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La mayor parte de tumores que afectan a las glándulas salivales son benignos y la glándula que se ve más afectada es la parótida, según explica el profesor Miquel Quer i Agusti, jefe de Otorrinolaringología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. Sin embargo, también hay tumores originados en las glándulas salivares que son malignos, pudiendo llegar a ser muy agresivos, tanto localmente como a nivel regional (metástasis en los  ganglios), o a distancia (metástasis en los pulmones, huesos, etc.). En la actualidad se desconoce qué factores influyen en el desarrollo de los tumores originados en la parótida.

Dentro de la glándula parótida existen múltiples subtipos tumorales histológicos, tanto benignos como malignos. En ocasiones, el diagnóstico puede llegar a ser complejo, por lo que debe ser realizado por patólogos con experiencia en este tipo de tumores, pues condiciona el tratamiento y pronóstico de los pacientes.

El adenoma pleomorfo es el tumor parotídeo benigno más frecuente (65% del total de tumores de parótida), seguido por el tumor de Warthin. Refiriéndose a los malignos, el más frecuente es el carcinoma mucoepidermoide, seguido por el adenoma pleomorfo malignizado y del carcinoma de células acinares. La frontera entre benignidad y malignidad no es neta: el adenoma pleomorfo tiene alta tendencia a recidivar, puede malignizarse e incluso dar metástasis conservando su histología de tumor benigno. Existen tumores malignos de bajo grado, alto grado y grado intermedio.

Cuando se trata de tumores benignos los síntomas suelen ser leves debido a su lenta evolución. Además, afectan más a población joven entre 30 y 50 años. Por su parte, los malignos evolucionan de manera rápida y pueden provocar dolor e incluso parálisis del nervio facial.

Los tumores de la glándula parótida pueden ser confundidos con lesiones benignas como quistes sebáceos, dérmicos u otras lesiones nodulares. El otorrinolaringólogo  es el especialista que debe valorar estas lesiones para realizar un diagnóstico correcto. El profesor Quer advierte que en caso de que aparezca una tumoración preauricular que dure más de 3 semanas será preciso que sea valorada por el especialista para realizar un diagnóstico.

El tratamiento de los tumores de parótida suele ser quirúrgico, aunque en caso de tumores malignos, en ocasiones, se añadirá radioterapia o  radioquimioterapia.