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Tumores de oído: síntomas y tratamiento

Tumores de oído: síntomas y tratamiento

Los tumores de oído y hueso temporal se clasifican en función de su localización (oído externo, medio, etc), por lo que en cada región del oído y del hueso temporal pueden haber neoplasias con distintas características clínicas. La localización de estos tumores tiene importancia en la medida en que va a influir tanto en el tratamiento como en el pronóstico, debido la compleja anatomía del oído y del hueso temporal. Los tumores del oído y del hueso temporal son sobre todo los malignos pudiendo invadir regiones contiguas, como la base del cráneo. El papel del otorrinolaringólogo es clave por sus amplios conocimientos del hueso temporal y de sus estructuras adyacentes que permitirán un correcto manejo de este tipo de lesiones.

El hueso temporal forma parte de la base del cráneo y es una región relativamente inaccesible, por lo que a menudo los síntomas de los tumores malignos de oído se manifiestan solo después de alcanzar dimensiones significativas o afectar estructuras contiguas como el nervio facial, la parótida o erosionar la base del cráneo. Por su parte, las lesiones benignas que afectan al oído y al hueso temporal, las más frecuentes, dan lugar a hipoacusia, clínica  vestibular y afectación de los pares craneales en forma de disfagia, disfonía, aspiración, paresia del nervio facial y problemas oculares.

Diagnóstico de los tumores de oído

Los tumores de oído tienen a menudo una localización inaccesible a la exploración directa del otorrinolaringólogo, lo que hace que, unido a los síntomas inespecíficos, la exploración radiológica sea una herramienta imprescindible para el diagnóstico, la planificación y el tratamiento. Mediante los estudios radiológicos se puede comprobar la extensión de la neoplasia y la relación de la tumoración con las estructuras vecinas como la base del cráneo o la arteria carótida. Al mismo tiempo, una vez realizada la cirugía, esta prueba deberá realizarse de forma periódica para hacer un seguimiento a medio y largo plazo que permita detectar posibles recidivas.

El estudio radiológico incluirá el uso de técnicas como son la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). La TC es la más accesible, de corta duración, por lo que suele hacerse en primer lugar, y permite la valoración de estructuras óseas. Por su parte, la RM permite una valoración más precisa porque incluye las partes blandas.  Lo correcto es hacer una combinación de ambas pruebas para afinar con el diagnóstico.

Tumores malignos

El carcinoma epidermoide o de células escamosas del conducto auditivo externo (CAE) puede llegar a representar el 80% de los tumores. Tiene una incidencia de 1 a 6 pacientes por cada millón de habitantes al año y es más común en personas entre la quinta y sexta década de vida, con un ligero predominio masculino. Entre los principales factores de riesgo se han identificado la exposición a los rayos ultravioleta, la otorrea crónica de larga evolución, sustancias químicas como los desinfectantes clorados, la predisposición genética o la radioterapia previa.

El primer síntoma suele ser la otorrea o la otorragia y su diagnóstico suele retrasarse porque su sintomatología es similar a la de otros procesos otológicos benignos como las otitis crónicas, el colesteatoma, etc. Este tipo de tumores tienen un crecimiento agresivo y las metástasis regionales son relativamente frecuentes, con una incidencia del 6-20%. Algunos factores asociados a un peor pronóstico son la extensión tumoral a la base del cráneo, la presencia de ganglios positivos, los márgenes positivos y la parálisis facial. Su tratamiento consiste en combinar cirugía y radioterapia, siendo la primera de ellas fundamental y debe ser lo suficientemente radical para eliminar el tumor.

Los tumores malignos que afectan al oído medio son poco frecuentes presentando una incidencia de 6 casos por millón de personas en la población general. Al igual que ocurre en el oído externo, el carcinoma epidermoide es más frecuente en esta localización. La mayor parte de estos pacientes presentan una supuración crónica del oído acompañada de hipoacusia, por lo que al principio es complicado sospechar la presencia de un tumor. En estos casos habrá que tener en cuenta signos de alarma como la otorrea con sangre o la aparición de dolor, lo que suele suceder de forma tardía. La parálisis facial puede llegar a afectar al 50% de los pacientes cuando la enfermedad está avanzada. Se trata de un tumor agresivo con mal pronóstico, ya que su supervivencia global a los 5 años se sitúa alrededor del 30% con una mediana de supervivencia de 18 meses. El tratamiento también se basa en combinar cirugía y radioterapia.

