La otoplastia es un procedimiento para cambiar la forma, la posición o el tamaño de las orejas. Las orejas en asa, prominentes o de soplillo constituyen una deformidad auricular que tiene una incidencia estimada del 5% en la población caucásica, lo que la convierte en una de las deformidades más comunes tratadas en el área de cabeza y cuello.
Su impacto estético y psicológico puede llegar a ser muy severo. A pesar de ser un procedimiento estético, como medida para evitar el acoso escolar, gran parte de los organismos públicos de salud incluyen la otoplastia en su cartera de servicios en niños. “Las orejas en asa u oreas de soplillo pueden tener un gran impacto psicológico en los niños debido al ‘bullying’. La salud es algo más amplio que la mera función de los aparatos y sistemas del cuerpo, implica también el bienestar emocional”, explica el doctor Eduardo Morera, presidente de la comisión de Cirugía Plástica Facial de la SEORL-CCC.
Un The Journal of Plastic, Reconstructive & Aesthetic Surgery analizó 14 artículos con un total de 786 pacientes y concluyó que el factor motivador más común para la cirugía es el acoso, siendo los varones jóvenes en edad escolar los más afectados. Esto se explica por el corte del pelo del varón, que suele ser más corto que la mujer, viéndose así más las orejas. Una vez que se han sometido a una otoplastia, mejora su calidad de vida según un estudio publicado en la revista ‘Acta Otorrinolaringológica’ ,en el que participaron 55 pacientes con sus respectivos padres o tutores.
Además de las orejas en asa, existe un amplio abanico de malformaciones congénitas de los pabellones auriculares, algunas de ellas se pueden asociar a problemas del oído interno. Por ello, toda persona con deformidades del pabellón auricular debe ser evaluada por un otorrinolaringólogo que descarte una pérdida de audición asociada.
A la hora de realizar una otoplastia es importante que el cirujano tenga un conocimiento integral de la anatomía, por lo que el otorrinolaringólogo por su formación en anatomía del oído y cirugía plástica facial tiene un papel fundamental. “El porcentaje de reintervención en otoplastia es menor del 5%, es decir, más de 9 de cada 10 pacientes que se operan satisfechos. Además, la tasa de complicaciones es bajísima”, detalla el doctor morera.
En otros países, se opta por procedimientos conservadores para prevenir esta cirugía. “En Japón suelen utilizar unas férulas que se colocan en el pabellón auricular de los bebés recién nacidos para evitar una futura operación. Esto podría servir para corregir uno de los dos componentes de las deformidades de orejas: falta de formación del pliegue del antehélix, pero el otro componente, que es la hipertrofia del cartílago conchal, no se puede corregir de esta manera”, subraya el doctor Morera.






