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Consejos para un uso correcto de la mascarilla

Consejos para un uso correcto de la mascarilla

La pandemia de COVID-19 ha traído consigo la necesidad de usar mascarilla para frenar la transmisión y evitar el contagio por aerosoles de persona a persona. Se trata de la principal medida a seguir, de hecho su uso es obligatorio, junto con el lavado frecuente de manos y el mantener la distancia social. Sin embargo, para que resulte efectiva frente al coronavirus y no suponga ningún otro problema derivado de su uso (dificultades en la voz, audición, etc.) es importante seguir una serie de consejos para usarla de forma correcta, como los siguientes:

  • Tener las manos limpias: es importante lavarse las manos antes y de ponérsela y de quitarla. La mejor forma de quitarla es cogiéndola por las tiras de sujeción, sin tocar la parte delantera. También hay que tener en cuenta que no se debe tocar mientras se lleva puesta para evitar que se descoloque o contamine.
  • Colocar bien la mascarilla: es importante que la mascarilla cubra la nariz, la boca y la barbilla por lo que debe poder ajustarse a la cara y no dejar ningún hueco de entrada para evitar la llegada de aerosoles a las vías respiratorias.
  • Usarla durante el tiempo adecuado: las mascarillas tienen un tiempo de duración de su protección, dependiendo del tipo. Las higiénicas son las más comunes entre la población y no deben utilizarse durante más de 4 horas. Además, si durante ese tiempo por algún motivo la mascarilla se ensucia, humedece o estropea, se deberá sustituir por otra. Solo se reutilizarán aquellas que estén indicadas para ello y siguiendo los consejos de lavado del fabricante.
  • Vocalizar y respirar bien: la mascarilla no debe ser un impedimento a la hora de hablar y escuchar de forma adecuada. Es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz. En profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores, es muy importante tener esto en cuenta para evitar disfonías y otros problemas en las cuerdas vocales.

Por otro lado, una mejor vocalización también facilitará la comprensión  y mejorará la eficacia del sonido permitiendo una mayor claridad de la voz. De esta forma, se facilita el entendimiento entre los hablantes. De hecho, según un estudio de GAES, el 45% de las personas de entre 70 y 80 años declara tener una mayor dificultad de compresión con el uso de la mascarilla.

En este sentido, cabe destacar las dificultades que el uso de mascarilla implica para las personas con sordera o hipoacusia, ya que impiden la lectura visual de los labios del interlocutor, algo fundamental para poder percibir los sonidos con mayor claridad. Desde la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España se está trabajando para conseguir la homologación de mascarillas transparentes para los interlocutores de un entorno próximo de personas con sordera y así poder facilitar su comunicación.

Desde la SEORL-CCC se insiste en la importancia de prestar atención y cumplir con las medidas establecidas por las autoridades sanitarias estatales y de cada comunidad autónoma para conseguir frenar la transmisión del virus. El uso de mascarilla es una barrera eficaz para conseguirlo, siempre que se haga un uso adecuado de la misma, y se acompañe de otras medidas de evitación. Para ello, el Ministerio de Sanidad ofrece en este apartado de su web diversos consejos:https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/ciudadania.htm

¿Qué pruebas se realizan para diagnosticar la enfermedad de COVID-19?

¿Qué pruebas se realizan para diagnosticar la enfermedad de COVID-19?

El diagnóstico de la enfermedad COVID-19, provocada por el virus de SARS-CoV-2, es realizado en pacientes que sufren síntomas asociados a la misma (tos, disnea y fiebre, principalmente), mediante la prueba PCR o test rápidos. A continuación, se detalla en qué consisten cada una de ellas.

Pruebas PCR

La PCR que significa (por sus siglas en inglés) ‘Reacción en Cadena de Polimerasa’, es la prueba de referencia y permite detectar el ARN del virus. La prueba será positiva cuando en el análisis se detecte material genético del virus. Si la prueba es negativa pero existe una alta sospecha, será necesario realizar otra prueba que permita detectar la presencia o no del virus. La muestra del paciente se extrae mediante la toma de un exudado nasofaríngeo y los resultados se obtienen al cabo de unas horas.

Es una prueba, con alta especificidad y sensibilidad, que facilita el diagnóstico precoz de la enfermedad ya que permite detectar el virus en las primeras fases de la infección respiratoria.

Test rápidos para la detección de anticuerpos (Ac)

Estos test son más rápidos que el PCR y consisten en detectar los Ac producidos frente al virus, mediante una muestra sanguínea obtenida de la yema del dedo. También pueden detectar las proteínas del virus a través de las muestras respiratorias de los exudados nasofaríngeos. Además de permitir obtener los resultados en 10-15 minutos, son menos sencillas y pueden realizarse fuera del ámbito hospitalario, lo que permite hacerla en el domicilio de un paciente con alta sospecha de COVID-19.

Con el uso de estos test más sencillos se puede reducir la necesidad de pruebas PCR y usar éstas solo para confirmar los casos con Ac positivos y en aquellos pacientes con alta sospecha, que hayan dado negativo en el test de Ac.

Estos test son menos sensibles y específicos que la PCR y permiten conocer si el paciente está pasando la enfermedad (IgM positiva), no la está pasando (IgM e IgG negativas) o ya la ha pasado (IgG positiva).

Los síntomas de la enfermedad pueden a los 5-6 días del contagio, pero la prueba tiene un periodo de ventana de 3 a 7 días desde el contagio (período durante el cual existe un marcador relacionado con la enfermedad, pero aún no se puede detectar). Esto significa que el test puede dar negativo (IgM negativa) estando infectado, incluso con síntomas, si se realiza en ese periodo ventana. El test se va haciendo positivo progresivamente a lo largo de los días y a partir del 7º día del contagio es positivo en el 50%, a partir del 10º día en el 70% y en el 100% a partir de los 14 días. Por tanto, para la detección de la enfermedad, se recomienda su realización a los 5 días del comienzo de los síntomas (lo que corresponde a 10 días desde el contagio).  Si el Test es negativo debe repetirse a los 5 días si el paciente continúa con síntomas.

En la siguiente Tabla se observan las posibles situaciones que se pueden dar:

Resultado Significado clínico
PCR IgM IgG
Negativo
+ Periodo ventana
+ + Estadio precoz de la infección
+ + + Fase activa de la infección
+ + Fase final de la infección
+ Estadio precoz con falso negativo: PCR de confirmación
+ Infección curada y pasada
+ + Enfermedad en evolución: PCR de confirmación de curación

En la actualidad está establecida la realización de test rápidos de Ac en el ámbito hospitalario en pacientes con una alta sospecha, sin PCR o con PCR negativa y varios días de evolución desde la aparición de síntomas. Además, en el ámbito extrahospitalario se realizarían en personal de riesgo: residencias de ancianos, sanitarios, instituciones penitenciarias.