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La sordera súbita es una enfermedad poco frecuente que afecta a 20 de cada 100.000 pacientes por año, lo que implica unos 2.000 pacientes afectados al año en España. Aparece con mayor frecuencia en pacientes de mediana edad y supone la pérdida repentina de capacidad auditiva. Cuando sucede, si la persona no es tratada de forma precoz, puede implicar la pérdida de audición de manera permanente. Así lo explica en este vídeo el doctor Guillermo Plaza, coordinador del documento Actualización del consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática, publicado en el último número de la revista Acta Otorrinolaringológica Española.

Este consenso define la sordera súbita como una pérdida auditiva neurosensorial superior a 30 dB HL, en tres o más frecuencias consecutivas, en un tiempo de instauración inferior a las 72 horas. En un 3% de los casos puede ser bilateral. En cuanto a sus factores de riesgo, continúan aún por determinar. No hay predominio de ningún sexo y en algunos casos se propone la dieta pobre en vegetales, niveles de folato bajos, síndrome metabólico y otitis media crónica. El doctor Plaza señala como causas las de índole vascular. También aparece en pacientes con patologías autoinmunes o inflamatorias como la artritis reumatoide o el lupus. Y en cuanto a sus causas, tampoco existe nada confirmado. Aunque se apuesta por la cocleítis viral (herpes virus, influenza), rotura de membranas laberínticas, fenómenos vasculares y autoinmunidad.

La sordera súbita idiopática implica por tanto la pérdida de audición de un oído o incluso de los dos. Por otra parte, el 90% de los pacientes presentan acúfenos y, entre el 20 y el 60%, vértigo. En ambos casos, esto puede suponer importantes consecuencias sociales para las personas que lo sufren.

Consenso para el diagnóstico y tratamiento de la sordera súbita idiopática

Desde la SEORL-CCC se trabaja para que los otorrinolaringólogos tengan información sobre la sordera súbita para que el diagnóstico y su tratamiento sean adecuados. Por ello, han publicado la tercera edición de un consenso donde se plantean las medidas diagnósticas que deben seguir desde el médico de Atención Primaria al especialista otorrinolaringólogo  con la colaboración de los diferentes segmentos de la atención sanitaria.

En este sentido, el papel de Atención Primaria será realizar una otoscopia y acumetría para descartar hipoacusias transmisivas. Por su parte, el otorrinolaringólogo utilizará exploraciones otológicas, pruebas audiológicas o incluso pruebas vestibulares, además de analíticas. Es recomendable también la realización de una resonancia magnética (RM) en todos los casos de sordera súbita, para descartar una causa definida de sordera brusca.

Por último, el documento define los distintos tratamientos que deben utilizarse recalcando la importancia creciente del tratamiento intratimpánico. En la actualidad el tratamiento a seguir para la sordera súbita, que no ha mejorado con corticoides orales, consiste en el uso de corticoides de forma directa al oído interno a través del tímpano. En este sentido, se recomienda una dosis semanal durante 3 semanas y completar las 3 dosis, independientemente de la respuesta inicial del tratamiento.

Será necesario realizar un seguimiento de la evolución del paciente mediante revisiones periódicas. En algunos casos en los que no se consigue recuperar la audición de forma completa puede necesario el uso de audífonos y, cuando estos no resulten adecuados, se valorará la indicación de algún implante auditivo de forma individualizada.

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