• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin

Se publica el listado de ayudas para estancias formativas e investigadoras

La Comisión de Formación y la Comisión Delegada de la SEORL-CCC ha hecho público el listado de las personas que han recibido la concesión de ayudas para estancias formativas e investigadoras. Dicho listado puede consultarse en el siguiente enlace: https://seorl.net/becas-premiadas-por-seorl/

Estas ayudas forman parte de la apuesta de la SEORL-CCC por la Formación Médica Continuada y el Desarrollo Profesional Continuo, además de promover la investigación en el ámbito de la otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello.

Los especialistas que han conseguido estas becas tendrán así la oportunidad de compartir intereses y experiencias con compañeros de otros Servicios ORL, Unidad o Centro, además de adquirir nuevos conocimientos y metodologías de investigación.

 

¿Cómo diagnosticar y tratar la disfagia?

La disfagia es un trastorno de la deglución. La deglución se define como el conjunto de mecanismos que intervienen en el transporte de alimentos, o de secreciones como la saliva, desde la cavidad oral hasta el estómago. Se divide en tres fases: fase oral, fase faríngea y fase esofágica. Uno de los factores que determinan su gravedad es la aspiración, esta sucede cuando algunas de esas sustancias entran en la vía aérea superior. La disfagia es un trastorno más común de lo que parece, de hecho, afecta a dos millones de personas en España, aunque se estima que el 90% está sin diagnosticar y, por tanto, sin tratar.

Diagnóstico

Signos de alarma de la disfagia

En primer lugar, para la detección de la disfagia, se deben tener en cuenta una serie de signos de alarma. Por ello, es importante prestar atención a las alteraciones del nivel de consciencia, las alteraciones motoras o sensitivas; las alteraciones de la articulación del lenguaje, la disfonía en forma de voz soplada, ronca o voz nasal; los atragantamientos o episodios de tos durante la ingesta; el aumento del tiempo empleado para la ingesta, una pérdida de peso inexplicable, la dificultad o lentitud en la masticación; y el dolor o la sensación de obstrucción durante la deglución. Ante la presencia de alguno de estos síntomas, se debe acudir a un especialista otorrinolaringólogo para que realice una evaluación clínica e instrumental. En este sentido, será necesario evaluar los síntomas y los alimentos con los que el paciente los presenta, así como la causa de la disfagia, para después determinar la seguridad en la deglución y el tipo de alimentación a seguir. Además, se deberán tener en cuenta los antecedentes y el historial clínico del paciente.

Diagnóstico de la disfagia

El otorrinolaringólogo realizará también una exploración física del estado general del paciente y de la anatomía de la cavidad oral, estado de la dentadura, lengua, paladar, faringe y laringe, así como la funcionalidad de la musculatura facial, masticatoria, etc; y su sensibilidad. Por otro lado, será necesario valorar la voz y el lenguaje en cuanto al tono, intensidad o cualidad.

En cuanto a las pruebas técnicas diagnósticas, una de las más utilizadas es la videonedoscopia de deglución, que consiste en valorar de forma directa, mediante un nasofibroscopio, la capacidad de deglución del paciente. Además, permitirá al otorrinolaringólogo determinar si la alimentación oral es segura, las medidas necesarias para facilitarla o si es preciso contraindicarla. Consta de dos partes, la valoración anatómica y la valoración de la deglución. En la primera se evalúan, mediante el fibroscopio, las respuestas de la lengua, la faringe o la laringe ante acciones como deglutir o producir determinadas palabras. Además, se analizarán la respiración,  la fonación o el manejo de las secreciones.

Por su parte, la valoración de la deglución consiste en administrar alimentos de distintas consistencias y volúmenes, coloreados con azul de metileno, para ver cómo responde el paciente y si se produce aspiración o retención de esos alimentos y en qué fases de la deglución, oral o faríngea.

Otra prueba realizada para el diagnóstico de la disfagia es la videofluroscopia de la deglución, que consiste en la administración por vía oral de un contraste radiopaco y la visualización mediante radioscopia de la capacidad de deglución, quedando las imágenes registradas en vídeo de alta resolución.

Además, se puede emplear una esofagoscopia transnasal que consiste en la valoración de manera directa del esófago, mediante la utilización de un esofagoscopio que se introduce a través de la fosa nasal hasta la hipofaringe y el esófago. Por ello, permite valorar alteraciones estructurales del esófago y estudiar la fase esofágica de la deglución.

