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Las personas que roncan no son conscientes o no buscan solución

Las personas que roncan no son conscientes o no buscan solución

Según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), más de la mitad de las personas que roncan no busca solución o no es consciente de ello. La SEORL-CCC  celebra su 68 Congreso en Madrid del 10 al 12 de noviembre, en el que se debatirán las últimas novedades en el tratamiento de esta patología, la roncopatía, que sufre el 20% de la población general y que afecta a más de la mitad de las personas mayores de 50 años.  La SEORL advierte de la importancia de recurrir a un otorrinolaringólogo cuando el problema se produzca todas las noches y cause alteraciones del sueño, en lugar de recurrir a remedios sin base científica. La Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la SEORL-CCC ha recogido en el informe Los ronquidos y los remedios más usados para combatirlos algunas de las soluciones más utilizadas que circulan por la Red para desmontar los mitos en torno a ello.

Existen muchos métodos que circulan en la Red con ninguna base científica, como por ejemplo colocar una llave hueca debajo de la almohada o los zapatos usados ese mismo día debajo de la cama en forma de cruz. Algunos pueden ser útiles, como los lavados nasales con suero antes de acostarse para mejorar la obstrucción nasal o hacer gárgaras para mejorar el flujo en las vías aéreas superiores. Así lo explica el doctor Guillermo Plaza, miembro de la Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la SEORL-CCC  y coordinador del informe. Por otro lado, si el ronquido es posicional, es decir, es mayor en la postura decúbito supino, es mejor dormir de lado, con la ayuda de almohadas u otros mecanismos.

Este especialista subraya que si no se acude al otorrinolaringólogo en busca de tratamiento y se recurre de forma constante a este tipo de remedios no se conseguirá una solución definitiva y más efectiva y los problemas pueden ser mucho mayores: puede provocar Síndrome de Apnea del Sueño, producir fragmentación del sueño tanto en el paciente como en su compañero de habitación, lo que puede derivar en conflictos familiares, sociales y hasta de pareja, pues incluso puede ser motivo primario de divorcios. Así mismo, puede ser causa de accidentes de tráfico y de mala rentabilidad laboral. Lo recomendable es acudir a un otorrinolaringólogo para que estudie cada caso y pueda determinar el mejor tratamiento a seguir por el paciente. “Sobre todo, cuando los ronquidos tienen lugar todos los días y producen alteraciones del sueño”, advierte el doctor Plaza.

Tratamientos eficaces

Hoy en día el tratamiento más eficaz para la roncopatía se basa, por un lado, en la modificación de los principales factores de riesgo causantes y, por otro, en técnicas quirúrgicas selectivas: con la cirugía del tabique nasal (septoplastia), la cirugía de los cornetes (turbinoplastia) y la cirugía del paladar (faringoplastia), podemos conseguir mejoras significativas y duraderas del ronquido, si se seleccionan de manera adecuada. Es por eso que el especialista más adecuado para el diagnóstico y el tratamiento es el otorrinolaringólogo. Para optimizar los resultados también se pueden añadir otras herramientas como la radiofrecuencia, la endoscopia o el láser. Una investigación publicada el pasado mes en Clinical Otolaryngology concluye que los pacientes intervenidos de septoplastia o turbinoplastia por obstrucción nasal demuestran una mejora significativa.

Las nuevas tecnologías también hacen posible mejoras en las técnicas quirúrgicas y en los resultados. En este sentido, otorrinolaringólogos españoles están trabajando en el desarrollo y estudio de una aplicación que permite navegar, analizar el flujo del aire en la fosa nasal en tres dimensiones y realizar una endoscopia virtual de forma interactiva. Un estudio en Acta Otorrinolaringológica Española concluye que esta herramienta proporciona información útil para el diagnóstico, el pronóstico y el seguimiento de las patologías nasales y representa una alternativa no invasiva para los pacientes con obstrucción nasal.  

En caso de que la roncopatía se deba a un síndrome de apnea obstructiva del sueño, el tratamiento más habitual es el de la Presión Positiva Continua en la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés). Se trata de un respirador artificial o máscara nasal con la que se introduce aire a presión durante toda la noche para facilitar la respiración, puesto que mantiene despejadas las vías respiratorias, eliminando los ronquidos.

