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La edad de inicio del consumo de tabaco determina el riesgo de cáncer de cabeza y cuello

La edad de inicio del consumo de tabaco determina el riesgo de cáncer de cabeza y cuello

El riesgo de cáncer de cabeza y cuello va asociado al consumo de tabaco y al tiempo acumulado como fumador, por lo que una edad más temprana en el inicio del hábito tabáquico se asocia con un mayor riesgo de este tipo de tumores en personas fumadoras. Así lo confirma Un estudio reciente publicado en Cancer Epidemiology realizado por INHANCE (Consorcio Internacional de epidemiología del cáncer de cabeza y cuello). Por ello, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) advierte, con motivo del Día Mundial del Tabaco que se celebra el 31 de mayo, de la importancia de concienciar a los niños y adolescentes de los efectos que puede tener su consumo.

La SEORL-CCC se suma así a la iniciativa lanzada este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene como objetivo la protección de los jóvenes para evitar que consuman tabaco y nicotina y crear una nueva generación libre de tabaco. Para ello dará a conocer las tácticas utilizadas por la industria para captar su interés y les proporcionará información para detectarlas y poder rechazarlas.

En este sentido, la SEORL-CCC realiza una labor de concienciación en los colegios e institutos con la campaña #PonleUnCeroAlTabaco, ahora paralizada como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. Esta campaña busca sensibilizar a los estudiantes de los daños causados por el tabaco mediante el conocimiento de una de sus principales consecuencias para la salud, el cáncer de laringe, la segunda neoplasia más frecuente del tracto respiratorio. Así, los otorrinolaringólogos y cirujanos de cabeza y cuello acuden a los centros educativos para exponer una de las principales consecuencias de este tumor, la laringectomía, y como esta implica un gran impacto en la calidad de vida del paciente. El principal objetivo de la SEORL-CCC es conseguir que los jóvenes españoles no se inicien en el consumo del tabaco y evitar que lo prueben por primera vez. Como parte de esta estrategia, la SEORL-CCC creó el Comité de Prevención del Tabaquismo y entró a formar parte del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo.

La mayoría de los casos de cáncer de laringe tienen como causa el tabaco y su tratamiento implica, en ocasiones, la extirpación total del órgano mediante la laringectomía. Tras esta cirugía, el paciente pierde la voz, sufre cambios en su respiración y deglución, puede sufrir alteraciones de gusto y olfato, y ve modificada su imagen corporal y estética. La consecuencia más visible es el traqueostoma, necesario para respirar, para lo que en determinadas circunstancias deberá usarse una cánula. El paciente deberá realizar una rehabilitación integral encaminada al aprendizaje de una nueva forma de hablar, de respirar y de comer. Así mismo, son comunes las dificultades de adaptación social, lo que da lugar a ansiedad por el miedo al rechazo y estrés por la vuelta a la vida laboral, en los casos en los que sea posible, pues un porcentaje de ellos no podrá retomarla.

Consumo de tabaco en cifras

Según datos de la OMS, en el mundo hay 1.300 millones de consumidores de tabaco y su consumo causa el 25% de todas las muertes por cáncer, siendo los jóvenes unos potenciales consumidores para la industria tabacalera. Además, la OMS, advierte que los niños y adolescentes que consumen cigarrillos electrónicos tienen al menos el doble de probabilidades de fumar cigarrillos normales más adelante en su vida.

En España, según datos recopilados por la SEORL-CCC, la edad media de inicio en el consumo de tabaco se produce a los 14 años y el tabaco es la segunda droga más extendida en los estudiantes de 14 a 18 años, después del alcohol. La adolescencia es una etapa especialmente sensible pues hay mayor vulnerabilidad para generar adicciones. De hecho, la adquisición del hábito de fumar a diario se sitúa a los 15 años de edad, lo que supone apenas un año tras el inicio del consumo.

El tabaco no solo afecta a los jóvenes que lo consumen, sino que también a aquellos niños y adolescentes expuestos a su humo. De hecho, casi la mitad de los niños respiran de forma habitual aire contaminado por humo de tabaco en los lugares públicos, según la OMS. Esto conduce a que 65 000 niños fallezcan cada año por enfermedades causadas por este humo.