Por otro lado, también se pueden realizar manometrías, que estudian la presión basal y durante la deglución de la faringe y el esófago mediante una sonda introducida por las fosas nasales.

Tratamiento de la disfagia

Una vez realizado el diagnóstico de la disfagia, el otorrinolaringólogo deberá decidir el tipo de alimentación más segura en función de las características del paciente, con el fin de mantener un buen estado de nutrición e hidratación a la vez de evitar complicaciones. Para ello puede ser necesario realizar una serie de modificaciones en la dieta y se valorará la posibilidad de seguir unas medidas de adaptación y rehabilitación, y, en algunos casos, la realización de procedimientos quirúrgicos o la nutrición enteral . Lo cierto es que la mayoría de los pacientes con disfagia mejoran con el seguimiento de un plan terapéutico adecuado e individualizado. 

Uno de los aspectos más importantes a la hora de tratar trastornos de la deglución como la disfagia es la necesidad de adaptar la dieta para que el paciente no presente alteraciones nutricionales. De hecho, un estudio realizado con pacientes hospitalizados en un centro español publicado en Clinical Nutrition ESPEN confirma la prevalencia global de disfagia de un 28.5%, sobre todo en pacientes ortogeriátricos y neurológicos, y la presencia de desnutrición en el 50% de ellos. El análisis demuestra también que más de un tercio de los pacientes no tiene adaptada su dieta correctamente.

En la dieta del paciente con disfagia es importante adaptar los volúmenes y la consistencia de los alimentos a cada caso. Por lo general, deben tener una consistencia homogénea y se deben evitar las dobles texturas. En pacientes con riesgo de aspiración, será necesario el uso de espesantes para aumentar la densidad de los líquidos.

Por su parte, la rehabilitación, en caso de ser necesaria, consiste en la puesta en práctica de ejercicios para fortalecer la musculatura, favorecer el reflejo deglutorio y el mecanismo de cierre glótico. Por otro lado, también se aprenden técnicas y maniobras con alimentos o líquidos para favorecer su deglución.

La sialoendoscopia en el tratamiento de la patología salival obstructiva

La sialoendoscopia es una técnica endoscópica que permite diagnosticar y tratar la patología salivar obstructiva mediante la exploración de ñas glándulas y los conductos glandulares afectados. Litiasis, cuerpos extraños y tapones mucosos pueden ser abordados de forma eficaz mediante este procedimiento mínimamente invasivo. Constituye una alternativa al abordaje quirúrgico externo y al tratamiento médico tradicional de litiasis, y patología glandular obstructiva.

 El origen de la sialoendoscopia se remonta a la década de los 90 del siglo pasado, pero no fue hasta inicios del presente siglo cuando empezó a extenderse la técnica y empezaron a publicarse los primeros estudios sobre dicha técnica.

La sialoendoscopia no suele requerir una preparación previa específica y según el caso se realizará bajo anestesia general o local .

Indicaciones principales de la sialoendoscopia

La patología salival obstructiva suele causar una importante reacción inflamatoria con edema, tumefacción y dolor en el paciente, por lo que es importante su tratamiento lo antes posible.

La evidencia científica disponible permite afirmar que la sialoendoscopia se ha convertido en una buena opción terapéutica en determinada patología obstructiva submaxilar y parotídea. En términos generales, cálculos de glándula submaxilar menores de 4 mm y cálculos de glándula parótida menores de 3 mm pueden ser extraídos mediante sialoendoscopia. Cuando tienen un tamaño intermedio, de entre 5 y 7 mm, la recomendación es realizar una fragmentación mediante litotricia extracorpórea o intraductal antes de la extracción endoscópica. En cálculos de mayor tamaño, se suele realizar un abordaje combinado mediante cirugía abierta intatoral o transfacial. 

Las ventajas de la sialoendoscopia

En comparación con las técnicas tradicionales como la submaxilectomía o la parotidectomía, en los casos en que está indicada, la sialoendoscopia ha demostrado mayor eficacia. Al ser un procedimiento mínimamente invasivo rebaja costes y la estancia hospitalaria. Además, produce menor trauma quirúrgico, disminuye las complicaciones como menor riesgo de sangrado y es un procedimiento que preserva la glándula salivar. Diversos estudios recientes han demostrado que tanto la función como la estructura glandular se recuperan después de resolver la obstrucción con la sialoendoscopia.

