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Consejos para un uso correcto de la mascarilla

Consejos para un uso correcto de la mascarilla

La pandemia de COVID-19 ha traído consigo la necesidad de usar mascarilla para frenar la transmisión y evitar el contagio por aerosoles de persona a persona. Se trata de la principal medida a seguir, de hecho su uso es obligatorio, junto con el lavado frecuente de manos y el mantener la distancia social. Sin embargo, para que resulte efectiva frente al coronavirus y no suponga ningún otro problema derivado de su uso (dificultades en la voz, audición, etc.) es importante seguir una serie de consejos para usarla de forma correcta, como los siguientes:

  • Tener las manos limpias: es importante lavarse las manos antes y de ponérsela y de quitarla. La mejor forma de quitarla es cogiéndola por las tiras de sujeción, sin tocar la parte delantera. También hay que tener en cuenta que no se debe tocar mientras se lleva puesta para evitar que se descoloque o contamine.
  • Colocar bien la mascarilla: es importante que la mascarilla cubra la nariz, la boca y la barbilla por lo que debe poder ajustarse a la cara y no dejar ningún hueco de entrada para evitar la llegada de aerosoles a las vías respiratorias.
  • Usarla durante el tiempo adecuado: las mascarillas tienen un tiempo de duración de su protección, dependiendo del tipo. Las higiénicas son las más comunes entre la población y no deben utilizarse durante más de 4 horas. Además, si durante ese tiempo por algún motivo la mascarilla se ensucia, humedece o estropea, se deberá sustituir por otra. Solo se reutilizarán aquellas que estén indicadas para ello y siguiendo los consejos de lavado del fabricante.
  • Vocalizar y respirar bien: la mascarilla no debe ser un impedimento a la hora de hablar y escuchar de forma adecuada. Es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz. En profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores, es muy importante tener esto en cuenta para evitar disfonías y otros problemas en las cuerdas vocales.

Por otro lado, una mejor vocalización también facilitará la comprensión  y mejorará la eficacia del sonido permitiendo una mayor claridad de la voz. De esta forma, se facilita el entendimiento entre los hablantes. De hecho, según un estudio de GAES, el 45% de las personas de entre 70 y 80 años declara tener una mayor dificultad de compresión con el uso de la mascarilla.

En este sentido, cabe destacar las dificultades que el uso de mascarilla implica para las personas con sordera o hipoacusia, ya que impiden la lectura visual de los labios del interlocutor, algo fundamental para poder percibir los sonidos con mayor claridad. Desde la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España se está trabajando para conseguir la homologación de mascarillas transparentes para los interlocutores de un entorno próximo de personas con sordera y así poder facilitar su comunicación.

Desde la SEORL-CCC se insiste en la importancia de prestar atención y cumplir con las medidas establecidas por las autoridades sanitarias estatales y de cada comunidad autónoma para conseguir frenar la transmisión del virus. El uso de mascarilla es una barrera eficaz para conseguirlo, siempre que se haga un uso adecuado de la misma, y se acompañe de otras medidas de evitación. Para ello, el Ministerio de Sanidad ofrece en este apartado de su web diversos consejos:https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/ciudadania.htm

¿En qué consiste el tratamiento de la disfonía espasmódica?

¿En qué consiste el tratamiento de la disfonía espasmódica?

La disfonía espasmódica es un trastorno de la voz considerado una enfermedad rara ya que afecta a entre 3 y 4 personas de cada 100.000, según datos de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER). Su diagnóstico debe ser muy minucioso por parte del otorrinolaringólogo para que pueda valorar las distintas opciones de tratamiento que hay. Un trabajo reciente publicado en Auris, Nasus, Larynx confirma que afecta en mayor medida a mujeres y con un mayor predominio de iniciarse a una edad joven.

La disfonía espasmódica se caracteriza por unas contracciones involuntarias de la musculatura de las cuerdas vocales que dan lugar a espasmos en las mismas. Es por eso que lo más característico de las personas que lo sufren es la voz entrecortada o quebrada cuando suceden los espasmos. Sin estos, son capaces de emitir su voz de forma normal. Por lo general, supone un gran impacto en su calidad de vida al interferir en su forma de comunicarse con los demás.

