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Consejos para un uso correcto de la mascarilla

Consejos para un uso correcto de la mascarilla

La pandemia de COVID-19 ha traído consigo la necesidad de usar mascarilla para frenar la transmisión y evitar el contagio por aerosoles de persona a persona. Se trata de la principal medida a seguir, de hecho su uso es obligatorio, junto con el lavado frecuente de manos y el mantener la distancia social. Sin embargo, para que resulte efectiva frente al coronavirus y no suponga ningún otro problema derivado de su uso (dificultades en la voz, audición, etc.) es importante seguir una serie de consejos para usarla de forma correcta, como los siguientes:

  • Tener las manos limpias: es importante lavarse las manos antes y de ponérsela y de quitarla. La mejor forma de quitarla es cogiéndola por las tiras de sujeción, sin tocar la parte delantera. También hay que tener en cuenta que no se debe tocar mientras se lleva puesta para evitar que se descoloque o contamine.
  • Colocar bien la mascarilla: es importante que la mascarilla cubra la nariz, la boca y la barbilla por lo que debe poder ajustarse a la cara y no dejar ningún hueco de entrada para evitar la llegada de aerosoles a las vías respiratorias.
  • Usarla durante el tiempo adecuado: las mascarillas tienen un tiempo de duración de su protección, dependiendo del tipo. Las higiénicas son las más comunes entre la población y no deben utilizarse durante más de 4 horas. Además, si durante ese tiempo por algún motivo la mascarilla se ensucia, humedece o estropea, se deberá sustituir por otra. Solo se reutilizarán aquellas que estén indicadas para ello y siguiendo los consejos de lavado del fabricante.
  • Vocalizar y respirar bien: la mascarilla no debe ser un impedimento a la hora de hablar y escuchar de forma adecuada. Es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz. En profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores, es muy importante tener esto en cuenta para evitar disfonías y otros problemas en las cuerdas vocales.

Por otro lado, una mejor vocalización también facilitará la comprensión  y mejorará la eficacia del sonido permitiendo una mayor claridad de la voz. De esta forma, se facilita el entendimiento entre los hablantes. De hecho, según un estudio de GAES, el 45% de las personas de entre 70 y 80 años declara tener una mayor dificultad de compresión con el uso de la mascarilla.

En este sentido, cabe destacar las dificultades que el uso de mascarilla implica para las personas con sordera o hipoacusia, ya que impiden la lectura visual de los labios del interlocutor, algo fundamental para poder percibir los sonidos con mayor claridad. Desde la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España se está trabajando para conseguir la homologación de mascarillas transparentes para los interlocutores de un entorno próximo de personas con sordera y así poder facilitar su comunicación.

Desde la SEORL-CCC se insiste en la importancia de prestar atención y cumplir con las medidas establecidas por las autoridades sanitarias estatales y de cada comunidad autónoma para conseguir frenar la transmisión del virus. El uso de mascarilla es una barrera eficaz para conseguirlo, siempre que se haga un uso adecuado de la misma, y se acompañe de otras medidas de evitación. Para ello, el Ministerio de Sanidad ofrece en este apartado de su web diversos consejos:https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/ciudadania.htm

La disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes graves de COVID-19

La disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes graves de COVID-19

La disfagia, un trastorno de la deglución que implica la dificultad para tragar, es una de las principales secuelas que sufren los pacientes con COVID-19 que han permanecido un periodo de tiempo prolongado ingresados, sobre todo tras las estancias en la UCI. De hecho, por lo general suele ser un trastorno presente en un 10% de los pacientes que son intubados por diferentes circunstancias. Es una de las conclusiones expuestas durante el 71º Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) celebrado de forma virtual.

La progresión de la enfermedad grave de la COVID-19 a menudo se asocia con el desarrollo de dificultad respiratoria aguda y puede requerir algún tipo de soporte respiratorio, incluida la intubación endotraqueal y la ventilación mecánica. Los pacientes intubados precisan de una nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica. Estas condiciones aumentan el riesgo de disfagia y aspiración. De hecho, según un trabajo publicado en la revista Dysphagia, en general, la prevalencia de disfagia aumenta en el 56% de los pacientes después de 48 h de tratamiento con intubación orotraqueal.

Las intubaciones prolongadas, el déficit de función pulmonar residual y la pérdida de masa muscular pueden producir dificultad para tragar. Pero también las afectaciones neurológicas que se han visto en muchos pacientes tras la COVID-19 pueden estar involucradas en el desarrollo de la disfagia. Un trabajo publicado en European Journal of Neurology apunta a que las diferentes complicaciones de la COVID-19 pueden resultar en daños en las funciones centrales y periféricas responsables de la deglución que conducen a la disfagia. El acto de tragar implica la coordinación de estructuras neurológicas centrales a nivel cortical, subcortical y del tronco del encéfalo, así como de nervios y músculos periféricos y hay ciertas complicaciones de la COVID-19 que afectan a  toda esta red, según se ha demostrado en diferentes investigaciones.