La tasa de éxito de la sialoendoscopia depende de diversos factores, intrínsecos y extrínsecos. Entre los intrínsecos cabe reseñar, en lo que respecta al acceso, las características del ostium, la posición de la dentadura o la apertura oral. El tamaño, localización, movilidad y forma de la litiasis también son factores relevantes, así como la localización, consistencia y extensión de la estenosis. En lo que se refiere a los factores extrínsecos, los más importantes tienen relación con la experiencia del cirujano y los medios técnicos disponibles.

Complicaciones de la sialoendoscopia

Las características de esta técnica hacen necesaria una curva de aprendizaje lenta, lo que puede influir en la tasa de complicaciones. Pasos críticos como la localización y dilatación del ostium del conducto requieren de un cirujano con experiencia y una adecuada formación en el procedimiento.

Las complicaciones más frecuentes al realizar la sialoendoscopia son la inflamación glandular en el postoperatorio inmediato, la imposibilidad de la canalización de la papila o de extracción de la litiasis y la persistencia de restos de la misma. Menos comunes son las falsas vías, la aparición de fístulas salivares, estenosis de la papila o el ductus. No obstante, su índice de complicaciones frente a los procedimientos clásicos es claramente inferior. En suma, los índices de complicaciones son de una incidencia inferior al 5%, tratándose en su mayor parte de complicaciones menores.

El concurso de Twitter de #SEORL2019 ya tiene ganador

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha celebrado un concurso en Twitter durante su 70 Congreso que ha celebrado del 3 al 6 de octubre en Santiago de Compostela. El asistente que más ha utilizado el hashtag del Congreso, #SEORL2019, ha sido el doctor Juan Maza Solano, @juanmazaORL, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.

El concurso tenía como objetivo premiar al asistente al congreso que, durante su celebración, utilizaran el hashtag designado para el evento, #SEORL2019. El doctor Maza ha sido premiado con una inscripción gratuita al próximo congreso que tendrá lugar en Madrid del 15 al 18 de octubre de 2020.

Descargar Bases legales SEORL 2019

La SEORL-CCC firma un consenso sobre hipoparatiroidismo con la SEEN

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han elaborado de forma conjunta un  Documento de consenso sobre hipoparatiroidismo post-tiroidectomía con el objetivo de establecer un protocolo de actuación que ayude a predecir este trastorno y evitar complicaciones o reingresos de los pacientes.

El hipoparatiroidismo es la complicación más frecuente que sufren los pacientes tras una tiroidectomía total, el tratamiento más habitual del cáncer de tiroides, y también utilizada para tratar enfermedades tiroideas benignas. Su prevalencia cuando es transitorio, es decir, dura menos de 6 meses, oscila entre el 10% y el 40%; mientras que la del permanente o crónico,  presente más allá de 6 meses, varía del 0,12% al 16,2%, según las diferentes series publicadas. Este trastorno se caracteriza por una hipocalcemia, reducción en la producción de calcio, como consecuencia de una insuficiente secreción de la hormona paratiroidea (PTH). Se produce porque durante la tiroidectomía, las glándulas paratiroides (hay 4 glándulas) pueden lesionarse bien por su extirpación inadvertida o por la coagulación accidental de las mismas durante el control de las hemorragias o por la alteración de su vascularización.

Tras una tiroidectomía, la hipocalcemia por hipoparatiroidismo puede ocurrir de forma aguda y convertirse en una urgencia médica. El déficit en la producción de calcio puede alterar las funciones neurológicas, cognitivas, musculares y cardiacas. La aparición de parestesias (alteraciones de la sensibilidad) en los labios o las yemas de los dedos y los espasmos musculares (tetania) en las manos y en los pies (espasmo carpopedal) deben alertar acerca de la existencia de unas cifras bajas de calcio en sangre. Si no se corrigen los niveles de calcio pueden aparecer fenómenos de broncoespasmo y laringosespasmo, convulsiones y alteración del nivel de conciencia.  Ante la sospecha clínica de un cuadro de hipocalcemia se debe instaurar tratamiento sin esperar la confirmación analítica. Las cifras de calcio no siempre se correlacionan con la intensidad de los síntomas.

Tanto la SEORL-CCC como la SEEN han establecido una serie de recomendaciones a seguir antes, durante y después de la cirugía de tiroides con el objetivo de minimizar, en la medida de lo posible, el riesgo de hipoparatiroidismo derivado de la intervención. En este sentido es muy importante la experiencia del cirujano de cabeza y cuello en la práctica de tiroidectomías, pues se ha demostrado que la realización de unas 40-50 intervenciones anuales permite disminuir las tasas de hipoparatiroidismo permanente, así como otras complicaciones derivadas de este tipo de cirugía. Conviene también contar equipo quirúrgico experimentado y tener una vigilancia más estrecha en casos de mayor complejidad quirúrgica como son las reintervenciones, los bocios grandes con extensión intratorácica, en el caso de que sea necesaria una disección de los ganglios centrales del cuello y en el caso de la enfermedad de Graves. Además, hay que monitorizar especialmente a los pacientes en los que hay constancia de la extirpación, accidental o no, de alguna glándula paratiroides.

