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Día Mundial de la Voz: Claves para evitar disfonías al usar mascarilla

Con motivo del Día Mundial de la Voz que se celebra el 16 de abril, la SEORL-CCC recuerda que para evitar disfonías y otros trastornos de la voz al usar mascarillas es fundamental no forzar la voz. Además, advierte de que las mascarillas son indispensables para evitar el COVID-19 y que es el mal uso de la voz al llevarlas lo que puede perjudicarnos. Un estudio reciente publicado en Journal of Voice concluye que el uso de mascarilla puede inducir hacia la necesidad inconsciente de aumentar el esfuerzo vocal, lo que, con el tiempo, puede incrementar el riesgo de desarrollar disfonía funcional. El lema de este año es ‘Un mundo, muchas voces’ y por ello la SEORL-CCC ha preparado varios vídeos con distintos profesionales de la voz.

Entre los consejos para hacer un buen uso de la voz con la mascarilla desde la Comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la SEORL-CCC se destaca la importancia de controlar el volumen y evitar forzar la voz para sentirse escuchado. Todo esto, además de repercutir en la capacidad respiratoria, puede tener consecuencias para las cuerdas vocales y causar molestias como ronqueras o disfonías. Para facilitar la escucha y la comunicación oral con el uso de mascarilla sin dañar la voz, es necesario respirar de forma cómoda y calmada, sin utilizar el aire residual y sin sensación de ahogo, vocalizar bien y hablar claro y lento para evitar tener que repetir. Por otro lado, para evitar el carraspeo por una garganta reseca al llevar la boca tapada, es aconsejable tragar saliva y estar bien hidratado para no realizar movimientos fuertes o violentos.

Es también importante conocer el aparato fonador de cada uno para acomodar a este el uso que se hace de la voz, sin esfuerzos y procurando hacer descansos. Así, se recomienda descansar la voz haciendo períodos de silencios de 15-20 minutos 2 o 3 veces al día, limitar en la medida de lo posible el uso del teléfono, y no hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2. Estos cuidados son aún más necesarios en profesionales como los profesores, locutores de radio, cantantes, actores, teleoperadores e incluso en los profesionales sanitarios, en los que su es la carta de presentación ante sus pacientes debido a que los sistemas de protección frente a la COVID-19 les cubren por completo. En este sentido, pueden ser recomendables unas mascarillas frente a otras cuando la comunicación hablada es una prioridad. Así, otro estudio publicado también en Journal of Voice señala que las mascarillas quirúrgicas desechables tienen una influencia menor sobre las propiedades acústicas del habla que otro tipo de mascarillas.

También se aconseja evitar las aglomeraciones, sobre todo para reducir las posibilidades de contagio, pero también para evitar hablar gritando por el ruido. Además, se debe huir de ambientes secos, cargados de humo o polvorientos para proteger las cuerdas vocales.

Decálogo de consejos para cuidar la voz

La SEORL-CCC recomienda el siguiente ‘Decálogo de consejos para cuidar la voz’:

  1. No hablar en ambientes ruidosos. No se debe hablar sobre un fuerte ruido ambiental, pues es un comportamiento de abuso vocal. Algunas alternativas pueden ser: hablar de frente al interlocutor, articular más de lo habitual y hablar claro y lento para evitar repetir.
  2. No fumar. El tabaco es un factor irritante para la laringe. El humo pasa entre las cuerdas vocales y predispone para que aparezcan lesiones benignas como edemas o pólipos. Además, es la principal causa de cáncer de laringe.
  3. No chillar ni hablar gritando puesto que es un comportamiento de esfuerzo vocal. Debemos acomodar nuestro uso de la voz a nuestras posibilidades reales y conocer las posibilidades de nuestro aparato fonador para saber hasta dónde se puede llegar sin realizar esfuerzo. En general, se debe descansar la voz haciendo periodos de 15-20 minutos de silencios dos o tres veces al día, limitar el uso del teléfono y evitar interrumpir a otros, entre otras medidas. En general, no se debe hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2 horas.
  4. Vocalizar y respirar bien: es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz, sobre todo en profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores.
  5. Hidratarse correctamente: beber unos dos litros de agua diarios para que la mucosa que recubre a las cuerdas vocales esté bien hidratada.
  6. Descansar de forma adecuada. La fatiga corporal se refleja en la voz. Se debe descansar para obtener el máximo rendimiento vocal. Hay que dormir más de seis horas, y descansar antes de utilizar mucho la voz, especialmente en los profesionales de la voz.
  7. No utilizar el aire pulmonar residual al hablar. Nunca se debe hablar con el resto final de aire y sentir sensación de ahogo. Es un comportamiento de esfuerzo. Esto ocurre cuando se marcan las venas del cuello al hablar.
  8. Evitar los irritantes laríngeos como el humo y las áreas polvorientas. Evitar, también, hablar en ambientes muy secos: la sequedad ambiental quita protección a las cuerdas vocales. Es conveniente utilizar un humidificador, evitar los ambientes con mucha calefacción o aire acondicionado, abrir y ventilar las habitaciones para renovar el aire.
  9. No carraspear. El carraspeo es un comportamiento de esfuerzo traumático para las cuerdas vocales. Es un movimiento fuerte y violento. Algunas alternativas para evitarlo pueden ser: tragar saliva, beber pequeños sorbos de agua, realizar una tos sorda (sin juntar las cuerdas vocales).
  10. Realizar controles periódicos de la voz, con el otorrinolaringólogo o con el foniatra. Y consultar siempre que una disfonía se mantenga más de 15 días, sin estar acatarrado.
El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