Por otro lado, en pacientes que precisan de una ventilación mecánica prolongada se debe realizar  una traqueotomía, en estos casos la complicación más frecuente es el edema laríngeo debido a que puede producirse abrasión de la mucosa, inflamaciones, hematomas o úlceras en las cuerdas vocales. Además, algunos autores han observado una tasa algo más elevada de déficits motores y7o sensitivos a nivel faríngeo o laríngeo.. Todo esto repercute en el riesgo de sufrir disfagia.

Factores de riesgo y consecuencias de la disfagia

Según la publicación de la revista Dysphagia, algunos factores que pueden predisponer a un aumento del riesgo de disfagia y aspiración después de la extubación son la edad y los cambios o trastornos en la voz, así como la insuficiencia cardíaca congestiva, el estado funcional del paciente, la duración de la estancia en el hospital o en la UCI, la hipercolesterolemia, haber necesitado múltiples intubaciones.

En pacientes intubados el tubo endotraqueal pasa a través de la cavidad oral, la orofaringe, la laringe y la tráquea, lo que deriva en un riesgo de lesión laríngea y traqueal, y en trastornos de la voz y en disfagia. La disfagia postintubación en pacientes graves se asocia con la duración de la ventilación mecánica, afecta de forma negativa a la vuelta a la ingesta oral y se relaciona también con hospitalización prolongada, según el trabajo mencionado.

Un trastorno de la deglución como la disfagia puede traer también consecuencias para el paciente: tendrá mayor riesgo de asfixia y de neumonía por aspiración, así como de un retraso en el retorno a la alimentación oral, de desnutrición y una disminución en su calidad de vida.

Diagnóstico y tratamiento de disfagia post COVID-19

El diagnóstico y tratamiento de pacientes con disfagia post-COVID-19 debe realizarse con extremo cuidado y con medidas de protección y seguridad ya que los procedimientos necesarios para la evaluación y diagnóstico de problemas en la deglución pueden implicar dispersión de aerosoles, con un elevado riesgo de contagio. Además es necesario realizar una detección temprana, entre el primer y quinto día después de la extubación, para reducir el riesgo de complicaciones, favorecer su alimentación y reducir el riesgo de desnutrición.

 

La SEORL-CCC crea una sección para trabajos de investigación en COVID-19

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha creado una sección en su página web con el objetivo de centralizar los trabajos de investigación sobre otorrinolaringología y COVID-19 en los que estén trabajando los otorrinolaringólogos.

Desde comienzos de la pandemia la SEORL-CCC creó el Comité COVID-19 y su correspondiente sección en la web con el objetivo de centralizar todos los documentos y protocolos de apoyo a los otorrinolaringólogos durante la pandemia para saber cómo actuar en las diferentes parcelas de la especialidad. Además, se han incluido recomendaciones de otras sociedades científicas.

Este comité se compone de los presidentes de diferentes comisiones de la SEORL-CCC en función de las distintas áreas de subespecialización y está coordinado por el doctor Pablo Parente, miembro de la Comisión Delegada.

Uno de los documentos más importantes elaborados por el Comité ha sido el protocolo para la realización de traqueotomías, el procedimiento quirúrgico más realizado durante la pandemia. Por otro lado, también se ha elaborado una estrategia para el manejo del paciente de ORL durante la fase de control.

Además, han incorporado diferentes protocolos sobre el manejo de pacientes durante la crisis de COVID-19: portadores de estoma, pediátricos y otológicos, así como medidas de seguridad e higiene en audiología.

 

Experiencia ORL durante la pandemia de COVID-19

Experiencia ORL durante la pandemia de COVID-19

Los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello han visto modificada su actividad asistencial habitual durante la pandemia de COVID-19. Así, uno de cada cinco ha cambiado su área de trabajo para atender a pacientes afectados por el virus SARS-VCo-2 en planta COVID, en urgencias o en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Esto demuestra la implicación de los ORL durante esta crisis sanitaria. No obstante, una encuesta realizada por la SEORL-CCC a más de 400 otorrinolaringólogos confirma que el 25% de los mismos ha participado en la atención a pacientes con la COVID-19 por lo que las necesidades asistenciales de los ORL no han sido desatendidas.

Por otro lado, la necesidad de disponer de espacios en los hospitales para atender a todos los pacientes, hizo que muchas plantas de ORL fueran ocupadas por pacientes con COVID-19. Así, el 35% de estas plantas solo tenían a estos pacientes.

