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Las hipoacusias profundas y el 40% de las hipoacusias severas, candidatas a implante coclear

Las hipoacusias profundas y el 40% de las hipoacusias severas, candidatas a implante coclear

La mayoría de las personas que sufren hipoacusia profunda y hasta el 40% de las que sufren hipoacusia severa son candidatas a implante coclear, un dispositivo que se inserta en la cóclea y que capta y transforma la señal acústica del ambiente en señal eléctrica, transmitiéndola hasta el nervio auditivo. De esta forma las personas que sufren este tipo de pérdida auditiva pueden recuperar su audición. El 25 de febrero se celebra el Día Internacional del Implante Coclear para conmemorar la primera implantación realizada ese día del año 1957 por los doctores franceses Djourno y Eyres.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 466 millones de personas en todo el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, de las cuales 34 millones son niños. La capacidad auditiva de estas personas y su calidad de vida puede verse mejorada con el uso de diferentes soluciones auditivas, entre las que figura el implante coclear.

El implante coclear tiene una parte externa y otra interna. La parte externa, conocida como procesador de voz, dispone de un micrófono para captar el sonido, una bobina, una instalación electrónica necesaria para procesar la señal acústica, y las baterías para alimentar el dispositivo. La parte interna comprende el receptor-estimulador, compuesto por una carcasa que se coloca en el cráneo del paciente mediante una intervención quirúrgica y una guía de electrodos que inserta en la rampa timpánica de la cóclea. Tanto la bobina de la parte externa como el receptor-estimulador contienen unos imanes que mantienen unidas ambas partes.

Programa de implantes cocleares

La colocación del implante coclear no consiste solo en una intervención quirúrgica, sino que esta debe formar parte del llamado programa de implantes cocleares, que debe asegurar: una selección correcta del candidato, una efectiva ejecución de la cirugía y de la programación, una adecuada y suficiente rehabilitación y una coordinación por parte de todos los especialistas que intervienen. Tanto la implantación quirúrgica del dispositivo como la coordinación son realizadas por un otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello, y en el proceso participan programadores, audioprotesistas, logopedas, psiquiatras o psicólogos y enfermería,  entre otros.

La cirugía tiene una duración de entre 2 y 3 horas durante la cual se insertarán los electrodos en la cóclea y se alojará el receptor-estimulador en el hueso de la calota craneal. Dependiendo del centro implantador, el paciente puede permanecer uno o varios días ingresado. En general, pasado 1 mes desde la cirugía, y una vez cicatrizada la zona, se procederá a hacer una primera programación del dispositivo que deberá ajustar los parámetros de funcionamiento del equipo a las particularidades del paciente, con el fin de obtener el máximo rendimiento del dispositivo. Las siguientes programaciones se realizan, de forma habitual, a los 3, 6 y 12 meses de la primera. A partir de ese momento, los parámetros tienden a estabilizarse y suele ser suficiente con una revisión anual para pequeñas modificaciones.

Rehabilitación tras la colocación del implante coclear

Una vez que se realiza la programación del implante coclear la persona implantada es capaz de oír sonidos desde que se activa el procesador de voz, pero esto no significa que entienda, pues recibirá un mensaje distorsionado, por ello tiene que pasar por un entrenamiento, conocido como rehabilitación logopédica, que le ayudará a aprender a interpretar los sonidos de nuevo.

Esta rehabilitación será distinta si el paciente padece hipoacusia prelocutiva o postlocutiva, es decir, si ha sufrido la pérdida auditiva antes o después del período de adquisición del lenguaje, alrededor de los 2-3 años de edad.   En los pacientes postlocutivos el proceso será más sencillo porque la persona solo tendrá que aprender a correlacionar la nueva información que recibe con la memoria auditiva que posee. Aunque ello dependerá de factores como el tiempo de sordera, la existencia de restos auditivos previos a la implantación, la capacidad intelectual, la edad, etc. En general, si el seguimiento y la evolución son los adecuados, se pueden conseguir buenos resultados con estas personas en menos de un año.

En cuanto a los niños con hipoacusia pre y perilocutiva es imprescindible realizar un tratamiento logopédico y de estimulación auditiva específico para conseguir unos resultados óptimos. Esto puede durar entre dos y tres años. Este proceso debe incluso iniciarse antes de la implantación para iniciar un sistema de comunicación, oral o signado, que no paralice el desarrollo del niño y que ayude en las primeras fases de la rehabilitación.

