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La cirugía tiroidea debe comprender un tratamiento integral

La cirugía tiroidea debe comprender un tratamiento integral

La cirugía tiroidea empleada, entre otras, para tratar el cáncer de tiroides debe comprender un tratamiento integral y multidisciplinar, coordinado por el otorrinolaringólogo – cirujano de cabeza y cuello, que comprenda la exploración prequirúrgica, el diagnóstico, la exploración postquirúrgica y el abordaje de las complicaciones posteriores (hematomas, infecciones o parálisis). En el Día Nacional del Cáncer de Tiroides, que se celebra el 28 de septiembre, la SEORL-CCC recuerda que el otorrinolaringólogo – cirujano de cabeza y cuello tiene un completo conocimiento de la zona anatómica a tratar y aporta una gran precisión, por lo que su papel en el tratamiento de patologías tiroideas como el cáncer de tiroides es fundamental.

Los tumores de la glándula tiroides constituyen alrededor del 1% de todas las neoplasias del organismo. Es una patología que tiene predilección por el sexo femenino y afecta de forma más habitual a personas de edad media. Los tumores tiroideos malignos más frecuentes son los carcinomas bien diferenciados, grupo que engloba el carcinoma papilar, el carcinoma folicular y el carcinoma de células de Hürthle. Comprenden alrededor del 90% de todos los cánceres de tiroides. De todos, el más frecuente es el carcinoma papilar, que puede aparecer a cualquier edad, aunque tiene predominio entre los 20 y 30 años y los 40 y 50 y tiene mayor incidencia en mujeres.

El tratamiento fundamental del cáncer de tiroides consiste en la resección quirúrgica de toda la glándula tiroidea, la llamada tiroidectomía total, si bien, en algunos casos concretos, la extirpación de la mitad del tiroides (hemitiroidectomia) puede estar  indicada. EL riesgo de complicaciones postquirúrgicas, como la parálisis de la cuerda vocal o la hipocalcemia, no es muy elevado, en manos de cirujanos experimentados. Tras la tiroidectomía total es necesario el uso de terapia sustitutiva hormonal para toda la vida. Una vez tratado el tumor primitivo, se hará un rastreo con yodo radiactivo para el diagnóstico y ablación de posibles restos tiroideos y/o metástasis, previa supresión de la terapia hormonal sustitutiva.

Será necesaria la intervención del endocrino para detectar posibles secuelas a nivel hormonal, ya que una de las complicaciones más frecuentes es el hipoparatiroidismo, caracterizado por una producción insuficiente de hormona paratiroidea y, como consecuencia, una reducción en la producción de calcio por parte del organismo.

La experiencia del cirujano de cabeza y cuello en la realización de tiroidectomías es determinante para disminuir estas complicaciones ya que podrá abordar de forma adecuada los casos de mayor complejidad quirúrgica.  En los últimos años, en casos seleccionados, se está realizando una cirugía mínimamente invasiva a través de procedimientos endoscópicos o robóticos, que está proporcionando grandes resultados en determinados casos, sobre todo para reducir las secuelas físicas.

Por otro lado, dado que hasta el 80% de los pacientes puede presentar problemas de voz tras la cirugía de tiroides, será necesario de nuevo la participación del otorrinolaringólogo, como profesional de la voz e involucrar al especialista en rehabilitación  de la voz, que es el logopeda para poder rehabilitar sus cuerdas vocales y que estas personas pueden recuperar su voz.  Además, se ha demostrado que empleando la técnica de neuromonitorización del nervio laríngeo durante la cirugía se pueden reducir estas secuelas.

Postoperatorio de cirugía de tiroides

Una vez que se ha realizado la cirugía de cáncer de tiroides, será necesario realizar un seguimiento. Deberán hacerse ecografías períodicas y monitorizar los niveles de tiroglobulina.

De igual forma se debe hacer un seguimiento de la función de la voz por el otorrinolaringólogo.

Por lo general, el pronóstico del cáncer de tiroides suele ser bueno con una supervivencia que puede llegar a alcanzar el 90% a los diez años.

