Cómo prevenir el dolor de garganta y oídos en la vuelta al cole

Cómo prevenir el dolor de garganta y oídos en la vuelta al cole

Septiembre es el mes de la vuelta al cole, al trabajo y al resto de rutinas. La bajada de temperaturas, cambios bruscos de estas, una mayor humedad en el ambiente sumado al reencuentro con los compañeros de clase, forman el cóctel perfecto de transmisión de virus y bacterias entre los niños. El dolor de garganta y oídos son los principales síntomas de este mes.

Aunque es prácticamente inevitable que los más pequeños pasen por tener algún catarro, sí podemos intentar prevenir el dolor de oídos y de garganta siguiendo varias pautas que recomendamos desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Con el inicio de clases los niños vuelven a estar todos juntos en un mismo espacio durante muchas horas, por lo que el contagio de virus o bacterias es más fácil. Para minimizar las opciones de contagio, se recomienda seguir estas pautas:

-Lavarse las manos: una de las medidas más importantes para evitar los virus y bacterias. Los niños juegan entre ellos, con objetos en clase o en el recreo, por lo que sus manos tocan infinidad de cosas plagadas de microorganismos. Lavarse las manos con agua y jabón, especialmente antes de comer, es fundamental. Con ello se previenen enfermedades como el resfriado, la tosferina o la bronquitis, entre las más de 200 que se transmiten principalmente por el contacto de mano a mano.

-No compartir determinados objetos: los cubiertos, los vasos o las botellas mejor que sean individuales. Son los artilugios que más riesgo de contagio suponen, por ello se recomienda que cada niño disponga de los suyos propios y evite compartirlos.

Proteger el cuello: aunque todavía no estamos en invierno, el tiempo es más frío y las temperaturas varían mucho a lo largo del día. Protegerse durante las primeras horas con un pañuelo y evitar las corrientes de aire frío es importante para prevenir  la irritación de garganta.

Hidratarse bien: deben beber agua frecuentemente para que no se resequen ni irriten las cuerdas vocales.

Protegerles del frío: en esta época en la que todavía el frío no ha aparecido del todo, los aires acondicionados siguen todavía presentes. Es necesario protegerles de estas corrientes de aire y así controlar las infecciones de las vías respiratorias, pues influyen en los oídos.

Higiene: después de ducharse o de nadar en la piscina es necesario que se sequen bien los oídos. Recordar que la cera en los oídos es algo normal, se trata de un mecanismo de defensa ante organismos externos. Se suele eliminar sola, y tan solo hay que extraerla cuando produce molestias como disminuir la audición. En ese caso hay que lavar con agua y jabón la parte superficial de la oreja, nunca con un bastoncillo ya que se corre el riesgo de empujar el cerumen hacia adentro en lugar de sacarlo.

Evitar gritar en exceso: en los recreos juegan y hacen deporte, algo en lo que la mayoría suele gritar de más. Intentar educarles a no gritar. Se fuerzan demasiado las cuerdas vocales, y dado que van al colegio 5 días a la semana, sumado al resto de actividades que hagan, la intensidad a la que está sometida su garganta puede causarles afonías recurrentes.

-Acudir al especialista: en caso de que los síntomas sean persistentes en garganta u oído, conviene llevar al niño al otorrinolaringólogo para verificar el origen del problema y que establezca el tratamiento más adecuado.

 

La disfonía, el problema más común en los profesores

La disfonía, el problema más común en los profesores

Los profesores, como profesionales de la voz, pueden ver afectadas sus cuerdas vocales y desarrollar patologías, como la disfonía, sobre todo por un mal o excesivo uso de su principal herramienta de trabajo, la voz.  Esto hace que los trastornos de la voz sean un motivo frecuente de baja en la docencia. Es por eso que, de cara a la vuelta al colegio, la SEORL-CCC recomienda a los docentes seguir unos hábitos para favorecer un buen uso de la voz y aprender a utilizar una correcta técnica vocal.

