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¿Qué factores favorecen el colapso de las vías aéreas durante el sueño?

¿Qué factores favorecen el colapso de las vías aéreas durante el sueño?

El viernes anterior al equinoccio de marzo está dedicado a conmemorar el Día Mundial del Sueño, con el objetivo de llamar la atención sobre los distintos problemas que pueden sucederse durante el mismo, uno de ellos, el síndrome de Apneas-Hipopneas Obstructivas del Sueño (SAHS). Este trastorno consiste en la aparición de apneas o hipopneas de forma repetitiva durante el sueño debidas a una alteración de las vías aéreas superiores que provoca un colapso de las mismas. Es el tipo más frecuente de trastorno respiratorio del sueño y se caracteriza por episodios recurrentes en los que la entrada de aire por las vías aéreas se encuentra limitada durante el descanso.

Las vías aéreas superiores (VAS) se dividen en 4 segmentos: las cavidades nasales, la faringe, la laringe y la tráquea. La faringe se divide, a su vez, en 3 regiones: la nasofaringe, la orofaringe y la hipofaringe. Es la zona de la orofaringe la más propensa al colapso durante el sueño, en concreto la región retropalatal. Este colapso va a venir propiciado por la resistencia al paso del aire generada por la faringe.

Entre los factores generales que pueden contribuir al colapso de las vías aéreas superiores se encuentran:

  • Sexo: los varones suelen presentar más predisposición que las mujeres debido a una mayor resistencia faríngea y supraglótica.
  • Edad: la resistencia faríngea aumenta con la edad.
  • Obesidad: aunque el ronquido y la apnea del sueño pueden darse en personas no obesas, la obesidad tiene una relación directa con el colapso de la vía aérea. Esta conlleva un estrechamiento de la vía aérea y un exceso de carga mecánica debido al aumento de la grasa depositada en las paredes faríngeas y en la lengua.
  • Alcohol: este tóxico favorece los trastornos respiratorios del sueño, tanto en personas sanas, como en personas que roncan o tienen SAHS. Puede incrementar la intensidad del ronquido, provocar apneas en roncadores simples o incrementar el número y duración de las mismas en pacientes con SAHS. Esto se debe a que actúa como depresor del músculo geniogloso, uno de los principales encargados de la dilatación de la vía aérea.
  • Tabaco: tiene efectos irritantes sobre la mucosa, lo que produce una inflamación de las VAS y reduce su calibre. Al reducir el calibre se genera una mayor resistencia lo que provoca el colapso de las VAS.
  • Fármacos: existen una serie de fármacos englobados en hipnóticos y depresores del sistema nervioso central, que pueden causar depresión del sistema respiratorio, lo que puede favorecer el colapso de las VAS.
  • Genética: existen diversas alteraciones anatómicas y fisiológicas que aparecen en varias generaciones de familias con varios miembros afectados de SAHS.

Factores anatómicos y mecánicos

Además de los factores mencionados que pueden favorecer el colapso de las VAS, existen una serie de factores que pueden reducir su calibre o incrementar su resistencia y que también pueden conducir al colapso y provocar apneas del sueño.

Como factor anatómico que puede reducir el calibre de las VAS se encuentra la obstrucción nasal que actúa como coadyuvante al incrementar la resistencia al paso aéreo por encima de la faringe; produce una respiración bucal durante el sueño, que implica una mayor resistencia; y también la eliminación de los reflejos nasales, cuya función es regular la respiración. Además, la posición en decúbito supino (boca arriba) agrava la obstrucción nasal.

Por otro lado, puede haber obstrucción nasofaríngea, hipofaríngea u orofaríngea, un área clave en los trastornos respiratorios del sueño y en la que se distinguen distintas zonas. Destacar también que, aunque el estrechamiento anatómico de las VAS está presente en la mayoría de pacientes con SAHS, este factor no suele ser primordial y determinante y siempre habrá que tener en cuenta otros como causantes del colapso.

Como factores mecánicos que intervienen en el aumento de resistencia de las VAS, se sitúan el propio sueño, ya que durante el mismo disminuye el tono muscular de las vías aéreas, provocando ese incremento de la resistencia. Además, la postura es un factor importante: en decúbito supino disminuye la luz faríngea, mientras que la flexión de la cabeza reduce el espacio retrogloso y desplaza el hioides, lo que provoca también el aumento de resistencia.

Los ronquidos, signo de alarma de la apnea del sueño

Los ronquidos afectan al 20% de la población y son el primer signo de alarma de la apnea del sueño, por lo que es importante tratar los pacientes con roncopatía y apnea del sueño para evitarles complicaciones derivadas de esta enfermedad. El porcentaje puede elevarse al 50% en los hombres mayores de 50 años con sobrepeso. Son datos ofrecidos por el doctor Guillermo Plaza, presidente de Congresos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

La apnea del sueño es un fenómeno por el cual durante la respiración nocturna no entra oxígeno en los pulmones, por lo que se produce un descenso del nivel de oxígeno en sangre. Si dura más de 10 segundos se considera que hay apnea del sueño. Según el doctor Plaza, “es normal tener algún episodio durante la noche pero se convierte en patológico cuando hay más de cinco procesos cada hora”. En los casos más graves pueden tener hasta 60 por hora.

El tipo más frecuente es la apnea obstructiva, producida por un colapso de la vía aerodigestiva superior. Puede dar lugar a un sueño no reparador, somnolencia diurna excesiva, cefaleas, trastornos cognitivo-conductuales como irritabilidad o disminución de la atención, trastornos respiratorios y cardiacos.

Los principales factores de riesgo son el sexo masculino, aunque tras la menopausia aumenta el riesgo en las mujeres. El más tratable es la obesidad. “El exceso de peso supone un acumulo de grasa en el cuello y la base de la lengua que aumentan las probabilidades de padecer apnea del sueño”, subraya el doctor Plaza. Otros aspectos a considerar son las enfermedades hormonales como el hipotiroidismo, neurológicas, o respiratorias que harán que sea más frecuente y sobre todo más grave.

También influyen el tabaco y el alcohol, pues aumenta la intensidad del ronquido, provoca apneas en roncadores simples y aumenta su número y duración. La toma de ciertos fármacos como los hipnóticos o depresores del sistema nervioso central  también pueden causar depresión del centro respiratorio y favorecer la aparición de ronquidos y apneas.

Es importante que una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento sea precoz. Se basa en la terapia CPAP, que consiste en la administración continua de aire a alta presión, lo que reduce las complicaciones evitando muertes por infarto o tensión alta refractaria al tratamiento. Además, en los pacientes con alteración de la vía aérea superior se realizarán tratamientos quirúrgicos como la septoplastia, la amigdalectomia o la cirugía del paladar y base de la lengua. También muchas personas pueden beneficiarse de las férulas de avance mandibular que permiten desplazar los dientes en sentido anterior y aumentar la vía aérea superior.