La SEORL-CCC firma un consenso sobre hipoparatiroidismo con la SEEN

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) han elaborado de forma conjunta un  Documento de consenso sobre hipoparatiroidismo post-tiroidectomía con el objetivo de establecer un protocolo de actuación que ayude a predecir este trastorno y evitar complicaciones o reingresos de los pacientes.

El hipoparatiroidismo es la complicación más frecuente que sufren los pacientes tras una tiroidectomía total, el tratamiento más habitual del cáncer de tiroides, y también utilizada para tratar enfermedades tiroideas benignas. Su prevalencia cuando es transitorio, es decir, dura menos de 6 meses, oscila entre el 10% y el 40%; mientras que la del permanente o crónico,  presente más allá de 6 meses, varía del 0,12% al 16,2%, según las diferentes series publicadas. Este trastorno se caracteriza por una hipocalcemia, reducción en la producción de calcio, como consecuencia de una insuficiente secreción de la hormona paratiroidea (PTH). Se produce porque durante la tiroidectomía, las glándulas paratiroides (hay 4 glándulas) pueden lesionarse bien por su extirpación inadvertida o por la coagulación accidental de las mismas durante el control de las hemorragias o por la alteración de su vascularización.

Tras una tiroidectomía, la hipocalcemia por hipoparatiroidismo puede ocurrir de forma aguda y convertirse en una urgencia médica. El déficit en la producción de calcio puede alterar las funciones neurológicas, cognitivas, musculares y cardiacas. La aparición de parestesias (alteraciones de la sensibilidad) en los labios o las yemas de los dedos y los espasmos musculares (tetania) en las manos y en los pies (espasmo carpopedal) deben alertar acerca de la existencia de unas cifras bajas de calcio en sangre. Si no se corrigen los niveles de calcio pueden aparecer fenómenos de broncoespasmo y laringosespasmo, convulsiones y alteración del nivel de conciencia.  Ante la sospecha clínica de un cuadro de hipocalcemia se debe instaurar tratamiento sin esperar la confirmación analítica. Las cifras de calcio no siempre se correlacionan con la intensidad de los síntomas.

Tanto la SEORL-CCC como la SEEN han establecido una serie de recomendaciones a seguir antes, durante y después de la cirugía de tiroides con el objetivo de minimizar, en la medida de lo posible, el riesgo de hipoparatiroidismo derivado de la intervención. En este sentido es muy importante la experiencia del cirujano de cabeza y cuello en la práctica de tiroidectomías, pues se ha demostrado que la realización de unas 40-50 intervenciones anuales permite disminuir las tasas de hipoparatiroidismo permanente, así como otras complicaciones derivadas de este tipo de cirugía. Conviene también contar equipo quirúrgico experimentado y tener una vigilancia más estrecha en casos de mayor complejidad quirúrgica como son las reintervenciones, los bocios grandes con extensión intratorácica, en el caso de que sea necesaria una disección de los ganglios centrales del cuello y en el caso de la enfermedad de Graves. Además, hay que monitorizar especialmente a los pacientes en los que hay constancia de la extirpación, accidental o no, de alguna glándula paratiroides.

Tratamiento del hipoparatiroidismo

De manera profiláctica y tras la tiroidectomía total, el consenso establece que no está recomendado el empleo de suplementos de calcio y/o vitamina D en todos los pacientes intervenidos. La medición de la PTH en las primeras horas tras la cirugía puede determinar el riesgo de desarrollar una hipocalcemia clínica. Aquellos pacientes con una variación pre y postoperatoria de PTH menor del 80% tendrán un riesgo bajo y podrán ser dados de alta sin suplementos, aunque siempre hay que tener en cuenta cada caso concreto. Así mismo, aquellos en los que se determine un riesgo muy alto de hipocalcemia sintomática deberán iniciar la suplementación con calcio en las primeras 24 horas.

El tratamiento de la hipocalcemia consiste en controlar los síntomas y evitar complicaciones graves, pues los casos más severos pueden llegar a comprometer la vida del paciente. Si se consigue una estabilidad en los niveles de calcio, el tratamiento se podrá ir reduciendo de forma paulatina. Sin embargo, aquellos pacientes que presenten una sintomatología crónica deberán tomar sales de calcio oral y calcitriol para mantenerse libres de síntomas.