Resultados de los implantes cocleares

La mayoría de los pacientes muestran mejoras en la percepción del sonido con el implante coclear respecto a su situación preimplante con audífonos. La mayoría de los pacientes postlocutivos muestran mejoras significativas en las pruebas de reconocimiento del lenguaje en campo libre, con frecuencia desde el primer mes tras la implantación. Sin embargo, el resultado del implante coclear en pacientes adolescentes y adultos con hipoacusia prelocutiva es mucho más limitado.

Muchos de los pacientes implantados pueden hablar por teléfono y algunos incluso apreciar la música. En este sentido, también cabe la posibilidad de entrenar a las personas implantadas en el uso del teléfono. Así, un trabajo realizado en Francia y publicado recientemente en la revista European annals of Otorhinolaryngology, Head and Neck Diseases concluye como un programa de entrenamiento progresivo por teléfono mejoró el uso del teléfono en la vida diaria de los adultos con implantes cocleares. Durante el mismo se evaluó la comprensión de palabras monosilábicas antes y después del entrenamiento.

Además, algunos estudios recientes muestran una mejoría en las habilidades cognitivas, vida social y calidad de vida tras la implantación coclear en pacientes de edad avanzada.

En niños la percepción lograda del lenguaje oral es muy variable, para lo que resultan fundamentales la implantación a edad temprana, el uso de comunicación oral y el soporte familiar. En este sentido, la colocación del implante coclear en los primeros años de vida es crucial para el desarrollo del lenguaje hablado. Los resultados globales a largo plazo en población infantil prelocutiva indican que la mayoría de los niños son capaces de reconocer la palabra hablada en pruebas en contexto abierto sin apoyo visual, es decir, sin leer los labios y sin apoyo en gesticulación. Además, cuanto antes se realice la implantación, especialmente antes del periodo crítico de desarrollo del habla, mejores serán los resultados.

El implante coclear no sólo influirá en las habilidades audiológicas del individuo, sino que afecta a todos los aspectos de la vida de la persona, como el aprendizaje, habilidades sociales, rendimiento escolar, calidad de vida, etc, por lo que la detección e implantación precoz de los niños con hipoacusia es fundamental para garantizar su correcto desarrollo.

Los niños con déficit auditivo tienen más problemas de aprendizaje

Los niños con déficit auditivo tienen más problemas de aprendizaje

Los niños con dificultades auditivas tienen más problemas de atención y rendimiento académico, lo que redunda en una peor calidad de vida. La SEORL-CCC advierte, con motivo del Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición que se celebra el 3 de marzo, que es importante prestar atención a los signos de sospecha de este tipo de dificultades y pide la realización del cribado auditivo a nivel universal para la detección de hipoacusias o sorderas al nacimiento. Así mismo, la Comisión de Audiología recomienda el siguiente Decálogo de Cuidados del Oído para niños.

La realización de un cribado que facilite la detección precoz de la hipoacusia es importante para el diagnóstico y la calidad de vida del niño. Un trabajo reciente publicado en The Journal of International Advanced Otology afirma que los trastornos auditivos pueden tener un impacto negativo en el desarrollo de los niños y en su calidad de vida si no se diagnostican a tiempo. Incluso los que son diagnosticados con pérdida leve a moderada pueden presentar trastornos del aprendizaje o del lenguaje verbal.

La pérdida de audición, tanto si es transitoria como permanente, puede tener un impacto enorme en el desarrollo de la población infantil pues influye en su aprendizaje, así como en la adquisición de destrezas de comunicación, lenguaje y socialización. Por lo tanto, cuanto más temprano se detecte y se atienda al niño, mayor será la probabilidad de que alcance todo su potencial.

Por todo esto, los otorrinolaringólogos consideran fundamental tener en cuenta los signos de sospecha en cada etapa y acudir a su consulta lo antes posible para realizar un diagnóstico y poner tratamiento a tiempo si fuera necesario.