El carcinoma basocelular  es el tumor más frecuente en el oído externo. Suele afecta al pabellón auricular, no al CAE. Su tratamiento consiste en la resección local, haciendo la cirugía lo más agresiva posible para evitar recidivas, ya que a pesar de ser de lento crecimiento y no dar metástasis, conllevan una importante morbilidad. Cuando los tumores no se pueden resecar se empleará radioterapia.

El rabdomiosarcoma de oído medio es un tumor raro que afecta sobre todo a los niños, con más del 50% de los casos diagnosticados en menores de 10 años. También tiene síntomas iniciales poco específicos como la hipoacusia y la otitis media recurrente, lo que hace que se diagnostiquen en etapas tardías. Las metástasis a distancia pueden encontrarse en el 14% de los pacientes, siendo la localización más habitual el pulmón. Suele ser controlable en la mayoría de los niños con enfermedad localizada, con una supervivencia a los 5 años de más del 70%. Las recaídas son frecuentes en pacientes con extensión intracraneal o que tienen enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico.

Tratamiento de los tumores de oído

El tratamiento en la mayor parte de los tumores de oído y hueso temporal es quirúrgico y va a depender de sus características histopatológicas, de su localización y de las estructuras afectadas. Por eso el estudio previo y el diagnóstico son claves para tomar una decisión adecuada. Además, el empleo de radioterapia y quimioterapia pueden ser útiles para mejorar el pronóstico.

En el tratamiento es importante contar con técnicas de reconstrucción adecuadas para cada defecto y características del paciente. En este sentido, se emplearan colgajos regionales para pequeños defectos, mientras que para defectos más extensos o casos en los que es necesaria una cirugía previa o radiación se utilizan colgajos libres. La indicación del tipo de colgajo para reconstruir los defectos que ocasionan las cirugías radicales de resecación del tumor deberá ser individualizada para cada paciente y tendrá que estar planificada previamente. Para todo ello es fundamental que el cirujano conozca bien las distintas técnicas de reconstrucción.

Consejos para un uso correcto de la mascarilla

Consejos para un uso correcto de la mascarilla

La pandemia de COVID-19 ha traído consigo la necesidad de usar mascarilla para frenar la transmisión y evitar el contagio por aerosoles de persona a persona. Se trata de la principal medida a seguir, de hecho su uso es obligatorio, junto con el lavado frecuente de manos y el mantener la distancia social. Sin embargo, para que resulte efectiva frente al coronavirus y no suponga ningún otro problema derivado de su uso (dificultades en la voz, audición, etc.) es importante seguir una serie de consejos para usarla de forma correcta, como los siguientes:

  • Tener las manos limpias: es importante lavarse las manos antes y de ponérsela y de quitarla. La mejor forma de quitarla es cogiéndola por las tiras de sujeción, sin tocar la parte delantera. También hay que tener en cuenta que no se debe tocar mientras se lleva puesta para evitar que se descoloque o contamine.
  • Colocar bien la mascarilla: es importante que la mascarilla cubra la nariz, la boca y la barbilla por lo que debe poder ajustarse a la cara y no dejar ningún hueco de entrada para evitar la llegada de aerosoles a las vías respiratorias.
  • Usarla durante el tiempo adecuado: las mascarillas tienen un tiempo de duración de su protección, dependiendo del tipo. Las higiénicas son las más comunes entre la población y no deben utilizarse durante más de 4 horas. Además, si durante ese tiempo por algún motivo la mascarilla se ensucia, humedece o estropea, se deberá sustituir por otra. Solo se reutilizarán aquellas que estén indicadas para ello y siguiendo los consejos de lavado del fabricante.
  • Vocalizar y respirar bien: la mascarilla no debe ser un impedimento a la hora de hablar y escuchar de forma adecuada. Es necesario vocalizar bien y respirar de manera cómoda para evitar forzar y elevar la voz. En profesiones donde el uso de la voz es continúo, como la de los profesores, es muy importante tener esto en cuenta para evitar disfonías y otros problemas en las cuerdas vocales.

Por otro lado, una mejor vocalización también facilitará la comprensión  y mejorará la eficacia del sonido permitiendo una mayor claridad de la voz. De esta forma, se facilita el entendimiento entre los hablantes. De hecho, según un estudio de GAES, el 45% de las personas de entre 70 y 80 años declara tener una mayor dificultad de compresión con el uso de la mascarilla.

