afectan a la cavidad oral o la laringe.  La asociación entre el consumo de alcohol y el desarrollo de un tumor de cabeza y cuello es mayor en los varones que en las mujeres aunque en los últimos años, las mujeres padecen más este tipo de cáncer por haber aumentado la ingesta de alcohol.

 

Cualquier tipo de bebida alcohólica –con independencia de su graduación- está asociada al cáncer, aunque aquéllas más frecuentemente consumidas probablemente estén asociadas con un mayor riesgo de desarrollar un tumor de cabeza y cuello. Una mayor ingesta de alcohol supone un mayor riesgo de desarrollar un tumor, si bien un mayor consumo de alcohol durante un período más corto parece más dañino que un menor consumo de alcohol durante un período más largo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra el consumo moderado en una bebida alcohólica al día en el caso de las mujeres y no más de dos en el caso de los hombres. Una persona que tome cinco o más bebidas alcohólicas diarias tiene un riesgo 5 veces mayor de desarrollar un cáncer de orofaringe frente a una persona que no tome alcohol. Es importante señalar que el riesgo  de desarrollar un tumor después de ≥ 20 años de cese  del consumo de alcohol parece ser similar al riesgo  de los que nunca han bebido.

Daño celular en la mucosa de la faringe

El motivo por el que el consumo excesivo de alcohol se relaciona con el cáncer de cabeza y cuello es por un lado porque irrita la mucosa faríngea y actúa como disolvente de otros co-carcinógenos (como los derivados del abuso del tabaco) y, por otro, porque daña el ADN de las células de la mucosa de la faringe. El acetaldehído, un metabolito del etanol, es una sustancia química que daña el ADN.

El consumo de alcohol no afecta igual a todos los individuos podría ser la interacción entre algunos polimorfismos genéticos relacionados con el metabolismo del alcohol y el consumo de alcohol sobre el riesgo de desarrollar un tumor de cabeza y cuello. La prevalencia de estos polimorfismos genéticos en cada población debería ser motivo de preocupación.

Alcohol y tabaco

En muchas ocasiones, el bebedor es también fumador. La combinación de dichas sustancias en grandes cantidades aumenta el riesgo de cáncer de cabeza y cuello. Si están presentes ambos factores de riesgo, el riesgo de cáncer es mayor que el de un simple efecto multiplicador de los 2 riesgos individuales. Así, en los cánceres de cavidad oral y faringe, se incrementa el riesgo en 15 veces. En el caso de las personas que fuman demasiado y consumen bebidas alcohólicas en exceso es de aproximadamente 35 veces el riesgo de quienes nunca fumaron ni consumieron bebidas alcohólicas.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de laringe?

El cáncer de laringe tiene una incidencia en España que varía entre 8 y 22 casos por cada 100.000 habitantes, siendo una de las tasas más altas del mundo. Constituye la segunda neoplasia más frecuente del tracto respiratorio, por detrás del cáncer de pulmón. Su aparición está relacionada de forma directa con el consumo de tabaco, de hecho, entre el 80 y el 90% de los tumores laríngeos son consecuencia del tabaquismo. De ahí que, aunque haya sido de forma tradicional un tipo de cáncer más prevalente en los hombres, en las últimas décadas su incidencia también ha aumentado en mujeres, debido a que cada vez fuman más. Lo mismo ha sucedido con la edad, pues cada vez se diagnostica en pacientes más jóvenes.

La evolución y pronóstico de los tumores de laringe está determinado por su  estadio y su localización. En España la mayor parte de los tumores de laringe se originan en la zona glótica (que es la que corresponde a las cuerdas vocales), los cuales producen disfonía de forma precoz, lo que facilita su diagnóstico en estadios iniciales y tienen poca tendencia a la diseminación linfática. Sin

 

embargo, los tumores supraglóticos (por encima de las cuerdas vocales) no producen síntomas tan precoces, por lo que suelen diagnosticarse en estadios avanzados, y tienen mayor tendencia a la diseminación temprana a través del sistema linfático, lo que conlleva un peor pronóstico.

Además, hay que tener en cuenta que, entre el 20 y el 30% de los pacientes con tumores laríngeos pueden presentar un segundo tumor primario (sincrónico o metacrónico) tanto en el tracto aerodigestivo superior, como en otras localizaciones (pulmón, vejiga, etc.)