Un estudio publicado en The Annals of Otology, Rhinology and Laryngology confirma que los profesores tienen tres veces más posibilidades de presentar cansancio vocal o evitación vocal y más del triple de tener molestias físicas de la voz. En el caso de las mujeres, ellas tienen más probabilidades de padecer disfonía. Además, según un ranking elaborado por la SEORL-CCC los maestros de infantil, que tienen alumnos de entre uno y cinco años, son los profesionales que más patologías de la voz sufren. Los síntomas más frecuentes que suelen sufrir éstos son carraspeo, cansancio vocal, ronquera, bloqueos de la voz, dificultad para que se les oiga bien o afonía.

Algunos consejos que pueden seguir los profesores para evitar las disfonías incluyen, además de aprender a hacer un buen uso de la técnica vocal con ayuda de un profesional experto, seguir una serie de hábitos de higiene de la voz. Entre ellos se incluyen hablar en un volumen bajo, evitando los gritos y comunicarse por encima de los demás para no hacer un sobreesfuerzo, evitando los ambientes ruidosos y el carraspeo. Además, será necesario beber mucho líquido, sobre todo agua para hidratar las cuerdas vocales, teniendo en cuenta que las bebidas estén a una temperatura adecuada, ni muy frías ni muy calientes. Se recomienda también evitar agentes irritantes como los cambios bruscos de temperatura, el aire acondicionado, el humo o el polvo, el tabaco y el alcohol. Será preciso también procurar un mínimo descanso y no pasar tiempos prolongados hablando, en general, no más de cuatro horas seguidas. Por último, los profesionales de la voz como los profesores, deben someterse a controles periódicos para detectar posibles problemas.

Las disfonías se caracterizan por la modificación de la voz debida a una anomalía de la vibración de los pliegues vocales. Se trata de una alteración basada en una alteración del timbre o de la calidad vocal, de hecho la alteración del timbre vocal es el síntoma más frecuente en estas patologías. Las principales causas son, por un lado, el abuso vocal y, por otra, el mal uso vocal. También puede deberse a que trabajar en un ambiente muy ruidoso, tener estrés laboral, no descansar la voz, no emplear una correcta técnica vocal o a hábitos como el consumo de tabaco o alcohol. Los profesores que la sufren suelen sentir molestias al hablar, malestar que provoca carraspeo o ineficacia vocal, además suelen necesitar hacer un gran esfuerzo para comunicarse con sus alumnos.

La disfonía funcional, la consecuencia más notable de un mal y excesivo uso de la voz, es la que se caracteriza por una tensión muscular vocal excesiva. Una vez diagnosticada por parte de un otorrinolaringólogo, éste indicará la conveniencia de empezar una rehabilitación ortofónica para recuperar un buen «gesto vocal”. La primera etapa de la rehabilitación es la demostración y la concienciación por parte del paciente de las tensiones musculares, de la mala organización neumofonatoria y del gesto vocal inadecuado. La segunda etapa es una fase de trabajo vocal propiamente dicho. También la distensión y la relajación pueden servir a la rehabilitación, porque se oponen al mal uso vocal.

¿Qué es el barotraumatismo y cómo evitarlo?

¿Qué es el barotraumatismo y cómo evitarlo?

El barotraumatismo es un trastorno debido a la despresurización de los oídos como consecuencia de un cambio de presión ambiental. Éste puede afectar a todas las cavidades aéreas del organismo debido a que, cuando aumenta la presión ambiental, el volumen de aire contenido en una cavidad disminuye, y a la inversa, cuando disminuye, el volumen de aire se expande. Si la trompa de Eustaquio, responsable de compensar esos cambios de presión, no funciona de forma correcta como consecuencia de una inflamación de la mucosa nasal por problemas como un resfriado, una rinitis o rinosinusitis, se produce el barotraumatismo.

Puede ocurrir también que el cambio sea tan brusco que, aunque no exista ninguna alteración en la trompa de Eustaquio, está no sea capaz de compensar la variación entre oído medio y rinofaringe y aparezca también el problema. Esto sucede sobre todo en las actividades subacuáticas como el buceo o submarinismo ante los cambios de presión de los primeros metros, que son mayores, y en los aterrizajes de emergencia.

