• Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin

Los tumores malignos nasosinusales son considerados raros dentro de los tumores que afectan a la zona de cabeza y cuello (representan entre el 3 y el 5%). Su incidencia mundial es de 1 por cada 100.000 habitantes al año, es más frecuente en hombres que en mujeres, debido a su mayor exposición a determinados factores de riesgo en el entorno laboral. Pueden presentarse a cualquier edad pero suelen detectarse un mayor número de casos entre los 50 y los 60 años. Se suelen diagnosticar en la mayoría de los casos en estadios avanzados, con una invasión de órganos o tejidos próximos, por lo que tienen mal pronóstico.

Los tumores nasosinusales (TNS) comprenden el cáncer de la cavidad nasal y de los senos paranasales, incluidos los senos maxilar, etmoidal, frontal y esfenoidal. Se trata de una zona anatómica compleja, cercana a estructuras que incluyen los ojos y el cerebro, lo que juega un papel relevante para el enfoque terapéutico, ya que la mutilación y las deformidades estéticas pueden ser severas y difíciles de evitar.

Factores de riesgo de los tumores nasosinusales

Los principales factores de riesgo de los tumores nasosinusales son las exposiciones a determinadas sustancias dentro del entorno laboral. Destacan el polvo de madera que pueden respirar fabricantes de muebles, carpinteros, etc.; también el cromo y el níquel presentes en fábricas de cubiertos, de baterías alcalinas…; así como el polvo de las suelas de cuero y talones que se respira en las fábricas del calzado. También pueden verse casos procedentes de la industria textil, la construcción o la agricultura.

El tabaquismo y el humo ambiental del tabaco, por su parte, son factores de riesgo sobre todo para el carcinoma de células escamosas. Sin embargo, no parece tener un papel clave en su desarrollo, al contrario de lo que ocurre con la mayoría de tumores de cabeza y cuello.

El virus del papiloma humano (VPH) tipo 16 y 18 también se ha implicado en el desarrollo del carcinoma epidermoide de senos paranasales.

Síntomas de los tumores nasosinusales

Los tumores nasosinusales localizados en las cavidades sinusales no suelen ocasionar síntomas o suelen provocar aquellos que pueden simular un proceso inflamatorio como es el de la sinusitis, la alergia o la poliposis.

La sintomatología suele manifestarse cuando los tumores alcanzan dimensiones significativas o afectan a estructuras próximas y se agrupan dentro de un síndrome nasal, con obstrucción, rinorrea y epistaxis o hemorragia; síndrome orbitario, con síntomas oculares; síndrome neurológico, con algias o dolores cráneofaciales, así como alteración de los pares craneales; o síndrome facial, con presencia de deformidades, úlceras, etc.

Diagnóstico de los tumores nasosinusales

En una gran mayoría de casos, averiguar la localización exacta es complejo, al afectar a más de una localización en el momento del diagnóstico. Los de la cavidad nasal se diagnostican en estadios iniciales por lo que tienen un mejor pronóstico. Sin embargo, los de los senos paranasales, al presentar inicialmente síntomas similares a patologías comunes y tener la capacidad de invadir áreas próximas, el diagnóstico suele producirse en estadios avanzados y, por lo tanto, tienen un mal pronóstico.

Para el diagnóstico de los tumores de la zona nasosinusal el otorrinolaringólogo deberá hacer una exploración completa de las fosas nasales y estructuras próximas, así como pruebas de imagen y biopsia.

Tratamiento de los tumores nasosinusales

La proximidad de estos tumores a estructuras neurológicas, vasculares, y a la órbita dificultan el tratamiento. Así, tanto esta complejidad como su baja incidencia hacen que sea fundamental tratarlos en centros de referencia multidisciplinares. La estrategia debe centrarse en conseguir el control local de la enfermedad y en reducir las tasas de metástasis a distancia.

En líneas generales, el tratamiento consiste en la resección quirúrgica completa junto con radioterapia postoperatoria. En este sentido, el otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello deberá tener en cuenta la edad, las comorbilidades del paciente y si ha habido tratamientos previos.

El abordaje quirúrgico variará en función de la localización del tumor, su extensión y las posibilidades de reconstrucción. El objetivo siempre debe ser la extirpación del tumor con la mayor radicalidad posible. En los últimos años el uso de técnicas de cirugía de base de cráneo ha permitido resecar grandes tumores, mientras que el desarrollo de métodos reconstructivos ha ayudado a hacer resecciones más amplias. Así mismo, la resección endoscópica transnasal se ha convertido en la alternativa de elección a la resección craneofacial abierta.