El cáncer de tiroides es una patología que afecta al 1% de la población y es más frecuente en mujeres (5 casos/100.000 habitantes) que en hombres (1,9 casos/100.000 habitantes). La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda que no se puede prevenir y que no tiene por qué producir síntomas.

Los tumores de la glándula tiroidea suelen afectar a individuos en edades medias y suelen presentarse como un hallazgo casual. La incidencia de los mismos ha aumentado en los últimos años debido a un incremento en la frecuencia de los estudios de imagen.   Según datos de la SEORL-CCC se trata del noveno tumor más prevalente en el mundo y, en España, supone aproximadamente, 3.000 nuevos casos al año.

Factores de riesgo 

Cuando hablamos del cáncer de tiroides no podemos hacer referencia a un agente etiológico identificado, pero sí existen una serie de factores que pueden estar relacionados:

  • Exposición a radiaciones ionizantes en la infancia o adolescencia
  • Déficit de Yodo:la función de la glándula tiroides es la de producir hormonas que intervienen en el metabolismo, por lo que necesita yodo para su correcto funcionamiento. El déficit de yodo se relaciona con los tumores papilares y foliculares
  • Sexo y edad: son más frecuentes en mujeres con edades comprendidas entre 30 y 50 años.

Síntomas 

El síntoma más frecuente del cáncer de tiroides es la aparición de un nódulo en el cuello, que puede ser visible o palpable. Dicho nódulo puede corresponder a un nódulo tiroideo o a un ganglio cervical. Los nódulos tiroideos son muy frecuentes y hasta un 10% de la población puede tener nódulos tiroideos palpables, cifra que aumenta al   70% en estudios ecográficos. Afortunadamente, una mínima proporción de los nódulos corresponden a un tumor de tiroides. La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos, es por este motivo por el que la única manera de saber con todo pronóstico que se trata de un cáncer es analizando las células de la tiroides

Generalmente los tumores de tiroides no presentan síntomas que sean fáciles de reconocer y, como se ha explicado, la aparición de un nódulo tiroideo no es específica del cáncer de tiroides. En caso de tumores avanzados pueden provocar dolor en el cuello, dificultad para tragar o una disfonía por afectación de uno de los nervios que controla el movimiento de las cuerdas vocales. No obstante, aunque todos estos síntomas anteriormente mencionados se suelen presentar a medida que crece el tumor, es posible que otras afecciones causen los mismos signos o síntomas.

Tipos de cáncer de tiroides

  • Carcinomas diferenciados de tiroides. Esta amplia categoría incluye tipos de cáncer de tiroides que comienzan en las células que producen y almacenan las hormonas tiroideas. Estas células se llaman células foliculares. Las células de los cánceres diferenciados de tiroides son similares a las células sanas cuando se las observa con un microscopio. Estos tumores captan yodo radiaoctivo.

 

    • Carcinoma papilar: es el más frecuente. Supone entre el 85-90% de los tumores de tiroides. Puede aparecer en cualquier zona de la glándula tiroides. Pueden ser multicéntricos y bilaterales. Tiene tendencia a diseminarse a los ganglios linfáticos. Aunque su incidencia ha aumentado en los últimos años, la mortalidad no ha variado, y su pronóstico vital es bueno con un manejo adecuado.
    • Carcinoma folicular: representa alrededor del 10% de todas las formas de cáncer tiroideo y normalmente afecta a las personas mayores de 50 años. Las células del cáncer folicular de tiroides no suelen propagarse a los ganglios linfáticos del cuello, lo hacen con más frecuencia a los pulmones y huesos, vía hematógena. Tiene peor pronóstico que el carcinoma papilar.
    • Carcinoma de células de Hurthle: es poco frecuente, agresivo y se desarrolla de manera que invade estructuras en el cuello y se propaga a otras áreas del cuerpo.
    • Carcinoma pobremente diferenciado de tiroides: este tipo de cáncer de tiroides poco frecuente es más agresivo que otros tipos diferenciados de cáncer de tiroides y, por lo general, no responde a los tratamientos más comunes. Suele presentarse con metástasis linfáticas y hematógenas.

 

  • Carcinoma anaplástico de tiroides: es poco frecuente, crece rápido y puede ser difícil de tratar. Es uno de los tumores más agresivos del cuerpo humano. Invade las estructuras cercanas (la vía aerodigestiva superior) de manera precoz y muy rápida. Suele afectar a personas mayores y puede aparecer por en la evolución de tumores papilares y foliculares.

 

  • Carcinoma medular de tiroides: se origina en las células tiroideas llamadas células C, las cuales producen la hormona calcitonina. Los niveles elevados de calcitonina en la sangre pueden indicar un cáncer medular de tiroides en una etapa muy temprana. Los carcinoma medulares pueden tener un origen familiar y desarrollarse en el seno de un síndrome. Son tumores agresivos con elevada tendencia a producir metástasis tanto linfáticas como hematógenas.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento, el más utilizado es la tiroidectomía total en la cual se extirpa la glándula tiroides. En el caso de los tumores diferenciados es necesario administrar un tratamiento con yodo radioactivo para eliminar restos tiroideos, lo que asegura una mayor eficacia y menores tasas de recidivas y un mejor seguimiento posterior.

 

El tratamiento quirúrgico no está exento de complicaciones, pues la tiroidectomía puede dejar secuelas importantes en el paciente, especialmente problemas en la voz y en el metabolismo del calcio. Por ello, desde la SEORL-CCC se recomienda el uso de la neuromonitorización en cirugía de tiroides y paratiroides con el fin de disminuir los problemas de voz que pueden aparecer tras una cirugía de tiroides.