Los cambios de presión también se puede producir al ascender o descender puertos de montaña, viajar en avión o en tren o al practicar paracaidismo. Cuando la trompa de Eustaquio no es capaz de hacer frente a esas variaciones por diferentes circunstancias pueden aparecer síntomas como sensación de taponamiento del oído o dolor, pérdida de audición o acúfenos, o mareos. De hecho, según datos de la SEORL-CCC el 20% de la población tiene riesgo de sufrir problemas de oídos, como taponamiento o dolor al volar en avión.

Para evitar las consecuencias en los oídos de estos cambios de presión se deberán poner en práctica una serie de maniobras, siempre antes de que se vaya a producir el cambio. Por ejemplo, antes de la inmersión en el caso del buceo, o antes del aterrizaje en el caso del avión. Estas maniobras van encaminadas a facilitar el trabajo de la trompa de Eustaquio para equilibrar la presión entre el oído medio y el ambiente. Puede ayudar tragar saliva, pero sobre todo lo hará el seguimiento de unas maniobras específicas como es la de Toynbee que consiste en taparse la nariz y tragar, lo que contribuye a la despresurización durante un ascenso de presión. Por su parte, la maniobra de Valsalva, utilizada sobre todo en buceo, consiste en en tomar aire, tapar la nariz y la boca y soplar aumentando la presión en la faringe, que ayuda a ventilar el oído. En el caso de viajar en avió o en tren, es recomendable mantenerse despiertos para evitar que se ralentice el mecanismo de deglución. En cualquier caso, lo aconsejable es que, si se tiene algún tipo de alteración relacionada con la trompa de Eustaquio, se consulte con un especialista la conveniencia de realizar determinadas actividades y las pautas a seguir.

En caso de que el cambio de presión sea muy fuerte y la persona note durante el descenso dolor, abombamiento, inflamación o incluso hemorragia será preciso interrumpir la actividad si es posible y acudir de forma rápida a un centro sanitario para ser valorado.

 

 

¿Qué es un CPAP?

¿Qué es un CPAP?

Un CPAP es un dispositivo de presión continua positiva en las vías respiratorias que proporciona aire a una presión predeterminada a través de una mascarilla, y constituye el tratamiento de primera línea del Síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructiva del Sueño (SAHOS). Se utiliza para mantener constante la presión en la vía aérea durante todo el ciclo respiratorio. Actúa de manera fisiológica, ajustándose de forma hermética sobre la nariz del paciente, como una férula neumática, evitando el colapso de la vía aérea superior durante la inspiración y la espiración.

La apnea-hipopnea obstructiva del sueño es una alteración común con una prevalencia de aproximadamente el 4% de los hombres y del 2% en las mujeres de edad media. Se han asociado varios factores a un incremento de su prevalencia como la obesidad, edad e hipertensión arterial. Entre sus síntomas se encuentran el colapso recurrente de la vía aérea superior durante el sueño, lo que resulta en episodios repetitivos de disnea y despertares frecuentes, que puede traer consigo somnolencia diurna, disminución de la capacidad de atención y de la calidad de vida, y un aumento en la prevalencia de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, además de un incremento de la resistencia a la insulina.

El tratamiento con CPAP está indicado en aquellos pacientes con un índice de apnea-hipopnea mayor de 30 episodios por hora, con independencia de los síntomas asociados. También está indicado en los que presentan un índice de apnea-hipopnea de 5 a 30 episodios por hora acompañados de síntomas como somnolencia diurna, disminución cognitiva, alteraciones del humor, insomnio o enfermedades cardiovasculares que incluya hipertensión arterial, enfermedad isquémica cardiovascular o accidente cerebrovascular.