El tratamiento de la disfonía espasmódica tiene como objetivo reducir los espasmos para mejorar la calidad de la voz y la comunicación de estas personas. Deberá hacerse de forma individualizada teniendo en cuenta las características del paciente.

En la actualidad el tratamiento que ha mostrado mejores resultados y el que es utilizado en la mayoría de los casos es la toxina botulínica. Consiste en inyectar la toxina en la musculatura de las cuerdas vocales con el objetivo de reducir la intensidad de los espasmos. Se repetirá de nuevo la infiltración en caso de que reaparezcan los espasmos. Se debe acompañar con tratamiento de rehabilitación de voz.

Las infiltraciones con toxina botulínica pueden acompañarse con una rehabilitación o reeducación vocal, en la que se harán una serie de ejercicios de respiración y vocales, que permitirán a las personas con disfonía espasmódica reducir los espasmos y producir el habla de forma normal.

También puede contemplarse el tratamiento psicológico adyuvante, ya que se trata de un trastorno que tiene un componente psicológico. Por un lado, el estrés y la ansiedad de la vida diaria pueden influir en la frecuencia de espasmos que sufre la persona y, al mismo tiempo, los espasmos y el propio trastorno disfónico puede generar situaciones de estrés ante las dificultades de comunicarse con sus relaciones sociales, familiares o personales. En todo caso, la terapia debe ser un complemento al tratamiento de base de la disfonía espasmódica y no llevarse a cabo de forma aislada pues no se obtendrían los resultados deseados.

En cuanto al tratamiento farmacológico, hay que partir de la base de que no existe ningún medicamento que cure la disfonía espasmódica.

Algunos consejos para cuidar la voz

En general, y en particular para las personas con disfonía espasmódica, desde la SEORL-CCC se recomiendan los siguientes consejos para cuidar la voz:

  • No hablar ni forzar la voz, sobre todo si se tiene un catarro o una infección de garganta.
  • Evitar entornos con humos o contaminados, así como el aire acondicionado
  • Evitar el alcohol y el tabaco
  • Hidratar bien las cuerdas vocales tomando mucho líquido, sobre todo agua
  • Hablar de forma articulada y abriendo bien la boca, sin tensionar el cuello
  • Evitar hablar de forma continuada durante un tiempo prolongado
  • Proporcionar a la voz un buen descanso durmiendo el número de horas aconsejado.
  • No automedicarse y acudir al otorrinolaringólogo ante problemas en la voz persistentes.

La disfonía espasmódica, un trastorno más común en mujeres

La disfonía espasmódica es un trastorno de la voz incluido en el grupo de distonía focal que afecta sobre todo a mujeres en edades comprendidas de entre 30 y 50 años. Se caracteriza por contracciones involuntarias de la musculatura de las cuerdas vocales que producen espasmos en las mismas. Como consecuencia estas personas producen una voz característicamente quebrada, o entrecortada, en ocasiones ronca, tensa durante los espasmos, pero tienen una voz normal cuando éstos no están presentes.  Aunque es un trastorno poco frecuente puede afectar de manera notable a la calidad de vida al influir en la capacidad para comunicarse. En el siguiente enlace puedes escuchar cómo suena una voz con disfonía espasmódica.

Según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) la disfonía espasmódica afecta a 3-4 personas por cada 100.000 habitantes y se estima que en España puede haber entre 15.000 y 20.000 pacientes. Estas personas experimentan contracciones involuntarias de los músculos de la laringe, y en algunos casos, presentan dolor. Como consecuencia de esas contracciones, la persona puede experimentar, además de los síntomas señalados, sensación de esfuerzo vocal, cambios bruscos en el tono de voz o  timbre nasal, entre otros. Las distonías pueden presentarse también en otras regiones del cuerpo, como contracturas en el abdomen o dolor durante la deglución.

Cuando el paciente empieza a notar los primeros síntomas, estos suelen ser leves y aparecen de forma esporádica. Sin embargo, con el tiempo pueden empeorar y hacerse más frecuentes, sobre todo si la persona tiene más situaciones de estrés, está más cansada o tensa. De igual forma, puede mejorar si la persona ríe o llora.