La cirugía mínimamente invasiva ha reducido las secuelas en cáncer de tiroides

El empleo de la cirugía mínimamente invasiva videoasistida ha permitido conseguir los mismos resultados oncológicos  con  menores secuelas estéticas en el tratamiento de los tumores de tiroides. Así lo explica el doctor Mario Fernández, jefe de Sección de Cabeza y Cuello del Hospital Universitario Gregorio Marañón, en este vídeo.

El tratamiento de tumores que afectan a la glándula tiroides consiste en la realización de una tiroidectomía total con ablación posterior con radioyodo de los posibles restos de tejido tiroideo. A pesar de los riesgos de complicaciones, con esta técnica se consiguen tasas muy inferiores de recurrencias y un elevado porcentaje de supervivencia a largo plazo. Tras la realización de una tiroidectomía total es necesaria la terapia hormonal sustitutiva de por vida.

La cirugía convencional para la tiroidectomía total consiste en realizar una incisión cervical anterior más o menos amplia, lo que implica unas incisiones de entre 5 y 10 cm en la línea media del cuello. Con la técnica mínimamente invasiva videoasistida se realiza una incisión cervical media de 1,5-2 cm, a través de la cual se introduce el endoscopio y el instrumental de disección. Está indicada, por lo general, para nódulos únicos de menos de 3,5 cm de diámetro. Gracias a las pequeñas incisiones, las estancias del paciente en el hospital son más cortas, las cicatrices son menores y se reduce el disconfort de la zona del cuello en la persona intervenida.

La incorporación del robot Da Vinci a la cirugía de cabeza y cuello ha permitido también su empleo en la cirugía de cáncer de tiroides por el cual la incisión se realiza en la axila con el objetivo de evitar las cicatrices del cuello, que son más visibles. Otra tendencia es el abordaje del cuello a través de la boca, a través del surco gingivolabial, situado en la parte posterior del labio, aunque todavía se está analizando su eficacia y resultados en cirugía de tiroides.

Tumores de la glándula tiroides

Los tumores localizados en la glándula tiroides constituyen alrededor del 1% de todas las neoplasias del organismo. Se trata de un tipo de cáncer que afecta sobre todo al sexo femenino y en individuos de edades medias. Su diagnóstico suele realizarse durante una exploración rutinaria, en forma de nódulo tiroideo, palpable e indoloro. Los tumores malignos de tiroides más frecuentes son los carcinomas bien diferenciados, un grupo que incluye el carcinoma papilar, el carcinoma folicular y el carcinoma de células de Hürthle. En total, representan el 90% de todos los cánceres de tiroides.

De todos ellos, el carcinoma papilar supone el 80% de los tumores malignos que afectan a la glándula tiroides. Los carcinomas papilares de tiroides tienen tendencia a diseminarse a través de los vasos linfáticos y su diseminación ganglionar cervical sucede en más del 50% de los casos. Suele presentarse en forma de nódulo palpable al igual que sucede en la mayoría de lesiones benignas de la glándula tiroides. Además, puede acompañarse de síntomas como disfagia, odinofagia, disfonía o dificultad respiratoria, cuando se encuentra en un estadio avanzado. Por lo general, el pronóstico en estos tumores es bueno, con una supervivencia de alrededor del 90 % a los diez años.

¿La cirugía de tiroides conlleva problemas de voz?

¿La cirugía de tiroides conlleva problemas de voz?

La cirugía de tiroides puede suponer problemas en la voz, como disfonía en menor o mayor grado, hasta para el 80% de los pacientes. Así lo refleja el documento Recomendaciones sobre el uso de la neuromonitorización en cirugía de tiroides y paratiroides, presentado durante la IV Reunión de la Comisión de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la SEORL-CCC celebrada en Sevilla el 14 y 15 de junio. Para reducir estas dificultades vocales se ha introducido en los últimos años la técnica de neuromonitorización del nervio laríngeo ya que permite al cirujano localizar e identificar el nervio laríngeo recurrente para minimizar el daño.

