El acúfeno o tinnitus es un ruido o zumbido interno que solamente es audible para la persona que lo padece, ya que no lo produce ningún generador externo.

Más del 8% de la población padece algún tipo de acúfeno, y el 50% de estas personas tienen algún grado de pérdida auditiva al mismo tiempo según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Los acúfenos son más frecuentes a partir de la quinta década de la vida y presentan

similar incidencia en ambos sexos. Su localización es variable. Más de la mitad de los pacientes lo establecen en ambos oídos, cerca de un 35% lo padecen en un solo oído y una pequeña proporción lo sitúa en la cabeza.

A menudo la instauración de un acúfeno genera preocupación, miedo o ansiedad, pudiendo llegar a ser incapacitante. De las características que presente dependerá su habituación y la repercusión que dicho acúfeno tendrá sobre la vida del que lo padece. La presencia de acúfenos afecta al individuo a varios niveles:

-Supone una interferencia en la inteligibilidad del mensaje auditivo

-Produce cambios en el estilo de vida: puede alterar al sueño, la capacidad de descanso, la capacidad de concentración, así como producir conductas de evitación de situaciones o ambientes que supongan una mayor percepción del problema

-Puede ir acompañado de otros síntomas: cefalea, inestabilidad, hipoacusia. Esta situación puede producir malestar psicológico, y un pensamiento de tipo obsesivo por querer suprimir el acúfeno y, en algunos casos, derivar en trastornos como estrés, ansiedad o depresión.

Tratamiento 

Para prevenir o atenuar el aumento de intensidad del acúfeno el mensaje transmitido al paciente debe ser siempre positivo y el tratamiento individualizado. El consejo médico es fundamental, un mensaje positivo favorece la habituación. La mayoría de los pacientes aprenden a habituar (bloquear) su acúfeno y para ello es muy importante la situación emocional asociada dicho acúfeno.

La principal solución hasta el momento para este problema se centra en tratar de reducir la percepción de los ruidos enmascarándolos. Para ello, se utiliza una terapia de reentrenamiento para el tinnitus, con la que se pretende conseguir que el paciente no sea consciente de la presencia de estos ruidos. Así, el afectado se habituará a otros ruidos, como los de la naturaleza, con el fin de que los acúfenos pasen a un segundo plano y se dispersen con otros sonidos.

En ocasiones, también se recurre a los fármacos, como vasodilatadores, antihistamínicos o corticoides, aunque ninguno de estos fármacos tiene eficacia demostrada en el tratamiento del acúfeno. En cualquier caso, lo más importante es cuidar los oídos para prevenir, en un futuro, cualquier problema de salud en ellos.