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¿Qué son los implantes de conducción de vía ósea?

¿Qué son los implantes de conducción de vía ósea?

Los implantes de conducción de vía ósea son unos dispositivos que transmiten el sonido por vía ósea directa al oído interno. Se emplean en personas con hipoacusia transmisiva o mixta, así como en personas con hipoacusia neurosensorial profunda con audición normal contralateral, es decir, sordera unilateral, cuando no pueden usar audífonos convencionales por razones médicas o porque no obtienen un buen rendimiento de ellos. También suponen una alternativa para aquellos pacientes en los que han fracasado las cirugías previas. Así se refleja en la Guía clínica sobre implantes de conducción de vía ósea elaborada por la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC junto con las de Otología y Otoneurología.

El implante de conducción ósea consta de un procesador externo con un micrófono que capta el sonido y lo transmite al implante, que hace vibrar el hueso del cráneo llegando al oído interno, empleando la capacidad natural del cuerpo para transmitir el sonido a través del tejido óseo. De esta forma evita tanto el oído externo como el oído medio.

Existen diferentes tipos de sistemas de conducción ósea, pudiéndose clasificar en per-cutáneos y transcutáneos, en función de cómo se realice la conexión entre el procesador externo y el implante. Los percutáneos tienen una conexión directa con el implante ya que este atraviesa la piel. En los transcutáneos el procesador externo se comunica con el implante a través de una piel intacta y se mantienen unidos mediante imanes.

La audición por vía ósea permite una percepción clara de los sonidos en la medida en que la función coclear esté conservada. Además, en niños con hipoacusia conductiva unilateral congénita y adquirida ha demostrado resultados altamente positivos. La mejora se observa sobre todo en las situaciones de escucha con un interlocutor en grupo, al escuchar música, escuchando el televisor o la radio y en la mesa del comedor, hablando con la persona que se sienta orientada al oído afectado. Incluso estos niños mejoran sus relaciones sociales y habilidades comunicativas gracias al empleo de estos implantes.

Para asegurar al paciente una asistencia adecuada, y que los sistemas de conducción ósea resulten efectivos, es necesario cumplir con un mínimo de estándares de calidad y contar con un equipo multidisciplinar que trabaje de forma coordinada. Este equipo deberá estar formado por otorrinolaringólogos, que se ocuparán del diagnóstico, cirugía y seguimiento de los pacientes. Por ello, es importante que el cirujano tenga avanzada experiencia y esté especializado en otología y cirugía del oído medio. También deberán formar parte del equipo los audiólogos, que se ocuparán sobre todo de la programación de los implantes. Además, deberá tener acceso a disciplinas como la radiología, la foniatría, la logopedia, la psicología y la psiquiatría.

La hipoacusia transmisiva o mixta

La hipoacusia transmisiva, también llamada de transmisión o de conducción, consiste en la dificultad para transmitir las ondas sonoras desde el exterior al oído interno. Esto puede deberse a obstrucciones del conducto auditivo externo (CAE) o por lesiones en el oído medio que pueden alterarla membrana timpánica, la cadena de huesecillos del oído o ambas estructuras. Por lo general, son hipoacusias consideradas tratables o recuperables mediante tratamiento médico o quirúrgico.

Por su parte, las hipoacusias mixtas se deben a alteraciones simultáneas en la transmisión y en la percepción del sonido en el mismo oído.

La jornada ‘Disfruta de los sonidos de tu vida’ reúne a otorrinolaringólogos y personas con sordera

La jornada ‘Disfruta de los sonidos de tu vida’ reúne a otorrinolaringólogos y personas con sordera

La SEORL-CCC celebró el Día Mundial de la Audición y el Día Internacional del Implante Coclear con la celebración de la jornada ‘Disfruta de los sonidos de tu vida’ englobada dentro del emblema mundial ‘Escucha de por vida: que la pérdida auditiva no te limite’. La jornada contó con la participación de la Federación AICE (Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España) y FIAPAS (Confederación Española de Familias y Personas Sordas). El evento tuvo una gran acogida de público asistente, la mayoría usuarios de audífonos e implantes cocleares.

La sesión, organizada por las Comisiones de Otología y Audiología de la SEORL-CCC, consistió en un debate acerca de la calidad de vida de las personas con sordera, las dificultades con las que se encuentran en su día a día y el papel del otorrinolaringólogo en la detección y tratamiento de la hipoacusia, tanto en niños como en adultos. En él participaron el doctor Luis Lassaletta, presidente de la Comisión de Otología, y la doctora María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología.

En representación de AICE, asistió su presidente, Joan Zamora; y en representación de FIAPAS, Natalia Beraza, del área de Relaciones Institucionales. El inicio estuvo marcado por la actuación de Diego Castaño, Mayor Tom, cantante y compositor que tiene una hija con hipoacusia, que interpretó la canción ‘Tu barrera del sonido’, compuesta para ella, y que también participó en el debate para compartir su experiencia. Además, participaron en el debate José María Aina Martínez, implantado coclear, y Ramón Rodríguez Carrero, usuario de audífonos.