El virus SARS-CoV-2 podría dañar el nervio auditivo

La sordera súbita podría ser una complicación excepcional del COVID-19, debido al daño que puede provocar el virus SARS-CoV-2   sobre el nervio auditivo. Es una de las conclusiones de una revisión bibliográfica realizada por varios miembros de la SEORL-CCC sobre los casos de sordera súbita registrados vinculados al COVID-19. Hasta el momento se han localizado 12 en todo el mundo, aunque se desconoce si la incidencia puede ser mayor. Por ello, la SEORL-CCC ha puesto en marcha un estudio retrospectivo y prospectivo para registrar los casos de sordera súbita relacionados con el virus SARS-CoV-2  detectados en España en 2020 y 2021.

La sordera súbita (SS) presenta una gran variabilidad entre diferentes países, así como una incidencia relativamente baja (<100 casos por cada 100.000 habitantes/año). Consiste en la aparición de una hipoacusia neurosensorial de al menos 30 dB en tres o más frecuencias consecutivas en la audiometría tonal que se instaura en menos de 72 horas. Aunque en la mayoría de los casos su causa es desconocida, se sabe que puede estar originada por una infección viral, oclusión vascular o mecanismos inmunológicos. Su consecuencia más evidente es el deterioro auditivo que puede ser persistente, pudiendo asociarse a tinnitus y vértigo, afectando a la calidad de vida de algunos pacientes de forma muy negativa.

El virus SARS-CoV-2 puede afectar a múltiples órganos, incluyendo el sistema nervioso central y periférico. Por un lado, provoca la liberación de citoquinas y puede inducir daño auditivo, endotelitis y afectación de la función microcirculatoria. Por otro, puede invadir el nervio coclear, causando una neuritis, o afectar a los tejidos blandos de la cóclea causando cocleitis. Así los explican en la revisión bibliográfica sus autores: los doctores Mª José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC , Carmelo Morales, Guillermo Plaza y Pablo Parente, estos últimos miembros de la Comisión Delegada de la SEORL-CCC. Además, la infección por el SARS-CoV-2 se ha asociado con complicaciones trombóticas, tanto arteriales como venosas (sobre todo estas últimas) que podrían contribuir al desarrollo de hipoacusia neurosensorial en algunos casos.

La revisión bibliográfica realizada por miembros de la SEORL-CCC permite concluir que la presencia de hipoacusia súbita en pacientes con COVID-10 es excepcional. Aunque no se puede descartar que los casos descritos estén enmarcados en una asociación al azar, dados los aspectos fisiopatológicos de la infección por el virus SARS-CoV-2,  la edad de los pacientes descritos hasta el momento y la forma de presentación en algunos de ellos, es probable que tengan relación con la propia enfermedad. Del total de artículos revisados, se han encontrado 12 pacientes con sordera súbita  e infección por el virus SARS-CoV-2. La mitad de los casos eran mujeres y no se ha encontrado relación entre la aparición de la sordera súbita y la gravedad  de la  COVID-19.

Registro de casos de sordera súbita en España

La SEORL-CCC ha puesto en marcha un registro español de casos de sordera súbita vinculados a COVID-19.  La propuesta es que a toda persona que entre en urgencias con una hipoacusia súbita  se le haga una PCR para descartar que tenga asociación con el virus SARS-CoV-2. Esto nos va a servir para afinar más en la etiología del registro de casos y para anotar los que estén asociados o no al COVID-19. De esta forma, además, también se proponen determinar la incidencia de sordera súbita en España, lo que les permitirá conocer mejor la enfermedad y poder analizar y comparar la respuesta a los diferentes tratamientos empleados.

Este estudio se  inició en los Servicios de Otorrinolaringología de cuatro hospitales españoles: H. Universitario de Fuenlabrada (Madrid), H. Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza), H. Marqués de Valdecilla (Santander) y H. Universitario de A Coruña. En la actualidad hay 70 hospitales españoles participando en el estudio aunque, desde la SEORL-CCC, se invita a participar a todos los hospitales del ámbito nacional.