El ronquido primario o ronquido simple es la presencia de sonidos respiratorios graves durante el sueño en la vía aérea superior. Por norma general, no suele haber una interrupción de la respiración ni del sueño puesto que se suceden sin episodios de apnea, hipoventilación, desaturaciones, ni evidencia de insomnio o hipersomnia relacionados con esa fuerte respiración. Sin embargo, si al ronquido le acompaña la obstrucción de las vías respiratorias superiores, es señal de que esa persona padece algún tipo de trastorno del sueño. Entre los principales factores de riesgo, se encuentran ser hombre, la obesidad, la obstrucción nasal o el consumo de alcohol y tabaco. Por ello, entre las primeras medidas para acabar con los ronquidos se indican la pérdida de peso, ya que la acumulación de tejidos y grasas en la zona del cuello puede oprimir las vías respiratorias y dificultar la respiración.

Para descargar el informe Los ronquidos y los remedios más usados para combatirlos pincha aquí

La apnea del sueño incrementa el riesgo de accidentes de tráfico

La apnea del sueño incrementa el riesgo de accidentes de tráfico

El síndrome de apnea del sueño (SAOS) incrementa el riesgo de sufrir accidentes de tráfico. De hecho, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), las personas que lo sufren tienen hasta tres veces más accidentes que la población normal y hasta 11 veces más, si toman una mínima cantidad de alcohol. Es por eso que la SEORL advierte de la importancia de identificar a los pacientes que sufren esta patología e iniciar el tratamiento correspondiente para evitar los accidentes mortales o incapacitantes, de los que el SAOS es responsable en un 17%.

Entre un 5 y un 7% de los accidentes de tráfico están relacionados con el SAOS. La mayoría tienen lugar durante los primeros 30 minutos de conducción, con más frecuencia durante la noche o a primeras horas de la tarde debido al ciclo circadiano del sueño. Además suelen producirse en situaciones inexplicables: conductores sin acompañante, salidas de la carretera en recta con completa visibilidad, sin marcas de frenada, choques frontales, etc.

El SAOS afecta a entre un 4 y un 6% de los hombres y un 2-3% de las mujeres, es decir, que hasta 2 millones de españoles pueden padecerla según datos de la SEORL. Sin embargo, solo entre el 5 y el 9% de los casos está diagnosticado. Se caracteriza por la presencia de episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño. El síntoma más frecuente es la somnolencia diurna que suele causar falta de reflejos y disminución de la capacidad de concentración y del tiempo de reacción. A su vez, estos aspectos van a favorecer errores de seguimiento de la trayectoria en carretera y en el control de la velocidad, sobre todo en situaciones más monótonas como los atascos o viajes en autopista. Otros síntomas que pueden aparecer son los ronquidos, cefaleas, sensación de sueño no reparador y cansancio crónico, trastornos de la conducta y la personalidad, despertares frecuentes, insomnio, entre otros.

El abordaje de este síndrome es multidisciplinar. El papel del otorrinolaringólogo es fundamental pues posee un amplio conocimiento y experiencia en el manejo de la anatomía implicada en la obstrucción respiratoria causante y, por tanto, ayudará a indicar el mejor tratamiento a seguir y por tanto conseguir resultados que permitan mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Solo el 5% de las personas con Síndrome de Apnea del Sueño son tratadas

Solo el 5% de las personas con Síndrome de Apnea del Sueño son tratadas

Diferentes estudios evidencian que en España existen entre 1.200.000 y 2.150.000 personas portadoras y subsidiarias de ser tratadas del Síndrome de Apnea e Hipopnea del Sueño (SAHS). Sin embargo, según la Comisión de Roncopatía y Trastornos del Sueño de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), tan solo entre el 5 y el 9% están diagnosticadas y reciben tratamiento. Los otorrinolaringólogos inciden  en la importancia de prestar atención a los posibles signos de alarma para acudir al especialista y poder poner la solución más adecuada para mejorar la calidad del sueño.

La apnea implica el cese completo del flujo respiratorio de al menos 10 segundos de duración. El Síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) se define como un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo conductuales, respiratorios, cardíacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía respiratoria superior durante el sueño. Afecta en mayor medida a los hombres y va asociado a factores como la obesidad, la edad y la hipertensión arterial. Supone una reducción de la señal respiratoria (>30% y <90%)  de más de 10 segundos de duración.