Además, los servicios ORL modificaron su organización y actividad para adaptarse a la situación. Más de la mitad de las cirugías que han realizado han sido oncológicas y urgentes y uno de cada cuatro no ha tenido actividad en consultas, solo urgencias, cirugías y hospitalización ORL. Por último, para evitar la exposición tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios a la COVID-19, las consultas se han realizado a distancia en el 48% de los casos.

La traqueotomía, el procedimiento quirúrgico más realizado

La COVID-19, causada por el virus SARS-VCo-2, ha provocado una alta incidencia de insuficiencia respiratoria entre los pacientes más graves que ha conllevado el uso de ventilación mecánica hasta en un 15% de los casos. Así lo afirma el Consenso sobre traqueotomía en pacientes COVID-19 que ha firmado la SEORL-CCC, junto con la SEMICYUC (Sociedad de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias) y la SEDAR (Sociedad Española e Anestesiología y Reanimación).

Como consecuencia de ello, la traqueotomía ha sido un procedimiento quirúrgico realizado frecuentemente durante la crisis sanitaria, y, a su vez, el que más riesgo de contagio ha supuesto para el equipo sanitario encargado de realizarlas, debido a la necesaria proximidad a la vía aérea. De hecho, los otorrinolaringólogos han realizado más de 1.600 traqueotomías a pacientes con COVID-19 en más de 100 hospitales españoles, según datos del Grupo ORL Covid España. Todo ello ha motivado que los otorrinolaringólogos hayan sido uno de los grupos de profesionales sanitarios más afectados por el coronavirus. Así, según refleja la encuesta realizada por la SEORL-CCC, entre más de 400 profesionales, más de la mitad ha estado en cuarentena o ha dado positivo.

Se han realizado traqueotomías en pacientes afectados por la COVID-19 con insuficiencia respiratoria aguda que han precisado de ventilación mecánica durante un tiempo prolongado. El objetivo de la traqueotomía, además de facilitar la ventilación pulmonar y la limpieza de las secreciones respiratorias, es el de mejorar el bienestar del paciente e intentar acortar la dependencia de la ventilación mecánica y su estancia en la UCI. Un estudio reciente, aún pendiente de publicar, ha permitido observar como la traqueotomía ha permitido retirar la ventilación mecánica una media de 4 días después. Una vez retirada la traqueotomía y extraído el tubo o cánula, la abertura realizada para su colocación se cierra en la mayoría de los casos.

La traqueotomía facilita los cuidados y el manejo del paciente ingresado con ventilación mecánica. No obstante, durante la pandemia se han debido extremar las precauciones por el riesgo de exposición al contagio y la diseminación de la infección. Es por eso que estos pacientes han sido ubicados en zonas diferenciadas y a ser posible en habitaciones individuales. Es importante señalar que en estos pacientes la mascarilla debe colocarse sobre la nariz y sobre el traqueostoma,

En cuanto al personal encargado del manejo de estos pacientes, ha sido preciso el uso de equipos de protección recomendados, que incluyen protección respiratoria con mascarilla FPP2 o FFP3, protección ocular antisalpicaduras y uso de guantes, además de bata impermeable. Otras medidas han sido incluidas en el documento Recomendaciones para la realización de Traqueotomías en pacientes con COVID-19, elaborado por la SEORL-CCC.

La mayoría de los fármacos empleados para tratar la COVID-19 no son ototóxicos

La mayoría de los fármacos empleados para tratar la COVID-19 no son ototóxicos

La mayoría de los medicamentos empleados en el tratamiento de la infección del virus SARS-CoV2, causante de la COVID-19, no son ototóxicos, tal y como indica un informe de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Los medicamentos ototóxicos son aquellos que pueden causar daños en el oído. Por lo general, estos suelen aparecer por la administración de dosis elevadas de los mismos, durante periodos de tiempo prolongados. Estos fármacos se emplean en el tratamiento de infecciones graves o enfermedades del corazón y cáncer.

Hasta el momento, en los antivirales utilizados no se ha descrito ototoxicidad in vivo a excepción de lopinavir y ritonavir, de forma transitoria. Por su parte, tanto la azitromicina como la hidroxicloroquina pueden ser ototóxicas. El paracetamol, la metilprednisolona, el metamizol, el remdesivir, el ribavirin, la heparina y el tocilizumad, utilizados también para tratar la COVID-19 no son ototóxicos.

Fármacos habitualmente empleados en el tratamiento de la infección por SARS-CoV2

NO OTOTÓXICOS

PRECAUCIÓN

OTOTÓXICOS

Metilprednisolona

Paracetamol

Metamizol

Remdesivir

Ribavirin

Heparina

Tocilizumab

Paracetamol+Opiode

Lopinavir/Ritonavir

Hidroxicloroquina

Azitromicina

Azitromicina: se trata de un antibiótico de amplio espectro utilizado para tratar infecciones bacterianas como bronquitis, neumonía, otitis media o infecciones de la piel, entre otras. Durante la pandemia actual de COVID-19 se está utilizando en algunos pacientes en combinación con la hidroxicloroquina.