Falta de acceso a soluciones auditivas

Uno de los temas que centraron el debate fue el acceso a las distintas soluciones auditivas disponibles para permitir la audición a personas con hipoacusia. Los especialistas otorrinolaringólogos coinciden en que se han conseguido muchos avances al respecto, sobre todo en implantes cocleares, que cada vez hay más unidades en España que los incluyen y que, a día de hoy, tienen diversas opciones para tratar casi todos los casos de hipoacusias. Aun así, falta por hacer y por conseguir que lleguen a todas las personas con sordera, quienes destacan una falta de información. Además, aconsejaron a las personas que tengan sospecha de pérdida auditiva que acudan lo antes posible a un otorrinolaringólogo especialista en audición para que valore el origen, el grado de hipoacusia y la solución auditiva más adecuada a cada caso.

Por otro lado, también abordaron el desconocimiento de los sistemas de accesibilidad a la comunicación oral para facilitar la escucha y la conversación de personas con sordera, usuarias de audífonos o implantes cocleares, en entornos públicos: colegios, universidades, foros, etc. En este sentido, dispositivos de bucles de inducción, traducción simultánea o de emisoras FM, pueden permitir que estas personas entiendan y escuchen en condiciones similares a las de un normooyente.

La protección frente al ruido

Además, los especialistas otorrinolaringólogos dedicaron una parte del debate a concienciar sobre la importancia de proteger los oídos de los factores de riesgo evitables y que pueden provocar hipoacusia adquirida en un futuro, el peor de todos ellos, la exposición a ruidos excesivos. En este sentido, recalcaron que un alto porcentaje de jóvenes en países desarrollados están en riesgo por hábitos como escuchar la música a volúmenes muy altos o al uso de auriculares con teléfonos móviles.  Así, según la OMS más de 1100 millones de jóvenes de entre 12 y 35 años de edad están en riesgo de padecer pérdida de audición por su exposición al ruido en contextos recreativos. Además, recordaron que no solo hay que controlar el volumen alto sino el tiempo de exposición y que hay que evitar exponer a los niños, muy vulnerables, a ruidos demasiado intensos, como los que suceden en fiestas populares, parques de atracciones, etc. o, al menos, protegerles de ellos con unos tapones.

¿Qué factores de riesgo favorecen la pérdida autiviva?

¿Qué factores de riesgo favorecen la pérdida autiviva?

Dentro de 30 años una de cada diez personas será sorda dentro si no se modifican ciertos factores de riesgo como la excesiva exposición a ruidos intensos, una mala alimentación y el consumo excesivo de fármacos ototóxicos. Así lo advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo de la Semana de la Audición que culmina con el Día Mundial del Cuidado del Oído y la Audición el día 3 de marzo.

En la actualidad, 466 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, de las cuales 34 millones son niños, y el 60% de los casos en población infantil, evitables, según la OMS. La pérdida de audición discapacitante es definida como una pérdida auditiva superior a 40dB en el oído con mejor audición en los adultos y superior a 30dB en el oído con mejor audición en los niños. Además, 1100 millones de jóvenes en países desarrollados (entre 12 y 35 años de edad) están en riesgo de padecer pérdida de audición por su exposición al ruido en contextos recreativos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, un trabajo reciente publicado en Laryngoscope concluye que las salas de música pueden tener niveles de ruido que ponen a los usuarios sin protección en riesgo de pérdida auditiva inducida por el ruido. Por otro lado, la pérdida de audición ha sido clasificada como la 5ª causa principal de años vividos con discapacidad, por delante de enfermedades crónicas como la diabetes, la demencia o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Por ello, desde la SEORL-CCC se insiste en la importancia de proteger los oídos frente al ruido.

Otro factor que puede influir en el desarrollo de pérdida auditiva es la mala alimentación. Un estudio reciente publicado en la revista Nutrients concluye que los alimentos con alto contenido en azúcar, la cerveza y otro tipo de bebidas alcohólicas se asocian con la pérdida auditiva relacionada con la edad, por lo que sus autores afirman que la dieta y los consejos de estilo de vida pueden ayudar a su prevención. El seguimiento de una alimentación correcta y variada puede evitar infecciones, retrasar el envejecimiento y la aparición de enfermedades crónicas y, por tanto, evitar el desarrollo de pérdida auditiva, según advierten desde las Comisiones de Otología y Audiología de la SEORL-CCC.

Además del ruido y la mala alimentación, existen una serie de factores de riesgo cardiovascular que contribuyen también a la pérdida auditiva como la obesidad, la hipertensión, el aumento del colesterol o la diabetes, además de hábitos de estilo de vida como el consumo de alcohol y tabaco o el sedentarismo. Y por último, el consumo excesivo de medicamentos ototóxicos también es un riesgo. Entre los más utilizados se encuentran la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos (Ibuprofeno), los antibióticos del grupo aminoglucósidos y los diuréticos.