Entre los efectos que permite el uso de CPAP para tratar la apnea del sueño se encuentran la disminución de los despertares nocturnos bruscos, mejorando así la calidad del sueño y la actividad cognitiva diurna de los pacientes. No se trata de un tratamiento curativo por lo que debe emplearse a diario y, en este sentido, un mayor cumplimiento del tratamiento contribuirá a una mayor mejoría de los síntomas en estos pacientes. Un estudio publicado en Sleep Disorders confirma que después de dos años de tratamiento solo la mitad de las mujeres estudiadas son adherentes al tratamiento. Otra investigación reciente publicada en HNO advierte de que la adherencia a CPAP es limitada debido a los efectos secundarios y las complicaciones, y que estos pacientes corren el riesgo de desarrollar comorbilidades como la hipertensión arterial, la enfermedad de las arterias coronarias o la diabetes, y están expuestos a un mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico u ocupacionales debido a la somnolencia diurna.

En cualquier caso, el tratamiento del SAOS deberá comprender también una modificación de ciertos hábitos de vida como la pérdida de peso con una dieta sana y equilibrada, practicar ejercicio físico diario, no fumar ni consumir alcohol, ni otras sustancias excitantes, no consumir fármacos sedantes y seguir unas medidas de higiene del sueño en cuanto a tiempo de descanso.

El equipo del CPAP está compuesto de un generador de presión, una mascarilla nasal y un circuito que une estos dos componentes. Una válvula permite eliminar el CO2 retenido en el espacio muerto del circuito. Por su parte, el generador puede aplicar presiones de 2 a 20 cm H2O. Cada paciente va a requerir de una presión en este tipo de terapias por lo que ésta debe ser valorada mediante el estudio polisomnográfico que se realizará al paciente durante la noche del estudio-diagnóstico o en una noche adicional. De esta manera el especialista podrá determinar el nivel máximo de presión óptima que evite los eventos obstructivos, restablezca los niveles de saturación arterial de oxígeno y disminuya la frecuencia de los despertares en los diferentes estadios de sueño.

Tabaco, alcohol y virus del papiloma humano, principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello

Tabaco, alcohol y virus del papiloma humano, principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello

El tabaco, el alcohol y el virus del papiloma humano son los principales factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, que se celebra el 27 de julio. La SEORL-CCC recuerda que el diagnóstico precoz puede reducir la mortalidad hasta un 90% por lo que destaca la importancia de prestar atención a los principales signos de alarma en caso de asociarse a los principales factores de riesgo. Desde la Comisión de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC, presidida por el doctor Pablo Parente, se han hecho una serie de recomendaciones para explicar en qué consisten estos tumores.

Cada año se detectan 10.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello en España, sobre todo en personas de entre 45 y 65 años, por  lo que la SEORL-CCC advierte de las localizaciones y los síntomas de los más frecuentes para acudir al otorrinolaringólogo ante la mínima sospecha. Uno de los más frecuentes es el cáncer de laringe, de hecho tiene la tasa de incidencia más alta del mundo, con 18 casos por cada 100.000 habitantes. En España es más habitual encontrarlo en la región supraglótica que es el tejido que comunica con la faringe, por encima de las cuerdas vocales. No suelen producir síntomas muy llamativos en estadios iniciales, por lo que suelen diagnosticarse en fases avanzadas, cuando presentan dificultad para respirar-disnea- o un sonido agudo en la inspiración-estridor. Por eso se insiste en la necesidad de evitar el tabaco a toda costa y en estar pendientes de cualquier signo, sobre todo si se es fumador.

Los tumores que afectan a la cavidad oral representan en torno al 25 y 30% de todos los tumores de cabeza y cuello, según datos de la SEORL-CCC. Suelen provocar efectos sobre la respiración, la deglución y el habla y sus localizaciones más frecuentes y de peor pronóstico tienen lugar en la lengua (la mayoría en bordes laterales y superficie ventral), el suelo de la boca y la encía inferior. Los de orofaringe representan el 18% de los casos y su localización inicial suele encontrarse, por orden de frecuencia, a nivel de la amígdala, en el surco amigdalogloso, en la lengua, en el trígono retromolar y en la pared lateral de faringe. Se diagnostica en estadios más avanzados por lo que puede afectar a varias zonas contiguas. En general, el cáncer de la cavidad oral en España representa entre el 2 y el 3% de muertes por cáncer. Aquí es donde el diagnóstico precoz puede realmente salvar vidas y aumentar de forma drástica las tasas de supervivencia.