Pertenece al grupo de los macrólidos, los cuáles, en general, pueden producir ototoxicidad por afectación de la cóclea (el nervio auditivo y complejo olivar superior). Además, se piensa que factores como la edad, el deterioro cognitivo previo o alteraciones sistémicas concomitantes como la insuficiencia renal crónica, pueden incrementar la susceptibilidad del oído interno a la penetración de este fármaco. Este efecto es dosis y tiempo dependiente, lo que quiere decir que depende de cuánto y durante cuando se tome, aunque puede aparecer incluso tras tres días de tratamiento. En la mayoría de los casos, la pérdida de audición que produce es transitoria y esta suele recuperarse hasta alcanzar los niveles normales tras finalizar el tratamiento.

Hidroxicloroquina: se trata de un medicamento, con una estructura molecular similar a la quinina, que se utiliza para tratar la malaria, así como para reducir la inflamación en pacientes con artritis reumatoide y lupus. Como se ha señalado antes se está utilizando, por separado o en combinación con la azitromicina, para tratar la infección causada por el virus SARS-CoV2.

A partir del uso de hidroxicloroquina, se han descrito casos de hipoacusia, unilateral y bilateral, tanto reversible como irreversible, sobre todo tras tratamientos prolongados. La cloroquina ejerce unos mecanismos de ototoxicidad que incluyen daño de las células ciliadas, las neuronas, las células de soporte y atrofia de la estría vascular, ubicada en la parte externa del conducto coclear.

Tal y como destaca la Comisión de Otología de la SEORL-CCC en su informe, en el contexto actual de pandemia no es conveniente plantear una exploración audiométrica. Además, según los datos que se manejan, parece poco probable que un paciente presente hipoacusia con el tratamiento que se está administrando (200-400 mg/12h durante 5-10 días). Si esto ocurriera, se recomienda interrumpir el tratamiento y valorar la administración de corticoides. En cualquier caso, parece que la relación riesgo beneficio apoya la administración de hidroxicloroquina en la situación actual, incluso si el paciente tiene hipoacusia previa.

En cuanto al uso del paracetamol en altas dosis, no se ha descrito ototoxicidad en humanos con la utilización del paracetamol de manera aislada pero sí en combinación con opioides. Se piensa que estos fármacos podrían potenciar la toxicidad coclear de paracetamol, ya que estos no han demostrado ototoxicidad como única terapia.

Recomendaciones para los pacientes en las consultas de ORL durante la fase de control de la pandemia de COVID-19

Recomendaciones para los pacientes en las consultas de ORL durante la fase de control de la pandemia de COVID-19

Ante la proximidad de la fase de control de la pandemia, la SEORL-CCC ha elaborado unas recomendaciones para retomar la actividad asistencial en las consultas de otorrinolaringología, dirigida tanto a los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello, como a pacientes. Para la elaboración de estas medidas intermedias se han tenido en cuenta los estudios realizados hasta el momento y algunos datos disponibles:

  • Vías de transmisión del virus: las principales vías de transmisión del virus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19 son el contacto directo desde las manos o fómites (objetos o prendas) contaminados hacia las mucosas y las gotas de Flügge y las micropartículas que se expulsan de forma inadvertida por la boca y nariz al toser, estornudar, o incluso hablar en voz baja o espirar.
  • Riesgo de contagio de los profesionales sanitarios: los sanitarios representan hasta el 20% de la población general contagiada. Entre ellos destaca el especial riesgo de infección de los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello, debido a la cercanía de la vía aérea superior durante su actividad diaria. El 100 % de las exploraciones se efectúan con una separación menor a los 30 cm entre el médico y la vía aérea del paciente.
  • Pacientes asintomáticos: hay pacientes, seguramente la mayoría, que nunca han tenido ningún síntoma y que pueden ser, todavía a día de hoy, potencialmente contagiosos, por lo que no hay aún confirmación de cuántas personas han desarrollado anticuerpos contra el SARS-CoV-2.