Soluciones para la pérdida auditiva

Hoy en día hay una serie de soluciones a la pérdida auditiva que contribuyen tanto a mejorar el desarrollo y aprendizaje a edades tempranas, como a prevenir el aislamiento social y el deterioro cognitivo de las personas mayores. En este sentido, dependiendo del tipo y el grado de pérdida, los audífonos y los implantes cocleares consiguen mejorar su calidad de vida, que estas personas puedan comunicarse y relacionarse e incluso volver a disfrutar de la música en algunos casos. De ahí la importancia de prestar atención a los signos de sospecha y acudir al otorrinolaringólogo para que realice una valoración de la pérdida auditiva.

Las hipoacusias profundas y el 40% de las hipoacusias severas, candidatas a implante coclear

Las hipoacusias profundas y el 40% de las hipoacusias severas, candidatas a implante coclear

La mayoría de las personas que sufren hipoacusia profunda y hasta el 40% de las que sufren hipoacusia severa son candidatas a implante coclear, un dispositivo que se inserta en la cóclea y que capta y transforma la señal acústica del ambiente en señal eléctrica, transmitiéndola hasta el nervio auditivo. De esta forma las personas que sufren este tipo de pérdida auditiva pueden recuperar su audición. El 25 de febrero se celebra el Día Internacional del Implante Coclear para conmemorar la primera implantación realizada ese día del año 1957 por los doctores franceses Djourno y Eyres.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 466 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, de las cuales 34 millones son niños. La capacidad auditiva de estas personas y su calidad de vida puede verse mejorada con el uso de diferentes soluciones auditivas, entre las que figura el implante coclear.

El implante coclear tiene una parte externa y otra interna. La parte externa, conocida como procesador de voz, dispone de un micrófono para captar el sonido, una bobina, una instalación electrónica necesaria para procesar la señal acústica, y las baterías para alimentar el dispositivo. La parte interna comprende el receptor-estimulador, compuesto por una carcasa que se coloca en el cráneo del paciente mediante una intervención quirúrgica y una guía de electrodos que inserta en la rampa timpánica de la cóclea. Tanto la bobina de la parte externa como el receptor-estimulador contienen unos imanes que mantienen unidas ambas partes.

Programa de implantes cocleares

La colocación del implante coclear no consiste solo en una intervención quirúrgica, sino que esta debe formar parte del llamado programa de implantes cocleares, que debe asegurar: una selección correcta del candidato, una efectiva ejecución de la cirugía y de la programación, una adecuada y suficiente rehabilitación y una coordinación por parte de todos los especialistas que intervienen. Tanto la implantación quirúrgica del dispositivo como la coordinación son realizadas por un otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello, y en el proceso participan programadores, audioprotesistas, logopedas, psiquiatras o psicólogos y enfermería,  entre otros.

La cirugía tiene una duración de entre 2 y 3 horas durante la cual se insertarán los electrodos en la cóclea y se alojará el receptor-estimulador en el hueso de la calota craneal. Dependiendo del centro implantador, el paciente puede permanecer uno o varios días ingresado. En general, pasado 1 mes desde la cirugía, y una vez cicatrizada la zona, se procederá a hacer una primera programación del dispositivo que deberá ajustar los parámetros de funcionamiento del equipo a las particularidades del paciente, con el fin de obtener el máximo rendimiento del dispositivo. Las siguientes programaciones se realizan, de forma habitual, a los 3, 6 y 12 meses de la primera. A partir de ese momento, los parámetros tienden a estabilizarse y suele ser suficiente con una revisión anual para pequeñas modificaciones.

Rehabilitación tras la colocación del implante coclear

Una vez que se realiza la programación del implante coclear la persona implantada es capaz de oír sonidos desde que se activa el procesador de voz, pero esto no significa que entienda, pues recibirá un mensaje distorsionado, por ello tiene que pasar por un entrenamiento, conocido como rehabilitación logopédica, que le ayudará a aprender a interpretar los sonidos de nuevo.

Esta rehabilitación será distinta si el paciente padece hipoacusia prelocutiva o postlocutiva, es decir, si ha sufrido la pérdida auditiva antes o después del período de adquisición del lenguaje, alrededor de los 2-3 años de edad.   En los pacientes postlocutivos el proceso será más sencillo porque la persona solo tendrá que aprender a correlacionar la nueva información que recibe con la memoria auditiva que posee. Aunque ello dependerá de factores como el tiempo de sordera, la existencia de restos auditivos previos a la implantación, la capacidad intelectual, la edad, etc. En general, si el seguimiento y la evolución son los adecuados, se pueden conseguir buenos resultados con estas personas en menos de un año.

En cuanto a los niños con hipoacusia pre y perilocutiva es imprescindible realizar un tratamiento logopédico y de estimulación auditiva específico para conseguir unos resultados óptimos. Esto puede durar entre dos y tres años. Este proceso debe incluso iniciarse antes de la implantación para iniciar un sistema de comunicación, oral o signado, que no paralice el desarrollo del niño y que ayude en las primeras fases de la rehabilitación.

Resultados de los implantes cocleares

La mayoría de los pacientes muestran mejoras en la percepción del sonido con el implante coclear respecto a su situación preimplante con audífonos. La mayoría de los pacientes postlocutivos muestran mejoras significativas en las pruebas de reconocimiento del lenguaje en campo libre, con frecuencia desde el primer mes tras la implantación. Sin embargo, el resultado del implante coclear en pacientes adolescentes y adultos con hipoacusia prelocutiva es mucho más limitado.