El tratamiento de primera línea, especialmente en los casos graves, y el más efectivo es el CPAP, que consiste en un compresor que proporciona aire a una presión determinada a través de una mascarilla y que se ajusta herméticamente sobre la nariz del paciente. Con este dispositivo se mantiene constante la presión en la vía aérea durante el ciclo respiratorio. Como resultado, se disminuyen los despertares bruscos, lo que mejora la calidad del sueño y la actividad cognitiva diurna de los pacientes con SAHS. También pueden emplearse Dispositivos orales que evitan el colapso de la vía aérea y diferentes técnicas quirúrgicas en aquellas personas que tengan alterada la vía aérea superior. Dichas técnicas son cada vez más funcionales, más dirigidas y menos agresivas. Las técnicas y experiencia en la selección de los candidatos a cirugía han mejorado significativamente en los últimos años.

Todos estos tratamientos han de ir siempre acompañados de reducción de peso, evitación de ingesta de alcohol y fármacos sedantes y una vida saludable en cuanto a horas de sueño y ejercicio regular durante el día.

Síntomas principales que hacen sospechar el SAHS

Existen diversos síntomas y signos que pueden hacer sospechar la existencia del SAHS y que deben ponerse en conocimiento del otorrinolaringólogo para que pueda hacer un diagnóstico preciso y adecuado e indicar el tratamiento a seguir:

  • Excesiva somnolencia diurna lo que hace que el paciente tenga tendencia a dormirse de manera involuntaria en situaciones inapropiadas. Si no se detecta y pone remedio a tiempo, puede ser una causa importante de incapacidad laboral y accidente de tráfico.
  • Cefaleas: suelen ser matutinas, de predominio frontoparietal y desaparecer a lo largo de la mañana.
  • Sensación de sueño no reparador: se traduce en un cansancio crónico. Los microdespertares dan lugar a una desestructuración del sueño fisiológico.
  • Trastornos de la conducta y personalidad como depresión o irritabilidad, así como deterioro intelectual por disminución de la atención y el deterioro de la memoria a sucesos recientes y reducción de la habilidad motora.
  • Alteraciones sexuales: puede conllevar una disminución de la líbido.
  • Ronquidos: están presentes en todos los pacientes con trastornos respiratorios del sueño y es el motivo de consulta más frecuente. Suelen ser de intensidad creciente según avanza el sueño, se interrumpen con las apneas y suelen acompañarse de sonidos entrecortados.
  • Pausas respiratorias: se trata de apneas o hipopneas que suelen terminar con sonidos asfixicos, ronquido fuerte o incluso movimientos de todo el cuerpo. El paciente no suele ser consciente de sufrirlas.
  • Actividad motora anormal durante la noche: es una consecuencia de la agitación y el esfuerzo del paciente por tratar de suspender las crisis de apnea. Con frecuencia presentan hipersudoración nocturna por falta de descanso o el aumento de la actividad motora. Pueden tener también pesadillas, terrores nocturnos, somniloquia y sonambulismo.
  • Despertares frecuentes
  • Poliuria nocturna
  • Insomnio: ocurre en algunos pacientes y suelen referirlo al inicio del sueño
  • Pirosis

 

Los ronquidos, signo de alarma de la apnea del sueño

Los ronquidos afectan al 20% de la población y son el primer signo de alarma de la apnea del sueño, por lo que es importante tratar los pacientes con roncopatía y apnea del sueño para evitarles complicaciones derivadas de esta enfermedad. El porcentaje puede elevarse al 50% en los hombres mayores de 50 años con sobrepeso. Son datos ofrecidos por el doctor Guillermo Plaza, presidente de Congresos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

La apnea del sueño es un fenómeno por el cual durante la respiración nocturna no entra oxígeno en los pulmones, por lo que se produce un descenso del nivel de oxígeno en sangre. Si dura más de 10 segundos se considera que hay apnea del sueño. Según el doctor Plaza, “es normal tener algún episodio durante la noche pero se convierte en patológico cuando hay más de cinco procesos cada hora”. En los casos más graves pueden tener hasta 60 por hora.

El tipo más frecuente es la apnea obstructiva, producida por un colapso de la vía aerodigestiva superior. Puede dar lugar a un sueño no reparador, somnolencia diurna excesiva, cefaleas, trastornos cognitivo-conductuales como irritabilidad o disminución de la atención, trastornos respiratorios y cardiacos.

Los principales factores de riesgo son el sexo masculino, aunque tras la menopausia aumenta el riesgo en las mujeres. El más tratable es la obesidad. “El exceso de peso supone un acumulo de grasa en el cuello y la base de la lengua que aumentan las probabilidades de padecer apnea del sueño”, subraya el doctor Plaza. Otros aspectos a considerar son las enfermedades hormonales como el hipotiroidismo, neurológicas, o respiratorias que harán que sea más frecuente y sobre todo más grave.

