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Perforaciones septales: causas y tratamiento

Perforaciones septales: causas y tratamiento

Las perforaciones septales o perforaciones del tabique nasal son una comunicación entre ambas fosas nasales alterando la funcionalidad de las mismas. Se estima que tienen una prevalencia de entre el 1 y el 2% de la población general, según datos de la SEORL-CCC. En algunas personas no causan apenas molestias por lo que su diagnóstico suele ser casual, pero en otras pueden impactar de forma notable en su calidad de vida, en función de su magnitud y localización. En estas últimas puede provocar síntomas como obstrucción nasal, hemorragias nasales, formación de costras, sequedad nasal o deformidades estéticas. Entre sus causas más comunes se encuentran el consumo de sustancias tóxicas inhaladas, como la cocaína; las secuelas de una cirugía nasosinusal; los traumatismos nasales; las infecciones o enfermedades inflamatorias sistémicas; el uso de taponamientos nasales bilaterales; la entrada de cuerpos extraños o los tumores.

En ocasiones, las perforaciones septales también pueden relacionarse con la aparición de rinorrea purulenta, la deformidad del dorso nasal, alteraciones en el olfato, algias faciales (como indicativo del consumo de tóxicos), rinolalia (que implica una alteración en la producción de determinados fonemas) o silbidos inspiratorios.

Diagnóstico de las perforaciones septales

En la exploración, el otorrinolaringólogo cirujano de cabeza y cuello deberá determinar la dimensión y localización de la perforación mediante una endoscopia nasal. Puede ser pequeña (<1 cm), mediana (entre 1 y 2 cm) y grande (>2 cm). En cuanto a su localización, las perforaciones anteriores son más frecuentes, generan más síntomas y representan el 90%, frente a las posteriores.

La tomografía computarizada (TAC) permitirá valorar el estado del tejido cartilaginoso y la repercusión sobre otras estructuras craneofaciales.

Otro parámetro de sospecha diagnostica que se puede emplear es el test de detección de drogas en orina, que deberá realizarse incluso si el paciente niega su consumo.

Además, el otorrinolaringólogo indicará la necesidad de hacer una biopsia en casos de causa desconocida, sospecha de patología inflamatoria sistémica o características que nos hagan sospechar de patología maligna como márgenes irregulares o dolor nasal.

Tratamiento de las perforaciones septales

El tratamiento de las perforaciones septales leves irá primero encaminado a paliar la disfunción generada en ambas fosas nasales, sobre todo caracterizada por la sequedad y la formación de costras. Se emplearán lavados nasales y cremas hidratantes y emolientes que consiguen la mejora en el 50-60% de los casos.

En caso de que el paciente presente una obstrucción elevada de las fosas nasales, el otorrinolaringólogo realizará una limpieza de las mismas mediante endoscopia y aspiración. Por otro lado, en caso de haber sobreinfección de secreciones o sinusitis, algias faciales intensas u otra complicación, se administrarán antibióticos y analgésicos.

Cerca del 38% de las perforaciones septales diagnosticadas presentan estos síntomas y, de ellos, un poco más de la mitad consiguen alivio con este tipo de medidas conservadoras. Sin embargo, habrá otro grupo de pacientes que necesitarán un cierre de la perforación mediante procedimiento quirúrgico debido al tamaño de la misma. Las anteriores son las que habitualmente requieren de la cirugía. El objetivo es recuperar la integridad de las estructuras septales mediante la colocación de injertos que contribuyan a reestablecer las funciones de las fosas nasales. De esta forma, se mejorará el flujo aéreo nasal y se restablecerá la fisiología nasosinusal.

La cirugía de elevación de los colgajos es muy compleja y está limitada por la localización, tamaño y soporte osteocartilaginoso remanente de la perforación. Será preciso un profundo conocimiento amplio de la cavidad nasosinusal para la elección de la técnica más adecuada y la consecución de un resultado satisfactorio. En perforaciones pequeñas o medianas (1-2 cm) se consigue el cierre en un porcentaje que varía del 90% en las más pequeñas y cae hasta el 60% en las que miden dos centímetros.

Uno de los mayores expertos a nivel mundial en el cierre de perforaciones septales es el doctor Isam Alobid, presidente de la Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la SEORL-CCC, cuyo equipo del Hospital Clínic de Barcelona, ha desarrollado una técnica innovadora que utiliza el colgajo pericraneal para la reconstrucción completa del tabique nasal.

4 patologías relacionadas con la inflamación de las fosas nasales

Las fosas nasales se ocupan de ejercer la función de respiración de la nariz que comprende la conducción del aire inspirado, el filtrado, el calentamiento y la humidificación del aire. La mucosa de las fosas nasales es la primera barrera defensiva de la vía aérea superior frente a microorganismos, alérgenos y otras sustancias presentes en el aire que respiramos. La acción de estas sustancias puede ejercer una inflamación de las fosas nasales. Esta inflamación de las fosas nasales puede aparecer de diversas formas:

Pólipos nasales

Los pólipos nasales se caracterizan por una inflamación crónica de las fosas nasales con naturaleza edematosa de causa no del todo aclarada. Suelen originarse en la pared lateral de la fosa y en etmoides. La poliposis nasosinusal es común en la práctica diaria del otorrinolaringólogo con una incidencia de entre el 1 y el 4,3%. Se caracteriza por la presencia de síntomas como la insuficiencia respiratoria nasal, que suele aparecer en primer lugar, la obstrucción nasal, rinorrea o hiposmia. Si existe una sobreinfección aguda puede aparecer también dolor.

