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La SEORL-CCC firma un consenso sobre hipoparatiroidismo con la SEEN

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han elaborado de forma conjunta un  Documento de consenso sobre hipoparatiroidismo post-tiroidectomía con el objetivo de establecer un protocolo de actuación que ayude a predecir este trastorno y evitar complicaciones o reingresos de los pacientes.

El hipoparatiroidismo es la complicación más frecuente que sufren los pacientes tras una tiroidectomía total, el tratamiento más habitual del cáncer de tiroides, y también utilizada para tratar enfermedades tiroideas benignas. Su prevalencia cuando es transitorio, es decir, dura menos de 6 meses, oscila entre el 10% y el 40%; mientras que la del permanente o crónico,  presente más allá de 6 meses, varía del 0,12% al 16,2%, según las diferentes series publicadas. Este trastorno se caracteriza por una hipocalcemia, reducción en la producción de calcio, como consecuencia de una insuficiente secreción de la hormona paratiroidea (PTH). Se produce porque durante la tiroidectomía, las glándulas paratiroides (hay 4 glándulas) pueden lesionarse bien por su extirpación inadvertida o por la coagulación accidental de las mismas durante el control de las hemorragias o por la alteración de su vascularización.

Tras una tiroidectomía, la hipocalcemia por hipoparatiroidismo puede ocurrir de forma aguda y convertirse en una urgencia médica. El déficit en la producción de calcio puede alterar las funciones neurológicas, cognitivas, musculares y cardiacas. La aparición de parestesias (alteraciones de la sensibilidad) en los labios o las yemas de los dedos y los espasmos musculares (tetania) en las manos y en los pies (espasmo carpopedal) deben alertar acerca de la existencia de unas cifras bajas de calcio en sangre. Si no se corrigen los niveles de calcio pueden aparecer fenómenos de broncoespasmo y laringosespasmo, convulsiones y alteración del nivel de conciencia.  Ante la sospecha clínica de un cuadro de hipocalcemia se debe instaurar tratamiento sin esperar la confirmación analítica. Las cifras de calcio no siempre se correlacionan con la intensidad de los síntomas.

Tanto la SEORL-CCC como la SEEN han establecido una serie de recomendaciones a seguir antes, durante y después de la cirugía de tiroides con el objetivo de minimizar, en la medida de lo posible, el riesgo de hipoparatiroidismo derivado de la intervención. En este sentido es muy importante la experiencia del cirujano de cabeza y cuello en la práctica de tiroidectomías, pues se ha demostrado que la realización de unas 40-50 intervenciones anuales permite disminuir las tasas de hipoparatiroidismo permanente, así como otras complicaciones derivadas de este tipo de cirugía. Conviene también contar equipo quirúrgico experimentado y tener una vigilancia más estrecha en casos de mayor complejidad quirúrgica como son las reintervenciones, los bocios grandes con extensión intratorácica, en el caso de que sea necesaria una disección de los ganglios centrales del cuello y en el caso de la enfermedad de Graves. Además, hay que monitorizar especialmente a los pacientes en los que hay constancia de la extirpación, accidental o no, de alguna glándula paratiroides.

Tratamiento del hipoparatiroidismo

De manera profiláctica y tras la tiroidectomía total, el consenso establece que no está recomendado el empleo de suplementos de calcio y/o vitamina D en todos los pacientes intervenidos. La medición de la PTH en las primeras horas tras la cirugía puede determinar el riesgo de desarrollar una hipocalcemia clínica. Aquellos pacientes con una variación pre y postoperatoria de PTH menor del 80% tendrán un riesgo bajo y podrán ser dados de alta sin suplementos, aunque siempre hay que tener en cuenta cada caso concreto. Así mismo, aquellos en los que se determine un riesgo muy alto de hipocalcemia sintomática deberán iniciar la suplementación con calcio en las primeras 24 horas.

El tratamiento de la hipocalcemia consiste en controlar los síntomas y evitar complicaciones graves, pues los casos más severos pueden llegar a comprometer la vida del paciente. Si se consigue una estabilidad en los niveles de calcio, el tratamiento se podrá ir reduciendo de forma paulatina. Sin embargo, aquellos pacientes que presenten una sintomatología crónica deberán tomar sales de calcio oral y calcitriol para mantenerse libres de síntomas.

La mortalidad por cáncer de tiroides se ha reducido un 15%

El 28 de septiembre se celebra el Día Nacional del Cáncer de Tiroides con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad, que supone el noveno tumor más prevalente en el mundo y del que en España se detectan 3.000 nuevos casos cada año. Sin embargo, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) resalta que a pesar de este aumento de la incidencia, la mortalidad ha descendido un 15% en los últimos años.  Las razones de este descenso se atribuyen a las mejoras en el diagnóstico precoz y al tratamiento multidisciplinar.

El cáncer de tiroides suele afectar más a mujeres que a hombres y aparece sobre todo en las edades centrales de la vida. Existen varios tipos de cáncer de tiroides. Por un lado, están los originados en las células foliculares de tiroides denominados carcinomas diferenciados de tiroides, entre los que se incluyen el carcinoma papilar, que supone más del 70% de los casos, el folicular y el oncocítico. Y por otro lado, están los originados en las células C o parafoliculares (carcinoma medular).  Cada uno de ellos, tiene un  tratamiento y pronóstico diferentes. Según un estudio publicado por Milano en Journal of Insurance Medicine la tasa de supervivencia a 5 años es superior al 90% para los carcinomas diferenciados de tiroides.

La realización de pruebas de imagen por diversos motivos o de ecografías cervicales ante la palpación de un nódulo en la región central del cuello, han permitido el hallazgo incidental de lesiones en la glándula tiroides en fases iniciales, en las que el porcentaje de curación supera el 95%. Además, el abordaje multidisciplinar, que incluye especialidades como endocrinología, otorrinolaringología, cirugía, oncología, medicina nuclear, radiología, etc, ha contribuido también a mejorar la supervivencia. La base del tratamiento es la extirpación de la lesión, realizada por otorrinolaringólogos- cirujanos de cabeza y cuello especializados en tiroides.

Por otra parte, según destacan desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la asignatura pendiente en el diagnóstico es llegar a conocer qué nódulo tiroideo maligno va a ser agresivo y cuál no. Hay carcinomas papilares de tiroides que no crecen y no generan metástasis. Sin embargo, una minoría de carcinomas papilares se pueden comportar de manera agresiva con invasión de estructuras próximas (laringe, traquea, etc;.) y metastatizan en el pulmón o en el hueso. El diagnóstico correcto y un manejo adecuado de estos casos es fundamental para conseguir unos resultados oncológicos satisfactorios.

El tratamiento del cáncer de tiroides no está exento de complicaciones, pues la cirugía, llamada tiroidectomía, puede dejar secuelas importantes en el paciente, especialmente problemas en la voz y en el metabolismo del calcio. En este sentido, desde la SEORL-CCC se ha trabajado en el estudio de métodos para intentar reducir las complicaciones de este tipo de cirugía. Así, se ha publicado el artículo Recomendaciones sobre el uso de la neuromonitorización en cirugía de tiroides y paratiroides  con el fin de disminuir los problemas de voz que pueden aparecer tras una cirugía de tiroides.

Esta preocupación por la reducción en las secuelas y complicaciones ha llevado a la SEORL-CCC, en colaboración con la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), a desarrollar un Documento de Consenso sobre prevención y tratamiento del hipoparatiroidismo postiroidectomía, (pendiente de ser publicado) que pretende reducir las secuelas en el metabolismo del calcio.