
El abuso de sprays vasoconstrictores nasales, un hábito frecuente en invierno y primavera que puede tener el efecto contrario al esperado y cronificar la congestión nasal
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El uso de sprays nasales descongestionantes se ha convertido en un recurso habitual para aliviar la congestión nasal, especialmente durante los meses de invierno y primavera, cuando aumentan los resfriados, los procesos gripales y los cuadros de rinitis alérgica. Sin embargo, desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) se recuerda que el uso prolongado y sin supervisión médica de estos fármacos puede provocar el efecto contrario al deseado y cronificar los síntomas nasales.
Los descongestionantes tópicos nasales contienen fármacos vasoconstrictores que reducen el aporte sanguíneo a la mucosa nasal, lo que produce un alivio rápido de la obstrucción nasal. No obstante, su uso continuado más allá de los 5–7 días recomendados puede dar lugar a la denominada rinitis medicamentosa, una enfermedad caracterizada por un efecto rebote al terminarse la acción del fármaco, que determina una mayor congestión nasal, y al fenómeno conocido como tolerancia al fármaco, que implica la necesidad de dosis cada vez más altas para conseguir el alivio. Ambos fenómenos conllevan el empeoramiento progresivo y la adicción al medicamento, características de la enfermedad. Por otro lado, estos medicamentos no están exentos de efectos adversos como las taquicardias, la elevación de la presión arterial y el daño directo a los tejidos nasales por falta de aporte sanguíneo (perforaciones del tabique, por ejemplo), que son muy raros en usos adecuados, pero pueden llegar a ser graves en un uso fuera de control.
La rinitis medicamentosa es una entidad bien descrita en la literatura científica y constituye un motivo frecuente de consulta en las unidades ORL, especialmente en pacientes que han recurrido a la automedicación durante semanas o incluso meses. La sensación de obstrucción nasal no siempre se produce por tener poco espacio para respirar. En muchos casos, la inflamación es la que produce esta congestión sin afectar significativamente la permeabilidad nasal, por lo que un tratamiento de la inflamación subyacente puede estar más indicado que el tratamiento vasoconstrictor.
Desde la SEORL-CCC se subraya que no toda congestión nasal responde a la misma causa. Detrás de este síntoma pueden encontrarse procesos muy diversos, como rinitis alérgica, sinusitis, hipertrofia de cornetes, desviación del tabique nasal, entre otros. En estos casos, el uso indiscriminado de descongestionantes no solo resulta ineficaz a medio plazo, sino que puede retrasar el diagnóstico correcto y el inicio del tratamiento específico, añadiendo una enfermedad como la rinitis medicamentosa, a veces difícil de tratar.
Desde la SEORL-CCC se recuerda que respirar bien es un elemento esencial de la calidad de vida, y que la prevención pasa por evitar la automedicación prolongada y por acudir al profesional sanitario ante síntomas persistentes. Un diagnóstico precoz no solo mejora la evolución clínica, sino que también evita la cronificación de patologías nasales y el uso innecesario de tratamientos que pueden resultar perjudiciales a largo plazo.






