La timpanoplastia es una operación quirúrgica que trata el origen o las consecuencias de las infecciones del oído medio, como la otitis media crónica simple, el colesteatoma o las secuelas de la otorrea. Se trata de una intervención que consiste en reconstruir la membrana timpánica y el mecanismo de transmisión del oído, así como obtener un tímpano estable, móvil y en buena posición, que garantice y mejore la audición, evitando que aparezcan nuevas infecciones.

El tímpano tiene un papel importante  en el proceso de la audición. Es una membrana que se separa el oído externo del oído medio, y que, gracias a su vibración, transmite las ondas sonoras que capta el oído externo hacia el oído medio e interno. Este último transforma la vibración sonora en los impulsos nerviosos que llegan al cerebro. Pero no solo ejerce esta función auditiva, sino que también actúa como protector de este órgano, ya que forma una barrera que impide la entrada de elementos extraños, como posibles bacterias, por lo que, si se produce una perforación de la membrana timpánica, se abre el camino a posibles infecciones. Además, a veces se producen determinadas lesiones crónicas de origen inflamatorio que pueden repercutir en la capacidad auditiva de quien las padece.

El procedimiento quirúrgico de la timpanoplastia se realiza habitualmente con la ayuda del otomicroscopio, aunque también se puede utilizar el oto-endoscopio. El abordaje depende de cada caso, a veces se realiza a través del conducto auditivo y, en otras ocasiones, a partir de diversas incisiones, siendo la más frecuente la practicada por detrás de la oreja.

En este tipo de operaciones suele utilizarse anestesia general, salvo en determinados casos, en los que se sedará al paciente y se le aplicará anestesia local. Si es posible, los otorrinolaringólogos cirujanos de cabeza y cuello utilizan injertos para la reconstrucción del tímpano, siendo la fascia temporal el tejido preferible. Aun así, también pueden emplear cartílagos o pericondrio, capa de tejido conjuntivo fibroso que recubre el cartílago de la oreja, tomados siempre del propio paciente. Además, si se considera necesario, también pueden usar prótesis de diferentes tamaños y materiales, con el fin de reconstruir la cadena de huesecillos de la persona que se somete a la operación.