El tabaco, la segunda droga más extendida en estudiantes tras el alcohol

El tabaco, la segunda droga más extendida en estudiantes tras el alcohol

El tabaco es la segunda droga más extendida en los estudiantes de 14 a 18 años tras el alcohol, hasta el punto de que el 38,4% de los alumnos han fumado alguna vez en su vida, según estadísticas recopiladas por la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEOR-CCC).

La edad media de inicio en el consumo del tabaco se produce a los 13,9 años, mientras que a los 19 el 60% de los jóvenes ya lo han probado. En cuanto a la adquisición del hábito de fumar a diario se observa que la edad media se sitúa a los 14,6, menos de un año después de haber consumido el primer cigarro. Por otro lado, diversos estudios demuestran que la adicción a este tóxico puede asentarse con menos de 100 cigarros, lo que supone unas cinco cajetillas.

La SEORL-CCC considera que el objetivo de reducir el consumo del tabaco puede únicamente alcanzarse si los nuevos fumadores nunca iniciaran su consumo. Sin embargo, la prevalencia del consumo de tabaco aumenta a medida que se incrementa la edad, hallándose el mayor incremento entre los 15 y los 16 años.

Por otro lado, también influye el entorno en el que los adolescentes crecen. De hecho, más de la mitad de los estudiantes afirman haber observado consumo de tabaco por parte del profesorado dentro del recinto educativo, y de ellos el 22% afirman haberlo visto todos o casi todos los días. Asimismo 3 de cada 4 estudiantes afirman haber visto fumar a otros alumnos dentro del centro.

Además, el hecho de tener un progenitor que fuma en casa casi triplica el riesgo de que ese adolescente fume en un futuro. Un 12% de los estudiantes afirman que sus dos progenitores fuman diariamente y un 24% que al menos uno de ellos fuma a diario. Por todo ello, se considera un factor de riesgo aquellos jóvenes con uno o dos padres fumadores, lo cual debe ser considerado a la hora de dar información o consejo personalizado.

Por último, estudios recientes señalan que hay un componente hereditario en la iniciación al tabaco que gira en torno al 40-70%  con influencia del ambiente familiar que es más marcado en la adolescencia que en la edad adulta.

Dejar de fumar devuelve el gusto y el olfato

Dejar de fumar devuelve el gusto y el olfato

Debido al consumo de tabaco, las personas fumadoras pueden sufrir distintas consecuencias como el aumento de las posibilidades de tener cáncer de pulmón o garganta, o la pérdida del sentido del gusto y el olfato, entre muchos otros. Debido a la cantidad de sustancias tóxicas que tiene el tabaco y que provocan daños en la salud de los fumadores, el mejor consejo es abandonar su consumo. El abandono de este hábito nocivo tiene multitud de beneficios: se reduce el riesgo de padecer cáncer, enfermedades cardíacas, se recupera capacidad pulmonar o se puede volver a disfrutar del sabor y el olor de las sustancias.

Los componentes tóxicos de los cigarrillos afectan al gusto y al olfato porque son sentidos que están muy relacionados entre sí, de hecho, los sabores se ven influidos por los olores que percibimos. La relación es debida a que cuando se mueven los alimentos en la boca, se estimulan los receptores de la lengua y, junto con el movimiento de deglución, activan un flujo retronasal, aportando información olfativa. Por eso cuando los niños van a comer algo que no les gusta, se tapan la nariz. O cuando las personas están constipadas, si tienen la nariz congestionada, tienden a percibir menos el sabor de los alimentos.

La razón por la que los ingredientes del tabaco afectan de manera negativa al gusto y al olfato es porque los productos químicos actúan debilitando las células sensitivas de las papilas gustativas y de los receptores olfatorios. Con el tiempo, y aumentando la dosis de cigarrillos, este deterioro es mayor afectando tanto a la percepción de los aromas como de los sabores.

Las células del gusto se regeneran cada 10 días, por ello, dejar de fumar, provoca que las nuevas que se crean estén sanas y no se debiliten con las sustancias tóxicas del tabaco. Con el paso del tiempo, los exfumadores irán recuperando la capacidad de sentir los sabores y los olores y los percibirán más intensos.

Por último, al incrementarse el sabor y olor de los alimentos y percibirlos con mayor intensidad, al dejar de fumar, unido a la ansiedad que provoca eliminar el hábito, puede que los exfumadores cojan algo de peso. Para ello, lo conveniente es seguir una dieta equilibrada y basada en alimentos saludables como frutas o verduras.