Por último, el cáncer de tiroides, se presenta más frecuentemente como un hallazgo casual durante una exploración rutinaria en forma de nódulo tiroideo solitario, palpable e indoloro. Del 4 al 7 % de la población posee nódulos tiroideos palpables, pero sólo un 5 % de ellos son tumores malignos, según datos de la SEORL-CCC. Se puede sospechar su presencia en pacientes mayores de 60 años o menores de 30, varones, cuando existan antecedentes de radiación cervical, cuando aumenten de tamaño o presenten síntomas como disfonía o disfagia, adenopatías cervicales o en aquellos con antecedentes familiares.

El cáncer de cabeza y cuello es evitable

Los tumores muy asociados a factores de riesgo controlables por lo que se puede prevenir su aparición. Un estudio reciente publicado en World Journal of Oncology confirma que a nivel mundial se detectan unos 650.000 casos nuevos y se producen 350.000 muertes por este tipo de tumores, y que el consumo de alcohol y el tabaquismo son los principales factores responsables del aumento del riesgo de cáncer de cabeza y cuello en todo el mundo. Según datos de la SEORL-CCC, el tabaco hace que el riesgo de padecer cáncer de laringe o faringe se incremente hasta 20 veces. Por su parte, el alcohol, asociado al consumo de cigarros, permite la disolución de los carcinógenos del tabaco y un mayor contacto con la mucosa. Su combinación puede multiplicar por cuatro el riesgo de padecer cáncer.

Otra investigación realizada en Francia y publicada este mes en Oral Oncology concluye que más de la mitad de los pacientes con cáncer de orofaringe inducido por el virus del papiloma humano (VPH) tienen un historial de tabaquismo positivo y que para este tipo de pacientes el hecho de fumar aumenta el riesgo de muerte por este tipo de tumores.

Signos de alarma del cáncer de cabeza y cuello

La Comisión de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC recomienda estar atento al siguiente listado de signos y síntomas de un posible tumor de cabeza y cuello, sobre todo en personas vinculadas a los principales factores de riesgo (alcohol y tabaco). Ante la presencia de cualquiera de ellos, lo mejor es consultar con un otorrinolaringólogo:

  • Dolor de garganta y dificultad al tragar persistente más de tres semanas a pesar del tratamiento
  • Dolor de oído persistente que empeora al tragar durante más de tres semanas a pesar del tratamiento
  • Aparición de tumefacción o úlcera en la boca o de sangre en la boca y la garganta durante más de tres semanas a pesar del tratamiento
  • Aparición de lesiones blancas o rojas en la boca que persisten durante más de tres semanas a pesar del tratamiento
  • Cambios en la voz, afonía o ronquera no relacionada con una infección y que persiste más de tres semanas a pesar del tratamiento
  • Aparición de bultos en el cuello, sobre todo si son duros, crecen o duelen durante más de tres semanas a pesar de tratarlos
  • Obstrucción nasal y/o sangrado nasal persistente durante más de tres semanas a pesar del tratamiento

 

¿Cuál es la relación entre vértigo y migraña?

¿Cuál es la relación entre vértigo y migraña?

Aunque la relación causal entre el vértigo y la migraña no está descrita, si es cierto que se ha observado con frecuencia que los pacientes con vértigo tienen frecuentes episodios de migraña y viceversa. Ambos son dos cuadros clínicos muy comunes en la población general por lo que es posible que se solapen. Así la migraña tiene una prevalencia que varía entre un 11.2-18.2% en las mujeres y un 4-6.5% en los hombres. Por su parte, un 23%  de la población general sufre algún episodio de mareo a lo largo de su vida. Además, está comprobado que la prevalencia de migrañas es mayor en aquellos pacientes que tienen cuadros de vértigo.

El inicio de la sintomatología asociada a ambas patologías se sitúa en torno a la cuarta década de vida en el caso de los hombres y entre los 30 y 50 años en el caso de las mujeres. En el caso de la migraña los criterios aprobados para su diagnóstico, comprenden sufrir al menos cinco episodios con cefalea de duración entre 4 y 72 horas; que ésta se manifieste con al menos dos de estas formas: unilateral, pulsátil, de intensidad moderada/severa o que empeore con la actividad; y que se acompañe de náuseas y/o vómitos o fotofobia o sonofobia. Además, se añade la exclusión de otros diagnósticos.