También influyen el tabaco y el alcohol, pues aumenta la intensidad del ronquido, provoca apneas en roncadores simples y aumenta su número y duración. La toma de ciertos fármacos como los hipnóticos o depresores del sistema nervioso central  también pueden causar depresión del centro respiratorio y favorecer la aparición de ronquidos y apneas.

Es importante que una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento sea precoz. Se basa en la terapia CPAP, que consiste en la administración continua de aire a alta presión, lo que reduce las complicaciones evitando muertes por infarto o tensión alta refractaria al tratamiento. Además, en los pacientes con alteración de la vía aérea superior se realizarán tratamientos quirúrgicos como la septoplastia, la amigdalectomia o la cirugía del paladar y base de la lengua. También muchas personas pueden beneficiarse de las férulas de avance mandibular que permiten desplazar los dientes en sentido anterior y aumentar la vía aérea superior.

Los hombres roncan el doble que las mujeres

Los hombres roncan el doble que las mujeres

El 20% de los hombres ronca de forma habitual, frente al 10% de las mujeres, según datos expuestos en el 67 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Existen diferentes causas que pueden favorecer los ronquidos como  las alteraciones craneofaciales (tener el cuello corto o grueso o la mandíbula pequeña o hacia atrás); alteraciones de la vía área superior (tener una lengua, amígdalas o paladar grandes, la boca pequeña); alteraciones nasales o el exceso de peso.

El ronquido aparece a consecuencia de los movimientos de vibración en diversos niveles de la vía aérea superior, donde se sitúa la garganta. Estas vibraciones traducen diferentes grados de dificultad en el paso del aire por estas vías respiratorias. El principal causante es la tendencia cíclica al colapso de la vía aérea superior (garganta) durante el sueño, en el momento en que el diafragma, con su acción de inspiración, provoca una presión de succión”.

El exceso de peso puede provocar los ronquidos porque existe una reducción del calibre de la vía aérea superior, un incremento de grasa entre las fibras musculares de los músculos encargados de mantener la vía abierta y una reducción de los reflejos encargados de conseguir que dicha vía no se cierre. Por ello, se recomienda la pérdida de peso, eliminar la ingesta de alcohol, evitar los sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y otros depresores del sistema nervioso central, dormir un mínimo de ocho horas diarias y en horarios regulares, así como procurar no dormir en posición supina.

Un reciente estudio publicado en The Laryngoscope relaciona la intensidad de los ronquidos con somnolencia excesiva durante el día, incluso más en el caso de los hombres. Cuando el ronquido produce pausas en la respiración puede aparecer el Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS). Entre los síntomas que puede ocasionar, además de la somnolencia diurna excesiva, se encuentran la desestructuración del sueño y los descensos de la oxigenación durante la noche. Todo ello puede dar lugar a alteraciones que disminuyen el nivel de salud y la calidad de vida. Así, hay un mayor riesgo de alteraciones cardiovasculares como hipertensión, embolias o infartos cerebrales, alteraciones neuropsiquiátricas como depresión, dificultad de concentración, disminución del rendimiento, trastornos de conducta o irritabilidad, además de accidentalidad laboral, de tráfico y doméstica. Afecta a entre el 2 y el 4% de los hombres y a entre el 1 y el 2% de las mujeres.

Es importante acudir a la consulta de un otorrinolaringólogo para confirmar un diagnóstico cuando los ronquidos se acompañan de otros síntomas que dificultan la calidad de vida. El especialista explorará la vía aérea superior, evaluará el posible exceso de peso, el estado cardiovascular y hará un registró del sueño para confirmar la presencia o no de SAOS. En los casos más graves, se coloca un dispositivo de presión positiva nasal nocturna de aire aplicado en nariz o en nariz y boca (CPAP). El problema es que entre un 20 y un 30% de los pacientes no lo aceptan o toleran por lo que, en estos casos y en los menos severos, se recurre a la cirugía de vías aéreas superiores, cada vez menos agresivas y más funcionales, o la colocación de dispositivos o férulas de avance mandibular. También se están desarrollando sistemas de estimulación del nervio hipogloso durante el sueño mediante la colocación de un marcapaso que lo activa de forma rítmica durante la noche.