Tratamiento del hipoparatiroidismo

De manera profiláctica y tras la tiroidectomía total, el consenso establece que no está recomendado el empleo de suplementos de calcio y/o vitamina D en todos los pacientes intervenidos. La medición de la PTH en las primeras horas tras la cirugía puede determinar el riesgo de desarrollar una hipocalcemia clínica. Aquellos pacientes con una variación pre y postoperatoria de PTH menor del 80% tendrán un riesgo bajo y podrán ser dados de alta sin suplementos, aunque siempre hay que tener en cuenta cada caso concreto. Así mismo, aquellos en los que se determine un riesgo muy alto de hipocalcemia sintomática deberán iniciar la suplementación con calcio en las primeras 24 horas.

El tratamiento de la hipocalcemia consiste en controlar los síntomas y evitar complicaciones graves, pues los casos más severos pueden llegar a comprometer la vida del paciente. Si se consigue una estabilidad en los niveles de calcio, el tratamiento se podrá ir reduciendo de forma paulatina. Sin embargo, aquellos pacientes que presenten una sintomatología crónica deberán tomar sales de calcio oral y calcitriol para mantenerse libres de síntomas.

¿Cómo se clasifica la disfonía espasmódica?

Según la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) la disfonía espasmódica afecta a 3-4 personas por cada 100.000 habitantes y se estima que en España puede haber entre 15.000 y 20.000 pacientes. Sus causas aún son desconocidas pero se cree que puede haber una relación con alteraciones en los ganglios basales o por una coincidencia con infecciones de las vías respiratorias superiores, períodos de uso excesivo de la voz o estrés.

La disfonía espasmódica se clasifica como disfonía espasmódica en aducción, la que afecta principalmente a los músculos tiroaritenoideos, siendo ésta la forma de presentación más frecuente, hasta el 90% de los casos aproximadamente, y en abducción, si los espasmos se producen en el músculo cricoaritenoideo posterior. La afectación puede ser mixta.

La valoración perceptual es básica en el diagnóstico, y se pueden encontrar, entre las características principales, una voz entrecortada, “enganches” vocales, tensión vocal, que puede ser prolongada o intermitente, y sin una frecuencia rítmica, característica que le diferencia de los temblores vocales, de los cuales puede llegar a ser complicado diferenciarlas si no se cuenta con la experiencia adecuada.

También puede tratarse de una voz aérea intermitente, cuando los espasmos producen la abducción de las cuerdas vocales.

Suelen presentar las pausas de voz en sonidos determinados como la “p” y “t” seguidos de alguna vocal, tanto en aducción como en abdución.

Durante la exploración laringoscópica, observaremos los siguientes signos en la disfonía espasmódica:

  • De aducción: aducción glótica brusca, intensa, arrítmica, con cortes de voz.
  • De abducción: abducción glótica nítida, brusca, incongruente, con cortes de voz.

Diagnóstico y tratamiento de la disfonía espasmódica

Su diagnóstico es difícil y debe ser realizado por un especialista en voz, como el otorrinolaringólogo que se encargará de la evaluación de las cuerdas vocales y de detectar posibles alteraciones en la voz y el habla. Por otro lado, cuando además haya presencia de alteraciones en otras regiones puede ser necesaria la intervención de especialistas en neurología.

En la actualidad la disfonía espasmódica no tiene un tratamiento curativo y las terapias deberán ir encaminadas a tratar de mejorar la producción de la voz y el habla. En cualquier caso, el otorrinolaringólogo deberá procurar que el tratamiento sea individualizado y acorde con las necesidades del paciente.

En ese sentido, el tratamiento que ha demostrado mejores resultados hasta el momento es la inyección de toxina botulínica en las cuerdas vocales. El empleo de esta técnica ha resultado ser más eficaz que el tratamiento farmacológico, aunque algunos pacientes afirman sentir mejoría con determinados medicamentos como benzodiacepinas, posiblemente porque contribuyen a reducir el estrés, como ocurre en el caso del alcohol.