En este sentido, cabe destacar las dificultades que el uso de mascarilla implica para las personas con sordera o hipoacusia, ya que impiden la lectura visual de los labios del interlocutor, algo fundamental para poder percibir los sonidos con mayor claridad. Desde la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España se está trabajando para conseguir la homologación de mascarillas transparentes para los interlocutores de un entorno próximo de personas con sordera y así poder facilitar su comunicación.

Desde la SEORL-CCC se insiste en la importancia de prestar atención y cumplir con las medidas establecidas por las autoridades sanitarias estatales y de cada comunidad autónoma para conseguir frenar la transmisión del virus. El uso de mascarilla es una barrera eficaz para conseguirlo, siempre que se haga un uso adecuado de la misma, y se acompañe de otras medidas de evitación. Para ello, el Ministerio de Sanidad ofrece en este apartado de su web diversos consejos:https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/ciudadania.htm

Joaquín Tortosa Lorenzo: In memoriam

El pasado día 5 de noviembre falleció en Córdoba el Dr. D. Joaquín Tortosa.

Nacido en Albacete y afincado en Córdoba desde su adolescencia, heredó de su padre, mi recordado Antonio, la profesión y  el amor por la otorrinolaringología.

Poliédrico: Otorrino, médico de empresa, médico militar, Jefe de los Servicios Médicos de la Diputación, Presidente de la fundación Urafiki, con la que desarrolló una inmensa labor en el valle de Mangola en Tanzania. Trabajador incansable. Tuno de bandurria. Montero… en todas sus facetas se hizo querer.

Con el alma y el corazón rotos, creo que lo mejor que puedo decir de Joaquín es que ha sido siempre un fiel amigo, una de las mejores personas que he conocido, que siempre estaba cuando alguien lo necesitaba.

El maldito virus le ha embestido justo en un momento de debilitamiento en su salud, minada por otro proceso patológico y, a pesar de ello, ha luchado denodadamente, con la fortaleza que siempre le ha caracterizado, durante cinco semanas en la UCI.

Hijo, marido, hermano y padre ejemplar. Su madre, esposa, hermanos y sus cuatro hijos saben que les ha legado una cohorte de “amigos/hermanos/padres” que con su forma de ser supo reclutar durante su, desgraciadamente, corta pero intensa vida.

Descansa en Paz, Joaquín!

Enrique Bajo Herrera

Los anticuerpos monoclonales, eficaces para la rinosinusitis crónica con poliposis nasal

Los anticuerpos monoclonales, eficaces para la rinosinusitis crónica con poliposis nasal

Los tratamientos biológicos a base de anticuerpos monoclonales han demostrado en diferentes estudios ser eficaces en el tratamiento de la rinosinusitis crónica grave con poliposis nasal, cuando los tratamientos convencionales no funcionan. Esta patología afecta a cerca de un 5% de la población general y suele tratarse con lavados nasales con soluciones salinas y  con corticoides intranasales. Los síntomas más característicos de esta patología son la obstrucción nasal, rinorrea, dolor o presión facial, y alteraciones en el olfato, en mayor medida. En ocasiones será necesaria la cirugía para corregir el problema y mejorar la calidad de vida del paciente.

Un metanálisis publicado en Cochrane concluye que en pacientes con rinosinusitis crónica grave y pólipos nasales que utilizan esteroides nasales tópicos, el anticuerpo monoclonal Dupilumab reduce la extensión de la enfermedad, puede mejorar los síntomas y la necesidad de una cirugía adicional. Dupilumab es un anticuerpo monoclonal completamente humano que inhibe la señalización de la interleucina (IL) -4 e IL-13, impulsores clave de la inflamación tipo 2. Su uso ya está aprobado para la dermatitis atópica y el asma.

Por otro lado, dos estudios multicéntricos recientes publicados en The Lancet y realizados con 276 y 448 pacientes, han demostrado que Dupilumab permite reducir el tamaño de los pólipos, la opacificación de los senos paranasales y la gravedad de los síntomas en pacientes con  rinosinusitis crónica con pólipos nasales. Además, se demostró que este medicamento biológico es bien tolerado por lo que podría incluirse cómo una opción terapéutica para estos pacientes. En este estudio participó el doctor Joaquim Mullol, responsable del área de Rinología y de la Clínica del Olfato del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínic, miembro también de la SEORL-CCC.