 

Medidas para pacientes para la reapertura de consultas ORL

  • Información visual: se procurará incluir las normas de higiene de manos e higiene respiratoria ofrecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lugares estratégicos mediante carteles o folletos.
  • Uso de mascarilla sin válvula: se recomienda su uso para todos los pacientes y acompañantes, pues pueden ser portadores asintomáticos.
  • Uso de objetos personales: se recomienda evitar el uso de relojes, pulseras, y demás complementos que puedan suponer un foco para el reservorio de virus. También es recomendable acudir a la consulta con el pelo recogido.
  • Higiene y limpieza: se recomienda hacer uso de los dispensadores de solución hidroalcohólica antes y después de la estancia en el centro sanitario. El personal sanitario se ocupará expresamente de supervisar el lavado de manos del paciente dentro de la consulta. Además, deberá extremarse el cuidado con los residuos y hacer uso de los contenedores con pedal para su eliminación.
  • Mantener la distancia de seguridad: será importante mantener la distancia mínima de seguridad de al menos 2 m con las personas más cercanas, sobre todo en pasillos y salas de espera.
  • Acompañamiento: se recomienda que el paciente acuda solo al centro sanitario. En caso de requerir acompañante, solo se permitirá que sea uno y deberá permanecer en la sala de espera, salvo cuando no sea posible. Esto es para menores de edad, pacientes hipoacúsicos o personas dependientes.
  • Cribado: mediante contacto telefónico o antes de que el paciente entre en consulta (siempre manteniendo la distancia de seguridad), se le realizarán una serie de preguntas relacionadas con los síntomas asociados a la COVID-19, sobre todo a aquellas personas que han ido a trabajar o que viven en una residencia de mayores.
  • Ajuste de número de citas y horarios: con el fin de evitar la acumulación de pacientes en salas de espera y consultas, en función del centro sanitario, podría ser necesario readaptar el sistema de citas, reduciendo el número de citaciones simultáneas en consultas ORL e incluso ampliar el horario de atención o facilitar la teleconsulta.
  • Respeto al personal sanitario: será necesario que los pacientes cumplan de forma estricta con las recomendaciones establecidas por el centro sanitario, así como con las instrucciones aportadas por el personal facultativo, sobre todo durante las exploraciones y pruebas diagnósticas.

Actualización permanente: las recomendaciones elaboradas por la SEORL-CCC están sujetas a cambios propios del escenario asistencial, a la disponibilidad de recursos materiales y humanos y a la evidencia científica disponible. Además, serán adaptadas según las directrices aportadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (MSCBS).

Para más información: ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO DEL PACIENTE ORL DURANTE LA FASE DE CONTROL DE LA PANDEMIA POR EL COVID19

Los otorrinolaringólogos, entre los profesionales sanitarios más afectados por el coronavirus

Los otorrinolaringólogos, entre los profesionales sanitarios más afectados por el coronavirus

Los otorrinolaringólogos tienen un riesgo único frente a la infección por el  coronavirus debido a la propia naturaleza de su especialidad. Así se desprende de un estudio reciente publicado en la revista Laryngoscope, en el que se ha comprobado que los otorrinolaringólogos se encuentran entre los profesionales sanitarios más afectados por el virus SARS-CoV-2 en la ciudad china de Wuhan. El análisis ha permitido comprobar que durante la fase inicial del brote se observaron tasas más altas de diseminación nosocomial del virus entre los otorrinolaringólogos debido a la alta carga viral en el tracto respiratorio superior. El trabajo ha sido realizado por el Departamento de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

El virus de SARS-CoV-2 se transmite por la propagación de gotas al estornudar, toser o hablar, a través de las cuales se transportan sus partículas. Debido a los procedimientos realizados habitualmente por los otorrinolaringólogos, estos tienen un riesgo mayor de exposición al coronavirus, por lo que es importante que extremen las medidas de precaución con el uso de equipos de protección adecuados.

El riesgo de los otorrinolaringólogos frente al SARS-CoV-2 es elevado durante la exploración de la vía aerodigestiva superior y en las intervenciones endoscópicas, debido a que durante estos procedimientos están expuestos directamente a la salida de aerosoles por la vía aérea superior y a que la carga viral del SARS-CoV-2 es mayor en la parte posterior de las fosas nasales, con independencia de si el paciente es sintomático o asintomático. Por ello, recomiendan utilizar el EPI apropiado y limitar el uso de sprays anestésicos y limitar las exploraciones e intervenciones a casos urgentes. Además, en caso de intervención, siempre será necesaria una prueba del paciente PCR negativa dentro de las 48 horas previas a la cirugía.

En cuanto al papel de la traqueotomía, sus indicaciones para tratar a pacientes con COVID-19 incluyen, tal y como indica también la SEORL-CCC, acceso a la vía aérea emergente y la posible necesidad de ventilación mecánica prolongada. Sin embargo, no hay, hasta el momento, unos protocolos establecidos que indiquen cuál es el momento óptimo para realizar la traqueotomía. Tampoco está claro qué técnica quirúrgica es la más adecuada. Si es necesario hacer la traqueotomía, siempre debe usarse un EPI y seguir una serie de pasos como la interrupción de la ventilación antes de entrar en la vía aérea, la relajación del paciente, evitar la succión y minimizar la cauterización, para evitar generar aerosoles. Siempre se colocará una cánula con balón.

