Los traumatismos craneoencefálicos (TCE) pueden provocar síntomas vestibulares debido a diferentes etiologías, entre los que se encuentran las fracturas del hueso temporal, la conmoción o contusión laberíntica, la aparición VPPB, …
El vértigo posicional paroxístico benigno es un trastorno del oído interno caracterizado por episodios de aparición súbita de vértigo rotatorio severo, de segundos de duración, desencadenados por movimientos posturales.
Movimientos cotidianos como girarse en la cama, agacharse para atarse los cordones o coger un objeto de un estante alto, pueden desencadenar los episodios vertiginosos.
Esta patología constituye la causa más frecuente de vértigo postraumático. Ocurre con mayor frecuencia en pacientes jóvenes, no existiendo diferencias en la incidencia entre hombres y mujeres. La severidad y naturaleza del traumatismo es muy diversa, incluyendo desde traumatismos leves, relacionados con caídas o práctica de deportes, hasta traumatismos craneoencefálicos moderados o severos con pérdida de conciencia.
La causa de este cuadro es debido al desplazamiento anómalo de las otoconias, unos microcristales de calcio que habitualmente se encuentran situadas en el utrículo, uno de los órganos sensoriales del oído interno. El desplazamiento de las mismas, ya sea de manera espontánea o debido a un traumatismo, hacia los conductos semicirculares, provoca el VPPB.
Diagnóstico y tratamiento
La evaluación diagnóstica de un paciente tras un TCE siempre debe comenzar con una exploración neurológica completa. Posteriormente, realizaremos una anamnesis minuciosa de manera metódica para explorar los tres sistemas involucrados en el equilibrio (órganos vestibulares, aparato visual y sensibilidad propioceptiva).
En el caso de un VPPB, la exploración física nos dará el diagnóstico mediante la realización de las denominadas maniobras posicionales, en la que se objetivará un nistagmo horizontorrotatorio (movimiento de los ojos), con latencia y fatigable, así como la reproducción de la clínica en el paciente, al realizar ciertos movimientos, que serán diferentes dependiendo del conducto semicircular que queramos explorar (posterior, horizontal o anterior).
El tratamiento de este tipo de vértigo se realiza mediante la realización de maniobras de reposición. El tipo de maniobra que se realizará dependerá del conducto semicircular afectado, siendo en la mayoría de los casos el canal semicircular posterior (CSP), realizándose por tanto la denominada maniobra de Epley.
Se ha observado un número mayor de recurrencias en el VPPB postraumático que en el primario, con mayor necesidad de repetir maniobras en la consulta para lograr su resolución.
El VPPB postraumático es una entidad que produce un cuadro clínico muy limitante, pero que tras una valoración completa por un médico especialista en ORL presenta un pronóstico excelente con resolución de la clínica tras la realización de las maniobras en la mayoría de los casos.