Por último, un metanálisis publicado en la revista International Forum of Allergy & Rhinology concluye que los tratamientos biológicos tienen un efecto positivo sobre la función olfativa de los pacientes con rinosinusitis crónica con pólipos nasales.

Causas de la rinosinusitis crónica

La rinosinusitis crónica es una enfermedad que consiste en la inflamación nasal y de los senos paranasales que puede acompañarse de la presencia de lesiones polipoides lisas, gelatinosas, translúcidas y piriformes, que van ocupando los senos paranasales hacia las fosas nasales, por lo que se denomina rinosinusitis crónica con poliposis nasal. En ella pueden estar implicados diversos factores como la alergia, alteraciones morfológicas o vasculares, así como agentes infecciosos.

Se trata de una patología que causa gran impacto en la calidad de vida de quien la sufre pues, además de los síntomas antes señalados, también pueden aparecer halitosis, fatiga, dolor de dientes, tos, otalgia presión o sensación de plenitud en el oído.

El diagnóstico de la rinosinusitis crónica con pólipos debe contemplar los antecedentes del paciente y su sintomatología clínica e implica la realización de una exploración. Con la endoscopia nasosinusal se podrá detectar la presencia de pólipos.

La disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes graves de COVID-19

La disfagia, una de las principales secuelas de los pacientes graves de COVID-19

La disfagia, un trastorno de la deglución que implica la dificultad para tragar, es una de las principales secuelas que sufren los pacientes con COVID-19 que han permanecido un periodo de tiempo prolongado ingresados, sobre todo tras las estancias en la UCI. De hecho, por lo general suele ser un trastorno presente en un 10% de los pacientes que son intubados por diferentes circunstancias. Es una de las conclusiones expuestas durante el 71º Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) celebrado de forma virtual.

La progresión de la enfermedad grave de la COVID-19 a menudo se asocia con el desarrollo de dificultad respiratoria aguda y puede requerir algún tipo de soporte respiratorio, incluida la intubación endotraqueal y la ventilación mecánica. Los pacientes intubados precisan de una nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica. Estas condiciones aumentan el riesgo de disfagia y aspiración. De hecho, según un trabajo publicado en la revista Dysphagia, en general, la prevalencia de disfagia aumenta en el 56% de los pacientes después de 48 h de tratamiento con intubación orotraqueal.

Las intubaciones prolongadas, el déficit de función pulmonar residual y la pérdida de masa muscular pueden producir dificultad para tragar. Pero también las afectaciones neurológicas que se han visto en muchos pacientes tras la COVID-19 pueden estar involucradas en el desarrollo de la disfagia. Un trabajo publicado en European Journal of Neurology apunta a que las diferentes complicaciones de la COVID-19 pueden resultar en daños en las funciones centrales y periféricas responsables de la deglución que conducen a la disfagia. El acto de tragar implica la coordinación de estructuras neurológicas centrales a nivel cortical, subcortical y del tronco del encéfalo, así como de nervios y músculos periféricos y hay ciertas complicaciones de la COVID-19 que afectan a  toda esta red, según se ha demostrado en diferentes investigaciones.

Por otro lado, en pacientes que precisan de una ventilación mecánica prolongada se debe realizar  una traqueotomía, en estos casos la complicación más frecuente es el edema laríngeo debido a que puede producirse abrasión de la mucosa, inflamaciones, hematomas o úlceras en las cuerdas vocales. Además, algunos autores han observado una tasa algo más elevada de déficits motores y7o sensitivos a nivel faríngeo o laríngeo.. Todo esto repercute en el riesgo de sufrir disfagia.

Factores de riesgo y consecuencias de la disfagia

Según la publicación de la revista Dysphagia, algunos factores que pueden predisponer a un aumento del riesgo de disfagia y aspiración después de la extubación son la edad y los cambios o trastornos en la voz, así como la insuficiencia cardíaca congestiva, el estado funcional del paciente, la duración de la estancia en el hospital o en la UCI, la hipercolesterolemia, haber necesitado múltiples intubaciones.