Diversos estudios confirman las consecuencias de la cirugía de tiroides en las cuerdas vocales. Así, un trabajo publicado en Laryngoscope concluye que a mayor edad las posibilidades de desarrollar problemas de voz y deglución tras una tiroidectomía aumentan un 5% por año. Otra investigación publicada en Jama Otolaryngology- Head & Neck Surgery concluye que los síntomas de voz persistieron en el 50% de los pacientes analizados hasta al menos un año de seguimiento, lo que afecta a su calidad de vida.

Después de la tiroidectomía se pueden suceder una serie de trastornos en la voz como consecuencia de una lesión producida en los nervios laríngeos, por traumatismos que pueden surgir en las maniobras de intubación y extubación, por una disfunción en los músculos extrínsecos de la laringe o incluso porque el paciente sufra una reacción psicológica a la operación, entre otros motivos. Así lo advierte el documento mencionado, elaborado por diferentes médicos de la Comisión de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la SEORL-CCC. Por estas complicaciones que pueden tener lugar durante la cirugía de cáncer de tiroides los otorrinolaringólogos-cirujanos de cabeza y cuello recomiendan evaluar las cuerdas vocales antes de la cirugía, la protección del nervio laríngeo superior durante la intervención y la valoración de los cambios en la voz entre 2 semanas y 2 meses después de la cirugía.

Para reducir estos problemas se está empleando la neuromonitorización intraoperatoria que consiste en la transformación en señal acústica y electromiográfica de la actividad neuromuscular de los músculos intrínsecos de la laringe tras su estímulo eléctrico. Esta herramienta aumenta la seguridad del cirujano de cabeza y cuello y le ayuda, no solo a identificar el nervio laríngeo recurrente, sino a su disección y a la predicción de una posible parálisis laríngea (PL), ya que informa sobre su estado funcional al terminar la cirugía. Además, contribuye a reducir la incidencia de parálisis laríngea bilateral y al registro de datos para la investigación, además de aportar más seguridad al paciente.

La precisión de esta técnica depende de distintos factores como la técnica realizada, la tecnología empleada y la formación del cirujano para la correcta ejecución e interpretación de la señal. En este sentido, es necesario una experiencia y entrenamientos previos para poder solventar cualquier tipo de dificultad que pueda surgir durante la cirugía. De ahí la importancia del otorrinolaringólogo-cirujano de cabeza y cuello en cirugía de tiroides.

Por otra parte, el empleo de técnicas mínimamente invasivas, con ayuda de la endoscopia cervical para realizar procedimientos menos agresivos, permite también reducir las secuelas de la cirugía de tiroides.

Las últimas novedades en cirugía de cabeza y cuello serán debatidas en Sevilla

Las últimas novedades en cirugía de cabeza y cuello serán debatidas en Sevilla

Los próximos 14 y 15 de junio tendrá lugar en el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla la IV Reunión de Primavera de la Comisión de Cabeza y Cuello y Base de Cráneo de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). A la misma asistirán expertos nacionales en cirugía de cabeza y cuello.

Uno de los temas centrales que serán abordados en esta reunión es la cirugía de tiroides que, en concreto, se centrará en la tiroidectomía con neuromonitorización. Habrá cirugías en directo que permitirán a los asistentes interaccionar con las ponencias relacionadas con la patología. Además, se presentará el Consenso sobre hipoparatiroidismo post-tiroidectomía desarrollado conjuntamente por la SEORL-CCC y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y se discutirá a acerca de la utilidad de la radioterapia cervical en el carcinoma de tiroides avanzado.

Por otro lado, durante las jornadas también se dará un espacio importante al cáncer de cavidad oral, con la creación de un grupo de trabajo específico para el avance en los tratamientos quirúrgicos de esta patología y su rehabilitación. También se abordará el cáncer de orofaringe y su relación con el virus del papiloma humano (VPH), cuya epidemiología y estado actual serán también analizados. Asimismo se expondrán las últimas novedades en cirugía transoral (TOS) y cirugía transoral mediante ultrasonidos (TOUSS), así como las mejoras técnicas y materiales para la inserción fonoprotésica.