Causas de la disfonía espasmódica

Las causas de la disfonía espasmódica aún se desconocen. En ciertos casos se ha manifestado una posible coincidencia con infecciones de las vías respiratorias superiores, períodos de uso excesivo de la voz o estrés. Se ha relacionado con alteraciones en las regiones cerebrales encargadas del control de los movimientos.

El diagnóstico de la disfonía espasmódica es considerado difícil por los expertos y debe ser realizado por un especialista en voz, como el otorrinolaringólogo, que se ocupará de evaluar el estado de las cuerdas vocales y detectar posibles alteraciones en la voz y el habla. Además, conviene que intervengan especialistas en neurología, cuando además de síntomas vocales, presente alteración en otras regiones.

Tratamiento de la disfonía espasmódica

La disfonía espasmódica no tiene en la actualidad un tratamiento curativo, por lo que las terapias van encaminadas a la mejoría en la producción de voz y del habla. En cualquier caso, debe ser individualizado y acorde con las necesidades del paciente.

En ese sentido, la inyección de toxina botulínica en las cuerdas vocales es el tratamiento que ha demostrado mejores resultados en la actualidad, por encima del tratamiento farmacológico.

La toxina botulínica disminuye la contracción del músculo, reduciendo así el número e intensidad de los espasmos, mejora la calidad de la voz, y por lo tanto la calidad de vida. Éste tratamiento debe ser realizado por un laringólogo con experiencia y bajo neuro-monitorización. Lo ideal es que este tratamiento vaya unido a la rehabilitación de voz para optimizar el resultado, sobre todo en aquellos casos en los que el trastorno pueda afectar a la situación laboral de la persona que lo padece. Las técnicas de reeducación vocal ayudarán a mejorar la fonación y disminuir los síntomas. Por otro lado, también puede ser conveniente recibir atención psicológica.

¿Cómo se clasifica la disfonía espasmódica?

Según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) la disfonía espasmódica afecta a 3-4 personas por cada 100.000 habitantes y se estima que en España puede haber entre 15.000 y 20.000 pacientes. Sus causas aún son desconocidas pero se cree que puede haber una relación con alteraciones en los ganglios basales o por una coincidencia con infecciones de las vías respiratorias superiores, períodos de uso excesivo de la voz o estrés.

La disfonía espasmódica se clasifica como disfonía espasmódica en aducción, la que afecta principalmente a los músculos tiroaritenoideos, siendo ésta la forma de presentación más frecuente, hasta el 90% de los casos aproximadamente, y en abducción, si los espasmos se producen en el músculo cricoaritenoideo posterior. La afectación puede ser mixta.

La valoración perceptual es básica en el diagnóstico, y se pueden encontrar, entre las características principales, una voz entrecortada, “enganches” vocales, tensión vocal, que puede ser prolongada o intermitente, y sin una frecuencia rítmica, característica que le diferencia de los temblores vocales, de los cuales puede llegar a ser complicado diferenciarlas si no se cuenta con la experiencia adecuada.

También puede tratarse de una voz aérea intermitente, cuando los espasmos producen la abducción de las cuerdas vocales.

Suelen presentar las pausas de voz en sonidos determinados como la “p” y “t” seguidos de alguna vocal, tanto en aducción como en abdución.

Durante la exploración laringoscópica, observaremos los siguientes signos en la disfonía espasmódica:

  • De aducción: aducción glótica brusca, intensa, arrítmica, con cortes de voz.
  • De abducción: abducción glótica nítida, brusca, incongruente, con cortes de voz.

Diagnóstico y tratamiento de la disfonía espasmódica

Su diagnóstico es difícil y debe ser realizado por un especialista en voz, como el otorrinolaringólogo que se encargará de la evaluación de las cuerdas vocales y de detectar posibles alteraciones en la voz y el habla. Por otro lado, cuando además haya presencia de alteraciones en otras regiones puede ser necesaria la intervención de especialistas en neurología.

En la actualidad la disfonía espasmódica no tiene un tratamiento curativo y las terapias deberán ir encaminadas a tratar de mejorar la producción de la voz y el habla. En cualquier caso, el otorrinolaringólogo deberá procurar que el tratamiento sea individualizado y acorde con las necesidades del paciente.