En pacientes intubados el tubo endotraqueal pasa a través de la cavidad oral, la orofaringe, la laringe y la tráquea, lo que deriva en un riesgo de lesión laríngea y traqueal, y en trastornos de la voz y en disfagia. La disfagia postintubación en pacientes graves se asocia con la duración de la ventilación mecánica, afecta de forma negativa a la vuelta a la ingesta oral y se relaciona también con hospitalización prolongada, según el trabajo mencionado.

Un trastorno de la deglución como la disfagia puede traer también consecuencias para el paciente: tendrá mayor riesgo de asfixia y de neumonía por aspiración, así como de un retraso en el retorno a la alimentación oral, de desnutrición y una disminución en su calidad de vida.

Diagnóstico y tratamiento de disfagia post COVID-19

El diagnóstico y tratamiento de pacientes con disfagia post-COVID-19 debe realizarse con extremo cuidado y con medidas de protección y seguridad ya que los procedimientos necesarios para la evaluación y diagnóstico de problemas en la deglución pueden implicar dispersión de aerosoles, con un elevado riesgo de contagio. Además es necesario realizar una detección temprana, entre el primer y quinto día después de la extubación, para reducir el riesgo de complicaciones, favorecer su alimentación y reducir el riesgo de desnutrición.

 

Un 16% de pacientes ingresados por COVID-19 en la UCI han necesitado traqueotomía

Un 16% de pacientes ingresados por COVID-19 en la UCI han necesitado traqueotomía

Un 16% de los pacientes ingresados por COVID-19 en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de hospitales españoles precisaron una traqueotomía para facilitar su respiración. Son datos de un estudio español que se ha presentado estos días en el 71º Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), celebrado de forma virtual debido a la pandemia.

Entre el 28 de marzo y el 15 de mayo de 2020 se realizaron 1.890 traqueotomías en 120 hospitales españoles. Los datos han sido recopilados por el grupo colaborativo COVID-ORL, formado por más de 250 otorrinolaringólogos y creado a través de la red social whatsapp con el objetivo de establecer una vía de coordinación y una estrategia común ante la avalancha de casos acontecidos entre marzo y abril. Al ser datos recopilados de esta forma, los autores del estudio creen que es muy probable que el número total de intervenciones realizadas sea mucho mayor. Por ello, para establecer un registro de las intervenciones realizadas durante la pandemia, la SEORL-CCC ha presentado durante su congreso una base de datos muy completa con más de 800 traqueotomías  en pacientes COVID-19.

El estudio ha sido publicado en la revista European Archives of Oto-Rhino-Laryngology y en él han participado diversos otorrinolaringólogos, entre ellos el vicepresidente de la SEORL-CCC, el profesor Manuel Bernal-Sprekelsen. Del total de traqueotomías realizadas, 1.461 fueron quirúrgicas y 429 percutáneas. La mayoría se llevaron a cabo en unidades de críticos, muchas veces ubicadas lejos de los quirófanos, por lo que los otorrinolaringólogos tuvieron que adaptarse a las circunstancias excepcionales.

Los otorrinolaringólogos españoles realizaron sus primeras traqueotomías a pacientes con el virus SARS-CoV-2 en Madrid (el 11 de marzo) y Barcelona (el 16 de marzo), ciudades donde las UCIs se vieron desbordadas, duplicando su capacidad. Durante las 3 semanas del pico de la pandemia (del 28 de marzo al 20 de abril), se realizaron la mayoría de las traqueotomías registradas: 1.400. El desigual impacto que ha tenido la propagación del virus en las distintas partes de España ha tenido su repercusión en el número de traqueotomías registradas en cada hospital.

La traqueotomía ha sido la intervención quirúrgica más realizada durante la primera ola de la pandemia por COVID-19. Según el estudio, podría haber ayudado a la recuperación de más de 800 pacientes gravemente enfermos durante esa primera etapa de la pandemia. Además, se ha observado que la traqueotomía ayuda a los pacientes con COVID-19 a salir de la ventilación mecánica, al reducir el esfuerzo respiratorio en aquellos con limitaciones en sus pulmones, permitiendo además la succión de la mucosidad acumulada. La mayoría de las traqueotomías realizadas se hicieron tras una media de 12 días desde la intubación orotraqueal: en más de la mitad se consiguió quitar la ventilación mecánica.