La inyección de toxina botulínica es un procedimiento que se realiza en consulta y en el que interviene un equipo formado por un otorri­nolaringólogo y un neurofisiólogo. Con esto se consigue realizar el diagnóstico electromiográfico y el tratamiento en el mismo acto, y de forma más precisa.

Se inyecta a nivel de los músculos tiroaritenoideos en caso de disfonía espasmódica en aducción, y los músculos cricoaritenoideos posteriores en los casos en en los que haya sospecha de una disfonía espasmódica en abducción.

La toxina botulínica produce una denervación química del complejo aductor del tiroaritenoideo-cricoaritenoideo lateral en el caso de las aductoras, y del cricoaritenoideo posterior en las disfonías espasmódicas de abducción, disminuyendo así los el número e intensidad de los espasmos, mejora la calidad de la voz, la fluencia de la misma, la capacidad de comunicación y, por lo tanto, la calidad de vida.

Debido al efecto limitado en el tiempo de la toxina botulínica, éste tratamiento suele repetirse cuando los síntomas vuelven a ser limitantes sobre todo en aquellos casos en los que el trastorno pueda afectar a la situación laboral de la persona que lo padece. El intervalo entre las infiltraciones es variable.

El tratamiento debe incluir la rehabilitación de voz para optimizar el resultado. Las técnicas de reeducación vocal ayudarán a mejorar la fonación y disminuir los síntomas. Por otro lado, también puede ser conveniente recibir atención psicológica.

Nota necrológica de la Dra. María Josefa Sarriá de Lucas

La Dra. María Josefa Sarriá de Lucas nos ha dejado. Probablemente muchos no sabrán a quien me estoy refiriendo. De hecho en La Paz, el hospital en el que desarrolló la mayor parte de su carrera profesional, pocos la reconocerán por su verdadero nombre. Aquí, en el Servicio de ORL de La Paz era Pepa. Para los más antiguos, probablemente Maripepa. Y en el hospital, su nombre era sinónimo de otoenurología.

Pepa era otorrinolaringóloga, pero desde el primer momento de su estancia en La Paz decidió que le gustaba la otoneurología y no quería dedicarse a otra cosa. En aquel entonces la otoneurología era muy diferente a la que practicamos en la actualidad. El equipamiento tecnológico se limitaba a un sillón rotatorio, un electronistagmógrafo de dos canales, unas gafas de Frenzel y un tambor de nistagmo optocinético que mi padre había construido con un tambor de jabón de lavadora sobre el que había distribuido trazos blancos y negros alternativos y que hacíamos girar con unos hilos de nylon trenzados. Que quede claro que funcionaba de maravilla…

Pues bien, con semejante derroche de tecnología Pepa era capaz de diagnosticar una oftalmoplejia internuclear con la misma facilidad con la que podía detectar un Ménière, un vértigo posicional paroxístico o una esclerosis múltiple. En aquella época preRNM los diagnósticos, más neuro que otológicos, había que hacerlos en función de la historia clínica y los limitados hallazgos exploratorios. Maripepa se lo sabía todo.

Con el paso del tiempo Pepa fue nombrada Jefa de Sección y se dedicó a pasar sus conocimientos a todos aquellos que quisieran adquirirlos. Por su consulta pasaron muchos otorrinolaringólogos nacionales, así como un buen número de neurólogos de aquella época. Y todos terminaban encantados con su trato, su enseñanza y su impresionante conocimiento del mundo de la otoneurología.

Pepa era poco amiga de las publicaciones y de las presentaciones ante aforos concurridos. Era tímida y no le gustaba hablar en público. De eso se encargaban otros miembros del Servicio. Ella era como la hormiga incansable que veía paciente tras paciente, resolviendo todo cuanto estaba en su mano, y enseñando con paciencia infinita a todo aquel que tenía la suerte de estar sentado en la silla que había junto a la suya. Yo tuve la suerte de ocupar esa silla en muchas ocasiones y aprender de ella todo cuanto fui capaz de aprender. Yo tenía límites. Ella parecía no tenerlos…

Su lealtad y capacidad de trabajo en equipo eran otra de sus virtudes. Durante muchos años trabajo codo con codo con mi padre. Y cuando él se jubiló y yo accedí a la Jefatura de Servicio, siguió demostrando la misma capacidad de trabajo y la misma lealtad. Jamás me faltó su apoyo incondicional y su espíritu crítico. Era una persona comprometida, con un claro sentido de responsabilidad y fue para mi un pilar fundamental durante todos los años que seguimos trabajando juntos.