Pacientes especiales en ORL

Además de incluir estas recomendaciones para los otorrinolaringólogos durante la pandemia, el trabajo señala varios grupos de pacientes a los que conviene realizar unas recomendaciones especiales:

  • Pacientes con traqueotomías previas: se recomienda que extremen las precauciones para evitar el contacto con las partículas contenidas en el aire. EL uso de filtros HME es recomendado.
  • Pacientes con apnea obstructiva del sueño: muchos pacientes con apnea obstructiva del sueño usan dispositivos CPAP o BiPAP durante la noche para facilitar su respiración durante el sueño. Debido al sellado incompleto de estos dispositivos el riesgo de propagación en el aire es mayor. Por lo que también deben tomar precauciones e, incluso, si es posible usar máscaras CPAP tipo casco que minimizan el riesgo.
  • Pacientes pediátricos: al menos el 1% de los pacientes registrados en China fueron niños menores de 10 años, pero hasta un 15% de ellos pueden ser asintomáticos, lo que evidencia su papel potencial en la transmisión comunitaria del virus. Por lo que es necesario que los otorrinolaringólogos sean conscientes de este riesgo, separen a sus pacientes en las salas de espera y garanticen una exhaustiva limpieza de la consulta entre cada paciente. Además, de aplazar aquellas consultas no urgentes e intentar hacer consultas por vía telemática.
  • Pacientes con cáncer de cabeza y cuello: los pacientes con cáncer tienen un riesgo elevado de síntomas graves como resultado de la exposición al SARS-CoV-2. Por ello, se sugiere estratificar los casos de cáncer de cabeza y cuello en función de la urgencia. Por otro lado, será preciso descartar la presencia de COVID-19 antes de proceder con tratamientos oncológicos, así como intentar minimizar el tiempo de contacto con el paciente durante los mismos.
La mayoría de pacientes con COVID-19 presentan alteraciones de gusto y olfato

La mayoría de pacientes con COVID-19 presentan alteraciones de gusto y olfato

La mayoría de pacientes diagnosticados con COVID-19 con sintomatología leve-moderada presentan alteraciones de olfato y gusto, según ha podido comprobarse en el primer estudio realizado hasta el momento en cuatro países europeos. El estudio ha sido realizado con 417 pacientes de España, Francia, Bélgica e Italia en el que se observó, a diferencia de lo que ocurrió en China, que los síntomas relacionados con el olfato y el gusto eran manifestaciones frecuentes en los pacientes europeos. Los datos se han podido obtener a partir de un cuestionario anónimo realizado a personas diagnosticadas con COVID-19, con el que los investigadores pretenden seguir haciendo un seguimiento para comprobar el tiempo y el grado de recuperación de estos pacientes.

El trabajo, realizado por el grupo de Jóvenes Investigadores de la Federación Internacional de Sociedades de Otorrinolaringología (YO-IFOS), con el apoyo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) y de otras sociedades europeas, ha sido publicado en la revista European Archives of Oto-Rhino-Laryngology. En concreto se ha observado que cerca del 80% de ellos refiere una pérdida total del olfato y el 88% tiene dificultades para identificar sabores como el dulce, salado o amargo. También ha comprobado que el 79% no presenta síntomas nasales, como obstrucción o rinorrea, síntomas que de forma común suelen ir asociados a la pérdida de gusto y olfato, como lo que sucede en el resfriado común. Por otro lado, concluye también que existe una mayor susceptibilidad de las mujeres a desarrollar estas disfunciones. Por este motivo, los investigadores consideran que estas disfunciones deben ser reconocidas por la comunidad científica internacional como síntomas importantes de la infección por COVID-19.

La enfermedad por COVID-19 apareció en diciembre en Wuhan (China) por primera vez asociada al síndrome respiratorio agudo severo conocido como SARS-CoV-2. Los síntomas más frecuentes, según los primeros estudios clínicos realizados en Asia, comprenden fiebre, tos, disnea, producción de esputo, mialgia, artralgia, dolor de cabeza, diarrea, rinorrea y dolor de garganta. Sin embargo, debido a su alta tasa de transmisión de persona a persona, el virus llegó rápidamente a Europa poniendo de manifiesto una nueva manifestación atípica de la enfermedad: pacientes con disfunciones olfativas y gustativas. Lo cierto es que la asociación de estas alteraciones con las infecciones virales no es nueva en el área de otorrinolaringología, ya que los virus pueden provocar una inflamación de la mucosa de la nariz y rinorrea, lo que ocurre con el rinovirus, el virus de Epstein-Barr, parainfluenza y algunos coronavirus. Sin embargo, en el caso de la enfermedad por COVID-19 parece algo particular, ya que no está asociada a rinorrea o inflamación de la mucosa nasal.

¿Qué son la anosmia y la disgeusia?

