Las adenoides o vegetaciones forman parte del llamado anillo linfático de Waldeyer, la primera línea de defensa que tiene nuestro cuerpo en la vía área y digestiva frente a todos los patógenos exteriores que entran en nuestro cuerpo a través de la respiración o la alimentación.
En los niños entre los 3 y los 10 años el tejido adenoideo está funcionando a pleno rendimiento. A partir de los diez y en la pubertad empieza a disminuir el tamaño porque nuestro cuerpo ya ha aprendido de los patógenos que debe defenderse. Pero para trabajar a pleno rendimiento las vegetaciones crecen, y ahí aparece el problema, en el tamaño de estas.
“Cuando crecen excesivamente, adquiriendo un tamaño muy grande (vegetaciones hipertróficas), provocan que el niño no pueda respirar por la nariz y eso va a generar una gran variedad de problemas”, explica el doctor Ignacio Jiménez, presidente de la comisión ORL Pediátrica de la SEORL-CCC.
Los problemas que pueden generar son:
- Apneas obstructivas del sueño
- Alteraciones en el desarrollo nasofacial
- Pueden cambiar la estructura de la cara
- Provocan sinusitis
- Son las causantes de las otitis de repetición: Las trompas de Eustaquio desembocan justo donde se sitúan las adenoides, si estas las obstruyen el oído no ventila bien y eso hace que el niño tenga infecciones y/o problemas de audición.
Las principales señales que deben poner en alerta a los padres sobre un posible crecimiento de las vegetaciones son:
- El niño tienda a estar siempre con la boca abierta.
- Respiración bucal en lugar de nasal.
- Moqueo en exceso.
- Otitis de repetición.
- Problemas de audición.
¿Cuándo es conveniente operar las adenoides (vegetaciones) de los niños?
Los otorrinolaringólogos aseguran que en muchas ocasiones la única solución en caso de que el menor tenga vegetaciones hipertróficas es la cirugía.
Si a largo plazo no respira correctamente por la nariz, presenta apneas durante el sueño y tiene otitis de repetición y no oye bien es probable que el otorrinolaringólogo, después de hacer una exploración, plantee la operación.
La operación de vegetaciones no requiere una preparación especial, solo lo habitual en cualquier cirugía que requiera anestesia general.El postoperatorio es bastante bien tolerado, poco doloroso, al contrario que la cirugía de anginas o amígdalas (amigdalectomía), y en cuestión de 48 horas los niños están reincorporándose a sus actividades cotidianas.