  1. Bebés:
  • No se sobresalta con los ruidos fuertes.
  • Sigue durmiendo aun cuando usted habla fuertemente cerca de él o ella
  • Ha dejado de balbucear (después de los 9 meses de edad)
  • No voltea la cabeza hacia la fuente de un sonido después de los 6 meses de edad.
  • No dice palabras sencillas como “mamá” o “papá” cuando tiene 1 año.
  • Voltea la cabeza cuando lo ve a usted, pero no lo hace si solo lo llama por su nombre. A veces se piensa equivocadamente que se trata de falta de atención o que el niño simplemente ignora a la otra persona, pero puede ser el resultado de una pérdida auditiva parcial o total.
  • Parece escuchar algunos sonidos pero no otros.
  1. Niños:
  • Tarda en hablar.
  • No habla en forma clara.
  • Se distrae mucho.
  • No sigue instrucciones A veces se piensa equivocadamente que se trata de falta de atención o que el niño simplemente ignora a la otra persona, pero puede ser el resultado de una pérdida auditiva parcial o total.
  • A menudo dice “¿qué?”
  • Sube demasiado el volumen de la televisión.
  • No sabe por dónde le vienen los sonidos
  1. Adolescentes:
  • Comienza a escuchar un ruido en el oído (acúfeno). Puede comenzar a escucharlo al salir de un concierto, discoteca o al haber estado escuchando música con los auriculares muy altos. Debe consultar aunque este ruido desapareciera
  • Tiene problemas para entender a los que están a su alrededor al salir de un concierto, discoteca o tras escuchar música. Debe consultar aunque mejore la sintomatología.
  • Oye, pero no entiende, sobre todo en el colegio, instituto o cuando hay varias personas hablando a la vez.

 

 

Decálogo de Cuidados del Oído para Niños

Decálogo de Cuidados del Oído para Niños

La Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, sensibilizada en el Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición que se celebra el 3 de marzo,  y con el objetivo de concienciar a la población, ha elaborado el siguiente Decálogo de Cuidados del Oído para Niños:

