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Factores de riesgo para padecer hipoacusia o sordera

Factores de riesgo para padecer hipoacusia o sordera

En los países desarrollados se llevan a cabo programas de despistaje de la hipoacusia en los recién nacidos que, en algunos casos, son de carácter universal y, en otros, sólo para los neonatos con factores de riesgo. La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) recuerda, con motivo del Día Internacional de las Personas Sordas que se celebra el último domingo de septiembre, la importancia de realizar un cribado que facilite su detección precoz para el pronóstico y la calidad de vida del niño.

En España, la CODEPEH (Comisión para la detección precoz de la hipoacusia infantil) establece una lista con los factores de riesgo de hipoacusia en los que es obligado hacer un estudio audiológico completo después del nacimiento:

  • Historia familiar de hipoacusia neurosensorial congénita o instaurada durante la infancia
  • Infecciones intrauterinas (TORH)
  • Malformaciones craneofaciales
  • Peso al nacimiento inferior de 1’5 Kg
  • Hiperbilurrubinemia grave
  • Hipoxia-isquemia perinatal
  • Ventilación mecánica durante más de cinco días
  • Administración de ototóxicos a la madre durante el embarazo o al niño
  • Meningitis bacteriana
  • Estigmas asociados a síndromes que cursan con hipoacusia
  • Traumatismo craneal con pérdida de conciencia o fractura craneal
  • Otitis media crónica
  • Retraso del lenguaje

En cuanto a los signos de alarma, lo primero que llamará la atención en el lactante sordo es que no se sobresalta con los ruidos intensos. Al poco tiempo se puede ver que no responde a la voz, lo que se hace más evidente cuando se le llama desde atrás, porque no vuelve la cabeza. El balbuceo habitual de los lactantes no existe o desaparece pronto y suele ser sustituido por gritos disarmónicos ya que el bebé no puede modular su voz al no oírla.

A partir del año se observa que no comienza a aprender las primeras palabras y, conforme pasa el tiempo, se observa un retraso grave del lenguaje hablado, por lo que para expresarse usará solamente gestos y sonidos inarticulados. Si no se pone remedio a la hipoacusia antes de los 4-6 años (y mejor sobre los 2 años), el lenguaje hablado se puede ver seriamente limitado.

El 80% de las hipoacusias están presentes al nacimiento

El 80% de las hipoacusias están presentes al nacimiento

El 80% de las hipoacusias están presentes al nacimiento, de ahí la importancia de realizar un cribado que facilite su detección precoz para mejorar el pronóstico y la calidad de vida del niño. Así lo afirma la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) que recuerdan que la identificación y la intervención temprana de este tipo de problemas se asocian con un mejor desarrollo del lenguaje hablado, sobre todo si se diagnostica en la fase prelocutiva.

La hipoacusia en el recién nacido supone un problema grave debido a sus consecuencias que pueden implicar un retraso en el desarrollo del lenguaje oral y por tanto repercutir en múltiples esferas del desarrollo del niño. Un acceso tardío o incompleto al lenguaje oral influye y retrasa el desarrollo del pensamiento lógico y racional, retrasa el desarrollo de la memoria, impide adquirir la capacidad de lectura, influye sobre el aprendizaje y el rendimiento y finalmente puede también marcar negativamente la personalidad del niño. Idealmente la hipoacusia debería detectarse antes de los 3 meses para empezar el tratamiento antes de los 6.

El programa de cribado basado en los criterios e indicaciones de la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) se puede dividir en las siguientes fases:

  • Fase de detección: La detección debe producirse antes del mes del nacimiento. El diagnóstico antes de los 3 meses y el inicio del tratamiento a los 6 meses. Es preciso contar con los siguientes equipos de diagnóstico: impedanciómetro, potenciales auditivos del tronco cerebral (PEATC), otoemisiones acústicas (OEA), audiómetro y cabina insonorizada para la realización de audiometría conductual.
  • Fase de diagnóstico: es un proceso difícil en niños menores de tres años, requiere experiencia y dedicación. Debe realizarse en unidades con el equipamiento suficiente y personas con la experiencia adecuada. El médico ORL de la unidad realizará el diagnóstico, audiológico y etiológico, de la hipoacusia y prescribirá el tratamiento quirúrgico y/o audioprotésico adecuado en cada caso. Estas unidades deben, además, hacerse cargo de la evolución y calidad de la adaptación audioprotésica.
  • Fase de intervención: El objetivo pretendido es el tratamiento precoz antes de los 6 meses de edad. El tratamiento debe ser combinado, tanto médico, como quirúrgico o protésico y acomparse de estimulación precoz.

Datos a tener en cuenta

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de la hipoacusia se sitúa en 5 de cada 1000 recién nacidos vivos, lo que supone que alrededor de 1890 niños al año nacen con algún grado de hipoacusia en España. La instauración de programas de cribado viene justificada también por una serie de datos como los siguientes:

  • El 50% de los casos de sordera de cualquier grado en neonatos se dan en individuos sin factores de riesgo definidos para la misma.
  • El 90% de los casos de hipoacusia se dan en recién nacidos con ambos padres normooyentes.
  • El 60% de las sorderas infantiles tienen un origen genético.
  • Hasta el 40% de los casos de hipoacusias severas y profundas son candidatas a implante coclear.