¿Cómo se quiere proyectar nuestra especialidad hacia el futuro?

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17 de octubre de 2025

La gran amplitud de nuestra especialidad, y la creciente subespecialización, asociada a los avances y a la innovación tecnológica, nos hace muy ‘extensos’ científica y asistencialmente, garantizándonos una vasta presencia social.

El desafío es compatibilizar esa valiosa extensión con una percepción homogénea de nuestra especialidad y que integre todo su valor.

En definitiva, necesitamos una imagen de marca reconocible que nos identifique como cirujanos y especialistas de alta cualificación técnica, a la vanguardia en la aplicación de los grandes avances relacionados con las tecnologías de mayor potencial disruptivo sanitario (la IA, la robótica, los implantes cocleares, los nuevos tratamientos biológicos, las terapias génicas…)  pero al mismo tiempo concernidos por la humanización y el acompañamiento cercano e integral a los pacientes.

En mi opinión, uno de los aspectos más diferenciales de nuestra especialidad es su estrecha conexión con los grandes retos socio-sanitarios de nuestro tiempo en las sociedades occidentales:

-Primeramente, el envejecimiento, asociado a problemas de audición y comunicación. La OMS reconoce la pérdida auditiva como uno de los grandes retos de salud pública del siglo XXI, y no cabe duda de que lo es, porque detrás de una persona que no oye, hay habitualmente una persona que está aislada, que no se comunica, con más riesgo de dependencia y con una peor calidad de vida. Somos, en definitiva, la especialidad médica que de forma más determinante puede contribuir a luchar contra la soledad no deseada, y ese desde luego es ya uno de los retos en los que quiero trabajar como presidente de SEORL.

-Los problemas de salud mental son uno de los grandes desafíos sociosanitarios del siglo XXI, con una prevalencia creciente de depresión y ansiedad a nivel global. En España, más del 10 % de los adultos presenta síntomas depresivos, con un notable impacto en la calidad de vida y en los recursos sanitarios, y las patologías abordadas por nuestra especialidad tienen una incidencia directa y estrecha en estos problemas. Así, la pérdida de audición afecta a más de 1,2 millones de personas con distintos grados de discapacidad auditiva (INE, 2020), y múltiples estudios muestran que la hipoacusia no tratada duplica el riesgo de depresión y se asocia a deterioro cognitivo y demencia. Por su parte, la pérdida del olfato se relaciona con ansiedad, aislamiento social y hasta un 20 % más de riesgo de depresión en pacientes crónicos. Del mismo modo, los trastornos de la voz limitan la comunicación y la vida laboral, provocando estrés y pérdida de autoestima. En conjunto, estas patologías otorrinolaringológicas deterioran funciones básicas de comunicación y relación, lo que sitúa a nuestra especialidad en primera línea del abordaje del gran reto integral de la salud mental.

-La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el ruido y la contaminación ambiental como uno de los principales riesgos para la salud pública. En España, la Agencia Europea de Medio Ambiente estima que más de 9 millones de personas están expuestas a niveles de ruido del tráfico por encima de los recomendados, lo que contribuye a la pérdida auditiva, acúfenos y trastornos del sueño. A esta exposición ambiental se suma la exposición voluntaria al ruido, especialmente en la población joven: el uso prolongado de auriculares a alto volumen, así como la asistencia a discotecas y conciertos, ha llevado a que hasta el 50% de los adolescentes y jóvenes presenten riesgo de desarrollar hipoacusia o tinnitus. Además, la contaminación atmosférica agrava la prevalencia de patologías de alta carga asistencial para nuestra especialidad, como rinitis, asma y rinosinusitis crónica. Todo ello refleja que el ruido y la polución no son solo problemas ambientales, sino también desafíos sanitarios que nos conciernen, con repercusión directa en la calidad de vida y la salud auditiva y respiratoria de la población.

-En España, como en todo el mundo occidental, los trastornos del sueño se han convertido en un problema de salud pública de gran magnitud. No se trata solo de dormir mal, sino lo que dormir mal representa: incapacidad para concentrarse en el trabajo, cansancio durante el día y en definitiva menor productividad y calidad de vida. Nuestro papel en el abordaje de la apnea obstructiva del sueño (AOS) nos pone en el centro de este otro gran desafío socio-sanitario, que en el caso del AOS se vincula además a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes de tráfico y deterioro cognitivo.

-La resistencia a los antibióticos es otro de los grandes desafíos de la salud global y España es, según el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN, 2022), uno de los países europeos con mayor consumo: cerca del 4,8 % de la población tomó antibióticos en un solo día, y hasta un 30 % de las prescripciones en infecciones respiratorias altas son innecesarias. Este problema se agrava con la automedicación, ya que uno de cada cinco españoles admite haber usado antibióticos sin receta. Es obvio que los especialistas de ORL debemos sentirnos concernidos por el desafío de revertir esta situación, pues las infecciones de oído, garganta y senos paranasales son motivo frecuente de prescripción de antibióticos y podemos y debemos jugar un papel clave en la educación sanitaria y en la aplicación de criterios clínicos que eviten el uso inadecuado de antibióticos, contribuyendo así a frenar la expansión de bacterias resistentes que ya causan más de 4.000 muertes al año en España según el Ministerio de Sanidad.

-Y finalmente, last but not least, sino al contrario, el cáncer, uno de los grandes problemas sanitarios del siglo XXI, por su alta prevalencia, mortalidad y coste social. Se estima que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres tendrán cáncer en España a lo largo de su vida y cada año se diagnostican en nuestro país alrededor de 10.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello y unos 6.500 casos de cáncer de tiroides, entre otros tumores abordados desde nuestra especialidad. Frente a este enorme desafío tenemos la oportunidad de hacer una contribución muy destacada desde la prevención hasta la reintegración del paciente en la sociedad, pasando por la detección precoz y el tratamiento oncológico, liderando la cirugía de tumores de complejos y participando en equipos multidisciplinares.

Pienso, en suma, que nuestra especialidad tiene un protagonismo central en el abordaje de los grandes retos de salud del futuro y particularmente en aquellos que tienen una dimensión no solo sanitaria, sino social.

Hablar de ORL-CCC es hablar de comunicación, conexión, relación, descanso, calidad de vida y, en definitiva, bienestar.

Dr. Serafín Sánchez Gómez
Presidente de la SEORL-CCC