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¿Cuáles son las enfermedades más comunes de la garganta?

Las enfermedades más comunes de la garganta comprenden las infecciones virales como la faringitis o la laringitis. En la mayor parte de las ocasiones estos cuadros se enmarcan dentro del término catarro común, en el que también está presente una rinosinusitis vírica. También son habituales las infecciones bacterianas como las faringoamigdalitis. De todo ello habla el doctor Pedro Cabrera, presidente de la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL-CCC.

Entre las patologías más habituales que afectan a la garganta se encuentran la laringitis y la faringitis. La principal diferencia entre ellas es la localización anatómica de la infección que, de forma habitual, suele ser vírica. La principal vía de contagio es a través de la inoculación de gérmenes a través de las llamadas gotitas de Pflügge (son aquellas que se desprenden al toser, hablar o estornudar). A continuación, se detallan los principales síntomas, factores de riesgo y tratamiento de cada una de ellas:

Laringitis

Se trata de una inflamación de la mucosa laríngea, afectándose las cuerdas vocales. A menudo forma parte de un proceso inflamatorio agudo de las vías respiratorias altas con síntomas en la voz, (disfonía), dolor al tragar (odinofagia), o, en algunas ocasiones, dificultad para respirar (disnea). Las más frecuentes son de causa infecciosa y, dentro de ellas, las más habituales son las víricas, siendo la laringitis catarral la más común de todas. En estos casos el tratamiento es sintomático a base de reposo vocal, antitérmicos, analgésicos e hidratación. Entre los factores que pueden predisponer a padecer este tipo de patología se encuentran el tabaco, el alcohol, el sobreesfuerzo vocal, el reflujo gastroesofágico, y factores del entorno como la contaminación. En el caso de las laringitis de causa bacteriana, poco frecuentes, será necesario el uso de antibióticos.

Faringitis

Se trata de la inflamación de la faringe debido a una infección, principalmente, aunque también puede ser por causa alérgica, química o traumática. Las faringitis agudas constituyen una causa frecuente de consulta médica. La faringitis catarral es la causa del dolor de garganta común, siendo debida a un virus en la mayor parte de las ocasiones. Entre los factores que pueden predisponer a esta patología se encuentran el frío, la polución, el ambiente seco o el estrés. Suele ser de inicio brusco, con predominio de sequedad y constricción faríngea, y, en ocasiones, sensación de quemazón, además de carraspeo. En casos graves puede haber fiebre o cefalea. El tratamiento más habitual, en el caso de ser vírica, es el reposo relativo con antiinflamatorios. Si se confirma la presencia bacteriana, se administrará antibiótico.

La amigdalitis aguda, patología común en la infancia

Otra patología común que afecta a la garganta es la amigdalitis aguda, una inflamación aguda de las amígdalas palatinas cuyo origen habitual es infeccioso. Se trata de un proceso muy frecuente, sobre todo en la infancia, con un mayor pico de incidencia entre los 3 y los 15 años. Entre el 30 y el 40% de los casos son debidos a microorganismos bacterianos y más del 50% se deben a virus, que pueden, a su vez, favorecer una infección bacteriana. Entre los síntomas más importantes se encuentran la odinofagia, el malestar general, fiebre, cefalea, mialgias, artralgias, náuseas o vómitos, entre otros. El tratamiento será sintomático al igual que en las anteriores y, en caso de que exista origen bacteriano, antibióticos.

Cuando consultar con un otorrinolaringólogo

Si una vez pasado el periodo habitual de duración de un proceso infeccioso, unas 2 semanas, se mantienen síntomas como el dolor o la dificultad para respirar, hablar o tragar o existe un crecimiento de los ganglios linfáticos del cuello, es importante consultar con el otorrinolaringólogo.

Por otro lado, es importante visitar a este especialista siempre que exista una disfonía que dure más de 2 semanas para que pueda determinar el origen del problema mediante distintas exploraciones de la laringe, más allá de los cuadros infecciosos mencionados.

Cómo prevenir las infecciones de garganta

Existen una serie de cuidados que pueden contribuir a reducir los factores de riesgo que predisponen a sufrir algunas de las patologías más habituales de la garganta y que, por tanto, sirven como medidas de prevención. Entre ellas se encuentran:

  • Seguimiento de una dieta sana y equilibrada: el aporte de nutrientes ricos en vitaminas y minerales ayudará al sistema inmunológico a estar fortalecido frente al ataque de virus y bacterias causantes de infecciones de garganta.
  • No fumar: el tabaco es un agente irritante de la faringe y la laringe y, por tanto, debilita sus mucosas y las deja más desprotegidas frente a la acción de agentes infecciosos.
  • Abundante hidratación: es importante mantener hidratada la garganta para facilitar la eliminación de gérmenes, además de proteger la mucosa frente a los mismos.
  • Medidas de higiene adecuadas: se recomienda taparse la boca con un pañuelo desechable al estornudar o toser, lavar las manos con frecuencia y no compartir ciertos útiles para evitar el contagio.
  • Evitar el alcohol: al igual que sucede con el tabaco, el alcohol también actúa como irritante de las mucosas de la garganta y por tanto estas son más vulnerables al ataque de virus y bacterias.
  • Procurar un buen descanso: cuando la garganta y las cuerdas vocales descansan y no se fuerza la voz, están protegidas frente a las infecciones.
  • No automedicarse: se debe consultar con un profesional sanitario la conveniencia del tratamiento a seguir en función del origen de la infección.
  • Evitar el estrés: el estrés puede debilitar la garganta y hacerla vulnerable ante procesos infecciosos, por lo que hay que procurar una cierta relajación al organismo. 
¡Cuidado con el aire acondicionado!

¡Cuidado con el aire acondicionado!

El uso del aire acondicionado puede incrementar los problemas de garganta en verano, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Las variaciones bruscas de temperatura y humedad, por el contraste entre recintos cerrados con aire frío y las altas temperaturas de la calle, son las responsables de dichos problemas, que se detallan a continuación.

El aire frío y seco que expulsan este tipo de máquinas provoca una serie de alteraciones en los sistemas de defensa naturales de la nariz y la garganta. Así, los cilios pierden movilidad y la circulación normal de la mucosa se vuelve más lenta o incluso cesa, lo que también puede dar lugar a la aparición de sinusitis y otitis.

Por otro lado, también se genera un ambiente seco que aumenta el daño en estos mecanismos de defensa. Por el mismo mecanismo de aire seco y frío tiene lugar una inflamación del tejido faríngeo y da lugar a la denominada faringitis.

Los principales síntomas son la sequedad y constricción faríngea, a veces, sensación de quemazón, así como carraspeo y exudado que desencadena una tos pertinaz. Por otro lado, los cambios bruscos de temperatura pueden ocasionar inflamación de la mucosa laríngea y provocar laringitis, cuyos síntomas principales son la disfonía y la odinofagia.

Las medidas recomendadas por los otorrinolaringólogos para prevenir problemas de garganta durante el verano pasan por evitar el uso prolongado del aire acondicionado y los cambios bruscos de temperatura. Además, será preciso llevar a cabo una adecuada y constante hidratación, para hacer frente a la sequedad del ambiente y, si es posible, usar humidificadores. Por otro lado, también es importante el seguimiento de una dieta equilibrada y seguir medidas higiénicas para evitar los contagios, como el lavado de manos.