Muchos de los pacientes implantados pueden hablar por teléfono y algunos incluso apreciar la música. En este sentido, también cabe la posibilidad de entrenar a las personas implantadas en el uso del teléfono. Así, un trabajo realizado en Francia y publicado recientemente en la revista European annals of Otorhinolaryngology, Head and Neck Diseases concluye como un programa de entrenamiento progresivo por teléfono mejoró el uso del teléfono en la vida diaria de los adultos con implantes cocleares. Durante el mismo se evaluó la comprensión de palabras monosilábicas antes y después del entrenamiento.

Además, algunos estudios recientes muestran una mejoría en las habilidades cognitivas, vida social y calidad de vida tras la implantación coclear en pacientes de edad avanzada.

En niños la percepción lograda del lenguaje oral es muy variable, para lo que resultan fundamentales la implantación a edad temprana, el uso de comunicación oral y el soporte familiar. En este sentido, la colocación del implante coclear en los primeros años de vida es crucial para el desarrollo del lenguaje hablado. Los resultados globales a largo plazo en población infantil prelocutiva indican que la mayoría de los niños son capaces de reconocer la palabra hablada en pruebas en contexto abierto sin apoyo visual, es decir, sin leer los labios y sin apoyo en gesticulación. Además, cuanto antes se realice la implantación, especialmente antes del periodo crítico de desarrollo del habla, mejores serán los resultados.

El implante coclear no sólo influirá en las habilidades audiológicas del individuo, sino que afecta a todos los aspectos de la vida de la persona, como el aprendizaje, habilidades sociales, rendimiento escolar, calidad de vida, etc, por lo que la detección e implantación precoz de los niños con hipoacusia es fundamental para garantizar su correcto desarrollo.

¿Cómo se trata el síndrome de Ménière?

El síndrome de Ménière es una entidad fluctuante y crónica que tiene crisis en racimos, por lo que se caracteriza por la aparición de grandes crisis y por periodos asintomáticos. Por ello, su tratamiento tiene el doble objetivo de aliviar los síntomas durante las crisis y mejorar la evolución de la enfermedad para evitar nuevas crisis. Para ello es necesario controlar la función vestibular y coclear, y emplear una escala terapéutica o protocolo diferentes en función de cada caso. Todo ello lo explica el doctor Eduardo Martín, presidente de la Comisión de Otoneurología en este vídeo.

Cómo tratar una crisis aguda y los periodos intercrisis

En caso de crisis aguda se recomienda que el paciente permanezca en reposo, si fuese necesario en la cama, y en silencio, sin realizar ninguna actividad, ni movimientos o cambios bruscos de posición, ya que pueden empeorar la sintomatología. En estos casos, se pueden emplear sedantes vestibulares o antieméticos para reducir las posibles náuseas o vómitos.

Por otro lado, también existen periodos intercrisis en los que se recomienda seguir un llamado tratamiento de mantenimiento. Se aconsejará al paciente la restricción de la sal, para controlar la presión del oído interno, así como una serie de medidas higiénico dietéticas como evitar el consumo de tóxicos como el alcohol o el tabaco, reducir el consumo de cafeína, practicar ejercicio físico o la pérdida de peso.

Habrá casos en los que se recomiende la toma de diuréticos, que favorecen el equilibrio de los líquidos laberínticos al eliminar la sobrecarga hídrica y, por tanto, contribuyen a la mejora del vértigo.

Uno de los fármacos de elección a la hora de administrar un tratamiento farmacólogico a los pacientes con síndrome de Ménière es la betahistina, que provoca la vasodilatación de la estría vascular al suprimir el espasmo de los esfínteres precapilares. Esta resulta eficaz para la eliminación del vértigo y del desequilibrio.

Se pueden emplear trimatazidina, por su acción antiisquémica celular; o los antagonistas del calcio, como vasodilatadores.

Además, el otorrinolaringólogo contemplará también la opción de tratamiento intratimpánico, que consiste en la introducción de fármacos en el oído medio para reducir las crisis de vértigo. Desde la aplicación de corticoides a la instilación de gentamicina, un ototóxico, que genera una sub-ablación vestibular, se puede lograr el mínimo daño necesario con el máximo éxito terapéutico. Si el paciente tuviera buen resto auditivo, se pasaría a la neurectomía vestibular, mediante la cual se seccionan las raíces vestibulares del nervio estato-acústico, con el objetivo de evitar o mejorar el vértigo.

En los casos en los que el tratamiento farmacológico no funcione se puede valorar la cirugía para tratar esos vértigos. Se calcula que cerca del 10% de los casos de síndrome de Ménière son susceptibles de cirugía.

¿Cómo mejora la calidad de vida de las personas sordas con los implantes cocleares?

Los implantes cocleares mejoran la calidad de vida de las personas sordas gracias a los diversos beneficios que aporta al conseguir la recuperación de la audición. Con motivo del Día Internacional de las Personas Sordas, que se celebra el último domingo de septiembre a nivel mundial, la SEORL-CCC recuerda lo importante que es que las familias, autoridades y pacientes en general tomen conciencia del impacto que supone la sordera en la calidad de vida y de qué soluciones pueden ponerle a ello, como es el caso del implante coclear.

