La llegada del frío no aumenta los problemas auditivos, aunque sí empeoran en el caso de procesos catarrales de vías altas, como el catarro común. Estas infecciones pueden inflamar la trompa de Eustaquio dificultando la ventilación de los oídos y haciendo que se acumule el moco en forma de otitis media. Estos procesos ocurren fundamentalmente en la edad infantil.

La mayor parte de los procesos catarrales en los adultos se resuelve sin importancia, pero otras, aunque menos frecuentes, puede conllevar a una acumulación de moco (otitis media serosa) y su posterior infección (otitis media aguda) en el oído.

Sin embargo, en la población infantil las otitis medias agudas representan la primera causa de prescripción de antibióticos debido principalmente a que la trompa de Eustaquio es más corta y horizontal que en la edad adulta, lo que predispone a que se inflame y no se pueda ventilar bien el oído ante un proceso catarral.

En las zonas más frías hay personas que padecen una entidad que se conoce como eritema pernio o sabañones, una patología no muy importante pero sí dolorosa debida a la congelación de las extremidades como los pies o las manos, y que también puede afectar a los oídos.

Recomendaciones

Ante la costumbre de llevar siempre un gorro o unas orejeras cuando más frío hace, desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) se recomienda su uso en el caso de personas con tendencia a padecer sabañones, con el objetivo de que no se les congelen los pabellones auriculares, o en aquellos que presenten dolor de oído cuando les entra aire frío.

Se desaconseja taparse los oídos introduciéndose un algodón o tapones frente al frío porque esto provoca que los oídos no ventilen y puede favorecer las infecciones del conducto auditivo externo o las otitis externas. Desde la sociedad se asegura que la mejor manera de evitar la otitis en esta época del año es no contagiándose de catarro o de gripe.

Frente al contagio de estas infecciones se recomienda un frecuente lavado de las manos, toser tapándonos con el antebrazo y no con la mano, no fumar, así como mantener una alimentación y una hidratación adecuadas, además de ventilar muy bien las distintas estancias tanto del trabajo, como de la casa.