Síntomas más frecuentes

Los síntomas más frecuentes del cáncer de laringe van a depender de la localización y el estadio del tumor:

1. Región glótica:

  • Disfonía: es el síntoma que suele aparecer de forma precoz. Se trata de una modificación de la voz como consecuencia de una anomalía en las cuerdas vocales, en este caso por un tumor. Aquellas personas fumadoras o exfumadoras deben ser valoradas por un otorrinolaringólogo cuando tienen una disfonía de más de 15 días de evolución.         
  • Disnea: se trata de un síntoma que aparece en estadios avanzados y que conlleva una sensación de falta de aire y dificultad para respirar.  
  • Estridor: también aparece en estadios avanzados. El estridor consiste en la producción de un sonido agudo o ruidoso al respirar debido a la obstrucción de las vías respiratorias que puede estar produciendo el tumor.

2. Región supraglótica:

  • Sensación de cuerpo extraño: es uno de los síntomas iniciales que pueden hacer alertar de la presencia de un tumor en la garganta, y suele acompañarse de picor, carraspeo y/o tos.            
  • Parestesias faríngeas: se trata de un conjunto de sensaciones, de difícil definición, que padece el paciente sin una explicación orgánica. Estas personas suelen manifestar hormigueo, pinchazos, picor o quemazón en la zona de la faringe.
  • Molestias óticas u otalgia refleja: la presencia de un tumor  en estadio avanzado en la laringe y/o faringe puede ocasionar dolor de oídos de forma refleja.
  • Disfagia y/o odinofagia: es la dificultad para tragar y el dolor al tragar, respectivamente. La intensidad de estos síntomas es variable, en función del tamaño y localización del tumor y puede aparecer con líquidos, con alimentos sólidos o con ambos. La disfagia y la odinofagia mantenidas conllevan un deficit nutricional de los pacientes.
  • Masa cervical: la presencia de metástasis en los ganglios linfáticos del cuello es uno de los signos por lo que los pacientes con tumores de laringe supraglótica suelen consultar al médico. Como consecuencia de la presencia de una masa cervical los pacientes pueden quejarse de  molestias musculares en la zona del cuello.         

Otros síntomas como la expulsión de sangre por la boca o el desarrollo de un síndrome general (adelgazamiento, anorexia y astenia) deben ser tenidos en cuenta.

Los expertos advierten de la importancia de prestar atención a estos síntomas y consultar con un otorrinolaringólogo cuando son persistentes., sobre todo en personas fumadoras y/o que tengan un excesivo consumo del alcohol.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de laringe

Para realizar un diagnóstico correcto, una exhaustiva historia clínica, que incluirá los antecedentes personales y familiares y los hábitos tóxicos, además de la sintomatología y una exploración otorrinolaringológica completa, son fundamentales.  La exploración de la laringe y el resto de la vía aerodigestiva superior mediante endoscopia laríngea y la exploración del cuello son los pasos iniciales a seguir ante una sospecha de tumor laríngeo. Estas exploraciones diagnósticas precisan ser realizadas por profesionales otorrinolaringólogos-cirujanos de cabeza y cuello ya que tienen un completo conocimiento de la anatomía de la laringe. Además, es necesario realizar unas pruebas de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética para definir la extensión tumoral y planificar el tratamiento. Posteriormente, antes de hacer cualquier tratamiento es necesario confirmar histológicamente la presencia de células tumorales mediante una biopsia de la lesión.

Tras estas pruebas el otorrinolaringólogo podrá hacer un diagnóstico adecuado del tumor y clasificarlo de acuerdo al sistema TNM lo que permitirá, plantear al paciente la opción terapéutica más adecuada.

En estadios iniciales el tratamiento del tumor de laringe se llevará a cabo bien con cirugía o bien con radioterapia, conservando en ambos casos las funciones de la laringe, en la medida de lo posible.  En estadios avanzados el tratamiento será llevado a cabo bien mediante quimio-radioterapia o bien mediante cirugía (la cirugía puede implicar una laringectomía parcial o, en ocasiones, una laringectomía total) en función de las características del tumor y las características del pacientes

En los pacientes intervenidos de laringectomías parciales puede ser necesario rehabilitar fundamentalmente la deglución. En el caso de laringectomías totales será necesario realizar una rehabilitación funcional del habla, así como otras funciones. Se trata de una cirugía que implica un gran impacto para la calidad de vida del paciente.