La anosmia se define como la anulación de la olfacción debida a cualquier proceso que impida que las moléculas olorosas lleguen al epitelio olfativo. Por lo general, cualquier proceso que produzca una obstrucción de las fosas nasales, siendo la causa más común el resfriado. En algunos casos, sobre todo con enfermedades infecciosas e inflamatorias, el epitelio olfativo puede dañarse convirtiéndose así la anosmia en mixta, con un componente obstructivo (la inflamación de la mucosa) y otro perceptivo (lesión del epitelio receptor). Por su parte, la disgeusia se define como la alteración en la percepción del gusto y la dificultad para identificar los distintos sabores (salado, agrio, dulce y amargo). El sentido del gusto está muy asociado al del olfato, y la pérdida o alteración de ambos puede suponer impactar en la calidad de vida de las personas puesto que ven disminuidas sus ganas de comer.

De momento, los datos recopilados no permiten confirmar con exactitud el origen fisiológico de las alteraciones del olfato y el gusto en pacientes con COVID-19.

Recomendaciones de la SEORL-CCC

La SEORL-CCC ya ha recomendado la inclusión de las alteraciones del gusto y el olfato entre los síntomas de sospecha de infección por COVID-19. De hecho, puede ser uno de los signos para la detección temprana de la enfermedad, pues en el 12% de los pacientes la pérdida total del olfato es el primer síntoma. Por lo tanto, es aconsejable que, teniendo en cuenta estos datos preliminares, si se presentan síntomas relacionados con el gusto y el olfato, estas personas extremen las precauciones de higiene y distancia de seguridad con respecto a los que les rodean, y presten atención a los posibles síntomas adyacentes que puedan aparecer y que sean sugestivos de COVID-19, como la fiebre, la tos o la disnea.

Así mismo, desde la SEORL-CCC se pide colaboración para seguir recopilando datos, ya que los resultados obtenidos hasta el momento no permiten conocer completamente el significado de este síntoma en la enfermedad o el porcentaje de pacientes que lograran recuperarse. Para ello seguirán haciendo el cuestionario mencionado.

Traqueotomía: indicaciones y técnica

Traqueotomía: indicaciones y técnica

Una traqueotomía es una técnica quirúrgica por la cual se realiza una incisión en la tráquea para posibilitar un acceso directo a la vía respiratoria en pacientes que tienen dificultades para respirar por la boca y la nariz. A través de esa nueva vía, se coloca un tubo por el que el paciente respira. Por lo general, tiene 4 indicaciones básicas: librar una obstrucción mecánica de la vía aérea superior, en pacientes que requieren asistencia respiratoria durante períodos prolongados, facilitar el manejo de secreciones respiratorias y prevenir la aspiración pulmonar del contenido del tracto digestivo.

En la situación actual, es una técnica que puede ser necesario utilizar en los hospitales españoles para tratar a los pacientes con una enfermedad grave por COVID-19, cuya situación ventilatoria pulmonar requiere de una intubación orotraqueal durante un largo periodo de tiempo, para permitir resolver la insuficiencia respiratoria.

Una vez que el problema que ha motivado la realización de la traqueotomía se ha resuelto, la abertura de la tráquea se podrá cerrar en la mayor parte de los casos.

¿En qué consiste la traqueotomía?

Para la realización de la traqueotomía, el paciente estará en posición decúbito supino con el cuello en hiperextensión, para lo que se colocará un rodillo o almohada debajo de los hombros, con el objetivo de que la postura permita que la tráquea quede expuesta en el cuello. Generalmente, se hará con anestesia general, dependiendo del tiempo del que se disponga para realizar la intervención, si la situación es crítica podrá hacerse con anestesia local.

La incisión en la piel será de 2-4 cm de longitud y horizontal. Ésta se realizará 2 cm por encima del esternón entre los dos músculos esternocleidomastoideos. Para acceder a la tráquea se deben separar los planos musculares por la línea media y separar ambos lóbulos de la glándula tiroides. Con un bisturí se incide la tráquea de forma horizontal entre el segundo y tercer anillo y luego otras dos verticales hacia abajo para crear una charnela de base inferior que se sutura a la piel (facilita los cambios de cánula). Finalmente se procederá a la introducción de una cánula traqueal o un tubo endotraqueal a través del agujero traqueal o estoma traqueal.

La traqueotomía lleva asociadas una serie de complicaciones intraoperatorias como la hemorragia, la parada cardio-respiratoria o la lesión del nervio laríngeo recurrente y complicaciones tardías como el neumotórax, el edema pulmonar, el enfisema subcutáneo, la oclusión del tubo o la cánula, o la estenosis laringotraqueal, entre otras. En algunas ocasiones, tras la realización de una traqueotomía, ésta ya no puede ser cerrada ya que el paciente no tolera la respiración nasal/oral.

