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Las nuevas técnicas de cirugía de cabeza y cuello han reducido el dolor de los pacientes

Las nuevas técnicas de cirugía de cabeza y cuello han reducido el dolor de los pacientes

Los últimos avances en las técnicas de cirugía de cabeza y cuello han permitido reducir las complicaciones y las secuelas de los pacientes. Es una de las conclusiones expuestas en el 68 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Durante el mismo se presentaron un consenso sobre cirugía de cáncer de tiroides y los resultados de las diferentes técnicas de cirugía mínimamente invasiva para glándulas salivales. El papel de los otorrinolaringólogos, especialistas en este tipo de cirugías, ha sido clave para conseguir estas mejoras.

Las técnicas mínimamente invasivas y la aplicación de las nuevas tecnologías permiten realizar procedimientos complejos en la región de cabeza y cuello, a través de orificios naturales o pequeñas incisiones, con un mínimo daño y unas mínimas secuelas para los pacientes.

El cáncer de faringe puede comprometer de manera notable la calidad de vida de los pacientes pues puede generar dolor y problemas en la deglución. Con técnicas como la cirugía robótica transoral (TORS), con la que el cirujano se ayuda del robot que ofrece imágenes en 3D para extraer los tumores que afectan a la garganta,  se consigue minimizar esas complicaciones. De hecho, un estudio publicado por Park y colbs. en Annals of Surgical Oncology, concluye que este tipo de cirugía en tumores localmente avanzados de laringe e hipofaringe, produce unos resultados oncológicos favorables conservando funciones como la deglución, incluso con la administración combinada de quimioterapia.

También se ha avanzado gracias a la Cirugía Endoscópica Transoral Ultrasónica (TOUSS) para el tratamiento de cáncer de orofaringe, desarrollada por el otorrinolaringólogo español Mario Fernández. Sus indicaciones son similares a las de TORS pero es menos costosa y más accesible para los pacientes, instituciones y sistemas sanitarios. En este caso, se utiliza visión endoscópica y un bisturí ultrasónico, y permite extirpar tumores avanzados, incluso la laringe completa, a través de la boca, en lugar de tener que hacerlo por el cuello.

Consenso en cirugía de tiroides

Durante el 68 Congreso de la SEORL-CCC se presentó también un consenso para la monitorización del nervio laríngeo recurrente en la cirugía de tiroides en el que se establecen los puntos clave a tener en cuenta por los cirujanos de cabeza y cuello para disminuir los riesgos de daño del nervio en personas operadas de bocio o cáncer de tiroides. El daño del nervio laríngeo recurrente produce alteraciones en la voz (disfonía) y en la deglución.

Glándulas salivales

En el área de las glándulas salivales también ha habido innovaciones quirúrgicas que han permitido mejorar el postoperatorio. Si antes la única técnica utilizada implicaba la extirpación de la glándula lo que dejaba una cicatriz en la cara o en el cuello, desde hace unos años se están desarrollando técnicas mínimamente invasivas que dejan mínimas secuelas en los pacientes. En patologías como la estenosis o la litiasis, la gran novedad es la introducción de la sialendoscopia, utilizada en el diagnóstico y tratamiento de cálculos o piedras y su extracción mediante la fragmentación mecánica, por Láser o por litotricia intracorpórea. Un estudio publicado por Achim y colbs. en Otolaryngology Head and Neck Surgery concluye que es una técnica efectiva pues pocos pacientes necesitan procedimientos adicionales y consigue una tasa de preservación de la glándula del 91%.

En el tratamiento de tumores que afectan a las glándulas salivales también se emplean las técnicas transorales por las que se interviene a través de la boca.

 

La mayor parte de tumores que afectan a las glándulas salivales son benignos

La mayor parte de tumores que afectan a las glándulas salivales son benignos y la glándula que se ve más afectada es la parótida, según explica el profesor Miquel Quer i Agusti, jefe de Otorrinolaringología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. Sin embargo, también hay tumores originados en las glándulas salivares que son malignos, pudiendo llegar a ser muy agresivos, tanto localmente como a nivel regional (metástasis en los  ganglios), o a distancia (metástasis en los pulmones, huesos, etc.). En la actualidad se desconoce qué factores influyen en el desarrollo de los tumores originados en la parótida.

Dentro de la glándula parótida existen múltiples subtipos tumorales histológicos, tanto benignos como malignos. En ocasiones, el diagnóstico puede llegar a ser complejo, por lo que debe ser realizado por patólogos con experiencia en este tipo de tumores, pues condiciona el tratamiento y pronóstico de los pacientes.

El adenoma pleomorfo es el tumor parotídeo benigno más frecuente (65% del total de tumores de parótida), seguido por el tumor de Warthin. Refiriéndose a los malignos, el más frecuente es el carcinoma mucoepidermoide, seguido por el adenoma pleomorfo malignizado y del carcinoma de células acinares. La frontera entre benignidad y malignidad no es neta: el adenoma pleomorfo tiene alta tendencia a recidivar, puede malignizarse e incluso dar metástasis conservando su histología de tumor benigno. Existen tumores malignos de bajo grado, alto grado y grado intermedio.

Cuando se trata de tumores benignos los síntomas suelen ser leves debido a su lenta evolución. Además, afectan más a población joven entre 30 y 50 años. Por su parte, los malignos evolucionan de manera rápida y pueden provocar dolor e incluso parálisis del nervio facial.

Los tumores de la glándula parótida pueden ser confundidos con lesiones benignas como quistes sebáceos, dérmicos u otras lesiones nodulares. El otorrinolaringólogo  es el especialista que debe valorar estas lesiones para realizar un diagnóstico correcto. El profesor Quer advierte que en caso de que aparezca una tumoración preauricular que dure más de 3 semanas será preciso que sea valorada por el especialista para realizar un diagnóstico.

El tratamiento de los tumores de parótida suele ser quirúrgico, aunque en caso de tumores malignos, en ocasiones, se añadirá radioterapia o  radioquimioterapia.