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El 80% de los tumores en las glándulas salivales son benignos

Alrededor del 80% de los tumores en las glándulas salivales son benignos. Los casos de tumores malignos solo constituyen  el 5% de los cánceres de cabeza y cuello, y representan menos del 1% de todos los tipos de tumores, según los datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Los tumores de las glándulas salivales afectan a entre 2,5 y 4 personas por cada 100.000 habitantes y de manera indistinta a ambos sexos. Son tumores que afectan predonminantemente a personas adultas. De hecho, la edad media de quienes la padecen es de 45 años, mientras que solo el 5% de los pacientes con tumores de las glándulas salivales son niños.

Los tumores de glándulas salivales  revisten un desafío en el diagnóstico debido a la gran variedad histológica y a la rareza de muchos de ellos. Su etiología precisa no se conoce, aunque se sabe que son más frecuentes en ciertos grupos raciales y en aquellos expuestos a radiación.

Se debe sospechar que se trata de tumores malignos cuando crecen de forma rápida, se asocian a dolor o aparece una parálisis facial.

Lo habitual, sin embargo, es que este tipo de tumores apenas presenten síntomas hasta etapas avanzadas de la enfermedad. De ahí que los otorrinolaringólogos tengan que realizar las pruebas y estudios necesarios para detectarlos, y proceder al tratamiento más adecuado en función de cada caso.

La mayoría, en la parótida

La mayoría de estos tumores, el 80%, se localiza en la glándula parótida; el 10%, en la submandibular; 10%, en las glándulas salivares menores; y menos del 1%, en la glándula sublingual. Sin embargo, este porcentaje es inversamente proporcional a la gravedad del tumor. Se puede decir que cuanto más pequeña es la glándula, más probable es que el tumor sea maligno.

Algunas curiosidades sobre la saliva:

La función de todas las glándulas salivales es producir saliva, que sirve para mantener la higiene bucodental y para preparar el alimento para la masticación y deglución. La saliva sirve también como vehículo excretor de antibióticos, de distintos metales e incluso de algunos virus.

Cada persona produce al día entre un litro y litro y medio de saliva.

Aparte de las llamadas glándulas salivares mayores (2 glándulas parótidas, 2 glándulas submaxilares y la glándula sublingual), existen las glándulas salivares menores que están distribuidas por la boca, la faringe, la laringe, la nariz e incluso en el oído medio.

La mayor parte de tumores que afectan a las glándulas salivales son benignos

La mayor parte de tumores que afectan a las glándulas salivales son benignos y la glándula que se ve más afectada es la parótida, según explica el profesor Miquel Quer i Agusti, jefe de Otorrinolaringología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. Sin embargo, también hay tumores originados en las glándulas salivares que son malignos, pudiendo llegar a ser muy agresivos, tanto localmente como a nivel regional (metástasis en los  ganglios), o a distancia (metástasis en los pulmones, huesos, etc.). En la actualidad se desconoce qué factores influyen en el desarrollo de los tumores originados en la parótida.

Dentro de la glándula parótida existen múltiples subtipos tumorales histológicos, tanto benignos como malignos. En ocasiones, el diagnóstico puede llegar a ser complejo, por lo que debe ser realizado por patólogos con experiencia en este tipo de tumores, pues condiciona el tratamiento y pronóstico de los pacientes.

El adenoma pleomorfo es el tumor parotídeo benigno más frecuente (65% del total de tumores de parótida), seguido por el tumor de Warthin. Refiriéndose a los malignos, el más frecuente es el carcinoma mucoepidermoide, seguido por el adenoma pleomorfo malignizado y del carcinoma de células acinares. La frontera entre benignidad y malignidad no es neta: el adenoma pleomorfo tiene alta tendencia a recidivar, puede malignizarse e incluso dar metástasis conservando su histología de tumor benigno. Existen tumores malignos de bajo grado, alto grado y grado intermedio.

Cuando se trata de tumores benignos los síntomas suelen ser leves debido a su lenta evolución. Además, afectan más a población joven entre 30 y 50 años. Por su parte, los malignos evolucionan de manera rápida y pueden provocar dolor e incluso parálisis del nervio facial.

Los tumores de la glándula parótida pueden ser confundidos con lesiones benignas como quistes sebáceos, dérmicos u otras lesiones nodulares. El otorrinolaringólogo  es el especialista que debe valorar estas lesiones para realizar un diagnóstico correcto. El profesor Quer advierte que en caso de que aparezca una tumoración preauricular que dure más de 3 semanas será preciso que sea valorada por el especialista para realizar un diagnóstico.

El tratamiento de los tumores de parótida suele ser quirúrgico, aunque en caso de tumores malignos, en ocasiones, se añadirá radioterapia o  radioquimioterapia.