  1. Someter al bebé al cribado auditivo neonatal, que se realiza en una primera fase a todos los niños, en el mismo hospital, los primeros días después del nacimiento. Es importante acudir a completar las siguientes fases de estudio si así se requiere, y seguir las recomendaciones de seguimiento y tratamiento que marque el especialista. Con este cribado se detectarán, diagnosticarán y tratarán las sorderas acaecidas en el momento del tratamiento, del tipo y de grado que sean.
  2. Estar alerta de los signos de sospecha de problemas auditivos:. Habrá casos en los que el niño nazca oyendo bien, y debute o  la pérdida auditiva posteriormente. Si el bebé no se sobresalta ante sonidos fuertes, no emite  sonido o no gira la cabeza cuando le hablan o grita con alta frecuencia, no balbucea o detiene el balbuceo previamente existente,  pueden ser signos de sospecha antes del primer año de vida. Más adelante, retrasos de adquisición del lenguaje, dificultades de atención,  dificultades para mantener la concentración por cansancio, preguntar frecuentemente ¿qué?, volumen del televisor elevado, dificultad para leer, entender conversaciones y contenidos y timidez-aislamiento, pueden servir a los padres para sospechar. En estos casos se debe acudir al otorrinolaringólogo a la mayor brevedad para evaluar el origen del problema.
  3. Evitar la exposición continua al ruido: existen ciertos entornos que exponen a los niños a intensidades muy altas de ruido durante un tiempo prolongado (conciertos, fiestas populares, etc,) por lo que es fundamental incidir en el uso de protectores. Se recomienda evitar los ruidos impulsivos (petardos, disparo…), alejarse de las fuentes de ruido, disminuir el ruido que generamos y reducir el tiempo de exposición a sonidos de alta intensidad.
  4. Protegerles del frío: conviene prevenir las infecciones de las vías respiratorias en los niños más pequeños pues son el principal factor de riesgo para las otitis. Por eso es aconsejable evitar los cambios bruscos de temperatura, ponerles gorros para salir a la calle y lavar con frecuencia las manos para reducir las posibilidades de contagio de catarros o gripes.
  5. Acudir al especialista: los otorrinolaringólogos recomiendan consultar en caso de inflamación, dolor, taponamiento, zumbidos, secreción de oído, ya que pueden derivar en problemas de la audición. Por otra parte, es recomendable consultar en cuanto se note o sospeche deficiencia auditiva, aunque mínima. Por otro lado, es recomendable acudir a revisión  de manera periódica, al menos una vez al año, si existe tendencia a padecer otitis factores de riesgo como antecedentes familiares u otros advertidos por el especialista en la fase de cribado.
  6. No introducir objetos o sustancias extrañas: se deben utilizar sólo productos indicados para el oído y siempre bajo consejo médico por lo que hay que evitar el uso de aceites, soluciones salinas, gotas, agua oxigenada, bastoncillos u otros objetos, ya que éstos últimos, pueden empujar la cera hacia adentro y dañar el tímpano.
  7. Limpiar los oídos con cuidado: los oídos de los bebés son muy delicados y el hecho de que produzcan cerumen no significa que estén sucios ya que tiene un efecto protector. La limpieza debe ser externa y conviene hacerla durante el baño o utilizando una toalla o gasa. No debe introducirse ningún objeto (por ejemplo bastoncillos) ni intentar sacar la cera pues puede ser que consigamos el efecto contrario y que la introduzcamos hacia adentro.
  8. No abusar de los antibióticos: es importante saber que el uso indiscriminado de medicamentos, tanto de uso tópico como por vía oral, puede ser perjudicial para los oídos ya que algunos pueden ser ototóxicos y además, en el caso de los antibióticos, se pueden generar resistencias, sobre todo en el caso de los niños que tienen su sistema inmunológico en pleno desarrollo.
  9. Recomendaciones durante el baño: el agua de baños públicos, ya sea de mar, pantanos o piscinas, puede estar contaminada, y los niños son los más vulnerables a sufrir infecciones en los oídos como consecuencia de ello. Por cumplir unas normas de higiene y limpieza  básicas antes y durante el baño (ducha y el uso de aseos).  Conviene secar suavemente los oídos después del baño con el uso de una toalla o secador e incluso, si son muy propensos, se podría consultar con el especialista la conveniencia de usar tapones o gorros para evitar la entrada de agua. Los niños con tendencia a los catarros deben de  evitar el buceo y en caso de otitis no deben de mojarse los oídos.
  10. Tratar de manera adecuada las otitis. En caso de sospecha de pérdida auditiva en un niño por parte de padres y profesores se recomienda acudir al especialista, ya que aun en ausencia de dolor, fiebre o secreción, puede existir una otitis serosa, que de no ser bien tratada puede cronificarse  y derivar en hipoacusia y otitis media crónica.
¿En qué consiste una timpanoplastia?

¿En qué consiste una timpanoplastia?

La timpanoplastia es el tratamiento quirúrgico destinado a tratar el origen o las consecuencias de las infecciones del oído medio, como la otitis media crónica simple, el colesteatoma o las secuelas de otorrea, cuando sea necesaria la cirugía. Se trata de una intervención que consiste en la reparación de la membrana timpánica, con el fin de cerrar la perforación. Además, en la misma intervención se puede reparar o reconstruir la cadena de huesecillos en los casos que así lo precisen.

El tímpano es el principal protagonista en el proceso de la audición. Se trata de una membrana que se encuentra en el oído medio, separando este del externo, y que, gracias a su vibración, transmite las ondas sonoras que capta el oído externo hacia el oído medio e interno. Este último transforma  la vibración sonora en los impulsos nerviosos que llegan al cerebro. Pero no solo ejerce esta función auditiva, sino que también actúa como protector de este órgano, ya que forma una barrera que impide la entrada de elementos extraños, como posibles bacterias, por lo que si se produce una perforación de la membrana timpánica, se abre el camino a posibles infecciones. Además, a veces se producen determinadas lesiones crónicas de origen inflamatorio que pueden repercutir en la capacidad auditiva de quien las padece.

El objetivo de la timpanoplastia es reconstruir la membrana timpánica y el mecanismo de transmisión del oído, así como obtener un tímpano estable, móvil y en buena posición, que garantice y mejore la audición, evitando que aparezcan nuevas infecciones. El procedimiento quirúrgico se realiza habitualmente con la ayuda del otomicroscopio, aunque también se puede utilizar el oto-endoscopio. El abordaje depende de cada caso, a veces se realiza a través del conducto auditivo y, en otras ocasiones, a partir de diversas incisiones, siendo la más frecuente la practicada por detrás de la oreja.

