La sialoendoscopia es una técnica endoscópica que permite diagnosticar y tratar la patología salivar obstructiva mediante la exploración de las glándulas y los conductos glandulares afectados. La obstrucción del drenaje de las glándulas salivares suele causar una importante reacción inflamatoria con edema, tumefacción y dolor en el paciente, por lo que es importante su tratamiento lo antes posible.

La sialoendoscopia consiste en la introducción de una cámara (endoscopio) a través del agujero natural del conducto de drenaje de la glándula salivar afectada. Puede hacerse con anestesia local o general, adaptándose a las necesidades de cada paciente. Hasta ahora, el tratamiento de este tipo de patologías se basaba fundamentalmente en la administración de antibióticos o medicamentos antiinflamatorios y, en los casos más graves, en la cirugía tradicional, que permitía hacer un drenaje o aspiración si existía un absceso o directamente implicaba la extirpación de parte de la glándula afectada.

En comparación con la submaxilectomía o la parotidectomía, la sialoendoscopia ha demostrado mayor eficacia y bajo riesgo. Al ser un procedimiento mínimamente invasivo rebaja costes y reduce la estancia hospitalaria. Además, produce un menor trauma quirúrgico, escaso riesgo de sangrado, disminuye las complicaciones y es un procedimiento que preserva la glándula salivar. Tanto la función como la estructura de esta glándula se recuperan después de resolver el mecanismo obstructivo con la sialoendoscopia.

¿Cuándo se debe recurrir a este tratamiento? 

Se puede recurrir a la sialoendoscopia como prueba diagnóstica o como tratamiento que permita corregir la patología salival obstructiva. La técnica permite la extracción de los cálculos de la glándula submaxilar de un tamaño inferior a los cuatro milímetros, reduciéndose éste a los tres milímetros, en el caso de la glándula parótida.

Además del tamaño, también hay que tener en cuenta otros factores que van a influir en el éxito de la intervención como, por ejemplo, la forma y la ubicación exacta de la litiasis (formación de cálculos en los conductos de drenaje de las glándulas salivales mayores, el grado de estrechamiento que presenta el conducto salival).

A la hora de indicar una sialoendoscopia también es importante prestar atención a la morfología y colocación de la dentadura, incluso a la capacidad de apertura de la boca que tenga el paciente. Cuando se presentan este tipo de eventualidades es posible combinar la sialoendoscopia con la cirugía tradicional abierta, recurriendo a ésta última lo mínimo posible.

Síntomas de la obstrucción crónica de las glándulas salivares

La obstrucción crónica de las glándulas salivares disminuye la calidad de vida de los pacientes y puede generar infecciones o abscesos cérvico-faciales. La saliva tiene un alto contenido en minerales por lo que pueden formarse piedras que bloqueen el correcto drenaje de la glándula. En otras ocasiones pueden darse estrecheces del conducto (estenosis) con o sin relación previa a infecciones bacterianas de gérmenes de la boca.

Sea cual sea su causa, esta patología puede generar un hormigueo, dolor o inflamación de las glándulas al comer e incluso cuando se piensa en comida (cólicos salivares). Suele verse agravado con alimentos que generan mucha salivación como encurtidos, limón o vinagre.