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¿Qué hacer si un niño se traga un cuerpo extraño?

¿Qué hacer si un niño se traga un cuerpo extraño?

La presencia de cuerpo extraño faríngeo o hipogaríngeo es una patología muy frecuente en niños, fácil de diagnosticar y tratar. Los más habituales en la práctica otorrinolaringológica son las espinas o cartílagos de pescado, huesos pequeños, así como objetos metálicos dejados, inadvertidamente o con intención, en los alimentos. Otros menos frecuentes son prótesis dentales, alfileres, monedas…

Si por accidente o por intención, un niño se ha tragado uno de estos cuerpos extraños faríngeos, los síntomas que puede presentar son dolor faríngeo que aumenta con la deglución. Lo importante será acudir al servicio de urgencias más próximo para que sea atendido por un especialista en otorrinolaringología. Para su diagnóstico será preciso evaluar la posible relación de las molestias con la ingesta, el tipo de cuerpo extraño o el tiempo transcurrido desde que se lo ha tragado. Para ello se preguntará al menor o a sus padres sobre la naturaleza del objeto ingerido.

También puede suceder que el cuerpo extraño esté en la zona de nasofaringe a la que pueden llegar por dos vías. Una de ellas es debido a una mala técnica de extracción de cuerpo extraño, al inicio nasal, y la otra es porque se haya impactado como consecuencia de un vómito. También pueden localizarse ahí como resultado de gasas olvidadas después de maniobras de taponamiento para cohibir hemorragias durante la adenoidectomía (la llamada operación de vegetaciones).

Lo importante es que el niño esté tranquilo para facilitar la exploración y la extracción del cuerpo extraño en caso de que sea necesario. El paciente se sentará en el sillón de exploración y deberá no deglutir saliva, además de señalar exactamente el lugar en el que nota el cuerpo extraño para que el especialista se pueda hacer una idea de su localización.

Entre los síntomas que puede presentar, dependiendo de su localización, son dificultad total para tragar o disfagia, mucho dolor, babeo y regurgitación total, si se localiza en el tercio medio del esófago. Si el cuerpo extraño es laríngeo el niño presentará disfonía, accesos de tos y, dependiendo del tamaño y la localización del mismo, puede incluso presentar disnea o dificultad respiratoria.

El especialista realizará la exploración de la cavidad bucal, las fosas amigdalares y la orofaringe. Si fuera necesario explorar la hipofaringe o la laringe, será necesario realizar una laringoscopia.

¿A qué se debe la dificultad para tragar?

La disfagia orofaríngea es la dificultad al tragar líquidos y/o sólidos. Se trata de un problema que, aunque ha sido muy minusvalorado, es motivo de consulta frecuente en los Servicios de Otorrinolaringología, y también en otras áreas como Neurología, Geriatría o Medicina Interna. Así lo explica en este vídeo el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, secretario general de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Estos trastornos de la deglución pueden aparecer como consecuencia de alteraciones estructurales, como malformaciones, tumores, traumatismos o cirugías que pueden alterar la vía digestiva superior. Además, pueden existir trastornos funcionales debidos a alteraciones neuromusculares que pueden afectar la ejecución y coordinación de los distintos movimientos de deglución, como puede ser el caso de pacientes que han sufrido infarto cerebral o ictus. Un problema determinante de la gravedad de la disfagia es la aspiración que se produce por la entrada de líquidos o sólidos a la vía aérea, y que puede causar una neumonía con una alta tasa de mortalidad.

Dado que es un problema que puede pasar desapercibido para quien lo sufre, conviene sobre todo observar y prestar atención, en primer lugar, a los pacientes con los factores de riesgo anteriormente mencionados. Es importante hacer exploraciones básicas, similares a las realizadas para examinar la cavidad oral, y observar cómo traga el paciente los alimentos. Una de las técnicas más empleadas es la videoendoscopia de deglución que permite conocer si la alimentación oral es segura, las medidas necesarias para facilitarla y si es preciso o no contraindicarla. También se pueden emplear técnicas de radiología para lo que se requiere un instrumental  más especial.

En cuanto al tratamiento, en primer lugar se pondrá especial cuidado a la dieta y a la evitación de aquellos alimentos y bebidas que puedan resultar peligrosos porque puedan comprometer la seguridad de la vía aérea del paciente y causarles atragantamiento que puede llegar a ser fatal. También conviene observar si la forma en la que se administran determinados alimentos puede ser la causante de la disfagia, por lo que se tiende a espesar los líquidos y a modificar la textura de ciertos sólidos. Además, si después de unos días de cambiar la alimentación no ha habido ninguna modificación, se puede plantear hacer rehabilitación con un logopeda mediante ejercicios encaminados a fortalecer la musculatura, favorecer el reflejo deglutorio y proteger la vía aérea; o con distintas estrategias posturales y otras maniobras con alimentos para favorecer la deglución. La cirugía estará indicada en casos muy concretos. En última instancia, si persiste el compromiso de la vía aérea, o si la alimentación por vía oral es insuficiente para asegurar una correcta nutrición, se optará por sustituirla o complementarla con alternativas como la nutrición enteral.