En este tipo de operaciones suele utilizarse anestesia general, salvo en determinados casos, en los que se sedará al paciente y se le aplicará anestesia local. Si es posible, los cirujanos de cabeza y cuello utilizan injertos para la reconstrucción del tímpano, siendo la fascia temporal –tejido muy resistente que recubre la parte externa del llamado músculo temporal–, el que prefieren utilizar los otorrinolaringólogos. Aun así, también pueden emplear cartílagos o pericondrio –capa de tejido conjuntivo fibroso que recubre el cartílago de la oreja–, tomados siempre del propio paciente. Además, si se considera necesario, también pueden usar prótesis de diferentes tamaños y materiales, con el fin de reconstruir la cadena de huesecillos de la persona que se somete a la operación.

La cirugía dura entre una y dos horas y, tras esta, los cirujanos de cabeza y cuello taponan el conducto y vendan la cabeza. El paciente permanecerá en el hospital desde unas horas hasta cinco o seis días, dependiendo de cada caso. Es aquí cuando la persona que se ha sometido a la operación puede notar ciertas molestias en el oído, mareos, sensación de adormecimiento en el pabellón auricular, sabor metálico en la lengua o, incluso, alguna leve hemorragia en la zona tratada, algo que siempre debe estar controlado por el especialista. Al cabo de los cinco o siete días, se le retirarán los puntos de sutura. Una vez haya sido dado de alta, deberá seguir las recomendaciones dadas por el otorrinolaringólogo, quien controlará su evolución y su recuperación de forma periódica en su consulta.

¿En qué consiste una audiometría?

¿En qué consiste una audiometría?

La exploración funcional de la audición es la base fundamental de una consulta de otorrinolaringología y en ella se realizan diferentes pruebas diagnósticas, como la audiometría. Esta prueba puede ser de dos tipos, la tonal consiste en una valoración de la capacidad de una persona para percibir tonos puros de intensidad variable. Mientras que la audiometría verbal consiste en la cuantificación de los umbrales de reconocimiento de los sonidos del habla.

Audiometría tonal liminar

Para llevarla a cabo el paciente debe entrar en una cabina insonorizada en la que la vía aérea se explorará mediante la colocación de unos auriculares. En primer lugar se medirá el umbral de audición del oído más sano. La primera frecuencia estudiada debe ser 1.000 Hz, para proseguir hacia las más agudas y posteriormente hacia las más graves. Primero se estimula el oído con intensidades débiles que se van incrementando en intervalos de 5 dB con un máximo de 120 dB, hasta  que la persona responda.

Después se hará la estimulación de la vía ósea, sustituyendo los auriculares por un vibrador que se coloca sobre la piel retroauricular.

Para la detección de la hipoacusia habrá que tener en cuenta que ésta se clasifica en función de su gravedad:

La audiometría tonal supraliminar utiliza estímulos sonoros de mayor intensidad que el umbral auditivo del paciente calculado previamente. Con ellas se valoran las distorsiones sonoras y se determina la zona lesionada en los trastornos auditivos neurosensoriales.

Audiometría verbal

Durante esta prueba se presentan listados de palabras, equilibradas fonéticamente y a diferentes intensidades. El paciente deberá repetirlas y mientras se va trazando una curva de inteligibilidad representada en una gráfica con el porcentaje de palabras o fonemas comprendidos y la intensidad a la que se han presentado.

Esta exploración dura entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la colaboración del paciente. Para realizarla se necesita que la persona tenga más de cuatro años, un coeficiente intelectual normal, que colabore y que no tenga trastornos del lenguaje. Se puede hacer a viva voz  o con medios electrónicos. En el primero de los casos de irán diciendo listas de palabras a diferentes distancias o con la incorporación de un sonómetro. En el segundo, el paciente será introducido en una cabina insonorizada y, a través de unos auriculares, se le presentarán listas de palabras que el sujeto deberá repetir aunque no comprenda su significado.

Al pronunciar palabras a intensidades crecientes, el paciente pasará por tres fases:

  • Umbral de detectabilidad: oye pero no alcanza a reconocerlo
  • Umbral de audibilidad: oye el sonido, pero no capta el significado
  • Umbral de inteligibilidad: es el que interesa medir, oye y comprende

 

¿Cuáles son los ruidos más dañinos?