Así mismo, los datos del estudio han permitido comprobar que la tasa de complicaciones tras la traqueotomía en pacientes con COVID-19 es baja: el efecto adverso más notable fue la hemorragia leve y afectó al 2,6% de ellos.

Recomendaciones sobre la traqueotomía

Otro estudio español publicado este mes en la revista JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery, que también ha contado con la participación de otorrinolaringólogos miembros de la SEORL-CCC, concluye que la traqueotomía abierta realizada a pie de cama puede ser segura para pacientes con COVID-19 que reciben ventilación mecánica en la UCI y para sus cirujanos siempre y cuando lleven la protección personal recomendada. Por otro lado, añade, su indicación temprana, cuando sea apropiada desde el punto de vista clínico, puede estar asociada a un “destete” precoz de la ventilación mecánica y, por ende, con un uso acortado de camas UCI durante la pandemia. La investigación ha sido realizada con 50 pacientes con una media de 63,8 años de edad, en su mayoría, hombres (66%).

Los protocolos actuales aún recomiendan retrasar la traqueotomía durante al menos 14 días o esperar a tener una PCR negativa del paciente para realizarla. Pero hasta ahora las recomendaciones no se basan en la experiencia con pacientes infectados con SARS-CoV-2 ni en situaciones de pandemia con hacinamiento de pacientes en las UCIs. El estudio publicado en el JAMA-ORL, realizado por otorrinolaringólogos del Hospital Clínic, demuestra que adelantar la traqueotomía cuando esté indicada acelera la desconexión de la ventilación mecánica.

La cirugía tiroidea debe comprender un tratamiento integral

La cirugía tiroidea debe comprender un tratamiento integral

La cirugía tiroidea empleada, entre otras, para tratar el cáncer de tiroides debe comprender un tratamiento integral y multidisciplinar, coordinado por el otorrinolaringólogo – cirujano de cabeza y cuello, que comprenda la exploración prequirúrgica, el diagnóstico, la exploración postquirúrgica y el abordaje de las complicaciones posteriores (hematomas, infecciones o parálisis). En el Día Nacional del Cáncer de Tiroides, que se celebra el 28 de septiembre, la SEORL-CCC recuerda que el otorrinolaringólogo – cirujano de cabeza y cuello tiene un completo conocimiento de la zona anatómica a tratar y aporta una gran precisión, por lo que su papel en el tratamiento de patologías tiroideas como el cáncer de tiroides es fundamental.

Los tumores de la glándula tiroides constituyen alrededor del 1% de todas las neoplasias del organismo. Es una patología que tiene predilección por el sexo femenino y afecta de forma más habitual a personas de edad media. Los tumores tiroideos malignos más frecuentes son los carcinomas bien diferenciados, grupo que engloba el carcinoma papilar, el carcinoma folicular y el carcinoma de células de Hürthle. Comprenden alrededor del 90% de todos los cánceres de tiroides. De todos, el más frecuente es el carcinoma papilar, que puede aparecer a cualquier edad, aunque tiene predominio entre los 20 y 30 años y los 40 y 50 y tiene mayor incidencia en mujeres.

El tratamiento fundamental del cáncer de tiroides consiste en la resección quirúrgica de toda la glándula tiroidea, la llamada tiroidectomía total, si bien, en algunos casos concretos, la extirpación de la mitad del tiroides (hemitiroidectomia) puede estar  indicada. EL riesgo de complicaciones postquirúrgicas, como la parálisis de la cuerda vocal o la hipocalcemia, no es muy elevado, en manos de cirujanos experimentados. Tras la tiroidectomía total es necesario el uso de terapia sustitutiva hormonal para toda la vida. Una vez tratado el tumor primitivo, se hará un rastreo con yodo radiactivo para el diagnóstico y ablación de posibles restos tiroideos y/o metástasis, previa supresión de la terapia hormonal sustitutiva.

Será necesaria la intervención del endocrino para detectar posibles secuelas a nivel hormonal, ya que una de las complicaciones más frecuentes es el hipoparatiroidismo, caracterizado por una producción insuficiente de hormona paratiroidea y, como consecuencia, una reducción en la producción de calcio por parte del organismo.

La experiencia del cirujano de cabeza y cuello en la realización de tiroidectomías es determinante para disminuir estas complicaciones ya que podrá abordar de forma adecuada los casos de mayor complejidad quirúrgica.  En los últimos años, en casos seleccionados, se está realizando una cirugía mínimamente invasiva a través de procedimientos endoscópicos o robóticos, que está proporcionando grandes resultados en determinados casos, sobre todo para reducir las secuelas físicas.