Anosmia: la pérdida total del sentido del olfato

Anosmia: la pérdida total del sentido del olfato

La anosmia se define como la pérdida total del sentido del olfato y puede deberse a múltiples causas. Si bien es uno de los síntomas en pacientes con COVID-19, sobre todo en jóvenes, mujeres y no hospitalizados, otras infecciones respiratorias, como la del resfriado o la gripe, también pueden hacer perder la capacidad de oler. Así mismo, algunos traumatismos, enfermedades nasales como la rinitis alérgica o la rinosinusitis crónica con o sin poliposis, cirugías nasales previas, determinados fármacos o enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson o el Alzheimer pueden causar pérdida de la capacidad olfatoria.

El olfato desempeña un papel clave para la vida diaria de las personas, es considerado, como el gusto, un sentido químico que aporta información esencial del entorno. Influye en la selección de alimentos e ingesta de nutrientes al estar implicado en la regulación del apetito, en las relaciones interpersonales y en la detección de sustancias potencialmente tóxicas y peligrosas, por lo que sirve para alertar sobre determinados riesgos. Por ello, su pérdida puede suponer una frustración para la persona que la sufre al afectar, entre otras, a su capacidad para disfrutar de la comida, para identificar su propio olor personal, etc; lo que se traduce en un impacto significativo en la calidad de vida.

Patologías con alteración del olfato

El sentido del olfato se asocia a la edad, de tal forma que a media que se cumplen años va disminuyendo la capacidad olfatoria. Así, se calcula que esa disfunción está presente en el 20-30% de los individuos mayores de 65 años y puede aumentar hasta el 75% en mayores de 80 años, con mayor incidencia en los hombres. Además se estima que afecta casi el 90% de los pacientes diagnosticados de enfermedad de Alzheimer, Parkinson o algún tipo de demencia.

Más de la mitad de los pacientes con rinitis alérgica manifiestan algún grado de alteración del olfato, mientras la incidencia llega al 80% en los que sufren rinosinusitis crónica. Por su parte, el 7% de los traumatismos craneales se acompañan también de algún tipo de disfunción olfatoria.

A raíz de la pandemia de COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2 se ha visto como un gran número de pacientes sufre pérdida de olfato  y gusto debido a que el virus se sitúa en las vías respiratorias afectando al neuroepitelio olfativo. Además, se ha observado que puede causar manifestaciones neurológicas a través de mecanismos directos o indirectos, incluida la pérdida de olfato por daño del nervio olfatorio.

Tipos de alteraciones del olfato

Se llama normosmia al sentido normal del olfato y entre sus diferentes alteraciones se distinguen:

  • Hiposmia: es la disminución del sentido de olfato
  • Anosmia: es la pérdida total del sentido del olfato. La congénita supone el 3% de los casos y suele detectarse de forma aislada.
  • Parosmia: es cuando se realizan interpretaciones erróneas de la realidad en las que un olor agradable es percibido como desagradable.
  • Cacosmia: es la percepción de un olor desagradable ocasionado por estímulos originados en el organismo sin existencia de moléculas olorosas en el ambiente.
  • Fantosmia: es la percepción de un olor que no existe o que no está presente en el ambiente, como si fuera un olor fantasma de ahí su definición.

Diagnóstico y tratamiento de la anosmia

El otorrinolaringólogo realizará una serie de pruebas para valorar la afectación del sentido del olfato en los pacientes con sospecha. En primer lugar, desarrollará una historia clínica detallada para evaluar los antecedentes posibles de cirugías nasales, traumatismos, intoxicaciones o accidentes laborales.  Así mismo, serán necesarias pruebas de imagen y una endoscopia nasal.

Además, se realizará una olfatometría, un conjunto de pruebas que sirven para medir la capacidad olfativa y que consisten en exponer al paciente a una serie de olores con puntuaciones a distintas escalas para realizar un mapa sensorial. De esta manera el especialista puede evaluar la detección, identificación, discriminación y umbral del olfato. Para que funcione es necesaria la colaboración activa del paciente.

Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento dependerá del origen del problema. Así, se aplicarán glucocorticoides, tanto intranasales tópicos como sistémicos, para pacientes con rinosinusitis crónica. Por su parte, se emplearán antihistamínicos o corticoides tópicos en los afectados por la rinitis alérgica. También puede ser útil la vitamina A intranasal en la pérdida del olfato post infecciosa.

En pacientes con anosmia tras un proceso infeccioso o traumatismo en los que el problema persiste, la capacidad olfativa puede mejroar con la exposición repetida a diferentes odorantes.  A esta técnica se le  llama entrenamiento olfativo, un procedimiento seguro, con evidencia científica contrastada que permite obtener buenos resultados en aquellas personas con anosmia post viral.

La disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes graves de COVID-19

La disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes graves de COVID-19

La disfagia, un trastorno de la deglución que implica la dificultad para tragar, es una de las principales secuelas que sufren los pacientes con COVID-19 que han permanecido un periodo de tiempo prolongado ingresados, sobre todo tras las estancias en la UCI. De hecho, por lo general suele ser un trastorno presente en un 10% de los pacientes que son intubados por diferentes circunstancias. Es una de las conclusiones expuestas durante el 71º Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) celebrado de forma virtual.

La progresión de la enfermedad grave de la COVID-19 a menudo se asocia con el desarrollo de dificultad respiratoria aguda y puede requerir algún tipo de soporte respiratorio, incluida la intubación endotraqueal y la ventilación mecánica. Los pacientes intubados precisan de una nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica. Estas condiciones aumentan el riesgo de disfagia y aspiración. De hecho, según un trabajo publicado en la revista Dysphagia, en general, la prevalencia de disfagia aumenta en el 56% de los pacientes después de 48 h de tratamiento con intubación orotraqueal.

Las intubaciones prolongadas, el déficit de función pulmonar residual y la pérdida de masa muscular pueden producir dificultad para tragar. Pero también las afectaciones neurológicas que se han visto en muchos pacientes tras la COVID-19 pueden estar involucradas en el desarrollo de la disfagia. Un trabajo publicado en European Journal of Neurology apunta a que las diferentes complicaciones de la COVID-19 pueden resultar en daños en las funciones centrales y periféricas responsables de la deglución que conducen a la disfagia. El acto de tragar implica la coordinación de estructuras neurológicas centrales a nivel cortical, subcortical y del tronco del encéfalo, así como de nervios y músculos periféricos y hay ciertas complicaciones de la COVID-19 que afectan a  toda esta red, según se ha demostrado en diferentes investigaciones.

Por otro lado, en pacientes que precisan de una ventilación mecánica prolongada se debe realizar  una traqueotomía, en estos casos la complicación más frecuente es el edema laríngeo debido a que puede producirse abrasión de la mucosa, inflamaciones, hematomas o úlceras en las cuerdas vocales. Además, algunos autores han observado una tasa algo más elevada de déficits motores y7o sensitivos a nivel faríngeo o laríngeo.. Todo esto repercute en el riesgo de sufrir disfagia.

Factores de riesgo y consecuencias de la disfagia

Según la publicación de la revista Dysphagia, algunos factores que pueden predisponer a un aumento del riesgo de disfagia y aspiración después de la extubación son la edad y los cambios o trastornos en la voz, así como la insuficiencia cardíaca congestiva, el estado funcional del paciente, la duración de la estancia en el hospital o en la UCI, la hipercolesterolemia, haber necesitado múltiples intubaciones.

En pacientes intubados el tubo endotraqueal pasa a través de la cavidad oral, la orofaringe, la laringe y la tráquea, lo que deriva en un riesgo de lesión laríngea y traqueal, y en trastornos de la voz y en disfagia. La disfagia postintubación en pacientes graves se asocia con la duración de la ventilación mecánica, afecta de forma negativa a la vuelta a la ingesta oral y se relaciona también con hospitalización prolongada, según el trabajo mencionado.

Un trastorno de la deglución como la disfagia puede traer también consecuencias para el paciente: tendrá mayor riesgo de asfixia y de neumonía por aspiración, así como de un retraso en el retorno a la alimentación oral, de desnutrición y una disminución en su calidad de vida.

Diagnóstico y tratamiento de disfagia post COVID-19

El diagnóstico y tratamiento de pacientes con disfagia post-COVID-19 debe realizarse con extremo cuidado y con medidas de protección y seguridad ya que los procedimientos necesarios para la evaluación y diagnóstico de problemas en la deglución pueden implicar dispersión de aerosoles, con un elevado riesgo de contagio. Además es necesario realizar una detección temprana, entre el primer y quinto día después de la extubación, para reducir el riesgo de complicaciones, favorecer su alimentación y reducir el riesgo de desnutrición.

 

La SEORL-CCC crea una sección para trabajos de investigación en COVID-19

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha creado una sección en su página web con el objetivo de centralizar los trabajos de investigación sobre otorrinolaringología y COVID-19 en los que estén trabajando los otorrinolaringólogos.

Desde comienzos de la pandemia la SEORL-CCC creó el Comité COVID-19 y su correspondiente sección en la web con el objetivo de centralizar todos los documentos y protocolos de apoyo a los otorrinolaringólogos durante la pandemia para saber cómo actuar en las diferentes parcelas de la especialidad. Además, se han incluido recomendaciones de otras sociedades científicas.

