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Publicada la nueva versión de la guía GEMA

Publicada la nueva versión de la guía GEMA

Un año más, la SEORL-CCC ha participado en la nueva edición de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA), probablemente la guía de referencia mundial sobre esta enfermedad en castellano. Su revisión ha consistido en actualizar las diferentes incorporaciones que se han producido durante 2017 a la bibliografía científica.

Los principales cambios incorporados incluyen una revisión sistemática sobre el mayor riesgo de desarrollo de asma en pacientes con rinitis previa, así como los resultados del estudio FERIN sobre los costes económicos asociados a la rinitis en España. El mismo concluye que los costes ocasionados son elevados, pues el coste por paciente y año era de 2.326,70 euros.

También se incorpora la cita bibliográfica de un estudio que identificó que la sensibilización a diferentes alérgenos puede comportar también síntomas y/o enfermedades alérgicas respiratorias diferentes. Así, en este trabajo, realizado con 2.711 pacientes, se ha demostrado que la sensibilización a aeroalérgenos estacionales se asocia con rinitis, mientras que los ácaros se relacionaron con rinitis y la sensibilización a Alternaria y epitelios animales a asma.

El objetivo de la guía es la mejora del control y la calidad de vida de los pacientes con asma a través de una mayor formación técnica de los profesionales sanitarios que se ocupan de su atención. Sobre todo en los aspectos que tienen que ver con la prevención y la valoración diagnóstica-terapéutica de la enfermedad.

La publicación está dirigida a médicos de Atención Primaria, pediatras, neumólogos, alergólogos, pediatras neumólogos y pediatras alergólogos, otorrinolaringólogos, farmacólogos, farmacéuticos, Enfermería general y especializada en patología respiratoria, educadores, profesores, pacientes y familiares de pacientes.

¿Cómo distinguir entre rinitis alérgica y resfriado?

¿Cómo distinguir entre rinitis alérgica y resfriado?

Los cambios bruscos de tiempo hacen aumentar las visitas a las consultas dada la dificultad para los pacientes de distinguir entre una rinitis alérgica o un resfriado. En primer lugar para diferenciar entre uno u otro hay que tener claro qué es cada uno de ellos. Así, mientras el resfriado es un proceso infeccioso como consecuencia de un virus, la rinitis alérgica es un cuadro que cursa con síntomas nasales de hipersensibilidad, similares al catarro, pero mediados por el sistema inmunitario.

En segundo lugar, el paciente podrá saber si está ante un resfriado común o una rinitis alérgica por la frecuencia y duración de los síntomas. Los comunes son los siguientes: estornudos, mucosidad transparente, picor de nariz o taponamiento nasal. Sin embargo, en el catarro no duran más de 15 días y puede haber entre dos y cuatro procesos a lo largo de todo el año. Además, podríamos añadir fiebre o dolor de cabeza. Por su parte, cuando se trata de rinitis alérgica la sintomatología es más persistente y prolongada en el tiempo y puede estar presente durante todo el año. En este caso es característica la obstrucción nasal bilateral.

Habrá que recordar si en años anteriores se tuvieron los mismos síntomas durante la primavera, con un fuerte picor de nariz, ojos, oídos o paladar. Si es así, lo más probable es que se trate de una alergia y lo más aconsejable es visitar cuanto antes a un especialista para que pueda determinar el tratamiento a seguir y poder así mejorar la calidad de vida. Además de los síntomas citados, otros característicos de la rinitis alérgica son las alteraciones en el estado de ánimo, la astenia o afectación de las relaciones sociales, laborales o escolares, pues es una causa habitual de absentismo en el trabajo o el colegio.

La rinitis alérgica es un problema de salud mundial cuya prevalencia oscila entre el 10 y el 25% y su incidencia máxima se sitúa en adolescentes y adultos jóvenes. Su aparición puede depender de múltiples factores como la genética, la exposición ambiental o la compleja relación entre ambos. En los últimos años se ha observado un aumento progresivo hasta el punto de situarse entre las diez principales causas para acudir a la consulta de Atención Primaria. Sin embargo, todavía hay muchos pacientes que no consideran que sus síntomas se deban a una alergia y no consultan por ello.

En las zonas urbanas es más prevalente la rinitis alérgica que en las rurales. De hecho, está asociada a un estilo de vida occidental, sobre todo por culpa de la contaminación. Además de aumentar la polinosis, ésta provoca lesiones inflamatorias del epitelio respiratorio que induce a un aumento de la permeabilidad a los alérgenos. Por otro lado, puede tener una acción sobre el poder alergénico de algunas plantas, lo que modificaría la forma de los granos de polen y los estímulos de respuesta.