El último miércoles de abril se celebra el Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. Por este motivo, la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), quiere incidir sobre el daño que las principales fuentes de ruido intenso pueden causar en la audición. En la actualidad, esas fuentes proceden del hábito de escuchar música con auriculares, junto con la asistencia a conciertos y lugares de ocio, así como el tráfico rodado en las grandes ciudades. Así, en bares, conciertos y discotecas se pueden superar los 110 dB lo que supera bastante el límite seguro de 65 dB recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La doctora Lavilla explica en el vídeo que mostramos a continuación cómo influyen estos ruidos en la salud auditiva de los jóvenes.

El daño que pueden provocar en el oído puede ser irreversible. La pérdida auditiva que aparece de manera inmediata ante un sonido intenso e impulsivo, como por ejemplo un petardo, se conoce como trauma acústico agudo. La que sucede por exposición continua a sonidos fuertes, se llama trauma acústico crónico y se desarrolla de manera gradual.

La OMS estima que la mitad de las personas de entre 12 y 35 años escuchan dispositivos electrónicos (MP3, teléfonos móviles y otros) a niveles inseguros en países de ingresos medios y altos. Un estudio alemán reciente publicado en International Journal of Audiology concluye que el 85% de los estudiantes utiliza reproductores de música, de los cuales un tercio supera el nivel de exposición de 80dB y uno de cada cuatro los 85db, lo que puede ser un factor de riesgo para desarrollar pérdida auditiva inducida por el ruido. La SEORL quiere concienciar sobre la importancia de instaurar medidas que protejan a los jóvenes frente al ruido pues constituye uno de los grupos de riesgo más vulnerables.

Según la OMS, para garantizar una buena salud se recomienda no superar los 65 dB. Una exposición a un sonido superior a 85 dB supone un riesgo de pérdida auditiva si se repite en el tiempo. Se admite que una exposición a 80 dB durante más de 8 horas al día, en el entorno laboral, requiere uso de protección auditiva para no ser lesiva. Por encima de 100 dB existe un riesgo de pérdida inmediata. En concreto, si hay una exposición a 100 dB de escucha, no se debería hacer por más de un cuarto de hora al día para evitar el daño, y si se hace a  110 dB, no se debería permanecer más de 1 minuto. Por último, el ruido llega al umbral del dolor cuando se sobrepasan los 125 dB y puede ser insoportable a los 140 dB.

La Comisión de Audiología de la SEORL ha elaborado el siguiente listado de ruidos con sus correspondientes niveles en dB:

  • Pájaros trinando: 10 dB
  • Rumor de hojas de árboles: 20 dB
  • Murmullo oleaje suave en la costa: 30 dB
  • Zonas residenciales: 40 dB
  • Conversación normal: 50- 60 dB
  • Lavavajillas: 60 dB
  • Aspiradora: 65 dB
  • Conversación acalorada (oficina): pueden ser 80 dB
  • Tráfico rodado en la ciudad: 80-85 dB
  • Claxon de un automóvil: 90 dB
  • Motocicleta: 90 dB (riesgo de lesión auditiva si la exposición se prolonga durante 4 horas)
  • Sierra eléctrica, cascos de música: 95 dB (riesgo de lesión si la exposición se prolonga 2 horas)
  • Discoteca, petardos pirotecnia: 110 dB (riesgo de daño inmediato)
  • Concierto de rock, taladro: 120 dB (riesgo de lesión auditiva si la exposición se prolonga 7 minutos)
  • Sirena de tren, alarma de incendio: 125 dB
  • Martillo neumático: 130 dB
  • Avión despegando: 140 dB

Signos de alerta de pérdida de audición en personas mayores

La pérdida auditiva asociada a la edad puede llegar a provocar aislamiento social en personas mayores si no se detecta a tiempo, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Con motivo del Día Internacional del Cuidado del Oído y la Audición que se se celebra el 3 de marzo, la SEORL ha lanzado una campaña para concienciar sobre la importancia de acudir al otorrinolaringólogo en cuanto se empiecen a notar los primeros signos de pérdida auditiva. Aunque su desarrollo es lento y gradual, la SEORL insiste en que una actitud de prevención y detección precoz es importante para evitar su evolución.