Sinusitis

La sinusitis consiste en la inflamación de las membranas y mucosas de los senos paranasales generando una obstrucción de la ventilación y drenaje de los senos, lo que se llama sinusitis aguda. Si el proceso se prolonga en el tiempo y la obstrucción persiste, se conoce como crónica. La sinusitis suele coexistir con la rinitis, lo que se conoce como rinosinusitis. La vírica aguda, es decir, el resfriado común, es la más frecuente. De hecho, se estima que los adultos la sufren entre 2 y 5 veces al año y los niños en edad escolar, entre 7 y 10. También puede ser bacteriana o de origen alérgico. La rinosinusitis crónica afecta al 4% de la población. Entre los síntomas que comprende se encuentranel bloqueo, obstrucción, congestión nasal o secreción nasal. Además puede aparecer dolor o sensación de presión facial y pérdida total o parcial del sentido del olfato.

Rinitis

La rinitis consiste en la inflamación de la mucosa de las fosas nasales debida a múltiples causas como las infecciosas, alérgicas, funcionales, metabólicas, traumáticas, farmacológicas, físico-químicas u ocupacionales. Estas pueden afectar de manera aguda o crónica en función de la persistencia de los síntomas. Entre los síntomas que puede provocar una rinitis se encuentran la congestión u obstrucción nasal, la rinorrea, los estornudos, el prurito, así como síntomas oculares, faríngeos y óticos. En la actualidad se aborda como rinosinusitis. La rinitis aguda representa el 40% de las infecciones respiratorias agudas y puede coexistir con otras enfermedades respiratorias como la sinusitis, el asma o la otitis media. Aunque es una afección leve y benigna, puede comprometer la calidad de vida del paciente que lo sufre de forma considerable, pues puede implicar absentismo laboral o escolar, entre otros.

Traumatismos

Las fosas nasales pueden sufrir una inflamación como consecuencia de un traumatismo producido en diferentes situaciones como los accidentes de tráfico, domésticos, agresiones, accidentes deportivos o laborales. Este tipo de traumatismos de nariz, senos y en general, el macizo facial, constituyen un alto porcentaje de las consultas al otorrinolaringólogo. La fractura de nariz es la fractura facial más frecuente por su prominencia en la cara. Sin embargo, un alto porcentaje de pacientes no son diagnosticados o tratados al momento. Los síntomas son palpación muy dolorosa, deformidad, movilidad anormal o hematoma, entre otros.

En cualquiera de los casos mencionados, es importante prestar atención a los distintos síntomas que pueden indicar la presencia de ciertas patologías que están causando una inflamación de las fosas nasales y están impidiendo realizar una respiración normal. En este sentido, conviene visitar a un otorrinolaringólogo que determine el origen del problema e indique el tratamiento más adecuado para cada caso.

5 curiosidades sobre la nariz

5 curiosidades sobre la nariz

La nariz es el órgano respiratorio superior por excelencia. Cumple varias funciones importantes que se relacionan entre sí y que se engloban en cuatro grandes grupos: respiratoria, defensiva, fonatoria y olfatoria. Además, existen ciertas curiosidades acerca de la nariz que poca gente conoce como las siguientes:

  1. DESARROLLO: En el nacimiento las fosas nasales presentan una arquitectura básica y el desarrollo de los senos paranasales continúa durante la etapa neonatal y la infancia. Los senos más desarrollados en el momento del nacimiento son las celdas etmoidales y en menor grado el seno maxilar. A partir de los 2 años comienza la neumatización del seno esfenoidal, casi inapreciable en el nacimiento. Se trata del proceso por el que se crean las cavidades áereas en el interior de la nariz, y que progresa en sentido anteroposterior sobretodo hasta los 5 años, completando su desarrollo a los 15 años. Aunque en algunos casosllega hasta los 30 años. El seno frontal es el último en iniciar su proceso de desarrollo y neumatización iniciándose sobre los 4 años  y alcanzando su desarrollo definitivo en la edad adulta, a los 20 años. Inicialmente suelen existir asimetrías entre cada lado que pueden continuar presentes en la edad adulta.
  2. RESPIRACIÓN: El flujo de aire que pasa en un solo sentido por las fosas nasales en condiciones normales es de 6 a 8 litros/minuto, pudiendo llegar a 60 litros/minuto cuando la ventilación es máxima. En la inspiración, el aire atraviesa en primer lugar las ventanas nasales formando una columna vertical dirigida hacia arriba, a una velocidad aproximada de 2-3 metros/segundo. Tras esto el flujo converge para convertirse en laminar en el punto más estrecho de la fosa, la válvula nasal.
  3. TEMPERATURA DEL AIRE: En 1970 se demostró que el aire inspirado está más caliente y húmedo si respiramos por la nariz que si lo hacemos por la boca. Para ello Sven Ingelstedt colocó un microsicómetro en el espacio subglótico para medir la temperatura y humedad del aire tanto en inspiración como en espiración.
  4. FONACIÓN: Existen varios sonidos en los que se ve la implicación de la resonancia nasal de manera muy clara. Estos son sobre todo, las llamadas consonantes “nasales”: m, n, ng; o por otro lado, las “vocales nasales”, presentes en algunos idiomas (portugués, francés). En la formación de estos sonidos, el aire fluye a través de las fosas nasales abiertas, tras producirse el descenso del velo del paladar y la oclusión de la cavidad oral llevada a cabo por la lengua.
  5. OLFACIÓN: Debido a las escasas implicaciones graves sobre la salud humana que conlleva su ausencia, el sentido del olfato es el menos estudiado en el humano. Sin embargo, se trata del sentido más primitivo y primero en aparecer en la escala evolutiva. El olfato sufre una fase de aprendizaje hasta los veinte años, se mantiene estable hasta los cuarenta y empieza a decaer a partir de los cincuenta años de edad.