Concurso de casos clínicos MIR

Durante la reunión se celebrará una exposición de casos clínicos de oncología de cabeza y cuello presentados por residentes de la SEORL-CCC. Los participantes tendrán 5 minutos para presentar su trabajo. El mejor caso será premiado con la inscripción al 70 Congreso Nacional de la SEORL-CCC que tendrá lugar en Santiago de Compostela del 3 al 6 de octubre.

 

 

La mortalidad por cáncer de tiroides se ha reducido un 15%

El 28 de septiembre se celebra el Día Nacional del Cáncer de Tiroides con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad, que supone el noveno tumor más prevalente en el mundo y del que en España se detectan 3.000 nuevos casos cada año. Sin embargo, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) resalta que a pesar de este aumento de la incidencia, la mortalidad ha descendido un 15% en los últimos años.  Las razones de este descenso se atribuyen a las mejoras en el diagnóstico precoz y al tratamiento multidisciplinar.

El cáncer de tiroides suele afectar más a mujeres que a hombres y aparece sobre todo en las edades centrales de la vida. Existen varios tipos de cáncer de tiroides. Por un lado, están los originados en las células foliculares de tiroides denominados carcinomas diferenciados de tiroides, entre los que se incluyen el carcinoma papilar, que supone más del 70% de los casos, el folicular y el oncocítico. Y por otro lado, están los originados en las células C o parafoliculares (carcinoma medular).  Cada uno de ellos, tiene un  tratamiento y pronóstico diferentes. Según un estudio publicado por Milano en Journal of Insurance Medicine la tasa de supervivencia a 5 años es superior al 90% para los carcinomas diferenciados de tiroides.

La realización de pruebas de imagen por diversos motivos o de ecografías cervicales ante la palpación de un nódulo en la región central del cuello, han permitido el hallazgo incidental de lesiones en la glándula tiroides en fases iniciales, en las que el porcentaje de curación supera el 95%. Además, el abordaje multidisciplinar, que incluye especialidades como endocrinología, otorrinolaringología, cirugía, oncología, medicina nuclear, radiología, etc, ha contribuido también a mejorar la supervivencia. La base del tratamiento es la extirpación de la lesión, realizada por otorrinolaringólogos- cirujanos de cabeza y cuello especializados en tiroides.

Por otra parte, según destacan desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la asignatura pendiente en el diagnóstico es llegar a conocer qué nódulo tiroideo maligno va a ser agresivo y cuál no. Hay carcinomas papilares de tiroides que no crecen y no generan metástasis. Sin embargo, una minoría de carcinomas papilares se pueden comportar de manera agresiva con invasión de estructuras próximas (laringe, traquea, etc;.) y metastatizan en el pulmón o en el hueso. El diagnóstico correcto y un manejo adecuado de estos casos es fundamental para conseguir unos resultados oncológicos satisfactorios.

El tratamiento del cáncer de tiroides no está exento de complicaciones, pues la cirugía, llamada tiroidectomía, puede dejar secuelas importantes en el paciente, especialmente problemas en la voz y en el metabolismo del calcio. En este sentido, desde la SEORL-CCC se ha trabajado en el estudio de métodos para intentar reducir las complicaciones de este tipo de cirugía. Así, se ha publicado el artículo Recomendaciones sobre el uso de la neuromonitorización en cirugía de tiroides y paratiroides  con el fin de disminuir los problemas de voz que pueden aparecer tras una cirugía de tiroides.

Esta preocupación por la reducción en las secuelas y complicaciones ha llevado a la SEORL-CCC, en colaboración con la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), a desarrollar un Documento de Consenso sobre prevención y tratamiento del hipoparatiroidismo postiroidectomía, (pendiente de ser publicado) que pretende reducir las secuelas en el metabolismo del calcio.

