La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune neurológica crónica caracterizada por la debilidad muscular que se acentúa por el movimiento repetitivo y que mejora con el reposo. El sistema inmunitario genera unos anticuerpos que dañan los receptores de acetilcolina de los músculos. Debido a esto no existe una buena conexión con las terminaciones nerviosas y los músculos se vuelven más débiles.
Existen tres formas clínicas de miastenia gravis:
Ocular: es la más frecuente. Presentan síntomas oculares: ptosis (se produce cuando el párpado superior cae sobre el ojo) y diplopía (visión doble) que se incrementan durante el día.
Generalizada: cuando progresa desde la forma ocular. Se produce debilidad de miembros superiores e inferiores, sobre todo en su porción proximal.
Bulbar: por afectación de los músculos bulbares. Los síntomas característicos son del área ORL: disfonía, fatiga vocal, dificultad para mantener el tono vocal, estridor, disfagia, debilidad de la masticación y de la musculatura facial.
Tiene dos picos de incidencia: el primero afecta sobre todo a las mujeres de entre 20 y 30 años, y el segundo suele afectar a los varones entre la sexta y la séptima década.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la miastenia gravis comprende la realización de una prueba electrofisiológica y un análisis de sangre para la detección de anticuerpos anormales relacionados con la enfermedad.
Los otorrinolaringólogos deben conocer la miastenia gravis bulbar, ya que su forma de presentación comprende el área del ORL. Además, debe existir una colaboración con Neurología en el diagnóstico y seguimiento de los pacientes porque es necesario un examen neurológico para el diagnóstico.
En cuanto al tratamiento, los anticolinesterásicos son el grupo de fármacos de primera elección, ayudarán a mejorar el funcionamiento de los músculos en pacientes con miastenia gravis. También se pueden utilizar medicamentos inmunomoduladores, para favorecer el correcto funcionamiento del sistema inmune. Hay inmunomoduladores de acción rápida, como las inmunoglobulinas intravenosas, que consiguen una mejora rápida en pacientes graves o refractarios a otros tratamientos.
También existe la posibilidad del tratamiento quirúrgico cuando existe la presencia de timomas, tumores benignos que aparecen en relación con la miastenia gravis. Su extirpación permite un mejor control de la enfermedad.