En ese sentido, el tratamiento que ha demostrado mejores resultados hasta el momento es la inyección de toxina botulínica en las cuerdas vocales. El empleo de esta técnica ha resultado ser más eficaz que el tratamiento farmacológico, aunque algunos pacientes afirman sentir mejoría con determinados medicamentos como benzodiacepinas, posiblemente porque contribuyen a reducir el estrés, como ocurre en el caso del alcohol.

La inyección de toxina botulínica es un procedimiento que se realiza en consulta y en el que interviene un equipo formado por un otorri­nolaringólogo y un neurofisiólogo. Con esto se consigue realizar el diagnóstico electromiográfico y el tratamiento en el mismo acto, y de forma más precisa.

Se inyecta a nivel de los músculos tiroaritenoideos en caso de disfonía espasmódica en aducción, y los músculos cricoaritenoideos posteriores en los casos en en los que haya sospecha de una disfonía espasmódica en abducción.

La toxina botulínica produce una denervación química del complejo aductor del tiroaritenoideo-cricoaritenoideo lateral en el caso de las aductoras, y del cricoaritenoideo posterior en las disfonías espasmódicas de abducción, disminuyendo así los el número e intensidad de los espasmos, mejora la calidad de la voz, la fluencia de la misma, la capacidad de comunicación y, por lo tanto, la calidad de vida.

Debido al efecto limitado en el tiempo de la toxina botulínica, éste tratamiento suele repetirse cuando los síntomas vuelven a ser limitantes sobre todo en aquellos casos en los que el trastorno pueda afectar a la situación laboral de la persona que lo padece. El intervalo entre las infiltraciones es variable.

El tratamiento debe incluir la rehabilitación de voz para optimizar el resultado. Las técnicas de reeducación vocal ayudarán a mejorar la fonación y disminuir los síntomas. Por otro lado, también puede ser conveniente recibir atención psicológica.

La SEORL-CCC elabora el Manual de Evaluación del Paciente con Disfonía

La SEORL-CCC elabora el Manual de Evaluación del Paciente con Disfonía

La Comisión de Laringología de la SEORL-CCC ha presentado el Manual de Evaluación del Paciente con Disfonía durante el pasado Congreso de la sociedad. La guía tiene como objetivo facilitar la labor del otorrinolaringólogo para el tratamiento de los pacientes con problemas de voz. “La disfonía es uno de los síntomas más comunes y alcanza hasta el 75% de prevalencia en grupos de riesgo específico como los docentes”, explica la doctora Isabel García López, su coordinadora, en el manual. Dado que a día de hoy la laringología es una parte de la especialidad en pleno auge, cada vez se va acumulando un mayor conocimiento sobre los aspectos fisiológicos y patológicos de la laringe.

La última guía al respecto que los otorrinolaringólogos españoles habían creado, data del año 2002. Este nuevo documento tiene un enfoque más práctico y con un contenido actualizado. El objetivo es facilitar la labor al profesional para que encuentre de una forma estructurada y útil las cuestiones principales y que le ayuden a  establecer un buen diagnóstico.

El manual se divide en cuatro grandes apartados: historia clínica y valoración perceptual; análisis acústico y análisis aerodinámico; endoscopia laríngea y electromiografía laríngea y exploración quirúrgica. Cada apartado se subdivide en distintos epígrafes muy concisos para guiar al especialista en una mejor forma de proceder, diagnosticar y tratar a sus pacientes.

La disfonía es un trastorno o alteración de la fonación debido a una anomalía de la vibración de las cuerdas vocales. La causa más habitual es un uso excesivo de la voz o un mal uso, pero también pueden influir factores como el alcohol y el tabaco. Cuando superan los 15 días de duración, las disfonías pueden esconder otras enfermedades como pólipos o nódulos e incluso de más gravedad como un cáncer de laringe. Esta nueva guía sirve para que el otorrinolaringólogo, con todos los datos clínicos del paciente, optimice mejor sus recursos para que tanto el diagnóstico como el tratamiento sean los más adecuados.