Se calcula que hay más de 70 millones de personas en todo el mundo con sordera, definida esta como una pérdida de la capacidad auditiva, lo que conlleva una dificultad para oír, con independencia de la intensidad. La sordera puede ser congénita o adquirida, que puede estar originada por múltiples patologías o a la exposición continua y excesiva a niveles altos de ruido, entre otras. La sordera dificulta la capacidad de la persona para hablar y comunicarse, lo que influye en sus relaciones sociales, laborales y familiares. En el caso de los niños además, puede retrasar su aprendizaje y adquisición del lenguaje. Todo ello puede ocasionar problemas emocionales de baja autoestima, ansiedad, depresión o aislamiento social.

En este sentido, el diagnóstico precoz es fundamental para iniciar un tratamiento adecuado que permita minimizar el impacto sobre la calidad de vida de la persona que la sufre. Por ello, se recomienda estar pendiente de los posibles signos de sospecha de la hipoacusia o sordera, tanto en la etapa infantil como en la adulta. En los niños, será muy importante la realización del cribado neontal, pues el 80% de las hipoacusias están presentes en el nacimiento. Para ello la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) establece un programa universal seguido por todos los hospitales españoles. En cuanto a la edad adulta, sobre todo en personas mayores, conviene que sus familiares presten atención a las señales de alarma para frenar su evolución, pues puede conllevar aislamiento social y acelerar el deterioro cognitivo.

Las soluciones a la pérdida auditiva pueden ser médicas, quirúrgicas o audioprotésicas. En este sentido, la cirugía de implante coclear ha demostrado buenos resultados y ha permitido una gran evolución en el tratamiento de las personas sordas. El inicio de su tratamiento desde las primeras etapas de la vida ha conseguido que cada vez se encuentren menos personas adultas con sordera congénita.

Los implantes cocleares son unos dispositivos electrónicos que permiten restaurar la función auditiva gracias a que consiguen una estimulación eléctrica de las terminaciones nerviosas del nervio coclear. Así, captan la señal sonora y la transforman en estímulos eléctricos que permiten simular un funcionamiento correcto de la cóclea y que, de esta manera, la persona con discapacidad auditiva pueda oír.

Beneficios del implante coclear

La mayoría de los pacientes muestran mejoras en la percepción del sonido con el implante coclear respecto a la situación anterior en la que empleaban audífonos. Incluso muchos de ellos afirman poder hablar por teléfono o apreciar la música. Sin embargo, no solo proporciona resultados para las habilidades auditivas de la persona, sino que afecta a todos los ámbitos de su vida. Por ello, los cuestionarios sobre la calidad de vida son herramientas fundamentales para evaluar esos resultados.

En este sentido, un estudio publicado en HNO concluye que los implantes cocleares mejoran la calidad de vida relacionada con la salud de personas intervenidas por sordera unilateral, reducen la angustia del tinitus que suelen manifestar y mejoran las comorbilidades psicológicas. Además, resultan beneficiosos para la mejora auditiva, sobre todo en entornos de ruido y en la audición direccional.

Al contrario de lo que se piensa, los implantes cocleares pueden colocarse a cualquier edad, es decir, que las personas mayores pueden ser candidatas a recibirlos, siempre que reúnan las condiciones necesarias. De hecho, se ha comprobado como contribuyen a frenar el desarrollo cognitivo y por tanto la aparición de demencia. Además, les hará recuperar la confianza y les dará más seguridad en sus relaciones sociales, ya que mejora su capacidad de comunicación. Así, una revisión de estudios publicada en Current Opinion in Otolaryngology confirma que la implantación coclear mejora la autonomía y calidad de vida en ancianos. Sus autores advierten de que la edad no debe limitar la toma de decisiones quirúrgicas y que el implante coclear se puede utilizar como una opción de tratamiento eficaz y bien tolerada para la pérdida auditiva de severa a profunda en edades avanzadas.

¿En qué casos están indicadas las prótesis auditivas?

¿En qué casos están indicadas las prótesis auditivas?

Alrededor del 8% de la población española padece algún grado de hipoacusia, cuyo tratamiento puede ser médico, quirúrgico y/o audioprotésico. Las audioprótesis externas, audífonos o prótesis auditivas, son aparatos electrónicos que tienen como función amplificar, procesar y conducir el sonido hacia el oído para que llegue de manera eficiente, ajustándose al rango auditivo de la persona que lo necesita. El otorrinolaringólogo será quien se ocupe de estudiar esta discapacidad auditiva, prescribir el mejor tratamiento para cada persona, realizar un seguimiento de los pacientes y evaluar los resultados. En el caso de los niños, se encargará además de coordinar una atención integral y una valoración multidisciplinar. Si la opción de tratamiento es una prótesis auditiva, su prescripción deberá hacerse bajo la responsabilidad de un otorrinolaringólogo, quien además deberá facilitar la información clínica necesaria a los encargados de la adaptación y rehabilitación protésica.