La mayoría de los cánceres de tiroides no provocan síntomas

La mayoría de los cánceres de tiroides no provocan síntomas. Así lo afirma el secretario general de la SEORL-CCC, el doctor Mario Fernández, en este vídeo sobre el Cáncer de Tiroides. Los tumores de la glándula tiroides suponen alrededor del 1% de todas las neoplasias del organismo y afectan sobre todo a mujeres de mediana edad. Suelen presentarse como un hallazgo casual, en el transcurso de una exploración rutinaria, en forma de nódulo tiroideo solitario, palpable e indoloro.

Por tanto, uno de los signos que pueden hacer sospechar su presencia es la sensación de tener una masa en el cuello, más visible en las personas más delgadas. Esta será la señal para que el paciente acuda a un cirujano de cabeza y cuello y ver si esta lesión es maligna o benigna.

El hecho de que el paciente note que tiene un nódulo tiroideo no significa que tenga que ser maligno, sino al contrario, lo más probable es que sea benigno. De hecho, del 4 al 7 % de la población posee nódulos tiroideos palpables, pero sólo un 5 % de ellos son tumores malignos, según datos de la SEORL-CCC.

Por todo ello, es necesario estudiarlo con las pruebas de imagen y exploraciones adecuadas, para que pueda tratarse de la mejor forma posible. Si es necesario, se podría hacer una punción para así valorar la naturaleza de ese nódulo.

Las nuevas técnicas de cirugía de cabeza y cuello han reducido el dolor de los pacientes

Las nuevas técnicas de cirugía de cabeza y cuello han reducido el dolor de los pacientes

Los últimos avances en las técnicas de cirugía de cabeza y cuello han permitido reducir las complicaciones y las secuelas de los pacientes. Es una de las conclusiones expuestas en el 68 Congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Durante el mismo se presentaron un consenso sobre cirugía de cáncer de tiroides y los resultados de las diferentes técnicas de cirugía mínimamente invasiva para glándulas salivales. El papel de los otorrinolaringólogos, especialistas en este tipo de cirugías, ha sido clave para conseguir estas mejoras.

Las técnicas mínimamente invasivas y la aplicación de las nuevas tecnologías permiten realizar procedimientos complejos en la región de cabeza y cuello, a través de orificios naturales o pequeñas incisiones, con un mínimo daño y unas mínimas secuelas para los pacientes.

El cáncer de faringe puede comprometer de manera notable la calidad de vida de los pacientes pues puede generar dolor y problemas en la deglución. Con técnicas como la cirugía robótica transoral (TORS), con la que el cirujano se ayuda del robot que ofrece imágenes en 3D para extraer los tumores que afectan a la garganta,  se consigue minimizar esas complicaciones. De hecho, un estudio publicado por Park y colbs. en Annals of Surgical Oncology, concluye que este tipo de cirugía en tumores localmente avanzados de laringe e hipofaringe, produce unos resultados oncológicos favorables conservando funciones como la deglución, incluso con la administración combinada de quimioterapia.

También se ha avanzado gracias a la Cirugía Endoscópica Transoral Ultrasónica (TOUSS) para el tratamiento de cáncer de orofaringe, desarrollada por el otorrinolaringólogo español Mario Fernández. Sus indicaciones son similares a las de TORS pero es menos costosa y más accesible para los pacientes, instituciones y sistemas sanitarios. En este caso, se utiliza visión endoscópica y un bisturí ultrasónico, y permite extirpar tumores avanzados, incluso la laringe completa, a través de la boca, en lugar de tener que hacerlo por el cuello.

Consenso en cirugía de tiroides

Durante el 68 Congreso de la SEORL-CCC se presentó también un consenso para la monitorización del nervio laríngeo recurrente en la cirugía de tiroides en el que se establecen los puntos clave a tener en cuenta por los cirujanos de cabeza y cuello para disminuir los riesgos de daño del nervio en personas operadas de bocio o cáncer de tiroides. El daño del nervio laríngeo recurrente produce alteraciones en la voz (disfonía) y en la deglución.

