
Uso de auriculares en niños: riesgos auditivos y recomendaciones para prevenir daños
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Cada vez es más frecuente la presencia de pacientes infantiles con signos de alteraciones auditivas relacionadas con el uso continuado de auriculares
El uso de auriculares en edades tempranas se ha convertido en una práctica habitual tanto en casa como en el ámbito escolar. Sin embargo, cuando estos dispositivos se utilizan de forma prolongada o con un volumen elevado, pueden comprometer la salud auditiva de los más pequeños.
Desde la SEORL-CCC advertimos que cada vez es más frecuente la presencia de pacientes infantiles con signos de alteraciones auditivas relacionadas con el uso continuado de auriculares. En muchos casos, los síntomas aparecen de forma progresiva y no son detectados hasta que el daño ya está avanzado.
¿Por qué es tan importante prestar atención a este tema?
Durante la infancia, el sistema auditivo aún está en desarrollo. Exponer al oído a niveles altos de sonido puede provocar lesiones en las células ciliadas del oído interno, responsables de la transmisión de los sonidos al cerebro. Estos daños, en muchas ocasiones, no son reversibles. Y ahí entra una herramienta simple pero poderosa: la regla del 60/60.
¿Qué es la regla del 60/60 y por qué puede ayudarte más de lo que crees?
La regla del 60/60 es una recomendación avalada por especialistas en Otorrinolaringología para prevenir el daño provocado por el uso frecuente de auriculares en niños y adolescentes. Consiste en dos ideas básicas: 60% de volumen máximo: el sonido nunca debe superar ese umbral. Si el niño no te oye cuando le hablas, probablemente está escuchando demasiado alto. 60 minutos como máximo por sesión: después de una hora de uso, se recomienda una pausa de al menos 10-15 minutos para “descansar” el oído interno. Pero no se trata solo de contar minutos o ajustar volumen: esta regla debe adaptarse a la realidad de cada familia. Aquí tienes una forma práctica de aplicarla:
Guía práctica para aplicar el 60/60 en casa
- Activa el límite de volumen en el dispositivo (muchos móviles y tablets lo permiten).
- Establece tiempos con un reloj visual o alarma suave. Esto ayuda a crear hábitos sin necesidad de regañar.
- Negocia momentos sin auriculares: por ejemplo, usar altavoces a bajo volumen en espacios compartidos.
- Elige entornos tranquilos para el uso de auriculares, así no tendrán que subir tanto el realizar una evaluación auditiva.
- Explícales por qué: los niños entienden mucho más de lo que parece si les hablas con claridad. Puedes decir algo como: “si escuchas muy fuerte ahora, cuando seas mayor quizás no puedas oír bien algunas voces”.
Cuándo realizar una evaluación del oído
Si notas que tu hijo pide que le repitas las cosas con frecuencia, sube mucho el volumen del televisor, o presenta dificultades para seguir conversaciones en entornos con ruido de fondo, es recomendable realizar una revisión con el otorrinolaringólogo. Debe hacerse si el niño presenta signos como dificultad para entender instrucciones, subir constantemente el volumen o responder de forma inadecuada en conversaciones cotidianas. En definitiva, el uso de auriculares en sí no es perjudicial, pero su mal uso sí puede afectar seriamente la salud auditiva infantil. Con pautas sencillas y acompañamiento profesional, es posible disfrutar de la tecnología sin poner en riesgo el desarrollo auditivo del niño.






