
¿Cómo se diagnostica la apnea del sueño en niños?
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Es un trastorno respiratorio del sueño que afecta del 1 al 5% de la población pediátrica
La apnea obstructiva del sueño (AOS) es un trastorno respiratorio del sueño que afecta del 1 al 5% de la población pediátrica y su pico de incidencia se encuentra entre los 3 y los 8 años. Consiste en una obstrucción parcial y/o completa de la vía respiratoria superior que afecta a la calidad de vida del paciente ya que impacta en la masticación y la deglución, o el desarrollo craneofacial; además de provocar problemas de conducta en los niños.
El principal síntoma de la AOS es el ronquido, que pueden ser continuos o intermitentes con intervalos de silencio y empeoran en el contexto de infecciones de vías respiratorias altas. Desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) se recomienda consultar con un especialista si el ronquido ocurre tres noches por semana, realiza un sonido de carácter intenso y se produce sin ir asociado a un proceso catarral.
Qué pruebas se realizan para diagnosticar la AOS
En el caso de sospecha de AOS, el otorrinolaringólogo pautará la realización de un Estudio del sueño, que se puede realizar con pruebas como la polisomnografía o la poligrafía respiratoria. En este estudio se recopilarán una serie de datos que permiten dictaminar si el paciente padece AOS y la gravedad del mismo. Para ello, los sensores medirán los siguientes parámetros:
- Respiración, a través de unos sensores situados en nariz y boca.
- Movimientos respiratorios, que se registran gracias a los sensores situados en la zona torácica y abdominal
- Los ronquidos
- La saturación y la frecuencia cardiaca, que se miden con un pulsioxímetro
- El electrocardiograma
- El electroencefalograma
- La posición del cuerpo
Las dos pruebas que se realizan son la polisomnografía y la poligrafía respiratoria. La diferencia principal entre ambas es que la primera debe hacerse en el hospital y la segunda en el domicilio, lo que permite mantener más fácilmente la rutina del sueño del niño.
Polisomnografía en el hospital
La polisomnografía es la prueba del sueño más completa. Se realiza en los llamados laboratorios del sueño, dentro de un hospital, donde se pueden colocar más sensores que en otras pruebas. Gracias a ello se obtiene una información más detallada, aunque también puede aparecer el llamado “efecto laboratorio”: al dormir fuera de casa, el descanso suele ser más superficial y menos parecido al sueño habitual.
El procedimiento es sencillo: el paciente acude al hospital sobre las diez de la noche, y antes de dormir se le colocan sensores en la cabeza y el cuerpo para registrar todas las variables necesarias. Durante toda la noche, personal especializado supervisa el estudio y recoloca los sensores si es necesario. A la mañana siguiente, se retira el equipo y el paciente recibe el alta.
Este tipo de prueba suele reservarse para casos concretos o cuando otras pruebas previas no han sido concluyentes.
Poligrafía respiratoria: el estudio en casa
La poligrafía respiratoria es una alternativa más sencilla y cómoda, ya que se realiza en el domicilio del paciente mediante un equipo portátil. La ventaja principal es que, al dormir en casa, se evita el “efecto laboratorio” y los resultados son más representativos del sueño real.
Eso sí, al llevar menos sensores que la polisomnografía, no se registran todas las variables. Por ejemplo, no mide la actividad cerebral mediante electroencefalograma, de modo que no puede asegurarse con total certeza que la persona haya dormido durante toda la prueba.
Si el resultado es negativo —es decir, no se detecta un número suficiente de apneas o hipopneas—, puede deberse simplemente a que el paciente no haya dormido lo bastante. En esos casos, y si existe una alta sospecha de apnea, se recomienda realizar una polisomnografía en el hospital para completar el diagnóstico.
Una vez diagnosticada la apnea del sueño en el niño, el otorrinolaringólogo pautará el tratamiento más adecuado. La cirugía de adenoides y amígdalas suele ser el tratamiento indicado para corregir la respiración de los niños.