Glándulas salivales

En el área de las glándulas salivales también ha habido innovaciones quirúrgicas que han permitido mejorar el postoperatorio. Si antes la única técnica utilizada implicaba la extirpación de la glándula lo que dejaba una cicatriz en la cara o en el cuello, desde hace unos años se están desarrollando técnicas mínimamente invasivas que dejan mínimas secuelas en los pacientes. En patologías como la estenosis o la litiasis, la gran novedad es la introducción de la sialendoscopia, utilizada en el diagnóstico y tratamiento de cálculos o piedras y su extracción mediante la fragmentación mecánica, por Láser o por litotricia intracorpórea. Un estudio publicado por Achim y colbs. en Otolaryngology Head and Neck Surgery concluye que es una técnica efectiva pues pocos pacientes necesitan procedimientos adicionales y consigue una tasa de preservación de la glándula del 91%.

En el tratamiento de tumores que afectan a las glándulas salivales también se emplean las técnicas transorales por las que se interviene a través de la boca.

 

¿Cómo se diagnostica un cáncer de tiroides?

En el año 2019, según  la Sociedad Americana contra el Cáncer,  se diagnosticarán alrededor de 52.070 nuevos casos de cáncer de tiroides (14.260 en hombres y 37.810 en mujeres) en Estados Unidos. Además, alrededor de 2170 personas morirán debido a este tumor (1.020 hombres y 1.150 mujeres). La tasa de mortalidad del cáncer de tiroides ha estado bastante estable durante muchos años, y continua siendo muy baja en comparación con otros cánceres.

A pesar de su baja incidencia con respecto a otros tumores malignos –afecta al 1% de la población adulta, sobre todo a mujeres–, la probabilidad de ser diagnosticado de un cáncer de tiroides ha aumentado en los últimos años, tal y como apuntan desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Un incremento que, por suerte, no se relaciona con una mayor mortalidad gracias, en parte, a una detección precoz de la enfermedad. En este vídeo, el doctor Mario Fernández, de la SEORL, explica cómo se realiza el diagnóstico del cáncer de tiroides. “Estamos enfrentando una epidemia internacional de cáncer de tiroides”, según afirma el Dr. Robert Udelsman, jefe de cirugía endocrina del Miami Cancer Institute

El incremento  en el número de pacientes diagnosticados de cáncer de tiroides se atribuye a un aumento en el uso de tecnología de diagnóstico de la más alta calidad, así como al uso rutinario de la ecografía y de la punción aspiración con aguja fina (PAAF) ante cualquier lesión nodular que se detecta en  la región tiroidea.  Muchos de los cánceres de tiroides se diagnostican incidentalmente cuando un paciente se hace una prueba de imagen (tomografía computarizada, una resonancia magnética, una  tomografía por emisión de positrones  o una ecografía del cuello) por un motivo no relacionado con la tiroides. Esto permite, a día de hoy, identificar casos que anteriormente pasaban desapercibidos por tratarse de tumores de pequeño tamaño.

Por tanto, una detección temprana de esta afección supone la posibilidad de contar con más opciones para su tratamiento. Una de las primeras pruebas que realiza el especialista para explorar la glándula tiroides es la exploración manual, con el objetivo de notar alguna masa anormal. Este tipo de examen suele evidenciar un porcentaje elevado de bultos, aunque todo depende de las condiciones de cada persona o de su complexión. Por ejemplo, en los pacientes con problemas de obesidad es más difícil acceder a la glándula a través de la palpación. Otras veces, los nódulos son pequeños o están más ocultos. En estos casos, para identificar los nódulos se llevan a cabo otros estudios.

La prueba de imagen más importante que se emplea en el cuello es la ecografía en alta definición, tanto por su accesibilidad y economía del equipamiento como por su inocuidad, dado que no existe una exposición a ningún tipo de radiación. Se trata de un sistema rápido y sencillo, además de uno de los más efectivos para confirmar o descartar si una persona tiene tumores tiroideos, gracias a su mayor precisión.

Una vez identificados los nódulos –ya sea porque el médico ha notado una masa en la palpación manual o a través de una ecografía–, el siguiente paso es averiguar la naturaleza de esa lesión. Para ello, se utiliza la PAAF. Esta técnica es sencilla, indolora, segura y de alta fiabilidad, que suele orientar al experto sobre si es un nódulo es benigno o maligno. El procedimiento consiste en pinchar el quiste y extraer una muestra de células para analizarlas.