Cerca del 25% de la población sufre rinitis alérgica

Cerca del 25% de la población sufre rinitis alérgica

Estornudos, lloros, mocos, dificultad para respirar por uno o por ambos orificios de la nariz, tos, picor de nariz y de ojos, sensación de ardor, fotofobia y alteraciones del olfato son los principales síntomas de la rinitis alérgica. Afecta a entre un 10 a un 25% de la población mundial, más a adolescentes y a adultos jóvenes. Es raro que la sufran niños menores de 5 años y que aparezca después de haber cumplido los 35 años. Pasados los 60, hay una buena noticia: los síntomas tienden a mejorar.

El 80% de las personas con asma sufren también rinitis alérgica, un porcentaje que disminuye hasta un 20 o 40% a la inversa. Cada vez la sufren más personas. Sin embargo, hay quien la sufre y le resta importancia creyendo que esos síntomas no son consecuencia de una alergia y descartan ir al médico. Aun así, es una de las diez causas principales que llevan a los ciudadanos al centro de salud solicitando asistencia sanitaria.

La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal. La rinitis alérgica, la forma más recuente de rinitis no infecciosa y está asociada a una respuesta inmunitaria ante la presencia de alérgenos. Esta es la definición de la W.A.O. (World Allergy Organization): “La expresión rinitis alérgica se debe utilizar para referirse a los cuadros que cursan con síntomas nasales de hipersensibilidad (prurito, rinorrea, obstrucción, estornudos) mediados por el sistema inmunitario. Como en la mayoría de los casos los anticuerpos implicados son del tipo IgE sería más adecuada la expresión rinitis alérgica mediada por IgE”.

La rinitis alérgica puede incluso provocar alteraciones del estado de ánimo, astenia y alteraciones cognitivas, afectar a la vida social y al trabajo o los estudios siendo causa de absentismo tanto laboral como escolar.

Como medidas de higiene se recomienda una óptima higiene de las cavidades nasales, un sonado suave para no producir daño en los oídos, y lavados con solución fisiológica. Cuando los síntomas son graves, se recomienda acudir al otorrinolaringólogo para que determine cuál es el tratamiento farmacológico idóneo que deberá seguir el paciente, algo que variará en función de la patología del alérgico. Puede ser a base de corticoides, (la medicación más potente para el tratamiento de la rinitis alérgica), antihistamínicos, anticolinérgicos o inhibidores de la degranulación. También podrían seguirse, cuando el especialista lo indique, curas termales o tratamientos de desensibilización al alérgeno.

Aspectos de la rinitis alérgica a tener en cuenta:

-La genética y la exposición ambiental están detrás de ella.

-Es más frecuente en países desarrollados.

-Se asocia a un estilo de vida ‘occidental’ y urbanita.

-La contaminación provoca lesiones inflamatorias que incrementan la permeabilidad a los alérgenos y reduce la capacidad de eliminarlos.

-La contaminación modifica la forma de los granos de polen de algunas plantas y los estimula como vehículos de alergia.

-El polen es el principal responsable de la rinitis alérgica estacional.

-Cuando los síntomas se prolongan, la alergia está asociada a los ácaros del polvo, las proteínas de animales y los hongos presentes en el domicilio.

-El humo del tabaco, los olores penetrantes, la iluminación intensa, los cambios bruscos de temperatura y los ambientes con aire acondicionado empeoran los síntomas.

-Los días ventosos cuando aumenta la concentración y distribución del polen no ayudarán a mejorar la situación.

-Los días lluviosos, la humedad y el tiempo nuboso, por contra, disminuyen la polinización y, por tanto, los síntomas.

 

La rinosinusitis crónica afecta a un 4% de la población

La rinosinusitis crónica afecta a un 4% de la población

La rinosinusitis crónica afecta a un 4% de la población, existiendo una íntima relación con enfermedades respiratorias como el asma, según datos presentados en la XIX Reunión de Primavera de la Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Un estudio publicado en la revista Otolaringology Head and Neck Surgery concluye que el promedio de edad está en 50,4 años; que cerca del 60% son mujeres y que en el 35% coexisten con rinitis alérgica, en el 13,3% con poliposis nasal, y en el 4,4% con asma. Consiste en un proceso permanente de sinusitis y rinitis que afecta mucho a la calidad de vida de quien lo sufre, más incluso que otras enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes o el asma. Entre los síntomas que puede provocar se encuentran la obstrucción o congestión nasal, rinorrea, dolor o sensación de presión facial, cefalea,  alteraciones en el olfato, fatiga y tos. Tiene además consecuencias sobre el sueño, favoreciendo el insomnio, el ronquido y el síndrome de apnea obstructiva.

