La cavidad oral está continuamente expuesta a carcinógenos inhalados e ingeridos, y es la segunda localización más frecuente de las neoplasias epiteliales malignas primarias en la región de la cabeza y el cuello, tras la laringe
La cavidad oral representa la entrada al tracto aerodigestivo superior. Comienza en los labios y termina en el borde posterior del paladar duro y en el borde posterior de los dos tercios anteriores de la lengua. Comprende labios, encías, mucosa yugal, paladar duro, suelo de la boca y lengua móvil.
Estos tumores suponen el 2% del total de casos de cáncer en el mundo. con una incidencia de 3,5 casos por 100.000 habitantes y año (12,4 casos por 100.000 varones/año frente a 6,7 casos por 100.000 mujeres/año). El 90% de los casos de tumores de la cavidad oral se diagnostican en mayores de 40 años, sobre todo entre los 50 y los 60 años.
Más del 90% de los tumores malignos en la cavidad oral son carcinomas epidermoides o de células escamosas, siendo el resto carcinomas de las glándulas salivales menores y otros tumores raros.
Los tumores que afectan a esta región pueden tener efectos en la deglución, en la fonación y en la respiración.
Factores de riesgo
Los principales factores de riesgo conocidos del carcinoma de células escamosas de cavidad oral son el alcohol y el tabaco. Tras el cese del consumo de tabaco, este riesgo disminuye, aunque no desaparece (disminuye un 30% en los primeros 9 años del cese y hasta un 50% a partir de los 9 años).
Otros factores de riesgo que se han relacionado con el cáncer de cavidad oral son la irritación crónica, la mala higiene bucal, la exposición ocupacional a tóxicos, la desnutrición, las dietas pobres en frutas y en verduras, las alteraciones en el sistema inmunitario y determinados factores genéticos relacionados con la baja eficiencia de enzimas detoxificantes que causan pérdida de genes supresores de tumores.
El consumo de nueces de betel, principalmente de Asia y Oceanía, es también un carcinógeno relacionado.
Diagnóstico
El diagnostico de los tumores de cavidad oral requiere una buena anamnesis y exploración física, realizando una inspección y palpación meticulosa. La identificación de lesiones preneoplásicas o en estadios iniciales del cáncer oral puede ser, en ocasiones, difícil si su tamaño es pequeño, ya que pueden pasar inadvertidas.
El diagnóstico de la lesión generalmente se confirma mediante una biopsia de la lesión con un volumen adecuado de tejido viable.
Los estudios radiológicos se solicitan para definir la extensión local del tumor así como su posible extensión a los ganglios linfáticos del cuello. Es importante también definir la si hay afectación ósea debido a la proximidad o a la extensión directa que puede producir un tumor primario de la cavidad oral a la mandíbula.
Una tomografía computarizada (TC) y/o una resonancia magnética (RM)-de la cavidad oral y del cuello es el estudio de imagen inicial estándar para la evaluación de la extensión loco-regional del tumor.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento de los tumores malignos de la cavidad oral es extirpar el tumor. Para ello, el tratamiento fundamental es la cirugía. Sin embargo, en ocasiones, es necesario también administrar, radioterapia y/o quimioterapia. Además es importante intentar rehabilitar las funciones alteradas
La cirugía de la cavidad oral exige en muchas ocasiones extirpar estructuras que tienen un papel importante en la estética facial y en funciones básicas como son la alimentación, la respiración y la comunicación. Además, hay gran variedad de tejidos que pueden ser resecados como son la piel, la mucosa, el músculo y el hueso. La saliva es una circunstancia que puede complicar la reconstrucción tras la resección.
La radioterapia y quimioterapia están indicadas para pacientes en los que la cirugía esté contraindicada o en los casos en que la cirugía conllevara una alteración funcional importante.
En cuanto a la inmunoterapia, se utilizaría para el tratamiento de recurrencias del tumor, de forma aislada o asociada a la quimioterapia.