La disfonía, el problema más común en los profesores

La disfonía, el problema más común en los profesores

Los profesores, como profesionales de la voz, pueden desarrollar patologías, como la disfonía, en relación al mal uso o abuso de su principal herramienta de trabajo, la voz.  Esto hace que los trastornos de la voz sean un motivo frecuente de baja laboral entre personal docente. Es por eso que, la SEORL-CCC recomienda a los docentes seguir unos hábitos para favorecer un buen uso de la voz y una correcta técnica vocal.

Un estudio publicado en The Annals of Otology, Rhinology and Laryngology confirma que los profesores tienen tres veces más posibilidades de presentar fatiga vocal y más del triple de tener molestias físicas de la voz. En el caso de las mujeres, ellas tienen más probabilidades de padecer disfonía. Además, según un ranking elaborado por la SEORL-CCC, los maestros de infantil, que tienen alumnos de entre uno y cinco años, son los profesionales que más patologías de la voz sufren.

La disfonía se caracteriza por el cambio de la voz debido a una anomalía en la vibración de la mucosa de las cuerdas vocales. La alteración del timbre vocal es el síntoma más frecuente en estas patologías. Las principales causas son, por un lado, el abuso vocal y, por otra, el mal uso vocal. También puede deberse a trabajar en un ambiente muy ruidoso, tener estrés laboral, no descansar la voz o a hábitos como el consumo de tabaco o alcohol. Los profesores que la sufren suelen sentir molestias al hablar, fatiga vocal, malestar que provoca carraspeo o ineficacia vocal, dificultad para proyectar la voz y además suelen necesitar hacer un gran esfuerzo para comunicarse con sus alumnos.

Algunos consejos que pueden seguir los profesores para evitar las disfonías incluyen aprender a hacer un buen uso de la técnica vocal con ayuda de un profesional experto y seguir una serie de hábitos de higiene de la voz. Entre ellos se incluyen hablar en un volumen bajo, evitando los gritos,  comunicarse por encima de los demás para no hacer un sobreesfuerzo, evitar los ambientes ruidosos y el carraspeo. Además, será necesario beber mucho líquido, sobre todo agua para hidratar las cuerdas vocales, teniendo en cuenta que las bebidas estén a una temperatura adecuada, ni muy frías ni muy calientes. Se recomienda también evitar agentes irritantes como los cambios bruscos de temperatura, el aire acondicionado, el humo o el polvo, el tabaco y el alcohol. Será preciso también procurar un mínimo descanso y no pasar más de cuatro horas seguidas hablando. Por último, los profesionales de la voz como los profesores, deben someterse a controles periódicos para detectar posibles patologías en caso de presentar los síntomas detallados previamente.

 

Recomiendan no automedicarse ante una disfonía

Recomiendan no automedicarse ante una disfonía

Con motivo del Día Mundial de la Voz, que se celebra el 16 de abril, la SEORL ha recordado a importancia de estar alerta de cualquier trastorno que afecte a la voz y recomienda no automedicarse ante una disfonía sin que se hayan revisado antes las cuerdas vocales mediante una laringoscopia. La SEORL recuerda acudir al otorrinolaringólogo ante una disfonía de más de siete días, sobre todo si se es fumador o profesional con alta demanda vocal como cantantes, profesores u otros. Para su celebración, la Comosión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL organizó la jornada Mira tu voz en la que se debatió el Consenso sobre disfonía elaborado por la Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello.

La disfonía afecta a casi un tercio de la población en algún momento de sus vidas y se caracteriza por exigir un esfuerzo vocal que dificulta la comunicación y puede afectar a la calidad de vida de quienes la sufren. Por lo general, están asociadas a muchas enfermedades. Entre los principales factores de riesgo se encuentran, además del resfriado común, el uso excesivo, indebido y duradero de la voz; el reflujo ácido; la laringitis alérgica o el tabaco y ser fumador pasivo, entre otros. Las relacionadas con infecciones del tracto respiratorio superior, como los catarros, suelen desaparecer por si solas en torno a los 7 o 10 días. Sin embargo, si persiste después de ese tiempo, sobre todo si se consume tabaco, no existe antecedente de resfriado o gripe, si se tose sangre, si hay dificultad para tragar y/o dolor al hablar, o finalmente, si impide el desempeño de un trabajo, será preciso realizar una evaluación de la laringe mediante una laringoscopia. El tratamiento dependerá de la causa y consistirá en la mayoría de los casos en reposo vocal. En algunos casos, sobre todo si se es profesional de la voz, se realizará terapia de voz y en otros será precisa la cirugía.

