La mitad de los adolescentes y jóvenes españoles pueden sufrir pérdida de audición o tinnitus por la exposición al ruido, según estimaciones de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

El hábito de escuchar música con auriculares, junto con la asistencia a conciertos y locales de ocio con música alta, constituye en la actualidad la principal causa de trastornos provocados por el ruido en los jóvenes. La OMS estima que la mitad de las personas de entre 12 y 35 años utiliza dispositivos electrónicos (MP3, teléfonos móviles y otros) a niveles inseguros en países de ingresos medios y altos. En el caso de los reproductores de música, lo ideal sería aplicar la regla del 60-60, es decir, no utilizarlos más de 60 minutos al día y no superar el 60% del volumen que permiten los mismos.

Los daños en el oído causados por el ruido, como puede ser tinnitus, son irreversibles. Cuando la exposición al ruido deteriora las células ciliadas del oído interno, el daño sufrido es permanente y las células ciliadas no se pueden recuperar. Por ello, es importante prestar atención a los ruidos más dañinos para reducir la intensidad y tiempo de exposición a los mismos y prevenir así, no solo problemas auditivos, sino de salud en general.

Para garantizar una buena salud se recomienda no superar los 65 dB. Una exposición a un sonido superior a 85 dB supone un riesgo de pérdida auditiva si se repite en el tiempo. Se admite que una exposición a 80 dB durante más de 8 horas al día, en el entorno laboral, requiere uso de protección auditiva para no ser lesiva. Por encima de 100 dB existe un riesgo de pérdida inmediata. Si nos exponemos a 100 dB de escucha, no deberíamos hacerlo más de un cuarto de hora al día para evitar el daño, y si lo hacemos a 110 dB, no deberíamos hacerlo más de 1 minuto. Por último, el ruido llega al umbral del dolor cuando se sobrepasan los 125 dB y puede ser insoportable a los 140 dB.

La dieta contra el ruido

Con motivo del Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido, desde la Comisión de Audiología de la SEORL, se recomienda ante todo prevenirlo, puesto que, una vez producido el daño, éste es irreversible. Además, no solo se daña la audición, sino que se producen otros efectos negativos en la salud pues se altera el bienestar, debido a que genera problemas cardiovasculares, estrés, insomnio, irritabilidad, síntomas depresivos, falta de concentración, menor rendimiento en el trabajo, etc. Por ello, se aconseja la llamada Dieta contra el ruido:

  • Dosificar los ruidos y limitarlos al máximo
  • Limitar el volumen de ruido y el tiempo de escucha con volumen alto
  • Evitar ambientes ruidosos y ruidos impulsivos
  • Alejarse de las fuentes de ruido (por ejemplo, los altavoces)
  • Amortiguar el ruido con el uso de protectores o tapones
  • Procurar no generar ruidos que molesten a otros
  • Seguir la regla del 60-60: no más de 60 minutos a más del 60% del volumen que permiten los reproductores musicales