La excesiva exposición a ruidos intensos es la principal causa del aumento de la hipoacusia o pérdida auditiva entre la población, y su aparición a edades cada vez más tempranas, según advierten los especialistas reunidos en el 73 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) en Las Palmas de Gran Canaria.

Esta sociedad científica calcula que tres de cada cuatro habitantes de grandes ciudades padecen algún grado de pérdida auditiva causada por exposición a sonidos de alta intensidad y que una de cada diez personas acabará siendo sorda dentro de 30 años si no se modifican los factores de riesgo. En Canarias, cuya población es de 2 millones de habitantes, hay 55.000 personas con sordera según datos del Instituto Nacional de Estadística.

El nivel de ruido recomendado por la OMS para garantizar una buena salud y bienestar es de 65 dB. Si la exposición es superior a 85 dB, ya hay riesgo de pérdida auditiva crónica. Mientras que, si la exposición se repite en el tiempo y por encima de 100 dB, hay riesgo de pérdida inmediata. Por ello, es importante protegerse frente al ruido en lugares de trabajo con maquinaria ruidosa, en áreas recreativas o salas de conciertos o del uso prolongado y a volúmenes altos de reproductores de audio.

La OMS estima que la mitad de las personas de entre 12 y 35 años utiliza dispositivos electrónicos a niveles inseguros en países de ingresos medios y altos.“La pérdida de audición ha sido clasificada como la tercera causa de años vividos con discapacidad, solamente por detrás del dolor de espalda lumbar y la migraña”, advierte el doctor Luis Lassaletta, presidente de la comisión de Otología.

La mala alimentación también es otro factor que influye en la hipoacusia. Los alimentos con alto contenido en azúcar y las bebidas alcohólicas se asocian con la pérdida auditiva relacionada con la edad. De hecho, otros factores que contribuyen a la pérdida auditiva tienen relación con la dieta, como la obesidad, la hipertensión, el aumento del colesterol o la diabetes.

Sordera en niños

En niños, casi el 60% de los casos de pérdida de audición podrían prevenirse con medidas como el tratamiento temprano de la otitis media o la vacunación frente a la rubéola y la meningitis. Cinco de cada mil recién nacidos padecen sordera en algún grado, lo que en España supone la cifra de 1.890 niños con afecciones auditivas cada año. Además, el 80% de las sorderas infantiles están presentes desde el nacimiento, siendo congénitas la mayor parte de ellas.

La SEORL-CCC advierte de la importancia de acudir a un otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello para conseguir que la hipoacusia no sea tan limitante para la vida cotidiana a través del diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado a cada caso.

Para paliar la pérdida auditiva, los audífonos y los implantes cocleares consiguen mejorar la calidad de vida del paciente y que recupere gran parte de su audición. Sin embargo, en algunos pacientes no es posible porque no hay cóclea o nervio auditivo y para los que existe una cirugía de alta complejidad, los implantes auditivos de tronco cerebral, que solo se realiza en menos de diez hospitales de toda España.

Este tipo de implantes de tronco cerebral están indicados en pacientes adultos con tumores que conllevan la lesión de los dos nervios auditivos, como los neurinomas del nervio acústico bilaterales, y en niños en los que los implantes cocleares, que es tratamiento más extendido y de eficacia demostrada, no son efectivos al darse las situaciones anteriores.