Este comité se compone de los presidentes de diferentes comisiones de la SEORL-CCC en función de las distintas áreas de subespecialización y está coordinado por el doctor Pablo Parente, miembro de la Comisión Delegada.

Uno de los documentos más importantes elaborados por el Comité ha sido el protocolo para la realización de traqueotomías, el procedimiento quirúrgico más realizado durante la pandemia. Por otro lado, también se ha elaborado una estrategia para el manejo del paciente de ORL durante la fase de control.

Además, han incorporado diferentes protocolos sobre el manejo de pacientes durante la crisis de COVID-19: portadores de estoma, pediátricos y otológicos, así como medidas de seguridad e higiene en audiología.

 

Experiencia ORL durante la pandemia de COVID-19

Experiencia ORL durante la pandemia de COVID-19

Los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello han visto modificada su actividad asistencial habitual durante la pandemia de COVID-19. Así, uno de cada cinco ha cambiado su área de trabajo para atender a pacientes afectados por el virus SARS-VCo-2 en planta COVID, en urgencias o en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Esto demuestra la implicación de los ORL durante esta crisis sanitaria. No obstante, una encuesta realizada por la SEORL-CCC a más de 400 otorrinolaringólogos confirma que el 25% de los mismos ha participado en la atención a pacientes con la COVID-19 por lo que las necesidades asistenciales de los ORL no han sido desatendidas.

Por otro lado, la necesidad de disponer de espacios en los hospitales para atender a todos los pacientes, hizo que muchas plantas de ORL fueran ocupadas por pacientes con COVID-19. Así, el 35% de estas plantas solo tenían a estos pacientes.

Además, los servicios ORL modificaron su organización y actividad para adaptarse a la situación. Más de la mitad de las cirugías que han realizado han sido oncológicas y urgentes y uno de cada cuatro no ha tenido actividad en consultas, solo urgencias, cirugías y hospitalización ORL. Por último, para evitar la exposición tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios a la COVID-19, las consultas se han realizado a distancia en el 48% de los casos.

La traqueotomía, el procedimiento quirúrgico más realizado

La COVID-19, causada por el virus SARS-VCo-2, ha provocado una alta incidencia de insuficiencia respiratoria entre los pacientes más graves que ha conllevado el uso de ventilación mecánica hasta en un 15% de los casos. Así lo afirma el Consenso sobre traqueotomía en pacientes COVID-19 que ha firmado la SEORL-CCC, junto con la SEMICYUC (Sociedad de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias) y la SEDAR (Sociedad Española e Anestesiología y Reanimación).

Como consecuencia de ello, la traqueotomía ha sido un procedimiento quirúrgico realizado frecuentemente durante la crisis sanitaria, y, a su vez, el que más riesgo de contagio ha supuesto para el equipo sanitario encargado de realizarlas, debido a la necesaria proximidad a la vía aérea. De hecho, los otorrinolaringólogos han realizado más de 1.600 traqueotomías a pacientes con COVID-19 en más de 100 hospitales españoles, según datos del Grupo ORL Covid España. Todo ello ha motivado que los otorrinolaringólogos hayan sido uno de los grupos de profesionales sanitarios más afectados por el coronavirus. Así, según refleja la encuesta realizada por la SEORL-CCC, entre más de 400 profesionales, más de la mitad ha estado en cuarentena o ha dado positivo.

Se han realizado traqueotomías en pacientes afectados por la COVID-19 con insuficiencia respiratoria aguda que han precisado de ventilación mecánica durante un tiempo prolongado. El objetivo de la traqueotomía, además de facilitar la ventilación pulmonar y la limpieza de las secreciones respiratorias, es el de mejorar el bienestar del paciente e intentar acortar la dependencia de la ventilación mecánica y su estancia en la UCI. Un estudio reciente, aún pendiente de publicar, ha permitido observar como la traqueotomía ha permitido retirar la ventilación mecánica una media de 4 días después. Una vez retirada la traqueotomía y extraído el tubo o cánula, la abertura realizada para su colocación se cierra en la mayoría de los casos.

La traqueotomía facilita los cuidados y el manejo del paciente ingresado con ventilación mecánica. No obstante, durante la pandemia se han debido extremar las precauciones por el riesgo de exposición al contagio y la diseminación de la infección. Es por eso que estos pacientes han sido ubicados en zonas diferenciadas y a ser posible en habitaciones individuales. Es importante señalar que en estos pacientes la mascarilla debe colocarse sobre la nariz y sobre el traqueostoma,

En cuanto al personal encargado del manejo de estos pacientes, ha sido preciso el uso de equipos de protección recomendados, que incluyen protección respiratoria con mascarilla FPP2 o FFP3, protección ocular antisalpicaduras y uso de guantes, además de bata impermeable. Otras medidas han sido incluidas en el documento Recomendaciones para la realización de Traqueotomías en pacientes con COVID-19, elaborado por la SEORL-CCC.

