La congestión nasal, es decir, la obstrucción y bloqueo en las fosas nasales, que nos impide respirar con facilidad, es un síntoma habitual en los procesos catarrales típicos del invierno.
Cuando se producen estos procesos, bien por un resfriado común o cualquier otro proceso vírico, los médicos suelen recomendar una hidratación adecuada y, puntualmente, el uso de descongestionantes nasales.
El empleo correcto de estos descongestionantes se basa en: pausas cortas de tres o cuatro días y su utilización en aquellos momentos en los que es preciso conseguir una descongestión nasal.
Un uso excesivo de estos fármacos con vasoconstrictores nasales puede producir la llamada rinitis medicamentosa, que consiste en una inflamación de la mucosa nasal debida al uso continuo de aerosoles o gotas nasales descongestivas.
El abuso de estos medicamentos comienza de una manera inocente, sin aparentemente causar dependencia ni problemas para los usuarios. No obstante, lo cierto es que puede tornar en poco tiempo en una gran adicción con riesgo para la salud asociado.
“El medicamento funciona muy bien los primeros días, haciendo que la mucosa del interior de la nariz se descongestione, creando más espacio para respirar. Sin embargo, al poco tiempo produce un efecto rebote. Esto quiere decir que cuando desaparece el efecto del medicamento, la mucosa se congestiona más que antes. Por lo tanto, vuelven a necesitar el medicamento, generando un círculo vicioso”, explica el doctor Christian Calvo vocal de la comisión de Otorrinolaringología Pediátrica de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).
En la ficha técnica de estos fármacos a base de oximetazolina solo se recogen efectos secundarios leves. Sin embargo, el doctor Calvo explica que en publicaciones científicas se han relacionado este tipo de medicamentos con complicaciones más graves como crisis hipertensiva, perforación del tabique o, incluso ictus.
“A los pacientes con dependencia de estos fármacos les explicamos la situación y que estarán unos días con la nariz congestionada. Y que poco a poco irán recuperando su función normal. Intentamos, para ayudar en el proceso, utilizar otros medicamentos y productos más inocuos como lavados nasales y corticoides en spray”, describe el doctor Calvo.