Los problemas de voz se pueden evitar si se evitan aquellos factores que pueden contribuir a dañarla, sobre todo el tabaco. Además, será preciso evitar las bebidas que puedan contribuir a la deshidratación de la laringe como el alcohol o la cafeína, y procurar una hidratación abundante. Otros consejos para prevenir las disfonías recogidos en el consenso de la Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, son humidificar el hogar, no tomar comidas picantes, evitar el aclaramiento excesivo de la garganta o la tos, o intentar no usar la voz demasiado tiempo o muy fuerte.

 

Otorrinolaringólogos debaten los últimos avances en diagnóstico de patologías de voz

Otorrinolaringólogos debaten los últimos avances en diagnóstico de patologías de voz

La Comisión de Laringología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) organiza desde este jueves un Curso de Laringología en el Hospital Universitario La Paz en el que se debatirán las últimas novedades en diagnóstico de patologías de voz. El curso está acreditado por la Comisión de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias y contará con la presencia del prestigioso doctor, Peak Woo, próximo presidente de la Asociación Americana de Laringología.

Una de las principales novedades que se presentarán son las últimas técnicas en la exploración de las cuerdas vocales, como la videoendoscopia de alta velocidad, técnica aún no presente en los hospitales españoles. Gracias cámaras de alta velocidad permite observar la vibración de las cuerdas vocales a tiempo real. De esta manera se facilita el diagnóstico de mínimas alteraciones y sus causas, que pueden pasar desapercibidas con las exploraciones habituales. En este sentido, la doctora Isabel García López, presidenta de la Comisión de Laringología y organizadora del curso, ofrecerá una ponencia sobre lesiones intracordales como el sulcus, los quistes o las cicatrices. Se trata de lesiones difíciles de ver si no se realiza una exploración cuidadosa de laringe, con los medios adecuados y por parte de un profesional  con experiencia.

El doctor Woo, profesor clínico de Otorrinolaringología en el Icahn School of Medicine, dirigirá un taller de cirugía con los siguientes procedimientos quirúrgicos con laringe de animal: tiroplastia de medialización, aducción aritenoidea, abducción aritenoidea, laringoplastia de inyección y láser diodo.

La rehabilitación y reconstrucción de la voz ocupará también un lugar destacado en el curso donde se abordarán las nuevas técnicas quirúrgicas que permiten reconstruir los elementos de la laringe para mejorar la función tanto de la voz como de la deglución tras la cirugía del cáncer de laringe.

También estará presente la profesora Mara Behlau, fonoaudióloga, especialista en comunicación humana para particulares y empresas, procedente de Brasil, que abordará la terapia intensiva para pacientes con disfonía y otras técnicas.

Los pólipos y los nódulos, las afecciones más frecuentes en la laringe

Los pólipos y los nódulos, las afecciones más frecuentes en la laringe

La voz se produce por la vibración de las cuerdas vocales. Para que esto ocurra, el aire que procede de los pulmones se transforma en sonido cuando sale a través de la laringe –que es el órgano de fonación del ser humano. Como como consecuencia, mediante la articulación del sonido en las cavidades de resonancia (boca, la cavidad nasal y la faringe) se emiten fonemas y palabras. La voz es el instrumento, por excelencia, de la comunicación en el ser humano, gracias al cual se pueden expresar ideas, sentimientos, pensamientos o emociones. Sin embargo, la laringe puede sufrir alteraciones si se abusa o no se hace un buen uso de la voz. Y no solo eso, también pueden afectar a la voz factores como el tabaco, la contaminación, el alcohol o, incluso, el reflujo gástrico.