Existen una serie de condiciones que deben cumplirse para poder prescribir una prótesis auditiva. Entre ellas se encuentran:

  • El hecho de que la hipoacusia no pueda solucionarse con tratamiento médico y/o quirúrgico;
  • Que exista contraindicación para la cirugía o que la adaptación de la prótesis sea tan válida como la cirugía;
  • Que la hipoacusia conlleve un déficit auditivo, social y/o profesional.
  • Elección o preferencia del paciente.

Por lo general, se recomienda en aquellos casos en los que los umbrales auditivos por vía aérea durante una conversación se encuentren por encima de los 30-40 dB, en pérdidas de moderadas a profundas y, en ocasiones, en algunos casos de pérdida leve. Aunque siempre debe tratarse cada caso de forma individual.

La hipoacusia puede aparecer a cualquier edad, aunque su aparición es crítica en la infancia pues es cuando se desarrolla el lenguaje. Además, también puede comprometer las limitaciones de las personas mayores y conducir a un aislamiento social. Por ello, es importante prestar atención a los signos de sospecha de una discapacidad auditiva, que permitirán hacer un diagnóstico precoz y determinar el tratamiento más adecuado para cada caso.

El profesional que realiza la adaptación de prótesis auditivas es el audioprotesista, que interviene también en su venta, soporte técnico y mantenimiento. En el proceso de adaptación se incluyen una otoscopia, pruebas audiológicas, la realización de moldes, así como el cálculo  de  la  ganancia  del  audífono, que determinará la amplificación necesaria en función de la pérdida auditiva. Durante el proceso deberá también explicar y ofrecer unos conocimientos básicos sobre el dispositivo para facilitar la adaptación de los mismos y permitir solucionar pequeños problemas, como limpiar los filtros, comprobar la batería, etc.

Tipos de audífonos

En general, una prótesis auditiva se compone de un micrófono, que recoge la señal acústica y la convierte en eléctrica; un amplificador, que procesa la señal eléctrica; y un auricular que es donde llega esa señal eléctrica y es transformada en energía acústica, para ser transmitida al oído de forma amplificada. Además, posee una batería.

Las prótesis auditivas se clasifican en función de la vía de amplificación del sonido, el tipo de prótesis y de la tecnología de análisis y transformación de la señal acústica empleada. En el primero de los casos, según la vía de amplificación del sonido, se distinguen los de conducción por vía área, los más utilizados, y por vía ósea. Los de vía área convierten la energía eléctrica amplificada en energía acústica de forma directa en el conducto auditivo externo. Por su parte, los de vía ósea convierten la energía eléctrica amplificada en una vibración mecánica que estimula al oído interno a través del cráneo.

En función del tipo de prótesis, se distinguen varios tipos según su diseño, forma y capacidad de amplificación. Entre ellas están las convencionales, de bolsillo o de petaca; las gafas auditivas o varillas; las retroauriculares; intra-aurales o endoaurales; intracanal; de inserción profunda o de adaptación abierta.

En cuanto al tipo de tecnología, las innovaciones incorporadas en los últimos años han posibilitado el perfeccionamiento de estos dispositivos lo que ha permitido su evolución desde los analógicos hasta los digitales. La diferencia entre los mismos se encuentra en la forma de procesar las señales acústicas. Los digitales tienen un procesador digital que, mediante un algoritmo, procesa la señal acústica adaptándose de forma automática para elaborar la mejor respuesta según el ambiente acústico en el que se encuentre la persona. Entre las ventajas de los audífonos digitales están la mejor audición en ambientes ruidosos, una voz más clara y natural, mayor facilidad de adaptación, menor consumo de batería y la incorporación de mejores micrófonos.

A la hora de elegir o seleccionar un audífono también deberán tenerse en cuenta las características electroacústicas. Entre ellas destacan la potencia acústica de entrada, la máxima ganancia, el nivel de saturación de la presión sonora, la respuesta en frecuencia, la distorsión, el nivel de ruido o el consumo de batería.

Una vez adaptada la prótesis auditiva, se deberá llevar a cabo una rehabilitación tanto en niños como en adultos con el objetivo de que puedan alcanzar una audición funcional. El proceso es similar al del paciente con implante coclear e incluye entrenamiento auditivo de la detección, discriminación, identificación, reconocimiento y comprensión de la palabra, así como la lectura labial.

 

 

¿Qué es la sordoceguera?

¿Qué es la sordoceguera?

El día 27 de junio se celebra el Día Internacional de las Personas Sordociegas con el objetivo de concienciar sobre esta discapacidad que supone un impacto notable en su calidad de vida. La sordoceguera implica un deterioro combinado de la vista y el oído, que dificulta el acceso de estas personas a la comunicación, la educación, la vida social y laboral, la información y la movilidad. Al contrario de lo que se puede pensar, es una condición específica, es decir, no se debe a la suma de sordera y ceguera.