Entre los distintos tipos de migraña se sitúan la clásica que se inicia con un aura (visual, vértigo, acúfenos, hipoacusia, diplopía, ataxia, parestesias y/o paresias bilaterales e incluso disminución del nivel de conciencia). Estos síntomas duran entre 15 minutos y una hora y suelen aparecer de forma gradual, si bien en algunos casos aparecen de forma abrupta. La cefalea es generalmente unilateral, y comienza a medida que los síntomas del aura van desapareciendo. Su intensidad puede crecer de forma progresiva hasta llegar a un pico que suele producirse a la hora del inicio. A partir de ahí la intensidad va disminuyendo de forma progresiva en un plazo de entre 4 y 8 horas.

La migraña de fosa posterior es similar a la anterior pero en este caso los síntomas, como vértigo, ataxia, disartria o acúfenos, se sitúan en la fosa posterior, responsable del equilibrio, el movimiento y la coordinación, por lo que se asocia con cuadros de afectación motora y sensitiva. El vértigo de este tipo de migrañas suele ser de inicio brusco y suele durar entre 5 y 60 minutos. La cefalea típica es occipital unilateral pero puede aparecer en cualquier zona.

Dentro de los tipos de migraña también están los equivalentes migrañosos, como el vértigo benigno paroxístico de la infancia y el vértigo benigno recurrente. En el primer caso, aparece antes de los 4 años y tras 2 o 3 años los brotes van haciéndose más infrecuentes hasta desaparecer. Éstos se identifican cuando el niño presenta un comportamiento extraño, asustado, grita, se agarra a sus padres o camina tambaleándose, y puede tener nauseas, vómitos o sudoración. Pasados unos minutos vuelven a su vida normal. En estos casos se ha demostrado que más de la mitad de estos pacientes desarrollarán migrañas.

Por su parte el vértigo benigno recurrente, más frecuente en mujeres, y que puede durar hasta 3 o 4 días, se da con más frecuencia en pacientes migrañosos o con antecedentes importantes de migrañas. Al igual que éstas, se desarrollan por falta de sueño, consumo de alcohol, estrés, etc.

Por último, el vértigo migrañoso es muy variable en síntomas, aunque suele presentarse como cuadro de giro de objetos. Su duración puede durar desde unos segundos a varios días, aunque lo más frecuente es que dure unos minutos o unas horas. Pueden pasar años hasta llegar a vincular los mareos del vértigo con las cefaleas de la migraña. Cuando están asociados, las crisis pueden empezar con cualquiera de los dos síntomas. El mareo en estos pacientes suele ser descrito generalmente como vértigo, con sensación de giro de objetos o bien como cinetosis. Con frecuencia suele ser suficiente el movimiento ocular para desencadenar la sensación de mareo.

¿Qué pruebas son necesarias para detectar problemas de audición en niños?

Una de las pruebas que deben realizarse a los niños para diagnosticar problemas de audición es la que forma parte del diagnóstico precoz de la hipoacusia. Así lo explica el doctor Javier Cervera, vocal de la Comisión de Otorrinolaringología Pediátrica de la SEORL-CCC, en este vídeo. Es la prueba de otoemisiones acústicas (OEA). Es muy sencilla y obligatoria por ley en todo el territorio nacional. La misma consiste en poner un dispositivo en el oído del recién nacido.  Requieren que el niño esté dormido y debe hacerse en ambiente silencioso para que interfiera lo mínimo posible el ruido ambiental y el propio ruido biológico del bebé. También influye el estado del oído externo y medio por lo que es recomendable realizar la prueba al tercer día de vida, antes del alta hospitalaria, ya que en los dos primeros días el conducto auditivo externo está ocupado por detritus.