El olfato, el sentido accesorio al gusto

El sentido del olfato completa el sentido del gusto determinando, en gran parte, el sabor y la palatabilidad de las comidas y bebidas. El olfato y el gusto, por su funcionalismo semejante han sido valorados de una manera conjunta, en determinados aspectos, y se les ha agrupado bajo la denominación de sentidos químicos. Al olfato se le considera por tanto un sentido accesorio al gusto.

La sensación gustativa está limitada a los sabores fundamentales –ácido, amargo, dulce, salado y sabroso (umami). Además, el resto de informaciones cualitativas de la gustación corresponden a otros sistemas sensitivos o sensoriales.

El llamado aroma de los alimentos es uno de los aspectos cualitativos más importantes de la ingesta. Desde el punto de vista conceptual, el aroma es la combinación de las sensaciones gustativas y olfativas. Es también la consecuencia de la presencia de componentes volátiles en el bolo digestivo, incluso en muy pequeñas concentraciones que alcanzan el techo de las fosas nasales. Así es como se produce una estimulación olfativa simultánea a la masticación y la deglución, lo que posibilita reunir sensaciones gustativas y olorosas que se acaban integrando de tal manera que resultan indistinguibles: un alimento sólo “sabe”, en realidad, como ya hemos dicho, a cualquiera de los cinco sabores elementales porque, el resto de las sensaciones, lo que se llama paladar, es una competencia olfativa. Sin embargo, subjetivamente, un alimento “sabe” a lo que sabe y a lo que huele.

La olfacción, además, regula la ingesta de nutrientes. La regulación de la ingesta se verifica a partir de múltiples informaciones, la mayor parte de ellas motivadas por el estado de depleción o repleción del organismo. Por otra parte, la percepción de aromas alimenticios puede ser valorada como desagradable por el sujeto cuando éste se encuentra en estado de repleción o durante el periodo postprandial. Por tanto, se pude afirmar que el olfato desempeña un papel de extraordinaria importancia en la alimentación detectando los alimentos insalubres y la presencia de substancias potencialmente tóxicas o peligrosas en la ingesta.

Tanto la olfacción como el aroma participan en la valoración subjetiva de la ingesta. En este sentido, la sensación olfativa se construye a partir de una valoración inicial afectiva seguida de una valoración cualitativa y de una cuantitativa. Por ello, en primera instancia, se califica la ingesta como positiva-adecuada-conveniente-agradable o negativa-inadecuada-inconveniente-desagradable, con la finalidad de rechazar inicial y rápidamente un alimento perjudicial. En muchos casos, esta valoración afectiva es profundamente subjetiva y se construye a partir de fenómenos culturales, hábitos personales o familiares, reflejos condicionados y otras circunstancias diversas. Después de esta valoración inicial de tipo afectivo, se realiza una valoración cualitativa (¿es bueno?) y, más tarde otra cuantitativa (¿es la cantidad adecuada?). y entonces se toma la decisión de ingerirlo.

Hay que señalar, por último, que la gran influencia de la olfacción sobre la valoración gustativa puede justificar que determinados aromas puedan ser calificados de manera negativa en el momento de la ingesta y poner en marcha respuestas orgánicas de rechazo y expulsión. Desde siempre se conoce que la exposición a estimulaciones olfativas podía estimular las reacciones digestivas pero, sobre todo, multitud de reacciones emocionales y afectivas, relacionadas con la alimentación. Esto puede explicar el papel del olor en el placer de la comida. Así, el placer de comer se construye, en parte, con el placer de oler lo comido, de encontrar en la ingesta mensajes olfativos que la enriquezcan, que la conviertan en sugestiva, en evocadora y en emocionante. Por último, cada olor percibido en la ingesta se integra en la memoria alimentaria, posiblemente desde la infancia.

Doctor Héctor Vallés, Presidente del Comité de Consentimientos Informados de la Seorl y especialista en olfato