Las personas sordociegas ven comprometida su autonomía por lo que requieren de una atención especializada y de métodos especiales para la comunicación. Por otro lado, puede ser que tengan algo de visión o audición, por lo que también se le puede denominar pérdida sensorial dual. La sordoceguera puede ser congénita cuando está presente desde el nacimiento. En estos casos la adquisición del lenguaje y el desarrollo de otro tipo de capacidades se ve muy limitado, ya que en la infancia no se han adquirido los estímulos necesarios para ello. Por otro lado, puede ser adquirida cuando una de las capacidades o ambas se pierden en el transcurso de la vida. En estos casos la calidad de vida suele ser algo mayor pues tienen conocimientos y experiencias previas sobre el mundo que les rodea, lo que facilita su adaptación a la nueva situación y a la adquisición de nuevas habilidades de comunicación.

En cuanto a sus causas, los estudios científicos apuntan a más de 80 cuadros clínicos como responsables de la sordoceguera, según el Instituto de Investigación de Enfermedades Raras.  Algunas causas documentadas, recogidas por la Federación Española de Sordoceguera, son el derrame cerebral, el uso maternal de drogas o determinados medicamentos durante el embarazo, tumores, traumatismos, así como diferentes síndromes catalogados como enfermedades raras.

Las características principales de las personas sordociegas son las siguientes:

  • Necesitan un sistema de comunicación alternativo: las personas sordociegas necesitarán un sistema de comunicación alternativo para expresarse y relacionarse. En la mayoría de los casos, a día de hoy, la capacidad auditiva se puede recuperar gracias a las soluciones implantables, como los implantes cocleares. En otros casos será necesario que empleen la Lengua de Signos apoyada en las manos y precisarán además de la ayuda de un intérprete mediador.
  • Son personas dependientes: al tener dificultades para comunicarse, no pueden tampoco relacionarse de forma libre con su entorno, ni ejercer sus derechos, ya que no tienen acceso a información como el clima, las señales, el tráfico, la cartelería, documentación, etc. Así mismo, tienen problemas de movilidad al tener limitados la capacidad física, el equilibrio y la orientación, por lo que también necesitarán ayuda en ese sentido.
  • Sufren aislamiento social: las personas sordociegas no tienen relación con el mundo real y se encuentran en situación de desconexión debido a sus dificultades para la comunicación o la educación, por lo que necesitan ayuda en todas las parcelas de su vida diaria.
  • Tienen muy desarrollados el resto de los sentidos, sobre todo el tacto: al tener una pérdida total o casi total de los sentidos de la vista y el oído, las personas sordociegas hacen un uso intensivo del resto de recursos sensoriales: el tacto, el gusto o el olfato. El tacto es el que ocupa un lugar más relevante en sus vidas al jugar un papel fundamental en la comunicación, el conocimiento y el aprendizaje. Les ayuda a comunicarse, a recopilar información, y a tener contacto con la realidad. En este sentido, la punta de los dedos y de la lengua cobran especial protagonismo ya que son las partes del cuerpo con mayor sensibilidad. Por ello el Sistema Braille es para las personas invidentes un buen medio de acceso a la información y por tanto para comunicarse.

Estas son algunos de los rasgos más característicos de las personas con sordoceguera, aunque cada caso es distinto y, como tal, debe abordarse de forma individualizada. En cualquier caso, estas personas tienen unas necesidades especiales por lo que precisan de apoyo y de actividades y servicios que contribuyan a una mayor conexión e integración en la sociedad. En el caso de que la sordoceguera sea congénita es importante su detección precoz y la búsqueda de soluciones y tratamientos lo más tempranos posible, y ver las posibilidades que ofrecen los dispositivos implantables auditivos actuales para que, al menos, el niño crezca con una mínima capacidad auditiva que le facilite la adquisición del lenguaje y unas mejores habilidades de comunicación.

Los implantes activos de oído medio, la solución cuando no dan resultado los audífonos

Los implantes activos de oído medio son dispositivos diseñados para transferir la energía mecánica a la cadena de huesecillos o al oído interno, bien por la ventana oval o bien por la ventana redonda. Así lo explica en este vídeo el doctor Luis Lassaletta, presidente de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Suponen una alternativa a los audífonos o a la cirugía reconstructiva convencional del oído medio cuando no se obtienen los resultados esperados, siendo siempre estas dos soluciones las primeras opciones de tratamiento.

Según se refleja en la Guía de Implantes de Oído Medio, elaborada por distintos miembros de las Comisiones de Otología, Otoneurología y Audiología de la SEORL-CCC, a diferencia de los audífonos, los implantes de oído medio captan el sonido para transformarlo y amplificarlo produciendo una serie de vibraciones mecánicas (mecanismo denominado vibroplastia) que llegan de forma directa a la cadena tímpano-osicular o a los fluidos del oído interno.

Los implantes activos de oído medio se componen de un micrófono, un audioprocesador, baterías, una unidad receptora y un transductor. Se clasifican en totalmente implantables, cuando todas sus piezas están debajo de la piel, o parcialmente implantables cuando solo quedan debajo de la piel el receptor y el transductor. El micrófono capta la onda sonora que después es procesada por el audioprocesador para ser transmitida, de forma directa o a través de la piel, hasta el receptor-transductor.