Cuando el bebé tiene unos siete meses se hace la prueba de potenciales evocados auditivos del tronco cerebral (PEATC). Es también sencilla y consiste en poner unos cascos al niño, que estará dormido, para que emitan unos sonidos, que estarán perfectamente medidos en cuanto a frecuencia e intensidad. Con ella podremos evaluar el umbral de audición que tienen y ver si tiene alguna pérdida de audición.

Cuando son más mayores, a partir de los 3 o 4 años, la prueba es la audiometría convencional, como las de adulto, donde se exploran las frecuencias y las intensidades y se realiza un diagnóstico exacto. También está la prueba llamada impedanciometría para medir la presión del oído. Ésta ofrece información sobre el estado del oído medio y de la integridad del complejo tímpano osicular. Resulta imprescindible en aquellos niños con OEA negativas para descartar una otitis secretora. Siempre será precedida por una otoscopia. Si sale plana significará que el oído tiene mucosidad dentro, lo que se traduce en una pequeña pérdida de audición. Si sale normal significará que el niño tiene una audición normal.

La calidad de un programa de detección precoz de la hipoacusia en recién nacidos va más allá de la propia detección y debe incluir y garantizar las fases de diagnóstico e intervención a los 3 y 6 meses. Más allá de los problemas y recursos sanitarios, todo programa de detección debe tener en cuenta los recursos sociales y educativos a los que ha de hacer frente (provisión de prótesis auditivas, profesionales especializados en el diagnóstico y en el tratamiento de la hipoacusia, además de integración escolar adecuada con apoyo a las familias).

Consejos para cuidar los oídos en verano

Consejos para cuidar los oídos en verano

Llega el verano, época de baños, fiestas y festivales musicales, vuelos…Todo ello puede hacer mella en los oídos si no seguimos una serie de cuidados y precauciones. Especial atención merecen los niños, pues son los más vulnerables a sufrir episodios de otitis externa como consecuencia de la humedad generada en piscinas y playas. Para prevenir estos problemas se recomiendan los siguientes consejos:

  • Tener precaución a la hora de bañarse: deberán evitarse los baños en aguas contaminadas, reducir el tiempo de inmersión, sobre todo en niños, y secar la parte externa del oído y la entrada al conducto al salir. En principio no es necesario utilizar tapones salvo que se padezca alguna enfermedad del oído.
  • Proteger los oídos de la música alta: la exposición a ruidos fuertes, como los de conciertos, fiestas populares o festivales, puede tener un efecto perjudicial que va a depender de la intensidad del ruido y el tiempo durante el que se esté expuesto. Por encima de los 80 decibelios, puede ser dañino y podría generarse una disminución en la capacidad auditiva, incluso acúfenos. Se recomienda protegerse con tapones si se está muy próximo al altavoz y acudir al otorrinolaringólogo en caso de molestias o síntomas.
  • Prestar atención a los cambios de presión al bucear: en actividades de riesgo como el submarinismo o el paracaidismo el oído sufre cambios de presión. Lo aconsejable es compensar de forma eficiente esos cambios con la Trompa de Eustaquio y no practicarlas si se padece un catarro o se tiene alguna patología del oído.
  • Practicar maniobras para evitar taponamientos en viajes: la sensación de taponamiento es habitual con los cambios de presión atmosférica que se producen al viajar en avión, en AVE o al subir o bajar un puerto de montaña. En principio, sino existe una infección respiratoria ni problemas en el oído, con realizar maniobras sencillas que permitan abrir la Trompa de Eustaquio puede ser suficiente. Entre ellas se encuentran tragar saliva, mascar chicle o chupar caramelos.

Los otorrinolaringólogos recomiendan que, ante cualquier problema en el oído o en las vías respiratorias altas, se consulte con el especialista antes de ir de vacaciones, sobre todo si existe previsión de practicar alguna actividad que comprometa a los oídos.