La mayoría de los fármacos empleados para tratar la COVID-19 no son ototóxicos

La mayoría de los fármacos empleados para tratar la COVID-19 no son ototóxicos

La mayoría de los medicamentos empleados en el tratamiento de la infección del virus SARS-CoV2, causante de la COVID-19, no son ototóxicos, tal y como indica un informe de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Los medicamentos ototóxicos son aquellos que pueden causar daños en el oído. Por lo general, estos suelen aparecer por la administración de dosis elevadas de los mismos, durante periodos de tiempo prolongados. Estos fármacos se emplean en el tratamiento de infecciones graves o enfermedades del corazón y cáncer.

Hasta el momento, en los antivirales utilizados no se ha descrito ototoxicidad in vivo a excepción de lopinavir y ritonavir, de forma transitoria. Por su parte, tanto la azitromicina como la hidroxicloroquina pueden ser ototóxicas. El paracetamol, la metilprednisolona, el metamizol, el remdesivir, el ribavirin, la heparina y el tocilizumad, utilizados también para tratar la COVID-19 no son ototóxicos.

Fármacos habitualmente empleados en el tratamiento de la infección por SARS-CoV2

NO OTOTÓXICOS

PRECAUCIÓN

OTOTÓXICOS

Metilprednisolona

Paracetamol

Metamizol

Remdesivir

Ribavirin

Heparina

Tocilizumab

Paracetamol+Opiode

Lopinavir/Ritonavir

Hidroxicloroquina

Azitromicina

Azitromicina: se trata de un antibiótico de amplio espectro utilizado para tratar infecciones bacterianas como bronquitis, neumonía, otitis media o infecciones de la piel, entre otras. Durante la pandemia actual de COVID-19 se está utilizando en algunos pacientes en combinación con la hidroxicloroquina.

Pertenece al grupo de los macrólidos, los cuáles, en general, pueden producir ototoxicidad por afectación de la cóclea (el nervio auditivo y complejo olivar superior). Además, se piensa que factores como la edad, el deterioro cognitivo previo o alteraciones sistémicas concomitantes como la insuficiencia renal crónica, pueden incrementar la susceptibilidad del oído interno a la penetración de este fármaco. Este efecto es dosis y tiempo dependiente, lo que quiere decir que depende de cuánto y durante cuando se tome, aunque puede aparecer incluso tras tres días de tratamiento. En la mayoría de los casos, la pérdida de audición que produce es transitoria y esta suele recuperarse hasta alcanzar los niveles normales tras finalizar el tratamiento.

Hidroxicloroquina: se trata de un medicamento, con una estructura molecular similar a la quinina, que se utiliza para tratar la malaria, así como para reducir la inflamación en pacientes con artritis reumatoide y lupus. Como se ha señalado antes se está utilizando, por separado o en combinación con la azitromicina, para tratar la infección causada por el virus SARS-CoV2.

A partir del uso de hidroxicloroquina, se han descrito casos de hipoacusia, unilateral y bilateral, tanto reversible como irreversible, sobre todo tras tratamientos prolongados. La cloroquina ejerce unos mecanismos de ototoxicidad que incluyen daño de las células ciliadas, las neuronas, las células de soporte y atrofia de la estría vascular, ubicada en la parte externa del conducto coclear.

Tal y como destaca la Comisión de Otología de la SEORL-CCC en su informe, en el contexto actual de pandemia no es conveniente plantear una exploración audiométrica. Además, según los datos que se manejan, parece poco probable que un paciente presente hipoacusia con el tratamiento que se está administrando (200-400 mg/12h durante 5-10 días). Si esto ocurriera, se recomienda interrumpir el tratamiento y valorar la administración de corticoides. En cualquier caso, parece que la relación riesgo beneficio apoya la administración de hidroxicloroquina en la situación actual, incluso si el paciente tiene hipoacusia previa.

En cuanto al uso del paracetamol en altas dosis, no se ha descrito ototoxicidad en humanos con la utilización del paracetamol de manera aislada pero sí en combinación con opioides. Se piensa que estos fármacos podrían potenciar la toxicidad coclear de paracetamol, ya que estos no han demostrado ototoxicidad como única terapia.