En este vídeo, la doctora María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, enumera los signos de alerta más importantes para detectar la presbiacusia:

-OIGO PERO NO ENTIENDO: lo primero que suelen notar es que “oyen, pero no entienden”. Esto sucede porque, en la presbiacusia,  no se suelen perder todos los sonidos a la vez. Se pierden, típicamente, los sonidos agudos, con lo cual, el paciente oye los fonemas graves de las palabras (por ejemplo la vocal ‘a’) pero no oye los fonemas agudos, como la consonante ‘s’ y otras consonantes, que además de ser agudas necesitan muy poca intensidad para su emisión.

-AMBIENTES DE RUIDO: la situación de no entender la conversación empeora en ambientes de ruido y cuando hablan varios interlocutores a la vez.

-ACÚFENOS: los problemas descritos pueden coexistir con la aparición de ruidos o zumbidos en los oídos que, además de ser molestos,  interfieren y dificultan aún más la audición.

– TELEVISIÓN: es muy habitual que las personas mayores empiecen por no entender  la televisión o que la pongan muy alta.

-OIR LA PUERTA Y EL TELÉFONO: las conversaciones telefónicas las suelen entender bien al principio, porque se lo acercan a la oreja. Lo que no escuchan es cuando suena, sobre todo si lo tienen guardado. Tienen más problema, por tanto, en la detección del tono que en la conversación. Lo mismo sucede con el timbre de la puerta.

– CONVERSACIONES: no entienden cuando le hablan en voz baja y a menudo hacen repetir las cosas varias veces. Necesitan que se les hable más despacio para entender debido al alargamiento en el proceso temporal.

–  RUIDOS EXTERNOS: en situaciones en las que hay un poco más nivel de ruido (la campana de la cocina, el ruido de los electrodomésticos, la televisión, la calle, con amigos, en el coche, en restaurantes….)  tienen más dificultad, y ante la duda y la inseguridad de saber lo que han dicho los demás, no participan en la conversación.

– ACTIVIDADES GRUPALES: no participan en reuniones familiares o  de grupo.  No siguen una tertulia, ni una conferencia, con lo cual dejan de hacer esas actividades.

-CONVERSACIONES A DISTANCIA: de habitación a habitación, o a distancia,  no responden. Si les hablan por la espalda tampoco.          

– DESPISTES: están más despistados y cometen errores, se sienten inseguros y pierden el  interés.

 – MALENTENDIDOS: si el problema avanza,  ya no entienden la televisión ni la radio. El problema de comunicación es más grave y ya repercute en la convivencia,  habiendo incluso malentendidos y discrepancias.

–  ESTADO DE ÁNIMO: todo ello genera depresión,  tristeza, y  aislamiento social.

Médicos de la SEORL, en el Congreso Europeo de Otorrinolaringología Pediátrica

Médicos de la SEORL, en el Congreso Europeo de Otorrinolaringología Pediátrica

Este fin de semana ha comenzado en la localidad portuguesa de Belem el 13 Congreso de la Sociedad Europea de Otorrinolaringología Pediátrica y un grupo de médicos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) está presente. El doctor Javier Cervera, miembro del Grupo de Trabajo de Otorrinolaringología Pediátrica; y el doctor Manuel Manrique, presidente de la Comisión de Otología; forman parte del comité científico del mismo. El congreso acaba este martes y al mismo acuden los mayores especialistas en otorrinolaringología pediátrica de todo el continente.

La doctora Alicia Huarte, de la Comisión de Audiología y especialista en foniatría y audiología en la Clínica Universidad de Navarra, participa en un taller sobre Barreras para el diagnóstico precoz y tratamiento de la pérdida de audición en niños con una ponencia titulada Niños con discapacidades asociadas y detección temprana de la audición.

Además, el martes el doctor Constantino Morera, profesor de Otorrinolaringología en la Universidad de Valencia, participa junto al doctor Manrique, en una mesa redonda presidida por el doctor Cervera sobre Malformaciones en el oído interno y el nervio coclear.

Otro taller que contará con la participación de la SEORL será el dedicado al Tratamiento de niños con atresia unilateral y bilateral en el que estará presente el doctor Carlos Cenjor con una conferencia sobre Principios para una correcta gestión de la sordera en niños con atresia.