Y un día se fue del hospital a su querida tierra gaditana y comenzó una etapa nueva de su vida. Fue una de esas personas que saben dejar de hacer lo que han venido haciendo durante un buen número de años y empezar a hacer otra cosa distinta sin pena ni añoranza. Capaz de disfrutar de su familia sin volver la vista atrás. Mirando siempre adelante y encontrando en ese camino nuevas metas e ilusiones. Que pena que el destino no quisiera dejarla seguir en ese camino…

Se ha ido una persona íntegra. Una mujer valiente. Una madre y abuela ejemplar. Una compañera de trabajo excepcional. Se ha ido la persona que más supo de otoneurología en su momento. Pero eso para ella nunca tuvo mas valor que la posibilidad de mejorar la vida de aquellos pacientes que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino.

Se ha ido Pepa, Maripepa. Descanse en paz.

Javier Gavilán

¿Cómo diagnosticar la migraña vestibular?

Según el documento de consenso sobre la migraña vestibular de la Bárány Society y la International Headache Society, la migraña vestibular es uno de los trastornos vestibulares más comunes y llega a afectar al 1% de la población general y al 11% de los pacientes que acuden a unidades especializadas en mareo. Se trata de una patología infradiagnosticada debido a su duración variable y la falta de relación temporal con la cefalea migrañosa o el equivalente migrañoso. La mayoría  de los autores consideran que la migraña vestibular es la segunda causa más frecuente de vértigo recurrente, tras el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), y la primera causa de vértigo recurrente espontáneo.

La migraña asociada al vértigo es uno de los trastornos vestibulares más frecuentes en la población. Es habitual que ambos síntomas coincidan en el mismo paciente, por lo que el diagnóstico realizado por el otorrinolaringólogo irá encaminado a determinar cuál es el trastorno que origina esos síntomas. La migraña vestibular puede presentarse solo con vértigo posicional, remedando así un vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) o, en ocasiones puede coexistir con una enfermedad de Menière, por lo que es fundamental hacer un buen diagnóstico diferencial.

Diagnóstico de la migraña

A la hora de diagnosticar la migraña vestibular deberá tenerse en cuenta la historia clínica del paciente y realizar una exploración física. Algunos factores desencadenantes de migraña vestibular en pacientes predispuestos son la toma de alimentos como el queso, chocolate o la comida china; factores ambientales como el cambio de tiempo; la falta de sueño o la tensión premenstrual.

Las dificultades para diagnosticar la migraña vestibular y la carencia de una definición universal condujeron a la elaboración del mencionado consenso que señala los siguientes criterios diagnósticos de la migraña vestibular:

  • Al menos 5 episodios de síntomas vestibulares (distintos tipos de vértigo o mareo con náuseas) de intensidad moderada o severa, con una duración de entre 5 minutos y 72 horas.
  • Historia actual o previa de migraña con o sin aura según la ICH (International Classification of Headache Disorders). El aura incluye síntomas de vértigo, acúfenos, hipoacusia, diplopía, ataxia, parastesias y/o paresias bilaterales o incluso disminución del nivel de conciencia.
  • Una o más características de migraña en al menos el 50% de los episodios vestibulares:
    • Cefalea con al menos dos de estas características: unilateral, pulsátil, dolor de intensidad moderada o severa, agravamiento con la actividad física rutinaria.
    • Fotofobia y fonofobia.
    • Aura visual.
  • Los síntomas no se atribuyen mejor a otra enfermedad vestibular o a un diagnóstico de la ICHD.

La duración de los episodios que definen la migraña vestibular puede ser variable. El 30% de los pacientes tiene episodios que duran minutos, un 30% sufren ataques de horas y otro 30% padece ataques durante varios días. El 10% restante sufre ataques durante unos segundos.

Tratamiento de la migraña

El tratamiento de la migraña vestibular puede resultar un poco complejo debido a su difícil diagnóstico. En general, deberá comprender medidas higiénico-dietéticas, medicación y terapia física. Entre las medidas de estilo de vida, se incluyen la evitación del alcohol, la mejora del estrés emocional o procurar un buen descanso para reducir los factores desencadenantes.

En cuanto a los fármacos empleados algunos ejemplos son los betabloqueantes, las benzodiacepinas o los antimigrañosos, así como fármacos vasodilatadores como los calcio antagonistas. En cualquiera de los casos, deberá ser el especialista otorrinolaringólogo quien determine el tratamiento a seguir en función de la sintomatología del paciente y su historia clínica.

¿Cuáles son los principios de estética facial?