A diferencia de los audífonos, los implantes activos de oído medio proporcionan una serie de mejoras funcionales, sobre todo en las frecuencias agudas, con menores niveles de distorsión y retroalimentación. Además, los pacientes afirman tener una mejor inteligibilidad, una mejor calidad del sonido y una percepción más natural de su propia voz.

Pacientes candidatos a implantes activos de oído medio

Este tipo de soluciones están indicadas en dos grupos de pacientes. Por un lado serán candidatos aquellos con hipoacusia neurosensorial que por alguna razón médica o quirúrgica no son candidatos a los audífonos, siempre que no sean hipoacusias profundas donde la solución sería el implante coclear. Otro grupo de pacientes candidatos a los implantes activos de oído medio son los que tienen hipoacusias de transmisión o mixtas o con otitis crónicas operados en numerosas ocasiones y a los que no se les puede dar solución con la cirugía convencional del oído medio.

En la decisión sobre la conveniencia del uso de este tipo de soluciones u otras el papel del otorrinolaringólogo es esencial pues es quien tendrá en cuenta las limitaciones y las ventajas de unos u otros dispositivos para poder optimizar su uso. Además, en la decisión también se deberá tener en cuenta el estilo de vida y la opinión de los pacientes y es imprescindible que haya un proceso previo de orientación tanto a ellos como a sus familias. 

La cirugía de los implantes del oído medio es una cirugía compleja, que requiere medidas intraoperatorias, por lo que es necesaria experiencia previa y un buen manejo de la técnica, así como la presencia de ingenieros que ayuden a su mejor colocación. En general, se requiere de un equipo multidisciplinar formado al menos por otorrinolaringólogos especialistas en otología o audiología, audiólogos, con acceso a radiólogos, psicólogos, psiquiatras y audioprotesistas.

El otorrinolaringólogo se encargará de evaluar las pruebas y será el responsable final de la decisión de implantación, así como de la cirugía, seguimiento y solución de las complicaciones, si las hubiera. En este sentido, se recomienda que el personal de quirófano, como anestesistas o instrumentistas, tenga también experiencia en este tipo de cirugías para poder resolver posibles complicaciones intraoperatorias que puedan surgir. Además, tendrá que haber un cirujano experimentado en otología y en la cirugía de los implantes de oído medio. Deben realizarse en centros con amplia experiencia en la colocación de implantes en general y en estos dispositivos en particular.

No existen métodos naturales para recuperar la audición

No existen métodos naturales para recuperar la audición

Desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) de nuevo se quiere denunciar y prevenir a la población y a los pacientes con hipoacusia de la falsedad de ciertas publicaciones acerca de la curación de la sordera, como la contenida en este enlace. El doctor Xabier Altuna, vocal de la Comisión de Otología, desmonta esta publicación y este supuesto fármaco que consigue, según se señala en la misma, recuperar la audición de forma natural.

En la misma, se realiza una entrevista a una otorrinolaringóloga que dice ser Catedrática en Otorrinolaringología, no menciona de qué Universidad pero podemos decir que se desconoce la existencia de esta profesional y desde luego no existe una Catedrática en Otorrinolaringología con ese nombre.

En la entrevista habla sobre la hipoacusia relacionada con la edad y la posibilidad que existe de tratar y de curar casi la totalidad de las pérdidas auditivas con un fármaco. Es falso que la hipoacusia relacionada con la edad se deba en su mayoría a inflamaciones e infecciones mal curadas como ella menciona. En la mayor parte de los casos se trata de una degeneración que se produce en la vía auditiva desde las células ciliadas cocleares hasta el córtex cerebral auditivo y la causa es multifactorial, pero desde luego no exclusivamente inflamatoria-infecciosa.

Es falso que la hipoacusia neurosensorial se cure o se recupere fácilmente utilizando ningún tipo de producto. No existe ningún estudio que avale esta afirmación. La hipoacusia neurosensorial asociada a la edad o presbiacusia se trata con audioprótesis o implantes auditivos pero en ningún caso con tratamiento farmacológico como el que ella describe. Existe numerosa bibliografía que soporta esta afirmación y ninguna que soporte la de la entrevista en la literatura científica internacional.

En diferentes párrafos se mezclan, sin ningún criterio médico, síntomas con enfermedades y causas de hipoacusia diferentes. Desde otitis a cerumen como causas de hipoacusia a tinnitus, vértigo o dolor como síntomas, metiendo todos ellos en un mismo “saco”.

El tratamiento de acupuntura, imanes y ejercicios que ella menciona que solía emplear en el tratamiento de la hipoacusia no ha demostrado nunca ser una solución. De la misma forma que la fórmula magistral que menciona.

En los párrafos en los que se menciona el modo de actuar del producto que publicitan se pone de manifiesto el desconocimiento en la materia ya que el origen de la hipoacusia asociada a la edad está en el oído interno, nervio auditivo y vía auditiva y no en el oído medio y las 930 000 células que cita y que supuestamente son diana del producto.

En ningún momento menciona el Laboratorio que produce el fármaco. Dice que es “Ciencia pura” pero no existe en la literatura artículo científico alguno que siquiera mencione este producto ni existe en el Vademecum, no estando el producto autorizado para su venta en farmacias.