Por otro lado, dado que hasta el 80% de los pacientes puede presentar problemas de voz tras la cirugía de tiroides, será necesario de nuevo la participación del otorrinolaringólogo, como profesional de la voz e involucrar al especialista en rehabilitación  de la voz, que es el logopeda para poder rehabilitar sus cuerdas vocales y que estas personas pueden recuperar su voz.  Además, se ha demostrado que empleando la técnica de neuromonitorización del nervio laríngeo durante la cirugía se pueden reducir estas secuelas.

Postoperatorio de cirugía de tiroides

Una vez que se ha realizado la cirugía de cáncer de tiroides, será necesario realizar un seguimiento. Deberán hacerse ecografías períodicas y monitorizar los niveles de tiroglobulina.

De igual forma se debe hacer un seguimiento de la función de la voz por el otorrinolaringólogo.

Por lo general, el pronóstico del cáncer de tiroides suele ser bueno con una supervivencia que puede llegar a alcanzar el 90% a los diez años.

La cirugía palatina combinada con la de lengua reduce los episodios de apnea del sueño

La cirugía palatina combinada con la de lengua reduce los episodios de apnea del sueño

La cirugía del paladar blando o de la faringe combinada con la cirugía de lengua permite reducir el número de episodios de apnea e hipopnea así como la somnolencia en aquellos pacientes con apnea obstructiva del sueño (AOS) de intensidad moderada a severa en los que la terapia convencional ha fallado. Es la principal conclusión de un estudio reciente publicado en la revista JaMa y realizado con más de 100 pacientes.

El tratamiento convencional de la apnea obstructiva del sueño (AOS) consiste en el uso de dispositivos de presión positiva continua (CPAP) en las vías respiratorias que se administra con mascarilla. Otra opción es el empleo de un aparato bucal para permitir el avance de la mandíbula con el fin de aliviar la obstrucción. Sin embargo, muchos pacientes rechazan estas terapias o no cumplen de forma continuada con el tratamiento. Esto supone, según el estudio, que aproximadamente el 50% de los pacientes no tienen un tratamiento eficaz y se exponen a un riesgo grave de morbilidad a largo plazo. Por lo que estos resultados son prometedores para el tratamiento de pacientes con apnea del sueño.

En esos casos, la opción pasa por plantear un tratamiento quirúrgico, que tiene como objetivo agrandar y estabilizar la vía aérea superior. La cirugía analizada en este trabajo consistía en aliviar la obstrucción retropalatina y retrolingual. Para ello fue necesario realizar una nueva uvulopalatofaringoplastia para ensanchar y estabilizar la velofaringe acompañados de radiofrecuencia de la lengua para mejorar el colapso por detrás de la misma. Se comparó el resultado de esta cirugía con las medidas higienico-dietéticas que se recomiendan en los casos en los que el CPAP o los dispositivos de avance mandibular no son tolerados por los pacientes (pérdida de peso, reducción del consumo de alcohol, modificación de la postura al dormir o tratamiento de la obstrucción nasal). Todos los pacientes habían probado el tratamiento estándar con CPAP y no lo usaban y además rechazaron los dispositivos orales.

Los pacientes analizados en su mayoría eran hombres de mediana edad, con sobrepeso u obesidad y con SAOS grave. Tras la cirugía, disminuyó la frecuencia de las apneas e hipopneas del sueño y también hubo mejoras en las medidas de la polisomnografía, en los ronquidos informados por la pareja, en la calidad de vida específica del sueño, así como en el estado general de salud.

La apnea obstructiva del sueño en cifras

Según diferentes estadísticas, más de 900 millones de personas de entre 30 y 69 años tienen apnea obstructiva del sueño de intensidad leve a moderada y 425 millones de intensidad moderada a severa. En España los últimos datos señalan una prevalencia de la apnea del sueño con un índice de apnea-hipopnea (IAH) >15/h (considerado moderado-grave) del 14% en hombres y 7% en mujeres de las edades antes señaladas.