El 95% de los tumores tiroideos son benignos y, sin embargo, el diagnóstico a veces no resulta ni fácil ni evidente. De hecho, existen casos donde los rasgos malignos de las células no están definidos. No obstante, los especialistas tienen, por norma general, una serie de pautas para identificar si se trata o no de una lesión que pueda afectar a la salud del paciente.

En definitiva, es importante acudir al médico al menor indicio o sospecha, para que este pueda realizar las pruebas necesarias, vigilar los nódulos o, en su defecto, iniciar el tratamiento o la extirpación de la glándula tiroides.

La cirugía videoasistida reduce las cicatrices del tratamiento de cáncer de tiroides

El Cáncer de Tiroides es una enfermedad que afecta al 1% de la población adulta, sobre todo a mujeres, y su incidencia aumenta cada año, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

El tratamiento del cáncer de tiroides es quirúrgico. La técnica convencional y la más utilizada en España se realiza a través de una incisión cervical anterior más o menos amplia, lo que supone unas cicatrices de entre 5 y 10 cm a lo ancho del cuello. En los últimos años, para que la secuela estética sea la menor posible, la incisión para la realización de la tiroidectomía se ha ido disminuyendo progresivamente de tamaño, en parte gracias a la realización de tiroidectomías videoasistidas. Esta técnica, cuando está indicada, permite reducir a 2 cm las cicatrices derivadas de la extirpación de la glándula tiroides.

El videoendoscopio permite al cirujano tener un campo de visión más amplio y magnificado lo que aporta una mayor precisión a la hora de realizar la disección del tiroides a través de una incisión de escaso tamaño. En la Ponencia Oficial de la SEORL-CCC del año 2015 acerca de la  Patología y Cirugía de las Glándulas Tiroides y Paratiroides se enumeran sus ventajas: mejor resultado estético, menor dolor postoperatorio, menor estancia hospitalaria y un mejor resultado local.

Un estudio publicado por Ma y colbs. en BMC Cancer ha comparado los resultados estéticos de diferentes técnicas aplicadas en la tiroidectomía y ha observado que la aplicación de principios de cirugía estética en la misma produce buenos resultados. Además, la cirugía mínimamente invasiva mostró una menor pérdida de sangre intraoperatoria, la disminución de la necesidad de drenajes y una menor longitud de cicatriz.

Otras técnicas que pueden contribuir a minimizar y disimular las cicatrices, y que aún se están analizando, son las incisiones transaxilares a través del robot Da Vinci o el abordaje intraoral a través de la boca por el surco gingivolabial. En ese sentido, según una investigación publicada por Chai y colbs. en Annals of Surgical Treatment and Research, la tiroidectomía transoral endoscópica es factible y puede realizarse con seguridad en el tratamiento de microcarcinomas papilares de tiroides, además de ser una opción para los pacientes que no quieren cicatrices visibles en el cuerpo. Así mismo, un trabajo publicado por Pan y colbs. en la revista Surgical Endoscopy comprueba como la tiroidectomía robótica es igual de segura que la convencional, se asocia con una pérdida de sangre significativamente menor, un menor nivel de deterioro de la deglución y una mejor satisfacción cosmética.

La tiroidectomía es la base del tratamiento del cáncer de tiroides y en la mayoría de los casos es necesario que sea total para extirpar la glándula tiroidea entera. Es una cirugía la cual es considerada como cirugía de excelencia pues requiere una técnica muy reglada y las complicaciones potenciales son predecibles y deben ser evitadas. Si la técnica es meticulosa el resultado será satisfactorio. Es ahí donde tiene un papel muy destacado el otorrinolaringólogo como cirujano de cabeza y cuello, tanto en los casos más simples como en los más complejos. Después de la cirugía, el tratamiento se suele complementar con yodo radioactivo para un buen resultado. Con posterioridad, será preciso la toma diaria de suplemento con hormona tiroidea oral de por vida.