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¿Qué es el barotraumatismo y cómo evitarlo?

¿Qué es el barotraumatismo y cómo evitarlo?

El barotraumatismo es un trastorno debido a la despresurización de los oídos como consecuencia de un cambio de presión ambiental. Éste puede afectar a todas las cavidades aéreas del organismo debido a que, cuando aumenta la presión ambiental, el volumen de aire contenido en una cavidad disminuye, y a la inversa, cuando disminuye, el volumen de aire se expande. Si la trompa de Eustaquio, responsable de compensar esos cambios de presión, no funciona de forma correcta como consecuencia de una inflamación de la mucosa nasal por problemas como un resfriado, una rinitis o rinosinusitis, se produce el barotraumatismo.

Puede ocurrir también que el cambio sea tan brusco que, aunque no exista ninguna alteración en la trompa de Eustaquio, está no sea capaz de compensar la variación entre oído medio y rinofaringe y aparezca también el problema. Esto sucede sobre todo en las actividades subacuáticas como el buceo o submarinismo ante los cambios de presión de los primeros metros, que son mayores, y en los aterrizajes de emergencia.

Los cambios de presión también se pueden producir al ascender o descender puertos de montaña, viajar en avión o en tren o al practicar paracaidismo. Cuando la trompa de Eustaquio no es capaz de hacer frente a esas variaciones por diferentes circunstancias pueden aparecer síntomas como sensación de taponamiento del oído o dolor, pérdida de audición o acúfenos, o mareos. De hecho, según datos de la SEORL-CCC el 20% de la población tiene riesgo de sufrir problemas de oídos, como taponamiento o dolor al volar en avión.

Para evitar las consecuencias en los oídos de estos cambios de presión se deberán poner en práctica una serie de maniobras, siempre antes de que se vaya a producir el cambio. Por ejemplo, antes de la inmersión en el caso del buceo, o antes del aterrizaje en el caso del avión. Estas maniobras van encaminadas a facilitar el trabajo de la trompa de Eustaquio para equilibrar la presión entre el oído medio y el ambiente. Puede ayudar tragar saliva, pero sobre todo lo hará el seguimiento de unas maniobras específicas como es la de Toynbee que consiste en taparse la nariz y tragar, lo que contribuye a la despresurización durante un ascenso de presión. Por su parte, la maniobra de Valsalva, utilizada sobre todo en buceo, consiste en en tomar aire, tapar la nariz y la boca y soplar aumentando la presión en la faringe, que ayuda a ventilar el oído. En el caso de viajar en avión o en tren, es recomendable mantenerse despiertos para evitar que se ralentice el mecanismo de deglución. En cualquier caso, lo aconsejable es que, si se tiene algún tipo de alteración relacionada con la trompa de Eustaquio, se consulte con un especialista la conveniencia de realizar determinadas actividades y las pautas a seguir.

En caso de que el cambio de presión sea muy fuerte y la persona note durante el descenso dolor, abombamiento, inflamación o incluso hemorragia será preciso interrumpir la actividad si es posible y acudir de forma rápida a un centro sanitario para ser valorado.

 

 

Consejos para cuidar los oídos en verano

Consejos para cuidar los oídos en verano

Llega el verano, época de baños, fiestas y festivales musicales, vuelos…Todo ello puede hacer mella en los oídos si no seguimos una serie de cuidados y precauciones. Especial atención merecen los niños, pues son los más vulnerables a sufrir episodios de otitis externa como consecuencia de la humedad generada en piscinas y playas. Para prevenir estos problemas se recomiendan los siguientes consejos:

  • Tener precaución a la hora de bañarse: deberán evitarse los baños en aguas contaminadas, reducir el tiempo de inmersión, sobre todo en niños, y secar la parte externa del oído y la entrada al conducto auditivo al salir del agua. En principio no es necesario utilizar tapones salvo que se padezca alguna enfermedad del oído o tendencia a las otitis con la entrada del agua.
  • Proteger los oídos de la música alta: la exposición a ruidos fuertes, como los de conciertos, fiestas populares o festivales, puede tener un efecto perjudicial que va a depender de la intensidad del ruido y del tiempo durante el que se esté expuesto. La exposición prolongada a un ruido por encima de los 80 decibelios, puede ser dañino y generar tanto disminución en la capacidad auditiva como acúfenos. Se recomienda evitar situarse próximo a las fuentes de sonido como altavoces y orquestas, y protegerse con tapones. En caso de molestias o síntomas será necesario acudir al otorrinolaringólogo.
  • Prestar atención a los cambios de presión al bucear: en actividades de riesgo como el submarinismo o el paracaidismo el oído sufre cambios de presión. Lo aconsejable es compensar de forma eficiente esos cambios mediante la función de la trompa de Eustaquio y no practicar estos deportes si se padece un catarro o se tiene alguna patología del oído.
  • Practicar maniobras para evitar taponamientos en viajes: la sensación de taponamiento es habitual con los cambios de presión atmosférica que se producen al viajar en avión, en AVE o al subir o bajar un puerto de montaña. En principio, sino existe una infección respiratoria ni problemas en el oído, con realizar maniobras sencillas que permitan abrir la trompa de Eustaquio puede ser suficiente. Entre ellas se encuentran tragar saliva, mascar chicle o chupar caramelos.

Los otorrinolaringólogos recomiendan que, ante cualquier problema en el oído o en las vías respiratorias altas, se consulte con el especialista antes de ir de vacaciones, sobre todo si existe previsión de practicar alguna actividad que comprometa a los oídos.