Primer estudio sobre el impacto de la laringectomía en la situación laboral

Primer estudio sobre el impacto de la laringectomía en la situación laboral

El 47% de los pacientes laringectomizados no retornan a su actividad laboral después de la cirugía. Así lo concluye el primer estudio que analiza el impacto de la laringectomía en la situación laboral realizado en Barcelona y publicado en el último número de Acta Otorrinolaringológica Española, la revista de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Sus autores, coordinados por el doctor Miquel Quer, presidente de la SEORL-CCC, han analizado 116 pacientes laringectomizados por un carcinoma escamoso de laringe o hipofaringe. También han comprobado que tener un trabajo cualificado alto-intermedio y el uso de prótesis fonatoria como método de rehabilitación vocal, son los dos factores principales para regresar a la actividad laboral tras la extirpación de la laringe.

En el momento de indicar el tratamiento, el 53% de los pacientes estaba laboralmente activos, y a los 2 años seguía trabajando el 28% del total. El 60% tenían profesiones de bajo grado, y el grupo más numeroso era el de los trabajadores de la construcción. En el grupo de la cualificación más alta, el mayor número de profesionales eran ingenieros. El resultado es que el 80% de los pacientes con profesiones de cualificación alta-intermedia se reincorporan al trabajo frente al 35% de los del grupo de baja cualificación. En resumen, tienen casi 6 veces más probabilidades de volver a trabajar que si la cualificación es baja.

Por otro lado, la media de edad en función de la situación laboral en el momento de la intervención, fue de 53 años para los laboralmente activos, de 56,5 años para los que están en situación de invalidez y de 71 años para el grupo de jubilados. En cuanto al sexo, destaca una mayor proporción de pacientes activos entre el grupo de mujeres (78%) que entre el los hombres (51%).

Además se ha demostrado que el uso de prótesis fonatoria está asociado a un mayor retorno laboral que la erigmofonía. Esto también está influido porque existe prioridad entre los cirujanos de cabeza y cuello y rehabilitadores sobre el uso de las prótesis en aquellos pacientes con mayor motivación para hablar. A esto hay que añadir que los pacientes con mayor cualificación laboral y mayor deseo de reincorporarse al trabajo son los más deseosos de conseguir una voz de calidad. De hecho, hay datos que demuestran que el uso de las prótesis permite obtener una mejor calidad de voz, lo que contribuye a un efecto positivo sobre la calidad de vida y autoestima de los pacientes.

La laringectomía es una de las cirugías oncológicas más mutilantes y uno de los tratamientos más frecuentes del cáncer de laringe, el más prevalente en España dentro de los tumores de cabeza y cuello. La supervivencia es elevada, pero a expensas de una mutilación significativa, pues las secuelas que deja sobre el paciente son muy incapacitantes. Por un lado, está el traqueostoma permanente que impacta en su calidad de vida. Y por otro está la necesidad de conseguir una voz, ya sea mediante prótesis fonatoria, erigmofonía o laringófono. Por todo esto, uno de los elementos clave para alcanzar la mejor calidad de vida posible es recuperar la actividad laboral previa a la intervención.

¿Cómo cuidar el oído de los niños?

La audición y los oídos de los niños deben cuidarse de forma preventiva para evitar la aparición de problemas. Así lo explica el doctor Javier Cervera, vocal de la Comisión de Otorrinolaringología Pediátrica de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Una de las medidas más importantes, según este especialista, es retrasar en la medida de lo posible el inicio de la incorporación a la guardería, ya que al ser pequeños tienen menos desarrollado el sistema de defensas. Hay que tener en cuenta que el 90% de los menores de un año tienen al menos un episodio de otitis media aguda que se desarrolla fundamentalmente por infecciones en las vías respiratorias altas, muy contagiosas en estos centros.

Otro factor a evitar es el tabaquismo familiar, puesto que también está demostrada su vinculación con las infecciones de vías respiratorias altas, como catarros o bronquitis, así como con las otitis.

Además, conviene alargar en la medida de lo posible la duración de la lactancia materna porque contribuye a un correcto desarrollo del sistema inmunológico y fortalece las defensas, al transmitir las inmunoglobinas de la madre.

Por otro lado, de cara al verano también hay que tener en cuenta que son frecuentes las otitis externas en los niños, debido a que pasan muchas horas en el agua, lo que genera humedad en el oído y propicia la aparición de estas infecciones.