El rostro supone la carta de presentación del individuo y define su identidad, por lo que resulta muy importante en todas las culturas del mundo. Así, a la hora de realizar una intervención quirúrgica en la cara, hay que tener en cuenta que hay una serie de factores que influyen en la belleza, concepto definido por el orden, la simetría y la armonía. En el caso de la cara los principios de belleza vienen determinados por las dimensiones y proporciones faciales, que el cirujano debe conocer. En este sentido, el otorrinolaringólogo, por su formación, cumple los requisitos necesarios para realizar intervenciones quirúrgicas estéticas faciales al tener conocimientos, no solo acerca de la funcionalidad de las estructuras faciales, sino de los principios de la estética.

Aunque la belleza no es un concepto absoluto, será preciso atender a aquellos principios que resultan similares y constantes en todas las personas. Para ello y, de alguna forma, el cirujano busca en sus intervenciones que el rostro cambie de acuerdo a los estándares del momento.

En el pasado, artistas como Leonardo Da Vinci basaban sus retratos en las llamadas “divinas proporciones”, cuyas medidas y divisiones son utilizadas hoy en día en muchas escuelas de arte. Alguna de ellas, por ejemplo, es que la distancia entre los ojos debe ser igual al ancho de un ojo. La división de la cara en proporciones ha permitido una aproximación al análisis facial y se ha utilizado de forma clásica en la cirugía plástica. De esta manera se llega al empleo de los cánones, que intentan aplicar relaciones matemáticas para alcanzar el equilibrio facial y la belleza.

Hoy en día, la evolución de la cirugía ha permitido incrementar la capacidad del cirujano para reconstruir o alterar los rostros en base a las proporciones faciales. Así, el otorrinolaringólogo utiliza herramientas como la antropometría, que estudia las dimensiones y relaciones de la cara y toma como referencia puntos situados en las partes blandas. Además, emplea el análisis cefalométrico que utiliza puntos de referencia óseos en radiografías determinadas. En la actualidad, también se pueden usar una serie de programas informáticos que permiten el análisis estético facial previo en 3D, orientado a la modificación de las facciones de la cara para valorar con antelación cuáles serán los resultados de las intervenciones quirúrgicas. De esta manera, el paciente puede saber cómo quedará su rostro tras la operación y el otorrinolaringólogo puede conocer y acertar mejor con sus pretensiones.

Las proporciones de la cara

Hoy en día se siguen distintos modelos de proporciones faciales en función de si se toman las medidas verticales u horizontales. Para las proporciones horizontales se puede dividir el rostro por mitades, por tres tercios o por cuatro cuartos. Mientras que las proporciones verticales dividen la cara en cinco quintos.

La división por mitades establece que la mayor parte de los sujetos tienen la parte superior mayor que la inferior y que los hombres presentan caras más largas que las mujeres. Por su parte, la división en 3 secciones o tercios establece que la altura de la nariz es igual a la de la frente o a la de la cara inferior, tanto en hombres como en mujeres, y que la mitad de la población tiene el tercio inferior mayor que el superior. Por último, la división en cuartos establece que la altura desde las cejas hasta la base de la nariz debe ser igual que la altura de la frente y de la parte inferior facial. En este sentido, los hombres tienden a tercios faciales progresivamente mayores de superior a inferior y las mujeres a poseer el tercio medio y el inferior de igual tamaño.