Recomendaciones para los pacientes en las consultas de ORL durante la fase de control de la pandemia de COVID-19

Recomendaciones para los pacientes en las consultas de ORL durante la fase de control de la pandemia de COVID-19

Ante la proximidad de la fase de control de la pandemia, la SEORL-CCC ha elaborado unas recomendaciones para retomar la actividad asistencial en las consultas de otorrinolaringología, dirigida tanto a los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello, como a pacientes. Para la elaboración de estas medidas intermedias se han tenido en cuenta los estudios realizados hasta el momento y algunos datos disponibles:

  • Vías de transmisión del virus: las principales vías de transmisión del virus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19 son el contacto directo desde las manos o fómites (objetos o prendas) contaminados hacia las mucosas y las gotas de Flügge y las micropartículas que se expulsan de forma inadvertida por la boca y nariz al toser, estornudar, o incluso hablar en voz baja o espirar.
  • Riesgo de contagio de los profesionales sanitarios: los sanitarios representan hasta el 20% de la población general contagiada. Entre ellos destaca el especial riesgo de infección de los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello, debido a la cercanía de la vía aérea superior durante su actividad diaria. El 100 % de las exploraciones se efectúan con una separación menor a los 30 cm entre el médico y la vía aérea del paciente.
  • Pacientes asintomáticos: hay pacientes, seguramente la mayoría, que nunca han tenido ningún síntoma y que pueden ser, todavía a día de hoy, potencialmente contagiosos, por lo que no hay aún confirmación de cuántas personas han desarrollado anticuerpos contra el SARS-CoV-2.

 

Medidas para pacientes para la reapertura de consultas ORL

  • Información visual: se procurará incluir las normas de higiene de manos e higiene respiratoria ofrecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lugares estratégicos mediante carteles o folletos.
  • Uso de mascarilla sin válvula: se recomienda su uso para todos los pacientes y acompañantes, pues pueden ser portadores asintomáticos.
  • Uso de objetos personales: se recomienda evitar el uso de relojes, pulseras, y demás complementos que puedan suponer un foco para el reservorio de virus. También es recomendable acudir a la consulta con el pelo recogido.
  • Higiene y limpieza: se recomienda hacer uso de los dispensadores de solución hidroalcohólica antes y después de la estancia en el centro sanitario. El personal sanitario se ocupará expresamente de supervisar el lavado de manos del paciente dentro de la consulta. Además, deberá extremarse el cuidado con los residuos y hacer uso de los contenedores con pedal para su eliminación.
  • Mantener la distancia de seguridad: será importante mantener la distancia mínima de seguridad de al menos 2 m con las personas más cercanas, sobre todo en pasillos y salas de espera.
  • Acompañamiento: se recomienda que el paciente acuda solo al centro sanitario. En caso de requerir acompañante, solo se permitirá que sea uno y deberá permanecer en la sala de espera, salvo cuando no sea posible. Esto es para menores de edad, pacientes hipoacúsicos o personas dependientes.
  • Cribado: mediante contacto telefónico o antes de que el paciente entre en consulta (siempre manteniendo la distancia de seguridad), se le realizarán una serie de preguntas relacionadas con los síntomas asociados a la COVID-19, sobre todo a aquellas personas que han ido a trabajar o que viven en una residencia de mayores.
  • Ajuste de número de citas y horarios: con el fin de evitar la acumulación de pacientes en salas de espera y consultas, en función del centro sanitario, podría ser necesario readaptar el sistema de citas, reduciendo el número de citaciones simultáneas en consultas ORL e incluso ampliar el horario de atención o facilitar la teleconsulta.
  • Respeto al personal sanitario: será necesario que los pacientes cumplan de forma estricta con las recomendaciones establecidas por el centro sanitario, así como con las instrucciones aportadas por el personal facultativo, sobre todo durante las exploraciones y pruebas diagnósticas.

Actualización permanente: las recomendaciones elaboradas por la SEORL-CCC están sujetas a cambios propios del escenario asistencial, a la disponibilidad de recursos materiales y humanos y a la evidencia científica disponible. Además, serán adaptadas según las directrices aportadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (MSCBS).

Para más información: ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO DEL PACIENTE ORL DURANTE LA FASE DE CONTROL DE LA PANDEMIA POR EL COVID19

Varias sociedades científicas organizan un webinar sobre cáncer de cabeza y cuello y COVID-19

Este jueves 16 de abril tiene lugar un webinar sobre ‘Recomendaciones en el tratamiento multidisciplinar del cáncer de cabeza y cuello en el contexto de la pandemia por COVID 19’. Se trata de un encuentro organizado por la SEORL-CCC, el Grupo Español de Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello (GTTCC), el Grupo de Tumores de Cabeza y Cuello de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (GEORCC), la Sociedad Española de Cabeza y Cuello (SECYC) y la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (SECOMCYC).

Durante la sesión, que tendrá lugar a las 17 horas y a la que se podrá acceder mediante este enlace: view-w.tv/3-1479-23908/en, se abordarán distintos aspectos en relación al tratamiento de pacientes con tumores de cabeza y cuello durante la pandemia de COVID-19. Así, se debatirá sobre los sistemas de protección durante las exploraciones y el manejo de pacientes con traqueostomía. Así mismo, se analizará el tratamiento de la enfermedad oncológica en sus diferentes estadios, tanto quirúrgico como mediante radioterapia o quimioterapia.