El Síndrome de Apneas-Hipopneas Obstructivas del Sueño (SAHS) consiste en la aparición repetitiva de apneas o hipopneas durante el sueño como consecuencia de una alteración anatómico-funcional de la vía aérea superior que conduce al colapso. Se trata del tipo más frecuente de trastorno respiratorio del sueño y suele manifestarse con episodios recurrentes en los que se limita el paso del aire durante la fase de descanso. Para medir el número de apneas o hipopneas por hora de sueño se utiliza el Índice de Apnea-Hipopnea (IAH), resultado de dividir el número total de apneas e hipopneas registradas en el estudio poligráfico del sueño por el tiempo de sueño en minutos y multiplicado por 60.

La apnea obstructiva del sueño (AOS) en adultos se asocia con numerosos efectos adversos si no se tratan, incluyendo somnolencia diurna, reducción de la calidad de vida, aumento de la morbilidad y mortalidad cardiovascular, y un mayor riesgo de accidentes vehículos de motor e incluso de cáncer.

¿En qué consiste el tratamiento de la disfonía espasmódica?

¿En qué consiste el tratamiento de la disfonía espasmódica?

La disfonía espasmódica es un trastorno de la voz considerado una enfermedad rara ya que afecta a entre 3 y 4 personas de cada 100.000, según datos de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER). Su diagnóstico debe ser muy minucioso por parte del otorrinolaringólogo para que pueda valorar las distintas opciones de tratamiento que hay. Un trabajo reciente publicado en Auris, Nasus, Larynx confirma que afecta en mayor medida a mujeres y con un mayor predominio de iniciarse a una edad joven.

La disfonía espasmódica se caracteriza por unas contracciones involuntarias de la musculatura de las cuerdas vocales que dan lugar a espasmos en las mismas. Es por eso que lo más característico de las personas que lo sufren es la voz entrecortada o quebrada cuando suceden los espasmos. Sin estos, son capaces de emitir su voz de forma normal. Por lo general, supone un gran impacto en su calidad de vida al interferir en su forma de comunicarse con los demás.

El tratamiento de la disfonía espasmódica tiene como objetivo reducir los espasmos para mejorar la calidad de la voz y la comunicación de estas personas. Deberá hacerse de forma individualizada teniendo en cuenta las características del paciente.

En la actualidad el tratamiento que ha mostrado mejores resultados y el que es utilizado en la mayoría de los casos es la toxina botulínica. Consiste en inyectar la toxina en la musculatura de las cuerdas vocales con el objetivo de reducir la intensidad de los espasmos. Se repetirá de nuevo la infiltración en caso de que reaparezcan los espasmos. Se debe acompañar con tratamiento de rehabilitación de voz.

Las infiltraciones con toxina botulínica pueden acompañarse con una rehabilitación o reeducación vocal, en la que se harán una serie de ejercicios de respiración y vocales, que permitirán a las personas con disfonía espasmódica reducir los espasmos y producir el habla de forma normal.

También puede contemplarse el tratamiento psicológico adyuvante, ya que se trata de un trastorno que tiene un componente psicológico. Por un lado, el estrés y la ansiedad de la vida diaria pueden influir en la frecuencia de espasmos que sufre la persona y, al mismo tiempo, los espasmos y el propio trastorno disfónico puede generar situaciones de estrés ante las dificultades de comunicarse con sus relaciones sociales, familiares o personales. En todo caso, la terapia debe ser un complemento al tratamiento de base de la disfonía espasmódica y no llevarse a cabo de forma aislada pues no se obtendrían los resultados deseados.

En cuanto al tratamiento farmacológico, hay que partir de la base de que no existe ningún medicamento que cure la disfonía espasmódica.

Algunos consejos para cuidar la voz

En general, y en particular para las personas con disfonía espasmódica, desde la SEORL-CCC se recomiendan los siguientes consejos para cuidar la voz:

  • No hablar ni forzar la voz, sobre todo si se tiene un catarro o una infección de garganta.
  • Evitar entornos con humos o contaminados, así como el aire acondicionado
  • Evitar el alcohol y el tabaco
  • Hidratar bien las cuerdas vocales tomando mucho líquido, sobre todo agua
  • Hablar de forma articulada y abriendo bien la boca, sin tensionar el cuello
  • Evitar hablar de forma continuada durante un tiempo prolongado
  • Proporcionar a la voz un buen descanso durmiendo el número de horas aconsejado.
  • No automedicarse y acudir al otorrinolaringólogo ante problemas en la voz persistentes.