Dos de los problemas más comunes con los que se encuentran los otorrinolaringólogos son los pólipos y los nódulos laríngeos, afecciones que, en numerosas ocasiones, tienen un patrón profesional marcado. Así, es muy frecuente que acudan a la consulta por estos motivos los profesores, cantantes, comunicadores y, en general, cualquier persona que utilice la voz como herramienta principal en su trabajo. Sin embargo, no hace falta ser un profesional de estas características para padecerlas, el hecho de tener malos hábitos vocales puede provocar, en el futuro, que aparezcan.

La Sociedad Española de Otorrinolaringología define los pólipos como pseudotumores benignos, similares a las ampollas, que aparecen tras un proceso inflamatorio. Suelen crecer en una sola cuerda vocal, aunque se pueden dar en las dos. Por norma general, es más frecuente entre los 30 y los 50 años, sin existir un claro predominio entre hombres o mujeres. Cuando una persona tiene pólipos, tiene dificultad al hablar, voz entrecortada, sequedad, afonía, molestias o dolor de garganta. En ocasiones, algunos pacientes tienen la sensación de tener un cuerpo extraño en la laringe.

En cambio, los nódulos son engrosamientos localizados de la mucosa situados siempre en el punto nodular, es decir, en el borde libre del repliegue vocal. Se producen a causa de un abuso –como en las profesiones antes mencionadas–, o un mal uso vocal. Son parecidos a un callo y suelen crecer de forma simétrica, uno en cada cuerda vocal. Los nódulos son más frecuentes en las mujeres, debido al tamaño de las cuerdas –más cortas que las de los hombres–, entre los 20 y los 50 años. No obstante, también aparecen en la infancia. Según la SEORL, entre un 37% y un 78% de las disfonías infantiles son atribuibles a los nódulos vocales. Además, provocan una disfonía que se agrava de forma progresiva, y suele afectar más a los agudos. Otros síntomas son sequedad, esfuerzo al hablar o afonía.

Para diagnosticar tanto los pólipos como los nódulos, se utilizan técnicas como la laringoscopia indirecta, el nasofibroendoscopio y el monitor o la videoestroboscopia, con las que se pueden visualizar qué tipo de lesión tiene el paciente.

En cuanto al tratamiento, también hay diferencias. En el caso de los pólipos, se recurre a la fonocirugía, con la que se utiliza anestesia general. Antes de la cirugía se suele hacer terapia logopédica y después de la intervención se requiere reposo vocal durante, al menos, cuatro días. Posteriormente, será necesario reeducar la voz con rehabilitación y la ayuda de logopedas y foniatras. En cuanto a los nódulos, depende del tipo de lesión y de quien la padece. Si es un niño, se trata con reeducación vocal y aprendizaje de una buena técnica vocal. Los adultos, en un principio, deben mantener reposo vocal entre 10 y 15 días y, si el paciente no nota mejoría o si, por su actividad profesional, no puede cumplir al completo ese descanso se acompaña de rehabilitación logipédica. En el caso de no mejorar con el reposo ni con la logopedia, se recurriría a eliminar los nódulos con fonocirugía.

 

La Comisión de Laringología celebra un curso acreditado en marzo

La Comisión de Laringología celebra un curso acreditado en marzo

La Comisión de Laringología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) celebrará un curso del 15 al 17 de marzo de 2018 en el Hospital Universitario La Paz. Esta actividad está acreditada por la Comisión de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias. El programa preliminar del mismo ya está disponible aquí.

Durante el curso habrá talleres de videoendoscopia de la deglución, videofluoroscopia y esofagoscopia transnasal, análisis acústico y estroboscopia. Además, se incluirán ponencias sobre la evaluación logopédica de la disfagia y de la voz, el manejo diagnóstico de lesiones que afectan a la vibración vocal o de la disfonía en profesionales de la voz. Habrá varios apartados dedicados a la cirugía de la laringe como la microcirugía, fonocirugía de lesiones de borde libre o de lesiones congénitas, así como de la parálisis laríngea bilateral.

El curso contará con dos profesores internacionales invitados. Por un lado, tendrá la presencia del doctor Peak Woo, profesor clínico de Otorrinolaringología en el Icahn School of Medicine. Además, estará Mara Behlau, Fonoaudióloga, Especialista en Comunicación humana para particulares y empresas, procedente de Brasil.

Para realizar las inscripciones y tener más información pincha aquí.