Es importante destacar que un paciente al que se le realiza una traqueotomía no pierde su capacidad de hablar. Al tapar, de modo intermitente, el estoma el paciente puede fonar normalmente.

Traqueotomía percutánea

La traqueotomía percutánea es una técnica alternativa a la traqueotomía quirúrgica reglada (la señalada anteriormente) utilizada para pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o en reanimaciones quirúrgicas. Las indicaciones son similares a la traqueotomía reglada

La elección de esta técnica dependerá del estado general del paciente, de su anatomía y de la experiencia del médico, ya que requiere de personal cualificado con un entrenamiento específico. Los criterios de selección en estos casos deben ser muy estrictos; así la anatomía cervical de paciente debe definirse claramente mediante palpación, el cuello debe poderse hiperextender y hay que estar preparados para reintubar al paciente en caso de extubación accidental. También es aconsejable disponer de un quirófano próximo y prevenir al cirujano otorrinolaringólogo por si surgiese alguna complicación.

Esta técnica estará contraindicada siempre en pacientes no intubados, en situaciones urgentes, en pacientes pediátricos y en los que tengan una anatomía cervical desfavorable o una masa cervical en línea media.

Esta técnica permite agilizar el flujo de pacientes fuera de la UCI y elimina la necesidad de trasladar al paciente fuera de la misma, lo que reduce el riesgo de diseminación de bacterias.

Recomendaciones generales frente al coronavirus (COVID-19)

Recomendaciones generales frente al coronavirus (COVID-19)

La pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19) está sacudiendo el mundo entero y de manera muy notable a España, donde ya afecta a más de 57.000 personas. El coronavirus forma parte de una familia de virus que infecta habitualmente a animales, aunque puede suceder que, en ocasiones, afecte también a las personas. El SARS-CoV-2 es un nuevo coronavirus que produce una enfermedad respiratoria llamada COVID-19, ya que se detectó por primera vez en diciembre de 2019 en la localidad de Wuhan, en China.

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, dolor muscular y tos seca. En algunos casos, de forma más ocasional, puede haber, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Suele cursar con síntomas leves que aparecen de forma gradual, incluso puede haber personas asintomáticas. La mayoría de las personas afectadas por COVID-19 se recuperan sin incidencias, mientras que una de cada seis (según datos de la Organización Mundial de la Salud-OMS) puede desarrollar una enfermedad grave y dificultad para respirar. Las personas más susceptibles a tener complicaciones, incluso riesgo de muerte, son las de mayor edad y las que padecen afecciones subyacentes como patología respiratoria, inmunosupresión, hipertensión arterial, problemas cardíacos o diabetes.

¿Cómo se contagia el COVID-19?

La enfermedad de COVID-19 se contagia de persona a persona a través de las gotitas de Flüge, aquellas que salen de la boca o la nariz al toser, hablar, exhalar o estornudar. Si estas gotas caen sobre la superficie u objetos que rodean a la persona contagiada, pueden contagiar a otra si tocan esos objetos o si inhalan las partículas que desprenden esas gotas. Por ello una de las recomendaciones para evitar el contagio es guardar una distancia mínima de un metro con el enfermo.

¿Cómo protegerse del nuevo coronavirus?

Las recomendaciones generales de la OMS y de las autoridades sanitarias de España incluyen las siguientes medidas de protección frente a la enfermedad de COVID-19:

  • Lavado frecuente de manos a base de agua y jabón o con algún desinfectante a base de alcohol para eliminar los virus.
  • Mantener una distancia mínima de 1 metro con cualquier persona que tosa o estornude.
  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.
  • Cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado al toser o estornudar, o usar pañuelos desechables para ello y tirarlos a la basura de inmediato.
  • Si se presentan síntomas respiratorios, evitar el contacto cercano con otras personas.
  • Si se empiezan a notar síntomas relacionados con COVID-19, llamar por teléfono a los números habilitados por cada comunidad autónoma para recibir asesoramiento médico y seguir las instrucciones indicadas. Si los síntomas empeoran o existe una sensación de gravedad acompañada de falta de aire, llamar al 112.
  • No salir de casa salvo para lo imprescindible (trabajar en servicios de primera necesidad, comprar comida o medicamentos) durante el tiempo que establezca el Gobierno de España mediante el Estado de Alarma. Se puede consultar el Decreto aquí.

Desde la SEORL-CCC se quiere transmitir un mensaje de ánimo a toda la población, y recordar la importancia de cumplir de forma estricta con las medidas de confinamiento decretadas para poder frenar la transmisión del virus. Además, recuerda la importancia de mantenerse informado sobre las recomendaciones aportadas por las autoridades sanitarias para colaborar entre todos en la lucha contra la pandemia de COVID-19.