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Papel de la radiología en las enfermedades del oído

Papel de la radiología en las enfermedades del oído

Las pruebas radiológicas han experimentado un gran desarrollo en los últimos años y han permitido un gran avance en el diagnóstico de enfermedades del oído. En función de las patologías que se quieran evaluar el otorrinolaringólogo tiene a su disposición diferentes pruebas, cuya selección deberá hacerse de forma individualizada. En ese sentido hay una serie de indicaciones a tener en cuenta para conocer qué pruebas son necesarias en cada caso.

Las estructuras que componen el oído son anatómicamente muy pequeñas y complejas y, en algunos casos, de difícil exploración y acceso, por ello las pruebas radiológicas son una herramienta fundamental para el otorrinolaringólogo. En este sentido, la realización tanto de tomografía computarizada (TC) como de resonancia magnética (RM) permite la visualización de numerosas estructuras de diversa índole, tanto de hueso, como de tejido blando o distintas cavidades. La primera de ellas, la TC, permite valorar los conductos auditivos externos e internos, la cadena de huesecillos o el laberinto óseo. Mientras que la RM explora tejidos blandos, el laberinto membranoso, el contenido del conducto auditivo interno, la patología intracraneal, así como las estructuras nerviosas y vasculares.

Entre las indicaciones de la TC se encuentran aquellas patologías que afecten a la integridad de las estructuras óseas, patologías inflamatorias, tumorales, vasculares, así como para aquellos casos en que esté contraindicada la resonancia o para casos de urgencia, por su rapidez y amplia disponibilidad.

Por su parte, las principales indicaciones para la RM son aquellas patologías que afecten a tejidos blandos, patología cisternal, patología a nivel de tronco cerebral, cerebelo o cerebro, para la valoración de estructuras nerviosas, patología del oído interno, inflamatoria y vascular aguda, así como para el estudio de la otitis media crónica colesteomatosa. Su ventaja es que no emplea  radiaciones ionizantes.

Además, para la exploración radiológica del oído se pueden emplear la ecografía para evaluar lesiones quísticas periauriculares o para biopsias. También emplean la arteriografía para estudiar los vasos sanguíneos y valorar un posible origen vascular de la lesión. Además, la tomografía por emisión de positrones (PET) se emplea en la evaluación de tumores de hueso temporal o adenopatías metastásicas.

Experiencia del otorrinolaringólogo en pruebas radiológicas

En este sentido, es importante que los otorrinolaringólogos tengan amplios conocimientos sobre los estudios radiológicos para permitir un preciso diagnóstico de las patologías que afectan al oído y que tratan a diario de forma habitual. Aquí también juega un papel importante la experiencia y formación del especialista, no solo en imágenes patológicas sino en anatomía radiológica normal.

Para ello, la Comisión de Otología de la SEORL-CCC ha diseñado unos protocolos a seguir para facilitar la identificación de las estructuras que son evaluables en función de la prueba radiológica. Esto ha dado como resultado un checklist para resonancia magnética en el que se detallan aquellas estructuras y qué parámetros se deben evaluar del conducto auditivo externo, oído medio, oído interno, ápex petroso y región petroclival, conducto auditivo interno y ángulo pontocerebeloso.