La parálisis facial es una enfermedad que, generalmente, se produce cuando hay una lesión periférica del nervio facial, lo cual provoca que no se puedan mover, parcial o totalmente los músculos de un lado de la cara. El paciente con una parálisis facial puede tener dificultad para levantar la ceja, cerrar el ojo, o sonreír normalmente. De todas las repercusiones quizás la más grave es la de no poder cerrar el ojo porque supone que este no se puede hidratar bien por lo que se pueden producir lesiones en la córnea (queratitis, úlcera) lo que puede conllevar una disminución de visión en ese ojo. El nervio puede estar dañado en todo su trayecto desde su salida del tronco cerebral hasta sus ramas terminales en la glándula parótida, pasando por todo el recorrido a través del ángulo pontocerebeloso y en el oído.
Unidad multidisciplinar para abordar la parálisis facial
La superespecialización y el trabajo multidisciplinar son las claves necesarias para ofrecer al paciente un tratamiento de excelencia. El tratamiento de las parálisis faciales debe realizarse en centros de referencia con equipos multidisciplinares especializados, pues así se podrá ofrecer al paciente todas las opciones terapéuticas existentes, desde las más sencillas a las más complejas, pasando por el amplio abanico de técnicas complementarias y de rehabilitación.
El tratamiento de la parálisis facial es complejo y, para obtener los mejores resultados es importante contar con diversos especialistas: otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello, cirujanos maxilofaciales, cirujanos plásticos, rehabilitadores, neurofisiólogos, neurólogos, oftalmólogos y neurorradiólogos. Cada uno de ellos puede aportar su conocimiento para ofrecer a cada paciente el mejor tratamiento posible.
El otorrinolaringólogo es quien debe liderar las unidades de parálisis facial ya que su conocimiento del nervio facial, desde su salida del tronco cerebral hasta sus ramas terminales en la parótida, es clave para poder orientar el diagnóstico y el tratamiento.