Las proporciones faciales

  • Frente: es considerada como una unidad estética y comprende desde el nacimiento del pelo hasta la glabela, prominencia ósea situada a la altura del entrecejo. Por lo general, la altura de la frente en hombres es de entre 6 y 7 cm y en mujeres de 5 a 6 cm.
  • Cejas: su posición ideal está sujeta a numerosas variaciones. Por lo general, el límite lateral es 2-3 mm, superior al medial, y el límite superior se encuentra 2,5 cm por encima de la pupila y 1,5 cm sobre el pliegue del párpado superior.
  • Ojos: se establece que la distancia entre los cantos mediales es igual que el ancho entre el canto medial y el canto lateral. En hombres es de es de 30-33 mm y en mujeres de 29-32 mm.
  • Nariz: constituye también una unidad estética facial y se divide en 3 regiones: el rádix (raíz de la nariz, la parte más estrecha y menos proyectada), el dorso (desde el límite del rádix hasta la punta) y la nariz blanda o cartilaginosa, que comprende la punta nasal, la columela y el ala. Las proporciones se establecen en relación a la cara, la frente, la órbita, la zona aural, la punta nasal o los labios. Existen múltiples formas de nariz y se suelen distinguir 3 tipos agrupados por etnias: la caucásica, la asiática o mestiza y la negroide. En líneas generales, la amplitud de la nariz es como el ancho de un ojo. Además, la proyección de la punta nasal es igual a la del labio superior, según establece el método Simons.
  • Labios y dientes: el labio superior mide 22 +/- 2mm en los hombres y 20 +/- 2 mm en las mujeres. Además, la altura del bermellón del labio superior en individuos de raza blanca es de 8 +/- 1,4 mm en hombres y de 8,7 +/- 1,3 mm en mujeres. La altura del bermellón del labio inferior es de 9,3 +/- 1,6 mm en hombres y de 9,4 +/- 1,4 mm en mujeres. Por su parte, los incisivos superiores deben ser visibles bajo el labio superior de 1 a 4 mm.
  • Barbilla: la barbilla se evalúa desde el punto de vista lateral. Es importante considerar la totalidad de la cara a la hora de realizar una evaluación facial. Cada rasgo afecta al equilibrio del resto. Al bajar el dorso nasal o estrechar el rádix puede producir la ilusión de ensanchar los ojos. Una barbilla hipoproyectada potenciará la percepción de un dorso nasal sobreproyectado.
  • Pabellones auriculares: se establece que su anchura equivaldría al 55% de su longitud, y su eje largo debe ser paralelo al eje del dorso nasal.

 

 

 

La SEORL organiza un curso de bienvenida para los nuevos residentes

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC)  organiza del 13 al 15 de septiembre el III Curso de Introducción a la Otorrinolaringología para nuevos residentes que han iniciado su residencia en esta especialidad este año. Las jornadas se celebrarán en la sede del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid y tienen como objetivo desvelar a los futuros otorrinolaringólogos los aspectos más relevantes de la especialidad. Todo ello a través de destacados especialistas españoles de prestigio nacional e internacional. La misión de la SEORL es confirmar el acierto en su elección.

En la carrera de medicina el tiempo que se dedica a la otorrinolaringología es mínimo en comparación con el valor real de la especialidad en la práctica médica. Además, el tiempo dedicado a la formación MIR (cuatro años) es considerado por la SEORL insuficiente, pues al ser una especialidad quirúrgica debería prolongarse durante cinco años. En cualquier caso, durante los cuatro años que dura la formación MIR en esta especialidad los residentes tendrán la oportunidad de atender a pacientes de todo tipo, a hacer exploraciones sencillas y complejas, intervenciones clásicas o a la vanguardia de la medicina y a utilizar instrumentos sencillos y otros que emplean tecnologías futuristas.

El programa de este III Curso para R-1 incluirá apartados sobre cirugía transoral láser, voz, oncología de cabeza y cuello, patología del sueño, cirugía endoscópica nasosinusal y robótica o estética facial. Además, se abordarán cuestiones necesarias para el residente como la responsabilidad legal, la formación mediante becas o estancias, recursos formativos como cursos o consensos, claves para realizar un proyecto de investigación, redes sociales y apps, así como consejos para hablar en público.

¿De qué se ocupa un otorrinolaringólogo?

La otorrinolaringología se compone de una gran diversidad de campos que en muchos casos constituyen subespecialidades en sí mismas que pueden formar parte del área de desarrollo y desempeño profesional de los futuros residentes. La SEORL-CCC pone en manos de ellos la misión de hacer la especialidad más científica e innovadora. Como señala el doctor Jaime Marco, su presidente, en este vídeo, el otorrinolaringólogo es más que el médico que se ocupa de las otitis o los tapones de cera, se ocupa de áreas mucho más complejas. Es también cirujano de cabeza y cuello que pasa al menos el 50% de su tiempo en un quirófano y que interviene la glándula tiroides, las glándulas salivales, hace reconstrucciones  cervicofaciales por problemas oncológicos, opera la base de cráneo para alcanzar ciertos tumores, realiza exploraciones del olfato, se ocupa de los problemas de vértigo, mareo y desequilibrio, de toda la patología de la audición, infecciosa y tumoral de laringe y faringe, estudia la calidad y patología de la voz, entre otras áreas.

La otorrinolaringología es una especialidad muy amplia y que, por tanto, necesita de una adecuada formación, así como entrenamiento y dedicación. De ahí que existan otorrinolaringólogos especializados en determinadas áreas como oído, fosas nasales, laringe, o la oncología.

Para más información sobre el III Curso de Introducción a la Otorrinolaringología pincha aquí.