Este webinar está dirigido a profesionales sanitarios y se puede acceder al programa pinchando aquí:

Programa webinar Cancer de Cabeza y Cuello y COVID19

Los otorrinolaringólogos, entre los profesionales sanitarios más afectados por el coronavirus

Los otorrinolaringólogos, entre los profesionales sanitarios más afectados por el coronavirus

Los otorrinolaringólogos tienen un riesgo único frente a la infección por el  coronavirus debido a la propia naturaleza de su especialidad. Así se desprende de un estudio reciente publicado en la revista Laryngoscope, en el que se ha comprobado que los otorrinolaringólogos se encuentran entre los profesionales sanitarios más afectados por el virus SARS-CoV-2 en la ciudad china de Wuhan. El análisis ha permitido comprobar que durante la fase inicial del brote se observaron tasas más altas de diseminación nosocomial del virus entre los otorrinolaringólogos debido a la alta carga viral en el tracto respiratorio superior. El trabajo ha sido realizado por el Departamento de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

El virus de SARS-CoV-2 se transmite por la propagación de gotas al estornudar, toser o hablar, a través de las cuales se transportan sus partículas. Debido a los procedimientos realizados habitualmente por los otorrinolaringólogos, estos tienen un riesgo mayor de exposición al coronavirus, por lo que es importante que extremen las medidas de precaución con el uso de equipos de protección adecuados.

El riesgo de los otorrinolaringólogos frente al SARS-CoV-2 es elevado durante la exploración de la vía aerodigestiva superior y en las intervenciones endoscópicas, debido a que durante estos procedimientos están expuestos directamente a la salida de aerosoles por la vía aérea superior y a que la carga viral del SARS-CoV-2 es mayor en la parte posterior de las fosas nasales, con independencia de si el paciente es sintomático o asintomático. Por ello, recomiendan utilizar el EPI apropiado y limitar el uso de sprays anestésicos y limitar las exploraciones e intervenciones a casos urgentes. Además, en caso de intervención, siempre será necesaria una prueba del paciente PCR negativa dentro de las 48 horas previas a la cirugía.

En cuanto al papel de la traqueotomía, sus indicaciones para tratar a pacientes con COVID-19 incluyen, tal y como indica también la SEORL-CCC, acceso a la vía aérea emergente y la posible necesidad de ventilación mecánica prolongada. Sin embargo, no hay, hasta el momento, unos protocolos establecidos que indiquen cuál es el momento óptimo para realizar la traqueotomía. Tampoco está claro qué técnica quirúrgica es la más adecuada. Si es necesario hacer la traqueotomía, siempre debe usarse un EPI y seguir una serie de pasos como la interrupción de la ventilación antes de entrar en la vía aérea, la relajación del paciente, evitar la succión y minimizar la cauterización, para evitar generar aerosoles. Siempre se colocará una cánula con balón.

Pacientes especiales en ORL

Además de incluir estas recomendaciones para los otorrinolaringólogos durante la pandemia, el trabajo señala varios grupos de pacientes a los que conviene realizar unas recomendaciones especiales:

  • Pacientes con traqueotomías previas: se recomienda que extremen las precauciones para evitar el contacto con las partículas contenidas en el aire. EL uso de filtros HME es recomendado.
  • Pacientes con apnea obstructiva del sueño: muchos pacientes con apnea obstructiva del sueño usan dispositivos CPAP o BiPAP durante la noche para facilitar su respiración durante el sueño. Debido al sellado incompleto de estos dispositivos el riesgo de propagación en el aire es mayor. Por lo que también deben tomar precauciones e, incluso, si es posible usar máscaras CPAP tipo casco que minimizan el riesgo.
  • Pacientes pediátricos: al menos el 1% de los pacientes registrados en China fueron niños menores de 10 años, pero hasta un 15% de ellos pueden ser asintomáticos, lo que evidencia su papel potencial en la transmisión comunitaria del virus. Por lo que es necesario que los otorrinolaringólogos sean conscientes de este riesgo, separen a sus pacientes en las salas de espera y garanticen una exhaustiva limpieza de la consulta entre cada paciente. Además, de aplazar aquellas consultas no urgentes e intentar hacer consultas por vía telemática.
  • Pacientes con cáncer de cabeza y cuello: los pacientes con cáncer tienen un riesgo elevado de síntomas graves como resultado de la exposición al SARS-CoV-2. Por ello, se sugiere estratificar los casos de cáncer de cabeza y cuello en función de la urgencia. Por otro lado, será preciso descartar la presencia de COVID-19 antes de proceder con tratamientos oncológicos, así como intentar minimizar el tiempo de contacto con el paciente durante los mismos.