La prevalencia de esta enfermedad se ha incrementado en los últimos años como consecuencia de la contaminación atmosférica. Esto es debido a que se produce una inflamación del epitelio respiratorio que aumenta la permeabilidad a los alérgenos y disminuye la capacidad de la eliminación mediante el tapiz mucociliar. Una investigación realizada en China y publicada en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health confirma la asociación entre los contaminantes ambientales y la prevalencia de efectos respiratorios como la rinitis alérgica. De hecho, diversos estudios demuestran como en las zonas contaminadas, las industriales, hay más casos que en lugares más rurales. Otro estudio publicado en The Journal of Preventive Medicine and Public Health concluye que los contaminantes atmosféricos son responsables de las visitas a urgencias por asma, en especial en sujetos con rinitis alérgica.

El tratamiento de la rinosinusitis crónica puede ser farmacológico, mediante antibioterapia, corticoterapia sistémica o tópica nasal, o también puede ser quirúrgico, dependiendo del grado de severidad de la enfermedad. Actualmente las investigaciones para el tratamiento de esta patología va enfocado en terapias biológicas.

La Comisión de Rinología celebra su Reunión de Primavera

La Comisión de Rinología celebra su Reunión de Primavera

La Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) celebra su XIX Reunión de Primavera los próximos 24 y 25 de marzo en Barcelona. Las jornadas cuentan con la colaboración de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y el aval de la Sociedad Catalana de Otorrinolaringología y Patología Cervico-Facial (SCORL) y la Sociedad Catalana de Alergia e Inmunología Clínica (SCAIC).

Durante la reunión los ponentes participantes ofrecerán las últimas novedades y actualizaciones científicas relacionadas con la rinosinusitis crónica y la rinitis alérgica. Así, se abordarán cuestiones como el diagnóstico por componentes en alergia que permite conocer el alérgeno concreto causante y los últimos tratamientos con inmunoterapia, las distintas soluciones para la rinosinusitis crónica y la poliposis nasal con cirugía.

A las jornadas asistirán dos invitados internacionales. Uno de ellos es el doctor Claus Bachert, jefe del Laboratorio de investigación de inflamación en vías respiratorias altas y jefe de Servicio de ORL en la  Universidad de Gante, en Bélgica. Además, asistirá el doctor Ludger Klimek, jefe de Servicio de Rinología y Alergia, Presidente de la Sociedad Alemana de Alergología, en Wiesbaden, Alemania.

Para acceder al programa pincha aquí

 

¿A qué se debe la pérdida de olfato?

Cerca del 5 por ciento de la población padece pérdida parcial del sentido del olfato (hiposmia) o pérdida total (anosmia), según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este trastorno, poco frecuente, impide apreciar cualquier olor, y puede acompañarse de otros síntomas como depresión o falta de apetito. Esta disminución o pérdida de la sensibilidad olfatoria puede estar producida por diversos mecanismos:

  • Conductivo: cuando la pérdida de olfato es debida a una disminución o imposibilidad del acceso del odorante al neuroepitelio olfatorio. Aparecen, en algunos casos, como consecuencia de inflamaciones de la mucosa nasal tal y como sucede en la rinitis alérgica, bacteriana o viral. En otros casos aparecen en relación con anomalías estructurales en la cavidad nasal tales como neoplasias, pólipos y desviaciones del tabique nasal.  En muchas ocasiones, son susceptibles de recuperación o mejoría con el tratamiento adecuado.
  • Sensorial: cuando la causa es una lesión de las células receptoras y de sus células de soporte en el epitelio olfatorio. Las pérdidas olfatorias sensoriales están causadas por la destrucción del neuroepitelio olfatorio como puede ocurrir en las infecciones virales, la inhalación de químicos tóxicos, neoplasias, drogas que afectan al turn-over celular o los tratamientos radioterápicos.
  • Neural: cuando la causa es una lesión de los nervios olfatorios y de las vías centrales olfatorias. Aparecen en neoplasias de la fosa craneal anterior, traumatismos craneales con o sin fractura de la lámina cribiforme, técnicas neuroquirúrgicas, administración de agentes neurotóxicos y desórdenes congénitos como el síndrome de Kallman.

En el caso de las pérdidas de origen sensorial y neural la recuperación es menos frecuente que en las pérdidas conductivas. Las alteraciones de la función olfativa han sido asociadas a diversas enfermedades sistémicas y metabólicas y tienen una gran relación con las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Párkinson.  Sin embargo, la gran mayoría de los pacientes que presentan una disfunción olfativa primaria,  pueden ser incluidos en una de estas cuatro categorías etiológicas: procesos patológicos nasosinusales; infección primaria de vías respiratorias altas; traumatismos craneales o situaciones llamadas idiopáticas.